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   Edición 81 / Octubre - Noviembre del 2001

Información General


Argentina:

La Trágica y Documentada
Realidad sobre las Represas


Por APREFLOFAS (*)
apreflofas@preserveplanet.org
www.preserveplanet.org

Costa Rica . Argentina


Lo que dice el mundo y a nosotros nos ocultan lo que hacen en los países desarrollados y lo que intentan hacer en los países emergentes la trágica realidad sobre las represas.


"El dique hidroeléctrico de Yacyretá es un monumento a la corrupción", reconoció Carlos Menem cuando era presidente de la Nación. Pero en rigor de verdad, todos los proyectos de este tipo (grandes, caros, difíciles de controlar... y violentos) funcionan del mismo modo, con el mismo tipo de gente, mentalidad y estilo.

La decisión de hacer las grandes obras "a cualquier precio", los definen claramente, como personas que se interesan únicamente en negocios y/o política. No en lo humano, no en lo social ni ambiental y mucho menos en la calidad de vida de la gente.

Estos emprendimientos están viciados desde la idea misma. Sea en el país, la región o la época en que se encaran, tienen todos una misma metodología: Son incorrectos y deficientes, llenos de irregularidades y defectos, tendenciosos, sin objetividad ni equilibrio. Y como si eso fuera poco, son enormemente destructivos para los ríos y sus valles, para la gente, para la naturaleza y para el futuro de nuestros hijos y nietos.

Estos proyectos son impulsados por gente que sabe únicamente su profesión, sus ambiciones y sus teorías, viven de, y para, hacer o administrar diques hidroeléctricos. No saben ni les interesa nada más. Por eso son una fuerza destructiva para el mundo, una verdadera amenaza. Están en el límite de lo subversivo, tomando al término en su justa definición. O sea que además -y esto los hace muy peligrosos para la sociedad- son profundamente antidemocráticos.

La razón verdadera y única de hacer o modificar Represas en esta época, es que los empresarios que las hacen (y algunos funcionarios que los ayudan) hasta engañan a los gobernantes con argumentos falaces, escondiendo dictámenes técnicos contrarios, para lograr los instrumentos políticos que los autoricen a construir. Muchos aumentan así sus fortunas, con la venta de cemento, acero, turbinas, cables, los honorarios de las consultorías de relaciones públicas y de las empresas de publicidad.

Lo que se dice oficialmente, no es información, es toda propaganda a favor de los proyectos, desde atribuir demasiado valor a lo que realmente logran y afirmaciones sin fundamentos, hasta delirios, y mentiras directas, todo esto para "convencer" y "hacer".

Estas afirmaciones se fundamentan en informes de Organismos Internacionales, y hasta de las Naciones Unidas -en contra- que los "promotores de represas", esconden muy eficientemente, evitando que sean leídos por el gran público.

En Estados Unidos hubo un furor de construir represas hace muchos años. Ahora más del 95 % de esas represas están abandonadas y en ruinas, no producen electricidad y hay planes de demolerlas con dinamita. En rigor de verdad, ya se ha hecho en algunos casos.

Los gobernantes, legisladores y funcionarios, que aceptan y aprueban estos proyectos, lo hacen después de ser inundados con propaganda e informes en lo que se hacen promesas maravillosas (a pesar de que la mayoría no se cumplieron, ni en Yacyretá, ni en Salto Grande). Entonces deciden que los diques hidroeléctricos son excelentes después de todo y cierran sus mentes a toda posibilidad de que los daños y defectos puedan resultar muy graves para la población.

El paso siguiente, es que se convencen de que los propósitos de todos los que cuestionan las represas, o los que no aceptan estas obras, son malignos, o hasta traicioneros. La propaganda a favor de las represas, puede parecer mas seria y más importante que las críticas, porque está financiada por empresas privadas y gobiernos. Por eso tiene más medios y puede organizarse mejor.

