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La difícil situación internacional que vivimos está siendo empleada en muchos países para ejercer una presión cada vez más intolerable sobre las libertades democráticas. En los países desarrollados, se está utilizando la pesadilla del ántrax como una forma de acallar las muchas dudas existentes acerca de sí el bombardeo de poblaciones civiles es la mejor manera de combatir a terroristas que tal vez no estén allí. Los argentinos estamos siendo sometidos a una campaña semejante, a partir de la proliferación de cartas sospechosas, que no procuran contagiar a nadie sino asustarnos a todos. Uno de los aspectos más irracionales de esa campaña fue haber calificado a la Argentina como un país peligroso, sólo porque aquí existen laboratorios argentinos que trabajan con cepas de ántrax. ¿Es necesario recordar que esas cepas son parte del trabajo normal de los laboratorios? ¿Que no hay forma de hacer vacunas si no se dispone del agente de la enfermedad contra la cual se va a vacunar? ¿Qué diríamos si alguien empieza a sospechar de nosotros porque tenemos un automóvil que funciona con un peligroso explosivo, como lo es la nafta? Me parece que la reflexión compartida es la mejor manera de no caer en la trampa de esta campaña que procura que mañana justifiquemos cualquier crimen en nombre de la lucha contra el terrorismo. Para contribuir a esta reflexión, les enviamos la síntesis de la desgrabación de nuestro programa radial "Ésta, nuestra única Tierra" N° 75, en el que analizamos la forma en que la psicosis sobre el ántrax nos está afectando. ANTONIO ELIO BRAILOVSKY: ¿Cómo pensar un mundo en guerra? ¿Cómo ayudarnos a tratar de entender lo que está pasando? ¿Cómo ayudarnos a razonar y no entrar en pánico, no dejarnos arrastrar por una ola de pánico interesada que se está moviendo alrededor nuestro y que nos bombardea permanentemente a través de medios de comunicación? La primer víctima de esta guerra es la verdad, con lo cual vamos a seguir durante largo tiempo sometidos a operaciones de prensa. En todos los televisores del mundo se vio a un Bin Laden amenazante. Que se le deje espacio al enemigo para amenazar sugiere que el enemigo está integrado en esta operación de prensa que sirve para asustar a la gente. Por detrás del horror sufrido por la población de Nueva York, hay un uso político de esta guerra, que parece haber sido una guerra preparada desde antes, una guerra que necesitaba un conflicto para desatarse. En la estrategia de esta guerra es necesario que la gente tenga miedo, que se sienta continuamente atacada. Tal vez, el síntoma más intenso de este miedo que se procura generar en la gente sea una bacteria llamada ántrax, que puede ser usada como arma bacteriológica y que está usada como arma política en un proceso de operativo de prensa. ¿Nos pueden bombardear con ántrax? ¿Podemos llegar a enfermarnos de esto? Ha habido miles de falsas alarmas en todo el mundo. Hay un estado de psicosis y de pánico y hay alguna gente que inclusive se siente arrastrada en Buenos Aires a ese pánico. Queremos recordar que en Buenos Aires no hay ningún peligro de ser víctima de un ataque terrorista con ántrax, que existe mucho más en los operativos de prensa que en las bacterias que efectivamente andan dispersas, que es probable que haya un accidente de dispersión de una bacteria simplemente porque cuando pasa mucho tiempo en que no hay casos de una enfermedad, algún control se reduce y es más fácil que ocurran casos de contagio. Hay recientes casos de sarampión en Misiones porque hacía tanto tiempo que no había enfermos de sarampión que se olvidaron de vacunar. Nos interesa tomar este caso de pánico colectivo para que juntos pensemos de qué manera enfrentamos no el ántrax, sino el pánico. VILMA OSELLA: La Nación publica un cable de Reuters y AP que dice que la psicosis por un atentado bioterrorista que inunda Estados Unidos con falsas alarmas sobre presuntos ataques aumentó ayer con la confirmación de una tercera persona contagiada con ántrax en Miami y el anuncio oficial de que la bacteria que la enfermó podría ser fabricada, lo que convierte el caso en un acto criminal. En tiempos normales, esto no hubiese ocupado más que un breve espacio en la sección Policiales. En este ámbito en que la situación ha cambiado evidentemente para todos, esto tiene grandes titulares en todos los diarios. Voy a hacer una aclaración. Los periodistas trabajamos