Editorial
Columnistas
Opinión
Investigación
Información General
Salud
Fauna
Flora
Publicaciones
Carta de los Lectores



   · Sitios de Interés

   · Diccionario Ecológico

   · Publique sus
     Artículos


   · Premios y Menciones






   Edición 80 / Julio - Septiembre del 2001

Información General




Resistencia Antibiótica


Por Germán Baca Jiménez
Editor - Naturaleza (*)
bacajimenez@latinmail.com

Argentina


Muchos antibióticos conocidos, ya no son eficaces para tratar infecciones comunes como la otitis, la neumonía, la gonorrea, y la tuberculosis debido a que existen cepas bacterianas resistentes a estos antibióticos.


Las consecuencias económicas de la resistencia a los antibióticos pueden ser impresionantes. El costo del tratamiento de una persona con tuberculosis de cepas resistentes a los antibióticos tradicionales son cien veces mayor que el de un caso no resistente. La ciudad de Nueva York tuvo que dedicar casi mil millones de dólares a controlar un brote de tuberculosis polifármaco resistente a comienzos de los años noventa.

El mayor problema del surgimiento de cepas resistentes a ciertos antibióticos es que en un futuro próximo 10-20 años según estimaciones de las OMS, la fármaco resistencia podría arrebatarnos la oportunidad de curar muchas enfermedades y poner freno a las epidemias.

En Estonia y en determinadas zonas de Rusia y China, más del 10% de los enfermos de tuberculosis albergan cepas resistentes a los dos medicamentos antituberculosos más potentes. Debido a la resistencia, Tailandia ha perdido por completo la posibilidad de usar tres de los medicamentos antipalúdicos más comunes.

Hace un decenio, en Nueva Delhi (India), la fiebre tifoidea se podía curar con tres medicamentos de bajo costo. Hoy día, esos medicamentos son en gran parte ineficaces contra esta enfermedad potencialmente mortal.

Los pacientes hospitalizados son especialmente vulnerables. Sólo en los Estados Unidos, unas 14.000 personas mueren cada año tras verse infectadas por microbios fármaco resistentes adquiridos en hospitales. En todo el mundo, nada menos que un 60% de las infecciones nosocomiales son causadas por microbios fármaco resistente.

Una idea errónea bastante extendida es que la industria farmacéutica descubre con frecuencia nuevos medicamentos para reemplazar a aquellos otros que pierden eficacia contra las principales enfermedades infecciosas. En realidad, aunque se siguen obteniendo nuevas versiones de los medicamentos, son escasos los antibacterianos de nuevo tipo.

Como promedio la investigación y el desarrollo de un nuevo medicamento anti-infeccioso requieren entre 15 y 20 años y pueden costar más de u$s 500 millones, según las empresas farmacéuticas.

La Argentina no es ajena al fenómeno. Un reciente estudio reveló que más del 20% de las infecciones respiratorias en pacientes de Capital Federal y el Gran Buenos Aires ya no pueden tratarse con penicilina.

Independientemente del origen del fármaco resistencia, la globalización y el aumento del número de viajeros y de los intercambios comerciales hace inevitable el rápido desplazamiento de esas cepas de un lugar a otro.

Cuando los pacientes no terminan un tratamiento (con antibióticos), o usa medicamentos falsificados, probablemente los microbios más débiles del cuerpo sucumbirán a esas dosis insuficientes, pero los más resistentes conseguirán sobrevivir y multiplicarse (cepa resistente)

En la Argentina, las dos causas principales de la aparición de resistencia son por un lado, la costumbre en el país de la automedicación: Ante un cuadro febril o tos, sin tener en cuenta que este tipo de enfermedades es de origen viral (no se cura con antibióticos) y más de un 95 por ciento de las bronquitis agudas, en adultos deben tratarse con expectorantes y antitérmicos.

El número creciente de automedicación se debe a una mezcla de negligencia e invitación de algunos sistemas de expendio de drogas. Por ejemplo, no sólo se puede conseguir un analgésico en supermercados o quioscos, también es posible adquirir desde antibióticos hasta psicofármacos sin recetas en farmacias que no cuentan con personal especializado.

Algunos productores ganaderos, según la OMS, también están involucrados. La entidad mundial, tras diversas investigaciones científicas, concluyó que el uso intensivo de antibióticos en animales de consumo doméstico está creando un "potencial de resistencia" en los gérmenes.

El uso de antibióticos en ganado bovino se da principalmente en Europa y Estados Unidos, usándose para eliminar ciertas bacterias del rumen con lo que se obtiene una mayor eficiencia de conversión del alimento (concentrado) en carne.

En países desarrollados actualmente, un 50% de toda la producción de antibióticos se utiliza para tratar a animales, con el fin de promover el crecimiento del ganado y las aves de corral o para eliminar microorganismos de los alimentos, con lo que se prolonga su conservación.

Las medidas que deben tomarse para evitar la aparición de cepas bacterianas a la acción de los actuales antibióticos son:

  • Los médicos deben recetar antibióticos cuando estén completamente seguros de que los síntomas corresponden a una enfermedad de origen bacteriana.
  • Los pacientes deben realizar el tratamiento en la forma indicada por el médico.
  • El público en general debe evitar la automedicación o la adquisición de medicamentos de dudosa procedencia (menor precio)
  • El estado debe evitar el expendio de medicamentos fuera de farmacias y la venta de medicamentos falsificados.
  • Los Productores Ganaderos y Avícolas deben evitar el uso de antibióticos para lograr aumentos de producción. @
Fuente: Autores Varios


(*) N@tur@lez@. Publicación mensual. Boletín Nº 4, Junio del 2001.
27 de abril 536 6° "C" - Ciudad de Córdoba, Córdoba - Argentina - Tel.: (54) 0351-428-4455




 

© Copyright 2000, Multimedios Ambiente Ecológico
http://www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com