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   Edición 82 / Enero - Febrero del 2002

Información General


12 MonosArgentina

Selva Misionera o Paranaense



Por Grupo 12 Monos
flora@ambiente-ecologico.com

Argentina


La selva es una comunidad compleja por la diversidad de seres vivos que la integran y madura o climáxica porque ha llegado a su máximo grado de evolución.


Por ende encontramos en este tipo de biomas, los más variados ejemplos de relaciones interespecíficas e intraespecíficas. Así veremos que la reproducción de ciertas plantas depende de algunas aves e inclusive de murciélagos, que colaboran en la dispersión de sus frutos o semillas. Tucán

Las principales funciones con que la selva contribuye al bienestar del planeta y la Humanidad, son:

  1. Retener la humedad y regular la infiltración de agua en los suelos de una zona con grandes precipitaciones.
  2. Aportar vapor de agua a la atmósfera, lo cual evita la desertificación.
  3. Fijar los suelos, impidiendo la erosión de los perfiles superficiales.
  4. Constituir el hábitat y refugio de la fauna silvestre.
  5. Contener especies arbóreas muy valiosas.
  6. Albergar un banco genético insustituible por la alta variedad de especies endémicas.

Antes de la llegada de los primeros conquistadores a América del Sur, amplias áreas de selva pluvial o lluviosa (bioma caracterizado por elevada temperatura y humedad, escasez en la amplitud térmica, carente de una estación seca, gran variedad de animales y vegetación muy enmarañada con diferentes alturas), se extendían en la actual provincia de Misiones, ubicada en el sector Noreste de la República Argentina.

El nombre de la provincia, junto al del principal río (Paraná) que discurre en medio de la selva en galería, le otorgan su denominación: "Selva Misionera o Paranaense", que enmarca un Parque Nacional de gran belleza, el Parque Nacional Iguazú.

Hay que destacar la existencia de otro bioma con características similares en el Noroeste argentino: "Selva Tucumano-Oranense o Nuboselva", cuya descripción la dejaremos para otra oportunidad.

La selva Misionera o Paranaense ocupa hoy un 35 % del territorio de la provincia, las causas más graves de su desaparición son la deforestación indiscriminada y el rozado (quema de la selva) para llevar a cabo prácticas agrícolas.

Esencialmente se destaca por altos registros pluviométricos, superando en algunos sectores, los 2.000 milímetros anuales, que son resultado de los vientos húmedos provenientes del Océano Atlántico.

La humedad media relativa varía del 75% al 90% con importantes rocíos nocturnos. Las temperaturas poseen escasa amplitud entre los meses de junio/julio y enero/febrero, correspondiendo 16 grados centígrados promedio para la estación "invernal" y 25 grados centígrados promedio para los meses de enero y febrero. Cabe destacar que se registran temperaturas diurnas superiores a los 40 grados centígrados.

Con respecto a la diversidad biológica: La selva se destaca en nuestro país, frente a otros biomas, por su riqueza. Por ejemplo: Existen más de 2.000 especies florísticas.

Si bien el número de especies es alto (se ha logrado clasificar más de 150 vegetales en una sola hectárea); la densidad de cada una es reducida, y a medida que se intensifica la "tala" (deforestación) disminuye aún más.

Si se observa la selva desde el nivel del suelo o un río, a medida que elevamos la vista van surgiendo una serie de estratos o capas de vegetación:

En el Piso de la selva se produce la acumulación de gran cantidad de hojas, ramas y troncos (en descomposición) que aporta los nutrientes necesarios para el desarrollo de líquenes, hongos y musgos.

Por debajo suele observarse el "rojizo" suelo misionero, que brinda un matiz especial al bioma selvático:

  • Estrato Herbáceo: Principalmente se destacan los helechos en esta capa de la selva, aunque se observan también plantas pequeñas, hierbas y pastos.

  • Estrato Arbustivo (sotobosque): Que posee gran cantidad de arbustos, retoños de árboles y cañas.

  • Dosel y Estrato Emergente: Resulta difícil poder separar estos estratos, ya que el dosel está conformado por árboles medianos que "compiten" por captar la mayor parte de energía lumínica, entrelazándose de sobremanera, con alturas del orden de los 12 y 20 metros. A este estrato también se lo conoce como "techo de la selva". Aquí suelen aparecer de vez en vez, árboles que superan los 30 o 40 metros de altura que constituyen el estrato emergente de la selva.

Es necesario destacar que existen especies de árboles de menor porte (entre 3 y 10 metros) o especies más jóvenes de los emergentes, que constituyen una capa intermedia entre el dosel y el estrato arbustivo. Bosque

Entre los árboles que alcanzan el estrato emergente se destacan:

  • Lapacho Negro (Tabebuta ipé): Es un árbol que alcanza 30 metros de altura y un diámetro máximo de 1,50 metros, flores de color rosado y una madera muy codiciada, dura, pesada, de color amarillo verdoso.

