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   Edición 80 / Julio - Septiembre del 2001

Publicaciones


Argentina Nuclear



Transporte Marítimo
de Residuos Vitrificados



Fuente:
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
prensa@cnea.gov.ar

Argentina




El combustible nuclear gastado que utilizan las plantas eléctricas de Japón es reprocesado en Europa. El residuo restante se vitrifica, convirtiéndose en un bloque sólido. Se almacena dentro de contenedores especiales para ser transportados. La Organización Marítima Internacional (OMI) admite que es más seguro su traslado que el del petróleo, gas o explosivos.


El transporte marítimo de combustible nuclear usado comenzó a efectuarse con éxito a partir de 1969, desde Japón a Francia y al Reino Unido.

Luego de llegar a Europa este material se reprocesa en plantas especializadas para su reciclado. El servicio de reprocesamiento se presta a instalaciones nucleares que brindan energía eléctrica a Francia, Alemania, Inglaterra, Suiza, Bélgica, los Países Bajos, y también a Japón.

Gracias al proceso de reprocesamiento del combustible usado, el 97% de éste se recupera como material reusable. El 3% restante es el residuo que se somete a vitrificación para convertirse en vidrio sólido, que será devuelto al país de origen.

La británica BNFL y la francesa COGEMA, operadoras de las instalaciones de reprocesamiento, y las diez empresas eléctricas japonesas que reciben el material reciclado, que están representadas por el Comité internacional de Reprocesamiento (ORC), son propietarias de la compañía Pacific Nuclear Transport Limited (PNTL), entidad naviera con mayor experiencia en el transporte de material nuclear a escala mundial.

Durante los últimos treinta años transportó más de 4000 contenedores, navegado 4,5 millones de millas sin ningún accidente que implicara emisiones radioactivas, un récord de seguridad aún no superado.

Sus buques son sometidos periódicamente a inspecciones de mantenimiento y además, cuentan con tripulación británica entrenada, que mantiene permanente contacto con un centro de información en servicio las 24 horas del día.

Los barcos de la PNTL cumplen con la más alta clasificación de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo de las Naciones Unidas que regula el tráfico marítimo.

Los buques construidos especialmente para el transporte de material nuclear cuentan con medidas de seguridad mayor a los cargueros convencionales. Tales características Son:

  • Doble casco para resistir los daños en caso de colisión.
  • Flotabilidad mejorada para evitar el hundimiento de la nave aún en circunstancias extremas.
  • Navegación y seguimiento vía satélite.
  • Motores y hélices dobles.
  • Sistema de doble navegación, comunicaciones, control de carga y refrigeración.
  • Equipos adicionales de extinción de incendio, incluyendo un sistema frente a inundación de bodegas.

En los más de treinta años de transporte de material nuclear, se ha utilizado contenedores especiales para garantizar la seguridad de éste durante el trayecto, ya sea en los buques, como también en trenes y camiones.

Los contenedores, que son estructuras de acero macizo forjado de diez pulgadas de espesor, cuyo peso estimado es de 100 toneladas, tienen una capacidad para cinco toneladas de combustible usado. En el caso de los residuos vitrificados pueden contener de 20 a 28 recipientes de acero inoxidable, llegando a pesar unos 500 kilos cada recipiente lleno.

Cuando los recipientes han sido cargados en el contenedor, solo pueden ser removidos con un equipo especial de planta. De tal manera, los contenedores son tan pesados que para moverlos se utilizan grúas del puerto.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) es el que establece las normas de seguridad para la construcción de los contenedores. Las especificaciones establecidas en cada contenedor, fueron acordadas por expertos internacionales que representan a los 131 países miembros de la OIEA. El diseño del contenedor, de acuerdo a las regulaciones, superó con éxito las pruebas contra incendio, impacto e inmersión.

Desde hace más de 30 años, el material nuclear se transporta en forma segura a Japón. Europa y otros lugares del mundo.


