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La Comisión Nacional de Energía Atómica Reclama un Lugar en los Planes Energéticos de la Argentina y la Terminación de la Central Atucha II Posición de Comisión Nacional de Energía Atómica frente a la COP 6 de UNFCCC y el Protocolo de Kyoto En el texto del Protocolo de Kyoto, en el apartado de políticas y medidas, una de las recomendaciones que se realiza a los gobiernos para cumplir sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero es: "Promover tecnologías avanzadas, desarrolladas y respetuosas con el medio ambiente". El sector energético es una de las principales fuentes de las emisiones de gases causantes del efecto invernadero (GEIs), especialmente del dióxido de carbono (CO2). Estos gases constituyen una preocupación por el riesgo potencial que suponen en cuanto al calentamiento global y el cambio climático. Por consiguiente, un objetivo en el desarrollo futuro de nuestro país debería ser la implantación de medidas destinadas a reducir las emisiones de GEIs por el sector energético. La principal causa en nuestro país de la baja incidencia actual del sector eléctrico en las emisiones de CO2, comparada con otras naciones, es que más del 55% de la energía eléctrica generada es de origen hidráulico y nuclear. Pero, de seguir la actual tendencia de instalación de centrales térmicas y con una hipótesis de crecimiento de la demanda eléctrica de un 5%, las emisiones de CO2 de origen eléctrico, pasarían de aproximadamente 16.000.000 Ton/año a 77.000.000 Ton/año. Para evitar esto, la energía nuclear es una de las opciones que está actualmente disponible en el mercado: es competitiva, supone una producción de carbono prácticamente nula, no emite gases o partículas causantes de la lluvia ácida, no contribuye a la contaminación atmosférica urbana ni al agotamiento de la capa de ozono, es decir, existe la posibilidad de facilitar el suministro energético masivo apoyándose en recursos naturales abundantes que no tienen otra aplicación. En este orden de cosas, el Protocolo de Kyoto menciona explícitamente "nuevas fuentes energéticas renovables". Sin embargo, una importante opción esencialmente exenta de carbono, la energía nuclear, no se menciona específicamente en el Protocolo. En opinión de la Comisión Nacional, sería de interés nacional que el gobierno apoyase explícitamente, en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y todo otro foro relacionado, la utilización de la energía nuclear como una de las posibles "energías limpias". Respecto de los mecanismos de flexibilidad previstos en el Protocolo de Kyoto, tales como la Implementación Conjunta (JI), la negociación de Emisiones (IET) y los Mecanismos de Desarrollo Limpio (CDM), en nuestra opinión, la Argentina debería propiciar los mecanismos de mercado y los acuerdos voluntarios, de modo que la industria pueda usar los métodos más efectivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero cualquiera sea el mecanismo que cada país decida utilizar debe aceptarse, a los efectos previstos en el Protocolo, la contribución de la energía nuclear como una tecnología libre de emisiones de gases de efecto invernadero. En nuestro caso particular, el país se vería ampliamente beneficiado si el Proyecto Atucha II pudiera incluirse dentro de los CDM ya que, a lo largo de su vida útil, evitaría enviar a la atmósfera 120.000.000 de toneladas de CO2 que se aportaran si la misma energía se genera con las actuales centrales a gas. Si se mantienen los compromisos del Protocolo de Kyoto para proteger el medio ambiente, al tiempo que aumenta la población mundial y la demanda energética, es necesario desarrollar estrategias energéticas a largo plazo que disminuyan la actual dependencia, en el ámbito mundial, de los combustibles fósiles. Si queremos crear las condiciones necesarias de crecimiento económico para las futuras generaciones, un elemento fundamental debe ser un uso continuado y aun mayor de la energía nuclear, junto con un mejor uso de los combustibles fósiles existentes y el desarrollo de las energías renovables, estableciendo asimismo medidas de ahorro energético. Una política energética equilibrada debe utilizar una mezcla de fuentes de energía que cumpla el objetivo de responder al aumento en la demanda y que utilice fuentes no emisoras de gases de efecto invernadero. Si bien no podemos afirmar que la energía nuclear por si sola resolverá el problema del efecto invernadero, lo que sí podemos asegurar es que sin una participación creciente de ella el problema no tiene solución efectiva en el presente siglo. @ Nota enviada por el Directorio de la CNEA al Director de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales del ministerio argentino. (*) Más información en: www.cnea.gov.ar Comisión Nacional de Energía Atómica |
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