  • Cedro Misionero (Cedrella tubiflora): Alcanza dimensiones similares al anterior y tiene una madera color castaño claro a rojizo.

  • Petiribí o Loro Negro (Cordia trichotoma): Desarrolla hasta 18-20 metros de altura, con fuste recto y largo.

  • Caña Fístola (Peltophorum dubium): Árbol que alcanza dimensiones impresionantes, hasta 35 metros de altura y diámetros entre 1,5 y 2 metros. En primavera y otoño, se cubre de hermosas flores de un color amarillo dorado.

  • Cancharana (Cabralea ablongifoliola): Es también un árbol muy alto que puede superar los 35 metros y con un diámetro de hasta 1,5 m. La madera tiene un veteado muy pronunciado y un suave brillo castaño oscuro con tendencia al rojizo.

  • Guatambú Blanco (Balfourodendron riedelianum): Porte esbelto, llega hasta los 25 metros de altura y los 0,80 metros de diámetro. La madera es clara, blanco crema uniforme.

  • Pino Paraná (Araucaria angustifolia): El verdadero coloso de la selva misionera con alturas de 25 a 40 metros y diámetros entre 0,60 a 1,50 metro. La copa tiene una particular forma de parasol, por lo que es fácil identificarlo entre las restantes especies. Es la única especie nativa promocionada para forestaciones. Fue declarado Monumento Natural Provincial por la Ley 2.380 en 1986, por lo que está prohibida su extracción.

  • Timbó (Enterolobium contortisiliquum: Es un árbol de 10 a 20 metros de altura y hasta 2 metros de diámetro, tiene una madera blanda y liviana.

  • Palo Rosa (Aspidosperma polyneuron): Árbol de características extraordinarias, ya que alcanza la mayor talla de la selva misionera, con individuos registrados de 42 metros de altura, con fuste recto de 20 a 30 metros y diámetros máximos de 1,60 m. En la actualidad es escasa su existencia en el Parque Nacional Iguazú, por lo que también fue declarado Monumento Natural Provincial, junto con la Araucaria.

  • Palmito (Euterpe edulis): Es la palmácea más esbelta de la selva misionera, se eleva entre los 20 a 30 metros y culmina en un penacho de hojas pinadas de intenso color verde. También en su copa alberga una inflorescencia amarillenta en forma de panoja, de unos 60 a 80 centímetros, que origina abundantes frutos parecidos a las aceitunas, de color negro violáceo, con escasa pulpa dulzona, muy buscados por los animales de la selva. La parte comprendida entre el ápice de la palmera y el lugar de inserción de las inflorescencias encierra un cogollo muy codiciado por su exquisito sabor, denominado palmito. Esta virtud justamente llevó la especie al borde de la exterminación, ya que extraer ese cogollo produce la irremediable muerte de la palmera. En la actualidad, 5.000 hectáreas del área de palmitos se encuentran bajo régimen de protección creado por el Decreto 557/92.

La enumeración de las 200 variedades de árboles que conforman la selva misionera y de las infinitas especies que integran el sotobosque escapa a las dimensiones del presente informe, aunque es oportuno destacar que los grandes árboles conviven con gran número de enredaderas, diversidad de arbustos con interesantes propiedades medicinales, además de cañas tacuaras y helechos de varias especies y epífitas, (plantas que han sacrificado todo contacto con el suelo y por ende sus nutrientes para recibir energía solar en el techo de la selva), que se adhieren con gran fuerza a los troncos de los árboles (utilizándolos como soporte solamente, sin ser parásitos) y aprovecha la humedad del aire.

En cuanto a la fauna, su exuberancia y variedad se manifiesta en los mamíferos, aves, reptiles e insectos de todo tipo que pueblan la selva. Es preciso destacar que muchas de las especies más importantes, están en serio peligro de extinción. Tapir

  • Anta (Tapirus terrestris): También conocido como Tapir y Mboreví, para los guaraníes (aborígenes autóctonos del lugar). Es un mamífero de gran porte, puede medir hasta 2,5 metros de largo y pesar entre 200 y 300 kilogramos. Posee un pelaje castaño a plomizo oscuro y es un muy buen nadador. Se alimenta de hierbas, frutas y de pequeños vertebrados e invertebrados. A pesar de su aspecto impresionante es totalmente inofensivo para el hombre, que desgraciadamente lo considera una valiosa pieza de caza, lo cual produjo su franca disminución. La Ley 2.589 de 1989 lo declaró Monumento Natural Provincial por lo que está totalmente prohibida su caza y comercialización.