Los que quieren dar a conocer aspectos destructivos de estos proyectos, no tienen esa ayuda, deben hacerlo en los ratos libres y considerando la posibilidad de recibir venganzas y castigos de los poderosos y ambiciosos.

Para eso "los promotores" contratan Consultorías de relaciones públicas y Empresas de publicidad, con psicólogos y sociólogos, que utilizan herramientas sicológicas para convencer a la opinión pública de las "bondades" de las represas.

Uno de los argumentos más utilizados (y mentirosos) es que la electricidad producida por las represas, es más barata, aunque su costo verdadero está en subsidios enormes, visibles u ocultos, que vienen de los impuestos que se cobran a la gente, y en la destrucción de los ríos, sus valles y sus islas y los modos de vida de los pobladores de esas zonas, transformándose inevitablemente en "Deuda externa" de los países emergentes. Estas obras hacen aumentar la deuda externa, cuando hay que reducirla.

El proyecto Yacyretá costó once veces más en gastos que el presupuesto anunciado como original, y muchísimo más, en la destrucción del río, su valle y sus islas y los modos de vida de los pobladores.

También se anuncia la "hidroelectricidad" como "sin daño ambiental". Esta mentira es posible porque los daños no son perceptibles para la gente de las ciudades, que son la mayoría, y nos prometen, como el chanchero tradicional, aprovechar todo, hasta el grito del chancho.

Un informe oficial en oportunidad de la "Convención marco sobre Cambios Climáticos", decía entre otras cosas: Las grandes represas atentan contra la biodiversidad, producen el desalojo de vastas poblaciones, destruye gran cantidad de tierras productivas y por ende de puestos de trabajo, favorecen la propagación de severas enfermedades y epidemias, contaminan el agua, disminuyen ostensiblemente el recurso de pesca amenazando la seguridad alimentaria, emanan gas metano en el proceso de llenado del embalse, y eliminan grandes extensiones de bosques nativos.

CONCLUSIÓN: Las represas hidroeléctricas no pueden ser consideradas como "energía limpia" ni "renovable".

Por otra parte, y en todos los casos, en su infinita "generosidad", los "promotores de represas", hasta prometen el atractivo turístico del esquí acuático, como si la naturaleza silvestre prodigiosa, de los ríos, sus islas y valles, con su paisaje, su vegetación y sus animales (que estos proyectos destruyen terriblemente), no fueran el mejor atractivo turístico y el más sano para el futuro de la humanidad. (De sus hijos y nietos)

Todo esto es impulsado por gastos millonarios en congresos, simposios y publicaciones, de los cuales se dice que son para "educar" a la población. En realidad es propaganda grosera y obvia cantando maravillas sobre estos proyectos. Un tipo de propaganda que, lamentablemente, muchos están acostumbrados a considerar como normal y aceptable.

La población de la Provincia de Misiones votó por una mayoría de casi el 90% en contra de la represa de Corpus. Pero el Gobierno está decidido a hacerla igual. Entonces ¿Para qué hicieron el plebiscito? Esto es antidemocrático, tiranía, dictadura. Negociocracia.

Lo mismo pasa con la decisión de hacer otros diques sobre el río Uruguay (varios): el gobierno de Argentina se puso de acuerdo con el de Uruguay sin consultar a los pobladores que serían perjudicados y haciendo caso omiso a la Ley Anti Represas (9092/97)

Cuando se producen embalses, aparece o aumenta una enfermedad muy grave que se llama esquistosomiasis. Solamente en Brasil, hay mas de 12 millones de personas afectadas por esta enfermedad, que ataca los genes, trasmitiendo malformaciones físicas y mentales, que deja al intestino y la vejiga urinaria quebradizos y cuarteados. Esto causa pérdidas de sangre, a la que también envenena. Todo esto produce debilidad y desgano, muchos enfermos quedan inválidos, muchos se hacen alcohólicos.