para medios de comunicación. El medio tiene una orientación filosófica -si se quiere-, una editorial, una política e intereses económicos. El periodista es un trabajador de prensa que cumple con lo que el secretario o jefe de redacción le manda a hacer. Digamos entonces que los responsables de este despliegue sensacionalista tienen que ver con los dueños de las empresas periodísticas y no con los periodistas. Diálogo 1 VILMA OSELLA: ¿El ántrax es una enfermedad bacteriana? NÉLIDA HARRACÁ. Licenciada en Química, asesora de la Defensoría del Pueblo Adjunta para Ambiente, Urbanismo y Comunicaciones de la Ciudad de Buenos Aires: Sí, es una enfermedad producida por una bacteria, por un bacilo que, como muchos, tiene dos formas de vida: Lo que se llama la célula vegetativa, que es la forma común de la bacteria, que es la que se reproduce fácilmente, la que está en el organismo -cuando está en el organismo- en forma de célula vegetativa; y cuando se encuentra en un medio muy poco propicio, un medio hostil, se forma una espora, que es un elemento resistente, que puede permanecer encapsulado durante mucho tiempo. Cuando ingresa a un organismo vivo, pasa de espora a célula vegetativa y ahí empieza todo su ciclo de vida infectando al organismo. VILMA OSELLA: ¿Quién se contagia el ántrax? NÉLIDA HARRACÁ: Tradicionalmente ha sido una enfermedad de tipo ocupacional, relacionada fundamentalmente con sectores rurales. Es una enfermedad del ganado. VILMA OSELLA: Al ganado se lo vacuna. NÉLIDA HARRACÁ: Sí, es una enfermedad que existe hace muchísimos años y la forma en que puede llegar al ser humano tiene que ver con la posibilidad de contacto con lana, cuero... VILMA OSELLA: O sea que el trabajador que toca al animal enfermo, se contagia con lo que se llama ántrax cutáneo. NÉLIDA HARRACÁ: Exacto. Después está la forma pulmonar, que es por inhalación de las esporas, o también gastrointestinal, que es comiendo carne que está infectada. VILMA OSELLA: Como país ganadero, nosotros tenemos el bacilo en el campo. NÉLIDA HARRACÁ: Sí, sí, por eso no es una cosa nueva, no es de otro planeta. VILMA OSELLA: ¿Hay síntomas específicos que pueden identificar esta enfermedad? NÉLIDA HARRACÁ: Depende del tipo de enfermedad que sea. Si es la cutánea, se produce una irritación en la piel con alguna pequeña necrosis que empieza a aparecer en el centro. VILMA OSELLA: ¿Cuándo aparece? NÉLIDA HARRACÁ: Depende del organismo, pero puede aparecer a los pocos días... VILMA OSELLA: ¿Y si no es el ántrax cutáneo? NÉLIDA HARRACÁ: El pulmonar empieza como una gripe y va evolucionando cada vez más fuerte. Es una enfermedad importante, que puede llegar a ser mortal. VILMA OSELLA: Es el carbunclo. NÉLIDA HARRACÁ: Sí. VILMA OSELLA: A mí me llama la atención que era una enfermedad de la Primera Guerra Mundial, que parecía que los científicos ya la habían superado y que aparece ahora con el temible fantasma de la guerra bacteriológica. ¡Qué involución! ¡Qué cosa extraña! NÉLIDA HARRACÁ: Justamente, hace poco, una médica especialista en enfermedades infecciosas me comentaba que hay un montón de enfermedades infecciosas que se suponía que estaban prácticamente erradicadas, controladas y que han vuelto a aparecer. La tuberculosis, por ejemplo. VILMA OSELLA: Así como se vacunan los animales, ¿también se pueden vacunar los seres humanos? NÉLIDA HARRACÁ: También hay vacunas para humanos. VILMA OSELLA: ¿Las tenemos en la Argentina? NÉLIDA HARRACÁ: Sí, hay vacunas. VILMA OSELLA: Entonces hay que apurarse a hablar con los Ministerios... NÉLIDA HARRACÁ: Sí, se necesita un plan de prevención para este tipo de cosas. VILMA OSELLA: ¿Hay un tratamiento específico para combatir al ántrax? NÉLIDA HARRACÁ: El tratamiento es con antibióticos. VILMA OSELLA: Hay un gran miedo en Estados Unidos y parece que también en Francia. El antibiótico que cura el carbunclo es solicitado desesperadamente por la gente a los farmacéuticos. Frente a esto y frente a tres casos que ellos no pueden determinar de qué origen es, ellos están absolutamente creídos que les va a colapsar el sistema de salud. Nosotros estamos acostumbrados, porque nuestro sistema de salud está colapsado desde hace rato. Si la enfermedad no se trata, ¿qué consecuencias trae? NÉLIDA HARRACÁ: Como cualquier enfermedad bacteriana, debe tratarse con antibióticos. VILMA OSELLA: Hay que tomar conciencia de que el tratamiento es indispensable. NÉLIDA HARRACÁ: En caso de enfermedades bacterianas