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Por Diego Taboada y Roger Payne del Instituto de Conservación de Ballenas info@icb.org.ar www.icb.org.ar
Soy Roger Payne, comunicándome con ustedes desde el Velero de investigación "Oddisey" en Nueva Papua, en Guinea. Una de las prácticas de captura de peces, más destructiva que se ha desarrollado hasta el momento, es el uso de explosivos para aturdir a los peces. El problema es que con el impacto de la explosión, muere todo aquello que se encuentra cercano a los peces. Esto significa que en los arrecifes tropicales se acaba con la vida de los corales, las estrellas de mar, las almejas, los caracoles, inclusive los gusanos. Pero, en nada se compara el nivel de destrucción causado por esta técnica, con la destrucción que ocasiona en los arrecifes otra técnica de captura, actualmente mucho más utilizada. Esta técnica, es la captura utilizando cianuro, en la cual un buzo desparrama cianuro por las grietas de los arrecifes, atormentando a los peces que se encuentran allí presentes. Estos peces flotan hacia la superficie, y luego son recolectados con facilidad en una red.
Se los coloca en pequeños contenedores de plástico, y eventualmente un porcentaje diminuto de ellos logra recuperarse. De todas formas, esta industria es tan redituable, que aunque sobreviva un pequeño porcentaje, es suficiente para obtener una buena ganancia. Los peces de los arrecifes se capturan vivos por dos razones:
Semejantes despliegues están causando la destrucción de los ecosistemas albergados por los arrecifes de coral, ubicados a medio mundo de distancia de estos acuarios. La destrucción se produce porque el cianuro interactúa con la mayoría de los procesos fundamentales del metabolismo, matando todo tipo de vida, tanto plantas como animales, lo que significa que cualquier organismo lo suficientemente desafortunado como para estar presente cuando se aplica el cianuro, muere. Esto incluye, particularmente a los corales; ya que son muy sensibles al cianuro. Primero exudan una mucosa, aparentemente en un esfuerzo para purgar el veneno de sus cuerpos, muriendo poco tiempo después. Las cabezas del coral tardan muchos años en crecer, y las más grandes pueden llegar a tener más de cien años. Así que, aunque fuésemos capaces de detener la captura utilizando cianuro en este preciso instante, deberemos esperar hasta el año 2300 para que nuestros descendientes puedan ver las cabezas del coral del tamaño que tienen las que se están destrozando en estos momentos. Lo devastador de la captura con cianuro es que un área inmensa de coral puede ser destrozada por una sola persona en un pequeño lapso. Hacia 1978, tuve un encuentro con una persona que trabajaba con este método de captura, sólo que en vez de utilizar cianuro, utilizaba cloro. Yo estaba trabajando en Hawaii y uno de los asistentes del proyecto era un buzo. Había tenido varios trabajos alrededor de Hawaii, hasta que encontró una nueva fuente de ingreso, la captura de peces que viven en los arrecifes, los cuales son considerados una preciada delicia entre los japoneses que viven y visitan Hawaii. Dijo que podría haber vendido "cualquier cantidad". La técnica que utilizaba se basaba en sumergirse hasta los arrecifes de coral con un pomo lleno de cloro, y cuando divisaba un cardumen de peces adecuados, los arriaba hasta un arrecife, y presionaba el pomo para que el cloro se repartiera por las grietas del coral. Esperaba unos minutos, y luego recogía los peces que a esta altura se encontraban atolondrados y moribundos. Se dio cuenta de que probablemente estaba matando los arrecifes, ya que recordaba haber capturado peces en ciertos arrecifes que ahora no eran más que un esqueleto de coral muerto, sin peces en su interior. Me dijo que tenía que ir moviéndose alrededor de Hawaii para encontrar poblaciones de peces saludables, ya que necesitan "coral que no esté alterado para poder vivir en ellos". Cuando lo conocí había estado haciendo esta actividad desde hacia varios años, y ya casi había completado una vuelta entera alrededor de la isla. Aunque parezca increíble, este hombre junto con un par de sus compañeros que vendían los peces en el mismo mercado, aparentemente, han arrasado grandes