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En un amplio sendero en el Parque Panameño Soberanía Nacional, el Profesor Peter Wrege, de la Universidad de Cornell, está rodeado de 14 curiosos periodistas de la Ciudad de Panamá. El sendero, llamado Camino del Oleoducto, es muy conocido por ser uno de los mejores sitios de todo el mundo para observar aves. Con el apoyo de la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional, la Sociedad Audubon de Panamá y la Administración Nacional de los Recursos Naturales (ANAM), se organizó la visita de los periodistas al parque, de manera de que ellos pudieran comprender mejor las presiones que enfrenta el sitio, la riqueza de la biodiversidad que protege y su importancia para el Canal de Panamá. En una improvisada charla sobre ecología, junto al sendero, Wrege también explica porqué Soberanía es tan importante para los investigadores: Está trabajando con estudiantes de la Universidad de Princeton y la Universidad de Panamá en un estudio sobre la relación de las aves hormigueras (Formicariidae) con las hormigas guerreras (Eciton spp.). Alrededor de 28 especies de aves hormigueras, siguen de manera habitual las columnas de hormigas guerreras cuando estos insectos agresivos salen de recorrida. Las aves se ubican cerca de donde avanza la columna y se comen a los insectos que tratan de escaparse. Wrege y sus estudiantes están tratando de determinar la relación entre las aves hormigueras y el alimento de las hormigas. Además de las aves hormigueras, otras 380 especies de aves han sido observadas en Soberanía, junto con más de 100 especies de mamíferos, tales como el Mono Aullador y el Capuchino (Aloutta spp. y Cebus spp.), Agoutis (Dasyprocta spp.), y Coatamundis de Nariz Blanca (Nasua narica). También hay alrededor de 80 especies de reptiles y 55 especies de anfibios. El bosque tropical maduro contiene algunos de los árboles más altos del mundo, con Ceibas que pueden llegar a los 60 metros de altura. Además de proteger la flora y fauna, y de proveer un laboratorio para los biólogos, Soberanía es vital para la operación del Canal de Panamá. Sus 19.500 hectáreas cubren el margen este del canal. Cada barco que pasa por el canal utiliza 190,000 litros de agua fresca, los cuales provienen totalmente de las lluvias. Las precipitaciones sobre Soberanía, y otros bosques cercanos que forman la cuenca del canal, llenan los ríos que desaguan en el lago Gatún y Alajuela; los que a su vez, alimentan los diques. Sin los árboles para detener la erosión, los ríos depositarían toneladas de tierra en el canal y sería inoperable. Más del 70% de la cuenca del canal ya está deforestada, por lo que para Panamá es una prioridad mantener intacto a Soberanía. Debido a que está a sólo 30 minutos de la Ciudad de Panamá, el parque siente ciertas presiones que desconocen la mayoría de las áreas silvestres del mundo, que usualmente están a muchos kilómetros de distancia de las grandes áreas urbanas. Tres grandes carreteras corren junto a los límites del parque, y hay docenas de comunidades justo en su perímetro. El agrónomo Oreano Bosquez de ANAM les dice a los periodistas que uno de los mayores problemas es la descarga de basura a lo largo del límite oriental del parque, junto con la contaminación del río debida a una cantera y a una planta procesadora de cerdo. Además, un pasto invasor llamado "Paja Blanca", que crece en abundantes cojines en las afueras del parque, presenta una seria amenaza de incendio. Cuando los agricultores queman sus campos para limpiarlos, las chispas encienden los pastos y las llamas saltan con facilidad a Soberanía. "Estamos trabajando con las comunidades periféricas para minimizar estos problemas", explica Bosquez. "Ofrecemos entrenamiento para hacer crecer especies nativas y para agroforestería, de manera que la gente plante este tipo de especies de árboles, junto con árboles frutales. Eventualmente estos árboles le harán sombra a la Paja Blanca. La idea es alentar a la gente a que conserve sus recursos y a que sean buenos vecinos del parque". Arlene Faheza de ANAM, controla el manejo de todas las áreas protegidas en la cuenca del Canal: Soberanía, Parque Nacional Chagres, Parque Nacional Camino de Cruces, Parque Natural Metropolitano y el Monumento Natural Barra del Colorado. Reconoce que las necesidades de una población creciente aumentan las dificultades de mantener las tierras boscosas intactas. Dice que: "La ciudad está avanzando y muchos ven a los parques nacionales como tortas de cumpleaños, justo el sitio para sus futuras casas. Eso no podemos permitirlo". Manifiesta que el Parque Nacional Chagres, el principal protector de la cuenca del canal, ya tiene grandes áreas deforestadas. Faheza cree que Soberanía puede ser un parque modelo. Parte del plan es aumentar el ecoturismo a este bosque tan accesible, que también es el sitio base de la Torre Canopy, anteriormente un radar de la fuerza aérea de los EE.UU. y actualmente un observatorio de vida silvestre, y el Zoológico y Jardín Botánico Summit. El Sendero Natural El