Seguridad del Material Nuclear

Los residuos vitrificados que se transportan en recipientes de acero inoxidable, que a su vez se cargan dentro de contenedores cuyo peso ronda las 100 toneladas, son asegurados en la bodega del buque. Para que hubiese alguna pérdida de material nuclear, tendría que romperse tanto la bodega como el contenedor, quedando expuestos los recipientes, que también tendrían que romperse antes de que el bloque sólido vitrificado se viera exhibido a la intemperie.

En caso de esta improbable situación, la tasa de lixiviación (velocidad de disolución) de este material especial en el agua es extremadamente baja. Dado que el material se encuentra en su forma sólida, y que se caracteriza también por su estabilidad a largo plazo, no es probable que se produzca una marea negra radioactiva

El Organismo de Ciencia y Tecnología de Japón (STA) realizó un estudio de impacto ambiental, cuyo resultado muestra que el efecto de exponer los residuos vitrificados en el mar sería insignificante. Además, se calculó un nivel de exposición, en la persona más afectada, de menos de una milésima parte de los niveles anuales de radiación natural de fondo.

Gracias a la protección que brindan el vidrio, el contenedor y el buque, en caso de un increíble accidente, se garantiza que los contenidos radiactivos de los residuos no podrían ser liberados a la atmósfera.

Si bien las disposiciones de seguridad son excepcionalmente buenas y están bien ensayadas, también existen planes de respuesta frente a emergencias durante la travesía, ya que cualquier actividad marítima implica posibles riesgos.

Se incluyen dispositivos desde seguimiento del viaje, localización del sonar, equipos de control de radiación hasta un equipo de rescate a escala mundial formado por especialistas nucleares, conforme a las recomendaciones del OIEA.

El equipo de emergencia brinda una ventaja adicional al transporte de éste tipo de material, ya que no depende de ayuda especializada en los países en ruta. Debido a esto, no es necesario coordinar anticipadamente programas de emergencia con estos países.

Llegado el caso de que el buque entre en dificultades, este equipo sería enviado inmediatamente al buque para dirigir y coordinar todas las operaciones de extinción y reparación. De esta forma, el barco no tendría que ir al puerto más cercano en busca de ayuda.

Además, se han desarrollado medidas integrales de rescato, tanto para el buque como para la carga, que podrían ponerse en funcionamiento en poco tiempo.


Rutas Utilizadas por los Buques

Los embarques de materiales nucleares utilizan diversas rutas desde hace casi treinta años, como el Canal de Panamá, alrededor del Cabo de Hornos y alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Esta información es de dominio público.

Dado que la travesía oscila entre seis y ocho semanas, los buques están equipados para no tener que recalar en puerto alguno durante todo el viaje.

Estos cargueros navegan regidos por la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar (UNCLOS), lo que otorga a las naves la libertad de paso de las aguas territoriales (a 12 millas de la costa de cualquier país).

Con respecto a esta convención, algunas naciones han establecido zonas económicas exclusivas (EEZ) para la explotación de derechos minerales y otras actividades económicas a distancias de hasta 200 millas de su costa. Conforme a la UNCLOS, los buques también gozan de libertad de paso para navegar dentro de las EEZ, al igual que en alta mar.

Se reconoce internacionalmente que no habrá suspensión de estos derechos marítimos dentro de estos dos límites.

Los residuos se almacenan de 30 a 50 años, una vez que llegaron a Rokkasho-Mura, Japón, antes de ser transportados a una planta para su disposición definitiva. Estos residuos nucleares carecen de utilidad para aplicaciones civiles o militares, ya que no tienen propiedades explosivas.

Con respecto a la Argentina, la última ocasión en que pasó un buque con residuos radioactivos fue durante los primeros días de enero de éste año (2001), fuera de aguas territoriales argentinas. La embarcación británica, Pacific Swan, transportaba 192 recipientes de bloques de combustible usado vitrificado, desde Francia hasta su destino final, Japón. La OMI, reconoce en sus estándares como muchísimo más peligroso el transporte de petróleo, gas o explosivos que de material radioactivo. @




Argentina Nuclear

Publicación bimestral editada por
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