porciones de los arrecifes que se encuentran alrededor de Hawaii (aproximadamente 300 millas de arrecifes). Desde entonces no vive en Hawaii. Simplemente encontró un trabajo en Florida donde le pagaban más. "No hay problema." En las Filipinas se estima que hay 3000 pescadores que utilizan el cianuro. Cada uno mata aproximadamente 50 cabezas de coral por día, y trabajan durante 255 días al año, el total de cabezas de coral aniquiladas en un año asciende a 34 millones. Pero esta cifra es válida por un año únicamente, y la técnica se introdujo en 1950. El número total de cabezas de coral muertas desde entonces se acerca al billón (y esto solamente en las Filipinas). La presión del comercio de peces vivos ha resultado en una destrucción tan avasallante de los corales de las Filipinas, que aunque este país haya dominado el comercio de este tipo de peces, sus arrecifes se encuentran tan destrozados que ya no pueden abastecer la demanda. Por esta razón el dominio del comercio a pasado a manos de Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, parte de Micronesia, donde, en todos los casos la captura de los peces vivos se basa en la captura con cianuro, lo cual significa que pronto sus arrecifes también morirán por esta práctica. Tal vez se pueda comprender la dimensión de las consecuencias de la captura con cianuro si se considera que el área con mayor biodiversidad en los océanos, los arrecifes de las Filipinas, pudieron proveer a los acuarios del mundo de peces por tan sólo unas décadas. Ahora que la captura con cianuro ha destrozado esos arrecifes, la industria (que continúa creciendo a grandes saltos) se está trasladando a otros arrecifes del mundo, destruyéndolos de igual manera. Segunda Parte "Soy Chris Johnson comunicándome desde el Oddisey. Roger Payne les habló la última vez acerca de la captura de peces que viven en los arrecifes, utilizando cianuro. A través de este método, además de atontar a los peces, se destruyen los arrecifes, aniquilando todo lo que se encuentre expuesto a él, en especial el coral. Lo trágico es que el comercio con peces vivos sería una excelente fuente de ingresos para la gente de los países tropicales que poseen arrecifes si se la llevara a cabo sustentablemente sin destruir el ecosistema. Cuando estas especies se capturan usando redes, cerca del 98% de los peces conservan su vida (además, el arrecife se mantiene saludable y continúa produciendo peces para los pescadores... eternamente) mientras que utilizando cianuro, sólo el 30% de ellos sobreviven. El problema es que utilizar redes implica un trabajo más complejo, y el pescador obtendrá 3 peces por día en vez de 3 peces por hora, como puede obtener, utilizando cianuro. El problema no son las leyes; es su cumplimiento. En casi todas las áreas la captura utilizando cianuro es ilegal. Pero los sobornos garantizan que aquellos que aniquilan los arrecifes puedan operar sin restricciones. Y ahora, los Grandes Negociantes han intervenido y pueden pagar mejores coimas, y proveer grandes embarcaciones capaces de navegar por varias semanas hacia arrecifes de coral alejados, que todavía no han sido destruidos por el hombre, permanecer allí por meses, y regresar al puerto con hasta veinte toneladas de peces vivos; cada animal en su bolsita de plástico, y los arrecifes que alguna vez fueron sus hogares, quedan en el olvido, conversando con la muerte. Se estima que más del 90% de los peces que se capturan con cianuro, mueren instantáneamente o flotan para morir tiempo después. Los "afortunados" sobrevivientes, son capturados y recobran su lucidez una vez que se encuentran en sus bolsitas de plástico, usadas para prevenir peleas con sus vecinos, o que se coman mutuamente. Las bolsitas de plástico son las que posibilitan este comercio. Son lo suficientemente permeables al oxigeno como para que un pequeño pez pueda recibir la cantidad necesaria a través de sus paredes. La gran mayoría de los peces que logran sobrevivir hasta los mercados, morirán unas semanas después en tanques de salas de exposición, sucumbiendo finalmente a su exposición al cianuro. @ El informe completo en inglés puede encontrarlo en www.pbs.org/odyssey/index.html |
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