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   Edición 80 / Julio - Septiembre del 2001

Información General


Ballenas y Gaviotas,
Una Relación Difícil


Por Diego Taboada del
Instituto de Conservación de Ballenas
info@icb.org.ar
www.icb.org.ar

Argentina


En el mundo, sólo se registra en Península Valdés la alta frecuencia de ataque de gaviotas a ballenas para alimentarse. Especialistas temen que esta perturbación podría alejar a los cetáceos de esa área de reproducción. Algunas medidas para equilibrar la relación.


"Antonia" nadó 2000 kilómetros por los mares australes del planeta para dar a luz en las aguas protegidas de Península Valdés. Ahora, plácida con su cría inseparable mueve con gracia suprema sus 40.000 kilos de peso por el Atlántico Sur, permitiéndose por momentos descansar en la superficie. De pronto, las gaviotas cocineras se acercan y en vuelo rasante se lanzan sobre el lomo tanto de ella como de su ballenato, apuntan a heridas de la piel y picotean la grasa expuesta.

La respuesta no se hace esperar. Ante el dolor, ambas ballenas se arquean violentamente, se sumergen e inician raudas la huida. El alivio es temporal, porque desde lo alto sigue el asedio, aguardando otra oportunidad para el picotazo: Cuando estos cetáceos salgan a respirar.

"Este comportamiento de ataque con tan alta frecuencia sólo se observa en la población de Valdés, aunque hubo observaciones aisladas similares en dos ocasiones en Brasil", describe el biólogo argentino Mariano Sironi, actualmente becado Fulbright y candidato a doctorado en Zoología en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. En nuestro país el primer caso reportado fue en 1972 y este comportamiento es motivo de preocupación de científicos.

"El ataque reiterado por gaviotas cocineras puede constituir un serio problema para las ballenas francas de Península Valdés. El nivel de ataques reiterados en 1995 fue alrededor de 5 veces mayor que cuando comenzaron los primeros estudios en 1984", indica una investigación encabezada por Victoria Rowntree como directora del Programa Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas en la Universidad de Utah, publicada en "Marine Mammal Science", en 1998 y más adelante agrega: "Se estima que los pares madres-ballenato pasan aproximadamente el 24 por ciento de sus horas de luz diarias en estados de perturbación inducidos por las gaviotas".

Antes de continuar, resulta clave aclarar que "al atacar a las ballenas, las gaviotas sólo cumplen con una función esencial para sus vidas, que es la de obtener el alimento necesario para su subsistencia, sin una verdadera "intención" de afectar negativamente a las ballenas en su comportamiento", indica Sironi.


La cría de ballenatos

Normalmente las hembras que llegan a medir hasta 13,5 metros se alimentan de plancton a miles de kilómetros de Península Valdés en los mares australes, almacenando energía en forma de grasa, que se convertirá en leche cuando den a luz en una de las áreas de reproducción y crianza del mundo, frente a las costas patagónicas.

Allí, en las protegidas bahías, prácticamente estarán en ayunas, mientras los ballenatos crecerán -lactancia mediante- de 2 a 3 metros de longitud durante sus primeros tres meses de vida. Pero, el estudio de Rowntree detectó que "debido al ataque de las gaviotas, las madres gastan 3,7 horas del día más que antes viajando a velocidades rápidas y medias".

El intento de escapar "impone un gasto de energía adicional que se desvía del objetivo primordial que es el desarrollo de la cría", indica Sironi, quien también participó en esta investigación, donde se sugiere: "El intenso incremento de los ataques reiterados por parte de gaviotas podría entonces comprometer el desarrollo de los ballenatos y aún, inducir a las ballenas francas a abandonar Península Valdés hacia otras áreas de reproducción".

Ya en este estudio se daba cuenta de la proliferación de las gaviotas en los últimos años. Un ejemplo de ello, -de acuerdo con datos obtenidos por especialistas en aves de Puerto Madryn- era que el número de nidos en las colonias cercanas a Fracaso en el Golfo San José se había triplicado entre 1979 y 1994.

Si bien este incremento era sólo una de las posibles causas del asedio, no se pasaba por alto algunas explicaciones de esta multiplicación. "El movimiento diario de las gaviotas en y hacia los depósitos de basura cerca de Península sugiere que los desechos humanos pueden haber contribuido al crecimiento de las poblaciones de gaviotas".


Propuestas en camino

¿Cómo hacer para equilibrar la difícil relación entre las ballenas y gaviotas? "En otras regiones del mundo donde estas fuentes de alimentos ´extra´ de origen humano -como basurales urbanos o plantas procesadores de pescado- fueron cubiertas o removidas, las poblaciones de gaviotas volvieron a reducirse a niveles más acordes con sus fuentes naturales de alimentos", precisó Sironi.

Esta situación presenta hoy novedades, según anticipa Roxana Schteinbarg de Taboada, coordinadora ejecutiva del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), representante en Argentina del Whale Conservation Institute -actualmente Ocean Alliance-.

"En Madryn, desde hace un año y medio, se está efectuando un mejor manejo de basurales y existe una planta en dicha ciudad que efectúa el reciclaje de los desechos de pescado. De todos modos -aclara- aún falta seguir incorporando tecnología, en especial a los basurales urbanos y determinar si este mejor manejo está incidiendo en la población de gaviotas".

En septiembre, investigadores del Programa de Investigación "Ballena Franca Austral", estarán en Península Valdés como lo hacen desde 1970 para observar a estos enormes y pacíficos animales en sus áreas de reproducción. Hasta ahora ya llevan identificados 1300 ejemplares, entre ellos "Antonia", una conocida hembra que científicamente está catalogada por un número y por sus fotos tomadas en relevamientos aéreos que realizan todos los años.

Es que, Roger Payne, fundador de Whale Conservation Institute/Ocean Alliance, descubrió que callosidades ubicadas sobre la cabeza forman un diseño único en la ballena, al igual que las huellas dactilares humanas. Desde entonces se inició un archivo de imágenes, que próximamente estará digitalizado.

En unos meses, cuando se produce la mayor concentración de ballenas en Valdés proseguirán las observaciones -telescopio mediante- para este estudio de mayor continuidad en su tipo en el mundo: Más de treinta años siguiendo de cerca estos increíbles cetáceos; y seguramente estarán de vuelta en Argentina, Rowntree y Sironi. @


Nota escrita por Cecilia Draghi para el Diario La Nación. Publicada el lunes 14 de mayo del 2001


 

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