leves, un organismo que está en buenas condiciones, puede superarlas, pero no es lo común. VILMA OSELLA: ¿Podemos hablar de prevención? NÉLIDA HARRACÁ: Sí, como para todo tipo de enfermedad bacteriana, virósica, una buena sanidad, una buena higiene, son las precauciones básicas. VILMA OSELLA: ¿Debería haber una campaña de prevención ya pensada y llevada a la práctica a esta altura del partido por las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y del país? NÉLIDA HARRACÁ: A mí me parecería perfecto que la hubiese, porque vamos a eliminar no sólo el ántrax, sino muchas otras enfermedades que tienen la misma prevención que el ántrax. Diálogo 2 VILMA OSELLA: ¿Cómo debería tratarse la información para que la población no entre en pánico? DR. ROBERTO FERNÁNDEZ. (Profesor de Psicología de la Personalidad en la Universidad de Buenos Aires): En principio, creo que la información como cualquier otra actividad que debe estar regulada por los medios y, sobre todo, por los funcionarios, debería ser responsable. Porque la información tal como está circulando en este momento es una información que tiene bastantes características de anarquía. Hay una suerte de libertad expositiva, donde pasamos desde el sensacionalismo común -que se observa en la mayor parte de los medios y fundamentalmente en la televisión- hasta la variada gama de los comentarios de todo tipo, que pierden el carácter específico para pasar a ser meros sistemas o canales de divulgación. Se parece mucho a la chismografía y esto es lo que más atenta precisamente contra la seguridad, porque es lo que instala inmediatamente el pánico. VILMA OSELLA: ¿Hay un marketing para eso, para que a la gente se le fabrique ese producto? ROBERTO FERNÁNDEZ: Creo que evidentemente hay un marketing con estas cuestiones, porque además también hay todo un sistema que funciona organizadamente con esto. Por ejemplo, me llamó la atención que todos los principales diarios sacaron ediciones inmediatamente adicionales con la fotografía de las Torres Gemelas, etc. Y la revista Gente dedicó un número especial a las fotos. Entonces, en este momento que vivimos en un predominio de la imagen, la foto sin información es precisamente un elemento que destila terror. No es precisamente algo que sirva para que la gente se informe, sino que sirve para provocar todo lo que provoca la imagen. VILMA OSELLA: ¿Ud. sabe que la gente tiene la posibilidad de cambiar de canal y de poner el canal que se le da la gana o leer el diario que se le da la gana? Este tema es de dos o de varios. El tema está entre el editor, el empresario editorial que está mandando esa fotografía y también la gente que la compra, porque el empresario sabe que ese producto es vendido. ¿Cómo hacemos para que esto se revierta? ROBERTO FERNÁNDEZ: No es exactamente el orden de cosas que compete a la psicología, pero sí me parece muy importante que podamos pensarlo todos, porque que esto se revierta implica que haya un reordenamiento general de todo lo que significa la información, la televisión y los medios. Porque el consumo está dirigido, no se trata de un consumo ingenuo. Cuando la gente está viviendo de esta manera, es poco lo que se puede hablar de libertad en cuanto a la oferta, porque si se dirige el consumo, en realidad la oferta ya está condicionada, precisamente porque se está creando el consumidor para esa oferta. Para mirar otro canal hay que superar una fuerza que es la presión social. VILMA OSELLA: Ud. tiene que estar informado como su par. ROBERTO FERNÁNDEZ: Exactamente. Hay una presión social muy importante. Otra cuestión que tiene que ver con esto es que cuando uno piensa en la realidad que nos toca vivir, está sumamente mediada por todo lo que son canales de información. Nadie está en condiciones de ver realmente qué está pasando. Y cuando se ve y se ve de forma masiva y poco selectiva, sin información que la acompañe, tampoco sirve. VILMA OSELLA: Entonces estarían todos los actores sociales involucrados en esto, no sólo la gente que maneja medios de comunicación. ROBERTO FERNÁNDEZ: Exactamente. Y es más, yo diría que además vivimos en un clima social que también está preparado para este tipo de acontecimiento. El fenómeno del terrorismo habría que pensarlo en todas las figuras que asume, porque nada es ingenuo para que caiga en un terreno en cuanto a lo que la gente va a significar. Lo que importa es cómo se produce el efecto de interpretación por parte de la gente. Y