    Yaguareté
  • Yaguareté (Leo onca): Es un verdadero símbolo de la selva misionera por la belleza de su porte de gran felino que puede alcanzar los 2,5 metros y pesar entre 60 y 115 kilogramos. Es un mamífero carnívoro que se comporta como un predador nocturno. Incansable y elegante caminador, además de hábil nadador, está recubierto por un hermoso pelaje amarillo rojizo con manchas negras en forma de rosetas. Precisamente por el valor económico de su piel es muy perseguido y ante el riesgo de su extinción está protegido por la misma ley que el Anta, con el agregado de que también está prohibida su tenencia.

  • Oso Hormiguero (Myrmecopbaga tridactyla): Es nombrado de distintas maneras en la zona: Tamanduá Guazú, en guaraní "Oso Grande"; Yurumí, "Boca Chica", en el mismo idioma; Oso Hormiguero Bandera, entre otros apodos. Posee cuerpo alargado cubierto por pelaje gris oscuro y largo en la cola, de apariencia plumosa. Presenta la originalidad de tener una mancha triangular negra, bordeada de una línea blanca, desde el pecho hasta los flancos. De cabeza pequeña, tiene un hocico que se afina hacia la punta, sin dientes pero con una larga lengua de 60 centímetros aproximadamente que lo favorece para cazar hormigas y termitas que son su alimento. También es una especie protegida por esta ley.

  • Lobo Gargantilla (Pteronura brasiliensis): Se lo conoce también como Nutria Gigante o Lobo Grande de Río. Es la especie de Nutria más grande del mundo debido a su longitud, entre 1,80 y 2,40 metros, y a su peso, 24 a 34 kilos. La subespecie paranensis es la más austral en Sudamérica y la existente en el Río Iguazú y en el arroyo Urugua-í, en Misiones. Tiene un pelaje pardo oscuro en el dorso y blanco amarillento en el vientre y la garganta. Perseguido por el valor de su piel, fue protegido mediante la Ley 3.220 y es una de las especies en mayor peligro de extinguirse.

  • Pato Serrucho (Mergus octosetaceos): También recibe el nombre vulgar de Pato de Copete, Pato Pico Serrucho y en guaraní se lo denomina Mbiguá-í, "Pato Chico". Sus plumas son pardas y en la cabeza se destaca un largo copete de plumas negras con reflejos verdosos. Habita en las costas de los arroyos caudalosos del norte de la provincia, de donde se alimenta con pequeños peces y larvas acuáticas. Está protegido por la ley mencionada en el párrafo anterior.

  • Harpía (Harpya harpyja) : Es la mayor de las aves rapaces de América del Sur, con localización cierta en Misiones. Recubierta de plumas de tonalidades gris y negro, presenta un copete dividido que le es muy característico. A esta especie en extinción, también la protege la Ley 3.220.

  • Otras especies características de la fauna misionera son el Oso Melero (Tamanduá tetradáctyla), el pequeño Oso Colmenero que se alimenta con larvas y abejas silvestres, está recubierto de un pelaje amarillo blancuzco con una faja oscura a los costados y que, ante la presencia de enemigos, despide un olor muy desagradable.

  • El Pecarí de Collar (Dicotyles tajacu): También llamado Tateto, tiene una carne muy buscada para consumo por lo que su presencia es cada vez más reducida al igual que la Paca (Agouti paca), un roedor que alcanza los 10 kilogramos, de pelaje pardo rojizo con motas blancas en los flancos.

  • El Coatí (Nasua nasua) y el Mono Caí (Cebus apella) son dos especies de animales que pueden ser avistadas con relativa facilidad en los senderos de los parques y las reservas. El primero es presencia cotidiana en los paseos de las cataratas, donde produce la delicia de los visitantes por su inteligencia y la gracia de su conducta. En cuanto a los monos, son presa codiciada para la venta como mascotas, por lo que su caza está prohibida por las leyes vigentes.

La más característica de las aves es el Tucán (Ramphastos sp.) (tu-cá, para los guaraníes), debido a su gran pico de color anaranjado y negro y a las plumas negras que cubren su cuerpo, excepto la garganta y la cara, que están cubiertas por plumas blancas. También es una especie muy perseguida para ser exhibida en cautiverio, pero es posible que el visitante de los parques pueda ser sorprendido con su hermosa presencia en la copa más alta de los árboles.

Variedad de loros y patos, así como Perdices de Monte (Nothura cinerascens) (Inambú) y el exótico Yacú Puí, el codiciado Faisán Silvestre, forman parte de las más de 400 especies de aves y pájaros que se han clasificado. Cabría preguntarse: ¿Todavía estamos a tiempo de evitar su desaparición? @

Prof. Juan Pablo Panozzo (Pongo pygmaeus abelii)



 

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