Charco ofrece una poza para nadar, un sendero de 800 m a lo largo de un arrollo suave y una zona de recreación en los bancos del Río Sardinilla. Allí es donde se reúnen los periodistas cuando dejaron atrás el Camino del Oleoducto y donde Elizabeth Clark, a cargo del programa de educación ambiental de Soberanía, ofrece su propia visión: "Mi deseo es que todos los senderos estén en buenas condiciones y con buena interpretación. Espero ver que todas las comunidades en la periferia del parque trabajen con nosotros como aliados, involucrados en reforestación, agroforestería, y ecoturismo". Agrega que en realidad las actitudes están cambiando ya que ahora cuando los vecinos del parque observan violaciones, las denuncian al ANAM. Debido a que, en realidad, los panameños son quienes finalmente definirán su relación con las tierras boscosas de la cuenca del canal; ANAM y los grupos conservacionistas tales como la Sociedad Audubon de Panamá, quieren estar seguros que los ciudadanos tengan toda la información que necesiten para tomar las decisiones sobre el uso de la tierra. Esperan que los 14 periodistas que pasaron el día recorriendo el parque, que para la mayoría fue su primera visita, ayuden a brindar esta información. @ Contacto en Panamá: Autoridad Nacional del Ambiente Apdo. 870575, Zona 7, Ciudad de Panamá Teléfono: 507/232-5886 Fax: 507/232-6717 Norita Scott Sociedad Audubon de Panamá Apdo. 2026, Balboa, Ancon, Panamá Teléfono: 507/224-9371 Fax: 507/224-4740 audupan@pananet.com Pequeñas Donaciones Quieren Resolver Problemas Locales Que Tienen Impactos Globales Los residentes de Hojancha, Costa Rica, se reunieron hace unos pocos años, alarmados por la creciente contaminación en sus ríos y arroyos, para ver que podían hacer para que su pueblo fuera mejor ecológicamente. Crearon la Fundación Monte Alto y gracias a una donación del Programa de Pequeñas Donaciones-Costa Rica, del Fondo para el Ambiente Mundial (PPD-FMAM), establecieron un centro de educación ambiental, y un albergue para ecoturistas. Alentado por la ayuda de universidades, la municipalidad, y una considerable cantidad de voluntarios, comenzaron a promover la protección ambiental entre sus vecinos y compraron pequeñas parcelas de tierra alrededor de las vías de agua locales, de manera que la vegetación se pudiera regenerar y protegiera los cursos de agua contra la erosión y la contaminación. Una segunda donación del PPD ayudó a que la fundación estableciera un pequeño fideicomiso para apoyar estas actividades y este año recibieron una donación final para ayudarlos a fortalecer las actividades de educación ambiental y ecoturismo. La Fundación Monte Alto, que actualmente es dueña de más de 800 hectáreas que protegen la cuenca del pueblo y de un albergue ubicado cerca de una reserva indígena construido con la primera donación, genera suficientes ingresos como para cubrir los costos del programa. Monte Alto es una modesta historia exitosa, pero además es un caso típico de lo que ha generado el Programa de Pequeñas Donaciones del FMAM, no sólo en Costa Rica, sino en los otros 60 países de todo el mundo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y el Banco Mundial, administran el FMAM lanzó el programa en 1992, sólo un año después de la creación del FMAM. El programa ofrece apoyo financiero a proyectos que responden a tres problemas planetarios apremiantes: contaminación de las aguas internacionales, pérdida de la biodiversidad y el cambio climático. Las donaciones del FMAM a los países en vías de desarrollo tienden a ser a proyectos ambiciosos, complejos, de varios años de duración y de gran escala, con costos de millones de dólares. Pero no todas las soluciones para los grandes problemas nacen como mega-proyectos. De acuerdo con Sarah Timpson, gerente global del programa, el PPD trata de cambiar los hábitos y las actitudes ambientales dañinas a escala local, brindándole a la gente el poder para encontrar la solución a sus problemas en su propio ambiente. Las donaciones del programa son asignadas a organizaciones no gubernamentales (ONGs) y a grupos comunitarios, no a las agencias gubernamentales. Timpson dice que una ventaja de financiar pequeños programas para solucionar grandes problemas es que las iniciativas más modestas "pueden ser mucho más innovadoras y mucho más flexibles, en parte porque cualquier falla no será excesivamente costosa. Más aún, los grupos de base son los que presionan a los gobiernos para que cambien las políticas ambientales, por lo que está claro que si se quieren ver cambios, se debe trabajar con las ONGs". Las donaciones del Programa de Pequeñas Donaciones son de un promedio de u$s 15.000 y nunca sobrepasan los u$s 50.000; unos 2300 proyectos han recibido apoyo durante los últimos nueve años. En cada país donde el programa está activo, hay un coordinador nacional que suministra el manejo diario, mientras tanto las juntas de iniciativas nacionales -que están compuestas por voluntarios de las ONGs, gobiernos, instituciones académicas y otros donantes- revisan las propuestas, seleccionan