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   Edición 80 / Julio - Septiembre del 2001

Columnistas


Biocombustibles



Por Dr. Antonio Cafiero
Senador de la Nación
Presiente de la Comisión de Ecología
y Desarrollo Humano del HSN
eco@senado.gov.ar

Argentina


Por diversas cuestiones de índole económico, social o ambiental, según el caso, se ha potenciado en la actualidad el interés por los combustibles de origen vegetal (biocombustibles) en todo el mundo. Por ejemplo, tanto en los EE.UU. como en Europa el biodiesel elaborado a partir del aceite de soja y el etanol a partir del maíz están en plena expansión.


En nuestro país existen al momento varios proyectos de cooperativas, de grupos de productores y de grandes empresas. Algunas plantas ya están en producción, otras en construcción y hay varios proyectos listos para iniciar las obras. En tal sentido, el viernes 10 de agosto pasado se llevó a cabo el Primer Foro Nacional del Biodiesel en Monte Buey, Córdoba, el cual permitió armar un cuadro de situación sobre los proyectos de biocombustibles en marcha a escala nacional.

Se sabe que en Argentina los combustibles líquidos están gravados con el impuesto a la transferencia de los combustibles (ITC) y que si bien los biocombustibles no están alcanzados por la ley que impone el gravamen (Ley nacional 23.966), y por lo tanto no se verían afectados por el mismo, la posibilidad de que en el futuro varíe el régimen y se les aplique este impuesto representaría una traba y posiblemente ahuyentaría inversiones.

En tal sentido, se han presentado en el Senado de la Nación, Cuerpo que integro, tres proyectos de ley tendientes a brindar a los biocombustibles un tratamiento impositivo diferente y lograr mantener el actual statu quo que los exime del ITC. Tales iniciativas, una de quien suscribe, otra del senador Edgardo Gagliardi y la tercera del senador Daniel Baum, fueron aprobadas en un dictamen conjunto por el Senado el pasado 29 de agosto del corriente, por lo que la propuesta se encuentra actualmente a consideración de la Cámara de diputados.

Con la sanción de este proyecto y respondiendo a una tendencia mundial a otorgar un diferencial impositivo en favor de las iniciativas ambientales se pretende contribuir a la promoción de combustibles alternativos.

Lo propio ya ha hecho Alemania, país que otorga exenciones impositivas a los biocombustibles basadas en los beneficios al ambiente. Asimismo, en el Estado norteamericano de Iowa es obligatorio el uso de combustibles renovables en todas las unidades de transporte público.

Por su parte, la United Soybean Board (organización de los farmers que impulsa el biodiesel) y algunas automotrices como Stanadyne ya le pidieron a la EPA (la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU.) que incluya obligatoriamente al biodiesel en al menos un 2% en todo el gasoil que se venda en los EE.UU. a partir de 2004.

Este combustible denominado "biodiesel", fabricado sobre la base de aceites vegetales (principalmente soja, girasol, algodón, colza y palma), ha ganado en los últimos tiempos una relevancia particular. Su producción, de origen oleaginoso, es una opción posible cuya factibilidad técnica y económica ya es una realidad. Se lo obtiene gracias a la reacción química del aceite cuando se lo mezcla con alcohol (metanol o etanol) y catalizador (hidróxido de sodio). Resulta más seguro que el gasoil y, puro o en mezclas, reduce significativamente las emisiones de partículas en suspensión, que pueden ser cancerígenas, y la emisión de monóxido de carbono e hidrocarburos no quemados.

Además, también reduce las emisiones sulfurosas y aromáticas y como es un combustible oxigenado los motores tienen una combustión más completa que con el gasoil convencional. No requiere modificaciones en los motores y mantiene las mismas prestaciones y consumo que el gasoil pero con mayores propiedades lubricantes para los motores.

Como de puede observar, los biocombustibles tienen ventajas excepcionales para la preservación del ambiente, presentando también como virtud adicional que podrían ser más baratos que el gasoil común y que los productores dejarían de depender en gran medida de los precios internacionales del crudo ya que los mismos se fabricarían a partir de su propia producción. Asimismo, su promoción significaría crear demanda para las oleaginosas mejorando la competitividad del sector al permitir dar mayor valor agregado.

Su utilización por parte de los productores agropecuarios puede constituir una interesante operación, en la que el productor entrega sus granos y recibe a cambio biodiesel para ser utilizado en el proceso productivo. Así podrían mejorar su rentabilidad destinando un porcentaje de su producción territorial para la elaboración de combustibles.

Es importante señalar que no obstante los biocombustibles pueden ser una interesante alternativa frente a los precios de los combustibles fósiles y poseen además un gran potencial como dinamizadores de la inversión, el empleo y la generación de valor agregado, la cuestión de su producción y comercialización no debe ser encarada únicamente como una herramienta para bajar los costos, sino también, y como visión preponderante, como una propuesta ambiental con extraordinarias connotaciones económicas y sociales.

Es en virtud de las características mencionadas sobre los biocombustibles que varios legisladores hemos creído que era oportuno y preciso crear un marco adecuado para que éstos se conviertan en una opción ventajosa, tanto desde un punto de vista ambiental como económico (tantas veces presentados como antagónicos estos enfoques). Las iniciativas legislativas mencionadas anteriormente al respecto se ubican en esa dirección.

Otras acciones relacionadas con la promoción de los combustibles de origen vegetal han surgido también desde distintos organismos gubernamentales nacionales. Tal el caso de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental, quien con fecha 8 de agosto de 2001 dictó la resolución Nº 1076/01 por medio de la cual crea dentro de su ámbito el Programa Nacional de Biocombustibles, y la Secretaría de Energía y Minería que acaba de lanzar la Resolución 129/01 con las normas técnicas de producción, almacenamiento y comercialización de biodiesel.

A lo largo de la historia de la humanidad han sido la fuerza de la técnica y la innovación tecnológica las fuentes de progreso material y de cambio en la calidad de vida de nuestras sociedades. En esta línea se inscribe la promoción de biocombustibles, que sin apartarse de las condiciones de calidad que demanda el desarrollo sostenible, resalta los aspectos ambientales cuya valoración no es usual en los análisis económicos convencionales. @





 

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