la interpretación está guiada y orientada. En este sentido, si pensamos en este momento en que la economía se ha convertido en una especie de vedette no sólo internacional, sino en nuestro medio específicamente es lo fundamental, donde el anuncio del riesgo país es prácticamente como el anuncio del tiempo atmosférico. Vivimos en un fondo de terror que es constante, con las noticias de las empresas, los precios, las cotizaciones en Bolsa. ¿A cuánta gente le interesa que el informativo le hable del índice MERVAL? Esa información que la mayor parte de la gente no digiere porque no tiene además el elemento conceptual, no deja de instigar terror como tal, porque además se la anuncia con términos rimbombantes. VILMA OSELLA: Convengamos que toda esta situación genera angustia. Desde este programa dedicado al cuidado del ambiente y la salud de la gente, ¿qué le podemos decir a los oyentes para que puedan controlar su angustia frente a este peligro existente de la televisión, que se encarga de maximizar permanentemente todas las cosas? ROBERTO FERNÁNDEZ: Hay dos cuestiones que creo que en todo ser humano sirven para esto: El saber como conocimiento y la posibilidad de hablar, la posibilidad de hacer circular esto en todos los medios posibles. Cuando uno puede hablar pensando, con un sentido y con significación acerca de las cosas, esto es lo que neutraliza el pánico. VILMA OSELLA: Un niño, un adolescente, un adulto, no ven esta situación desde un mismo ángulo. ¿Cómo sería el enfoque de ayuda para cada edad? ROBERTO FERNÁNDEZ: En ese sentido están las instituciones públicas que cumplen un rol importante. Por ejemplo, la escuela, donde esto debería ser un tema cotidiano. Hay que hablar con los chicos de este tema teniendo información, no hablar por hablar. En el caso de los adultos, ¿qué nos decimos? Debemos hacer digerible lo que viene como información pero no lo es. Para eso necesitamos de la gente que piensa, los que pueden detenerse un poco, analizando los distintos elementos, comparando, confrontando. En los adultos son importantes los diálogos intergeneracionales, por ejemplo, donde las personas que hayan vivido otras circunstancias puedan relatar sus propias experiencias, donde esto pueda ser relativizado en función de lo que es una historia y además permitir las condiciones de que cada uno pueda hacer una historia con esto, es decir, que cada uno pueda hablar, entender, pensar, formarse una opinión y expresarla. VILMA OSELLA: ¿En qué lugar? ¿En la mesa, en el café, en la facultad, en los pasillos? ROBERTO FERNÁNDEZ: En todos los lugares posibles. Yo creo que esto es fundamental para poder procesar. Estamos pasando por una etapa donde los excesos son la carta común. En realidad, consumimos muchas cosas que son de obvio descarte y eso neutraliza la posibilidad de pensar. VILMA OSELLA: Dado que los extremos son malos, pensemos qué posición se puede adoptar ante la amenaza concreta de una guerra bacteriológica. ROBERTO FERNÁNDEZ: En primer lugar, hay que saber de qué se trata cuando estamos hablando de estas cosas. En segundo lugar, tenemos que saber pronósticos, posibilidades, desarrollos, técnicas de curación, sistemas, etc. La otra cuestión es posibilitar que esta cuestión se sepa. VILMA OSELLA: Se está recomendando no visitar lugares relacionados emblemáticamente con los Estados Unidos como los locales de Mc Donald´s o no utilizar un tipo de zapatillas estilo norteamericano, o el birrete para atrás, o ropa de colores brillantes que usan ellos. ¿Ud. cree que estas campañas disminuyen o aumentan el temor de la gente? ROBERTO FERNÁNDEZ: Yo creo que aumentan el temor de la gente, porque aumenta la cantidad de significantes a los que hay que tenerles miedo. Esto produce una multiplicación de objetos de terror. Tiene que ver un poco con la fobia. Se van multiplicando los lugares de fobia, entonces se empieza a armar una murallada donde el sujeto termina atrapado y pierde toda referencia. VILMA OSELLA: Un artículo publicado por The New York Times menciona un listado de 46 países -entre los cuales está la Argentina- donde se ofrece ántrax a cambio de otros organismos y explica que depende de cada país mantener los bacilos fuera del alcance de los terroristas. Esta espantosa declaración fue respondida por el Dr. Ernesto Podestá, que es el subsecretario de Investigación y Tecnología del Ministerio de Salud y dijo que "producir microorganismos y desparramarlos es un disparate". Algunos