
![]()
· Informes Especiales · Diccionario Ecológico · Sitios de Interés · Publique sus Artículos · Premios y Menciones ![]()
|
Señor Director: Le adjunto carta de una vecina de la ciudad que me hiciera llegar, denunciando lo que le está sucediendo por culpa del percloetileno. Carolina está embarazada de 4 meses y quiere que su bebé llegue a nacer. Esto, que es un derecho humano elemental, está hoy siendo negado en muchos sitios de nuestro país y también de la Ciudad de Buenos Aires. Sucede que Carolina vive en un departamento que está sobre una tintorería (de las mal llamadas "ecológicas"), que limpia la ropa con una sustancia tóxica llamada percloroetileno. El percloroetileno es un cancerígeno probado y puede provocar serios daños en distintos órganos del cuerpo humano. Su fabricante, la química Dow, advierte en los envases que se trata de un producto peligroso. "Su inhalación puede causar la muerte", dice la empresa Dow. Carolina conoce bien el olor del percloroetileno, ya que lo inhala con frecuencia por los frecuentes accidentes en los que las máquinas de la tintorería pierden esta sustancia. Carolina ha perdido otros dos embarazos durante el año 2001, quizás por haber incorporado a su organismo esta sustancia tóxica. ¿Podrá tener su bebé esta vez? Ante esta situación, es difícil actuar con los mecanismos legales existentes. Ante cada accidente podemos pedir una inspección, que llegará después que olor al percloroetileno se haya volatilizado. Los inspectores dirán que, efectivamente, no detectan nada. Y es que las normas ambientales están hechas para controlar (bien o mal) humos, ruidos y olores continuos. Ante la discontinuidad de los accidentes, aunque sean frecuentes, las herramientas legales vigentes son muy débiles. La salud ambiental tiene que proteger la vida desde la concepción. Se da la paradoja de que en la Argentina el aborto voluntario es un delito, pero al mismo tiempo no tenemos suficientes herramientas para proteger a los fetos humanos de los abortos provocados por el uso criminal de sustancias químicas. Por eso es tan importante aceptar la gravedad de la situación y atreverse a prohibir de una buena vez el percloroetileno. Desde hace tiempo, nuestro equipo de trabajo viene insistiendo en la necesidad de retirar completamente del mercado esta sustancia, habiendo aportado toda la documentación científica necesaria. No tiene sentido seguir dañando la salud de las personas para realizar una actividad tan sencilla como limpiar la ropa. Les adjunto el texto completo de la denuncia de Carolina, para la cual la única respuesta honesta posible es prohibir ya mismo el percloroetileno. @ Cordialmente Lic. Antonio Elio Brailovsky Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires abrailovsky@buenosaires.gov.ar Denuncia por Percloroetileno Buenos Aires, 3 de enero del 2002 Señor Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires Lic. Antonio Elio Brailovsky Tengo el agrado de dirigirme a usted con el fin de solicitar su intervención respecto de la situación que describo a continuación: Vivo en el primer piso del inmueble sito en Laprida 1797 (esquina French) de la Ciudad de Buenos Aires. Mi departamento se encuentra sobre una tintorería de limpieza a seco llamada ITALCLEAN cuya entrada es sobre French 2700 (esquina Laprida), además del local a la calle la tintorería consta de un subsuelo de la misma superficie del local. Comparto con la tintorería y con el departamento ubicado sobre el mío, un pequeño aire y luz. Las ventanas de mi cocina y lavadero dan a ese aire y luz por donde no es infrecuente que ascienda un penetrante olor de intensidad variable según los días, particularmente por la mañana. La tintorería utiliza percloroetileno, según declaración de su mismo dueño; sustancia que según múltiples informes (entre otros de la misma Defensoría del Pueblo, del CONICET y de Greenpeace) es tóxica y entre otros daños puede provocar pérdidas de embarazo. Estoy embarazada de 4 meses y extremadamente preocupada por los potenciales daños que pudiera causar el percloroetileno. En el día de la fecha, encontrándome en mi domicilio, comencé a percibir un penetrante olor que me provocó una descompostura. No era la primera vez que sucedía. Luego de abrir todas las ventanas de mi departamento y sintiendo todavía un fuerte malestar decidí abandonar mi casa. Entré a la tintorería para inquirir acerca del olor y constaté que sobre el piso del local se encontraba derramada una sustancia líquida. Pregunté a la empleada que se encontraba limpiando con trapos de piso la mencionada sustancia, el origen del olor y me respondió "es el percloro que se volcó otra vez". Muy alarmada acudí inmediatamente a mi médico obstetra el que me recomendó que no regresara a mi domicilio hasta resolver la situación. En el día de la fecha, mi marido planteó una denuncia ante la Dirección General de Control de la Calidad Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, ante la Dirección de Verificaciones y Habilitaciones y ante la Policía Ecológica -División de Delitos Ambientales de la Policía Federal-. Es de señalar que en el pasado he efectuado una denuncia ante la Dirección General mencionada no obteniendo una respuesta satisfactoria del organismo. Debo señalar que durante el año 2001 sufrí dos abortos espontáneos de embarazos de escasas semanas de gestación. Si bien no puedo afirmar que la causa de los mismos haya radicado en los efectos nocivos del percloroetileno, los análisis que me practicaron para analizar posibles causas de los mismos han descartado cualquier problema inmunológico propio de mi organismo, con lo cual queda abierta la duda respecto a la toxicidad del percloroetileno. Atento la gravedad de la situación y preocupada por la salud de mi bebé -los informes coinciden todos en señalar que la toxicidad del percloroetileno se filtra al feto a través de la placenta y además es altamente acumulativa- mucho agradeceré su urgente intervención en el asunto. Quiero enfatizar que la mencionada gravedad y preocupación se basan en el hecho del mal uso que de la sustancia realiza la tintorería mencionada, quedando evidenciado en el derrame descripto en el día de hoy del cual fui testigo y en el penetrante olor que se percibe con frecuencia. Cabe señalar que la Cámara que agrupa a las empresas de limpieza a seco suelen argumentar (por ejemplo el programa Punto.Doc emitido en 2001, notas periodísticas publicadas en diarios La Nación y Clarín) que, utilizado correctamente, el percloroetileno es inodoro y debería encontrarse siempre en un circuito cerrado de máquinas especiales, manipulado por técnicos en su colocación y desecho. Por último, quisiera agregar que son también testigos de la situación descripta mi marido Santiago Villalba y el Diputado Ricardo Vázquez (propietario del piso ubicado sobre mi departamento), ambos dispuestos a ofrecer su testimonio si se estimara corresponder. Agradezco desde ya la pronta atención que pudiera dispensar al asunto y lo saludo muy atentamente. María Carolina Pérez Colman |
![]() |
![]() |
www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com |