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Repudio y Apercibimiento: Por la presente, expresamos nuestro más absoluto repudio a los programas de construcción indiscriminada e irregular de torres de telefonía celular en la zona del Partido de Morón y aledaños, y dado que conforme la resolución 795/92 de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, el problema que nos ocupa es de competencia directa del Municipio, responsabilizamos desde ya a sus autoridades y a las empresas comprometidas en tamaño despropósito, por los daños y perjuicios que nos ocasiona y eventualmente nos ocasione en el futuro, el desarrollo de esta verdadera invasión de torres celulares, en violación directa de la Ley 20284, relacionada con el Art. 2618 del Cód. Civ. y ccs. En efecto, la instalación indiscriminada y no reglamentada de torres de telefonía celular, provoca contaminación del aire bajo la forma de "agentes físicos", dado que las radiaciones electromagnéticas son contaminantes, y harto-perjudiciales para la salud de los vecinos que deben convivir con estos adefesios, que asimismo generan contaminación visual, deterioro de la morfología y geografía de los barrios, depreciación de las propiedades, etc.; generando un factor de riesgo inminente para la integridad física de los colindantes, dada la precariedad (íntimamente relacionada con la rapidez e improvisación del negocio) de medios y controles; a pesar de cuyas ausencias, o quizás en virtud de esas ausencias, se levantan estas ignominiosas y letales construcciones. Se violan entre otros ordenamientos, el Código de Planeamiento Urbano de la Comuna, las normas de la Secretaría de Comunicaciones sobre alturas máximas, las normas técnicas de la misma entidad, y por supuesto que también se pasan por alto, las normas que establecen el procedimiento para la declaración del cumplimiento de las normas de control (46SC/84; SC An.2-39.11; 1690 SC/99). El Fundamento: La comunidad científica internacional, está de acuerdo en que la potencia generada por las antenas de estaciones base de telefonía celular son un riesgo para la salud de los vecinos colindantes a estas, y que la población debe mantenerse alejada del contacto directo con estas antenas. Existen muchas razones para preocuparse por los problemas en la salud humana debidos a los propios teléfonos celulares. Esta preocupación existe porque las antenas de estos teléfonos transmiten grandes cantidades de energía a radiofrecuencias a partes muy pequeñas del cuerpo del usuario. Existen normas y recomendaciones de seguridad en todos los países desarrollados sobre exposición del público a las ondas de radio producidas por las antenas de estaciones base de telefonía celular. Las normas más ampliamente aceptadas son las desarrolladas por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y Instituto Nacional de Normativa de Estados Unidos (American National Standards Institute) (ANSI/IEEE) , la Comisión Internacional sobre Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP) , y el Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas (National Council on Radiation Protection and Measurements, NCRP). En 1996, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC) publicó unas recomendaciones para las radiofrecuencias que ellos regulan, incluyendo antenas de estaciones base de telefonía celular. Cuando los científicos examinaron toda la literatura publicada sobre los efectos biológicos de las ondas de radio hallaron que había un acuerdo en una serie de puntos clave. La investigación sobre ondas de radio es amplia y adecuada para establecer normas de seguridad. La exposición a ondas de radio puede ser peligrosa si es lo suficientemente intensa. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras de piel, quemaduras internas y golpes de calor. Los efectos biológicos de las ondas de radio son proporcionales a la tasa de energía absorbida; y la duración de la exposición no tiene casi importancia. Basándose en este consenso científico, diferentes organismos y países han tomado diferentes enfoques para establecer normas de seguridad. El resultado fue una recomendación de exposición (ANSI/IEEE y FCC), que fija un nivel que tan sólo es el 2% del nivel en el que se han observado realmente efectos biológicos reproducibles. Entendemos entonces, que convivir durante décadas con una torre de telefonía celular en el patio de una casa particular, eleva en mucho mas que ese 2% recomendado, el nivel de exposición de sus habitantes y colinderos. Las normas de seguridad para exposición incontrolada (público) son violadas cuando las antenas se instalan dé tal manera que el público tiene acceso a zonas situadas a menos de 20 pies (6 metros) de las propias antenas. Las normas de seguridad para exposición controlada (laboral) también podrían incumplirse si las antenas se instalaran en una estructura donde se requiera el acceso de trabajadores a zonas situadas a menos de 10 pies (3 metros) de la antena. Los emplazamientos de las antenas deben diseñarse de tal manera que el público no pueda acceder a zonas que excedan la norma ANSI o FCC para exposición del público en general. Las recomendaciones FCC requieren cálculos detallados y/o medidas de la radiación de radiofrecuencia generada por algunos transmisores de alta potencia instalados en azoteas y en torres bajas. Hocking y col. han publicado un estudio epidemiológico "ecológico" que compara municipios cercanos a torre con otros lejanos. Los autores informan de una elevada incidencia de la tasa global de leucemia y leucemia infantil. En un artículo de opinión, Goldsmith argumenta que existen pruebas de que la exposición a radiofrecuencias está asociada con mutaciones, malformaciones congénitas y cáncer. En un artículo basado en una presentación de un congreso de 1996 Goldsmith argumenta que los estudios epidemiológicos "sugieren que la exposición a radiofrecuencias es potencialmente cancerígena y tiene otros efectos en la salud". Sus conclusiones se basan fundamentalmente en:
Dolk y col. investigaron un agrupamiento de leucemia y linfoma cerca de una antena emisora de alta potencia situada en Sutton, Coldfield, Reino Unido. Hallaron que la incidencia de leucemia en adultos y cáncer de piel era mayor de lo esperado en un radio de 2 Km de la antena, y que la incidencia de estos cánceres disminuía con la distancia. Como consecuencia de este descubrimiento, Dolk y col. extendieron su estudio a otras 20 antenas emisoras en el Reino Unido. Los cánceres estudiados eran leucemia, melanoma de piel y cáncer de vejiga en adultos, y leucemia y tumores cerebrales en niños. Roger Coghill (Reino Unido) y Neil Cherry (Nueva Zelanda) afirman que hay pruebas de que la exposición a radiofrecuencias es peligrosa a intensidades muy por debajo de las recomendaciones de ANSI, FCC, ICNIRP y NRPB. Cherry afirma que "la exposición a campos electromagnéticos está altamente asociada con efectos en la salud. Según Cherry, estos efectos en la salud incluyen "cáncer de muchos tipos, alteraciones del sueño, síndrome de fatiga crónica, abortos, defectos de nacimiento, alteraciones de los ritmos del electrocardiograma y circadiano en humanos y otros efectos nocivos." El Dr. Henry Lai (Departamento de Bioingeniería de la Universidad de Washington, Seattle) afirma que la radiación de radiofrecuencia de "baja intensidad" tiene efectos en el sistema nervioso. El Dr. Lai afirma que existen estudios publicados que muestran que la radiación de radiofrecuencia puede producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo". En una reunión en Viena en 1998, y en una carta enviada a organismos públicos en 1999, el Dr. Lai referenció 6 estudios en apoyo de su afirmación de que hay datos que muestran que la radiación de radiofrecuencia puede producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo". Estos estudios son:
Aunque la principal preocupación sobre antenas de estaciones base de telefonía celular y SCP parece ser la posibilidad de una relación con cáncer, periódicamente surgen otros temas relacionados con la salud. En particular, son comunes los estudios sobre interferencias con marcapasos cardíacos, abortos y malformaciones congénitas. Braune y col. informaron de que voluntarios que usaban un teléfono celular GSM de 2 W durante 35 minutos mostraban un incremento de 5-10 mm de Hg en la presión sanguínea. Eulitz y col. informaron de que los teléfonos celulares pueden alterar la actividad eléctrica del cerebro. En 1999, Preece y col. informaron de que la exposición de voluntarios a la radiación de radiofrecuencia de los teléfonos celulares podría reducir los tiempos de reacción. Si la exposición es lo suficientemente intensa, las ondas de radio pueden producir efectos biológicos. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras superficiales y profundas y golpes de calor. En el congreso de 1998 de la Sociedad de Bioelectromagnetismo (Bioelectromagnetics Society, BEMS), el principal foro donde se tratan los efectos biológicos y en la salud de las ondas de radio, se presentaron numerosos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal. De igual forma, en el Segundo Congreso Mundial sobre Electricidad y Magnetismo en Medicina y Biología, celebrado en junio de 1997, se presentaron muchos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal. Entre esos estudios se encuentra el de Bastide y col. que observaron un incremento de la mortalidad en embriones de pollo expuestos continuamente durante 21 días a radiofrecuencias generadas por teléfonos móviles comerciales. Las publicaciones relevantes revisadas por expertos entre 1997 y 1999 incluyen:
Un estudio de 1997 informa de que ratones expuestos durante 18 meses a campos de radiofrecuencia intensos, pero intermitentes, del tipo utilizado por los teléfonos celulares digitales, tenían una mayor incidencia de linfoma. En 1994, Liddle y col. publicaron un estudio que examinaba los efectos de las radiofrecuencias de 2.450 MHz en ratones expuestos durante toda su vida. Los ratones fueron expuestos 1 hora al día, 5 días a la semana, durante toda su vida, a 2 ó a 6,8 W/kg. La duración de la vida era significativamente más corta en los ratones expuestos a 6,8 W/kg (mediana de 572 días frente a 706 días en el grupo de control). Los autores sugirieron que el calentamiento por exposición a 6,8 W/kg era lo suficientemente estresante como para reducir la duración de la vida. En 1995 y 1996, Lai y Singh informaron que las radiofrecuencias producían daños en el ADN (daño genotóxico) en ratas. En estos experimentos las ratas eran expuestas a radiofrecuencias de 2.450 MHz a 0,6 y 1,2 W/kg. Después de la exposición los animales eran sacrificados y se analizaban las células de sus cerebros en busca de daños en el ADN. Los autores informan de un incremento en la rotura de cadenas de ADN 4 horas después de la exposición. Conclusión: No estamos en contra del progreso, ni del desarrollo de las telecomunicaciones en nuestro país, solo queremos que el proceso de desarrollo sea lo que su nombre indica, y para eso, no debe dejarse de lado la sustentabilidad y la sostenibilidad del mismo. Nuestra calidad de vida y nuestra salud, no pueden ser sacrificadas en los brazos del mal llamado "progreso". No defendemos intereses particulares, porque aquí está en juego la calidad de vida de toda la comunidad. @ (*) El Dr. Gustavo Daniel Arias es el Director del Instituto de Derecho Ambiental, del Colegio de Abogados de Morón, Provincia de Buenos Aires - Argentina |
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