Se contagia sólo con mojarse en agua del río o del embalse. El parásito entra por la piel. Esta enfermedad llega fácilmente, enfermando pobladores, pescadores, ribereños, turistas. Hay un remedio, pero es poco eficaz y bastante tóxico, y es imposible darlo a todos. El parásito se reproduce en caracoles de agua que aumentan enormemente en los embalses artificiales, al cortarse la cadena alimentaria por desaparición de especies. Se intentó controlar la enfermedad matando caracoles con veneno, pero esos venenos no matan solamente caracoles, usarlos sería más violencia contra los seres vivos del río o embalse.

Las represas, por sí solas, ya hacen mucha violencia contra la naturaleza: Destrozan el funcionamiento natural ordenado del río y de las lagunas, de arroyos cercanos, elevando las napas freáticas, salinizando las tierras y erosionando las costas.

Además, dirigiéndonos hacia a lo básico: Más energía es más violencia. Cuanta más energía se pone en circulación, hay más velocidad, movimiento, vibración, temperatura, contaminación y radiactividad.

Los seres vivos funcionan con poca energía: Un ser humano usa, en promedio, no más energía que una lámpara de 250 watts; eso alcanza para producir todo lo que hace una persona. Niveles de energía más altos hacen mal a la vida. Por eso es destructivo aumentar el consumo de energía, lo que conviene es reducirlo, satisfacer todas las necesidades usando el mínimo de energía, como sucede en todos los seres vivos.

En Brasil, para resolver la escasez de energía, se creó una multa a los que derrochan electricidad y un descuento a los que la ahorran. Como resultado se ahorraron millones y millones, en "megawatts" y en "dólares". La necesidad futura de energía es una teoría, no es un hecho real, es un número imaginario. Se la menciona porque decir que es necesario lo que se quiere hacer, es una táctica que ayuda a lograr hacerlo.

Los diques hidroeléctricos eliminan miles de hectáreas: Selvas, valles, manantiales, cascadas, arroyos, bosques con edades de siglos, árboles, pájaros... peces. Dicen que el lago y el dique son interesantes para el turismo. ¿Lo que destruyen no es interesante para el turismo? ¿Y que le parece esta destrucción a todos los que cuidaron animales o plantas, los que se preocuparon por darle de comer a los pájaros, de regar sus sembradíos? ¿No es crueldad, no es vandalismo? Y es malo para el ser humano, porque necesitamos paisajes naturales. Investigaciones médicas y psiquiátricas hechas durante décadas demostraron que la ausencia de condiciones naturales en la vida diaria es causa de enfermedades físicas y mentales y que estar en la naturaleza impide el desarrollo de enfermedades.

Cuando se contrata gente para hacer un estudio del impacto ambiental de estas obras -y esto típicamente se hace después de que ya se decidió construirlas- no se considera la opción de "no hacerlas", se empieza por poner como condición que el resultado del estudio sea a favor de la obra. Esto ocurrió hace pocos años, cuando "Agua y Energía contrató para hacer un estudio de impacto ambiental del proyecto Paraná Medio, al Museo Argentino de Ciencias Naturales, dijeron al principio "nosotros necesitamos un dictamen favorable". Esto es burlarse de la ciencia y de la ética, es mentir, pero en el ambiente de las obras gigantes se considera correcto y normal.

La decisión se toma en primer lugar. Consideran que los ríos existen para que ellos puedan hacer represas. Los únicos estudios son de factibilidad tecnológica y financiera. Si protestan o cuestionan algo, es la demora en hacer estas obras.

Los daños en zonas de aguas arriba y abajo del dique tienen muchas consecuencias gravísimas, sociales y ambientales. El tremendo impacto no se puede minimizar. Cortar un río con una represa no tiene arreglo, excepto sacar el dique. Es una violencia atroz, bestial, torpe, vandalismo. Una combinación de ignorancia con ambición que nos va a destruir a todos. @


(*) APREFLOFAS
Asociación Preservacionista
de Flora y Fauna Silvestre
Apartado postal # 917-2150,
San José, COSTA RICA.
Tel: (506)240-6087
Fax: (506)236-3210




 

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