infectólogos como Daniel Stamboulián, Horacio López y Pedro Camps -que tienen algún prestigio internacional- aclararon que para que un científico entre al lugar donde está el bacilo, tenga que tener una autoridad que se lo permita y además debe tener el código para entrar hasta ahí. Si nosotros tenemos casos de ántrax cutáneo, evidentemente algún bacilo debe haber. Nélida. ¿Qué me podés contestar? NÉLIDA HARRACÁ: Soy química, mi especialidad es la microbiología, trabajé en laboratorios de productos medicinales y en el Departamento de Química Biológica y de Microbiología de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Nosotros hacíamos investigación con cepas de distintos tipos de bacterias de acuerdo adónde estaba dirigida la investigación. Había cepas que no producían enfermedades, había cepas patógenas de distintas bacterias. No trabajé con ántrax en particular, pero sí lo hice con aftosa, por ejemplo. En el laboratorio existía un banco de cepas. Es más, cuando teníamos problemas porque una cepa mutaba, pedíamos a otro laboratorio o incluso a laboratorios del exterior. Hay infinidad de investigaciones químicas, genéticas, toda la investigación de la biogenética se hace con bacterias. VILMA OSELLA: ¿Un terrorista no puede buscar un bacilo en el ambiente? NÉLIDA HARRACÁ: Sí, por supuesto. VILMA OSELLA: ¿Por qué, entonces, nos meten en una lista? NÉLIDA HARRACÁ: Insisto, en todos los laboratorios hay una infinidad de tubitos de ensayo que tienen cepas de todas las bacterias que existen en el mundo. VILMA OSELLA: Les pido una conclusión. ¿Creen que el Gobierno tiene que tomar medidas inmediatas con relación a la prevención? ROBERTO FERNÁNDEZ: Diría que sí, que el Gobierno tiene que tomar responsablemente las cosas, consultando a los científicos, dando a conocer la información adecuada, no plegándose a este tipo de noticias como la que acaban de comentar. Esto se parece al juego de la escondida, cuando decíamos "piedra libre para fulano que está escondido ahí". Acá hay un enemigo que no se sabe cuál es. Este es el punto. Entonces se lo está tratando de buscar erráticamente en cualquier lugar, porque en realidad nadie sabe bien cuál es el enemigo. En caso de recibir un sobre dudoso, recomendamos pasarle varias veces una plancha muy caliente, sin humectar (calor seco). Esto no da la seguridad absoluta de la muerte de todas las esporas, pero disminuye mucho los eventuales riesgos ANTONIO ELIO BRAILOVSKY: El ántrax, un fantasma que está siendo agitado por prensa mundial que funciona en cadena -insisto que no hay periodismo libre en este momento. Un fantasma que está sirviendo para asustar a la gente. Y detrás de este "asustar a la gente", está la idea de encolumnar a la gente en lo que ya ha sido llamado el discurso único. Si uno hace una recorrida por la actitud del sector político del mundo desde Yasser Arafat hasta Tony Blair, uno encuentra una inquietante homogeneidad de opiniones. Es decir, la guerra sirve para que la gente no diga lo que piensa, para que diga una sola cosa y para acallar las protestas y todo lo que sea una reflexión humanitaria. En Estados Unidos hay unos pocos casos de ántrax y esto tal vez sirva o sea utilizado para que nuestro sector político no esté hablando, por ejemplo, de lo que significa el absurdo de seguir bombardeando una ciudad capital solamente porque tal vez allí se esconda un famoso criminal. Digamos que estamos esperando de nuestro sector político un claro planteo de que no es lo mismo combatir al terrorismo que bombardear civiles y que esta guerra en este momento no está siendo dirigida al terrorismo, sino que tiene demasiadas víctimas civiles. El ántrax, el miedo a las enfermedades, a la contaminación, al terror indiscriminado está haciendo que todo el mundo se calle, que nadie quiera señalar que éste no es el camino, que al terrorismo no se lo combate bombardeando civiles, sino que primero hay que buscar en dónde está. No se puede seguir bombardeando al azar a una población inocente que ya ha sufrido demasiado el daño provocado por la dictadura del Talibán para sufrir también el daño que le provocan aquellos que lo combaten. En todo esto nos preocupa el excesivo silencio de todos los responsables y de todos nuestros representantes, que deberían en algún momento hablar del tema. @ La página de Internet de esta Defensoría Adjunta es: http://defensorecologico.tripod.com |
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