los proyectos y dirigen su realización. Timpsen explica que a veces las ONGs que tienen ideas interesantes, pero que necesitan ayuda para desarrollar una estrategia, reciben donaciones de planificación de alrededor de u$s 3.000, de manera que un proyecto prometedor pueda ser diseñado cuidadosamente. Agrega: "damos una donación a una comunidad para que contrate a alguien que los ayude, en lugar de contratarlo nosotros mismos, de esta manera los grupos de base están en el control desde el inicio". Ella señala que, a nivel mundial, la experiencia les ha demostrado que un proyecto tiene muchas más probabilidades de éxito si pertenece, y es manejado, a nivel local. Eduardo Mata, quien coordina el Programa de Pequeñas Donaciones en Costa Rica, está de acuerdo y dice "estamos interesados en proyectos de grupos que ya están bien organizados, y en donde hay un buen nivel de participación de toda la comunidad". El programa en Costa Rica también favorece una participación equitativa de hombres y mujeres, de manera que las decisiones sean tomadas por ambos géneros. Antes de aprobar una donación, Mata y sus colegas visitan el sitio del proyecto propuesto y se aseguran que exista un fuerte apoyo local, que el problema descrito sea real, y que el proyecto propuesto sea apropiado. Una vez que el proyecto es aprobado, se efectúan al menos otras tres visitas adicionales. Toda la atención participativa ha sido una gran ayuda para la Asociación para el Desarrollo Sostenible de San José Rural, que recientemente recibió una donación de u$s 20.000 para ayudarlos a proteger una cuenca y a establecer un programa de educación ambiental. "Nos hicieron estar bien claros en nuestras ideas y nos guiaron a lo largo de todo el proceso", recuerda Hernán Ramírez, administrador de la asociación. "Nos ayudaron a ampliar nuestra visión e incorporar la participación comunitaria". El contacto con el Programa de Pequeñas Donaciones continúa siendo muy personal, y dice que "para cualquier organización rural es fundamental tener esta relación directa y la interacción humana". La donación al grupo de Ramírez es sólo una de las 61 otorgadas recientemente por el programa en toda Costa Rica, desde la costa Pacífica, donde la Asociación de Buzos de Paquera construirá y manejará un arrecife artificial en el Golfo de Nicoya; hasta el Caribe, donde la Asociación para el Desarrollo Sostenible de Gandoca y Mata de Limónespera que los residentes se sientan más dispuestos a proteger a las tortugas marinas en peligro. Aunque la mayoría de los proyectos financiados se relacionan con la conservación de la biodiversidad, hay varios que se enfocan en asuntos de energía renovable, tal como el programa de la Asociación ANDAR, que da microcréditos a indígenas y otras familias de agricultores para que puedan tener acceso a energía fotovoltaica. Otro tipo de proyecto que se enfatiza es el desarrollo de ecoturismo a pequeña escala. El turismo es la principal fuente de ingresos de divisas extranjeras en Costa Rica, pero muchos pueblos con un potencial de belleza escénica considerable no han podido participar en este negocio ventajoso. Además de la donación otorgada a la Fundación Monte Alto; otros nueve grupos en todo el país están desarrollando proyectos de ecoturismo de base, debido al apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones. Casi todos los proyectos tienen apoyo adicional de otras fuentes. Timpson afirma que para que el programa sea exitoso es fundamental que se creen lazos entre socios. "Pueden haber 12 donantes diferentes involucrados en un proyecto", dice. "Hemos estimado que a nivel mundial debemos estar trabajando con otros 600 donantes." Menciona un proyecto para limpiar las aguas que atraviesan Nairobi, en Kenia. Tres ONGs recibieron donaciones de PPD para el proyecto, que cuenta con el apoyo del Programa de las NU para el Ambiente, la Unión Mundial para la Naturaleza, los gobiernos de Bélgica y de Francia, el ministerio del ambiente de Kenia, el consejo urbano de Nairobi, el club local de Rotarios, los Amigos del Parque Nacional Nairobi, el Club Náutica de Nairobi, y la asociación de barrios Kibera. En el neotrópico, el Programa de Pequeñas Donaciones está activo en México (donde el financiamiento está concentrado en la Península de Yucatán), Guatemala, Belice, Costa Rica, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Chile, República Dominicana, Barbados, las islas y Trinidad y Tobago, y recién inician sus actividades los programas de Honduras y El Salvador. Timpson espera que eventualmente el programa se duplique en tamaño y llegue a cubrir unos 100 países. @ Contactos: Sarah Timpson PPD-FMAM, 304 East 45th Street, Rm-FF-1610, New York, NY 10017 EE.UU., Teléfono: 212/906-6191 Fax: 212/906-6568 sarah.timpson@undp.org www.undp.org/sgp/ Eduardo Mata PPD-FMAM, Apdo. 4540-1000, San José, Costa Rica, Teléfono: 506/296-1544 Fax: 506/296 1545 eduardo.mata@undp.org www.nu.or.cr/gef Hernán Ramírez ADESSARU, Teléfono: 506/418-8042 sanjoserural@racsa.co.cr |
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