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   Edición 79 / Mayo - Junio del 2001

Columnistas


La Gestión de los Desechos Sólidos en Panamá


Por Lic. Francisco Rivas Ríos
Asociación para la Promoción de
Nuevas Alternativas de Desarrollo (APRONAD)
apronad@cwp.net.pa

Panamá


RESUMEN


El sistema actual de manejo de los desechos en Panamá se encuentra virtualmente colapsado. Esta circunstancia ha obligado al Gobierno de la República a transferir la gestión de los desechos a los municipios. ¿Cuáles son los factores clave de la crisis?. En primer término, existe un gran déficit en la cobertura del servicio de recolección: el Área Metropolitana está generando diariamente alrededor de 1.200 toneladas métricas de desechos sólidos domiciliarios, institucionales, industriales, hospitalarios, tóxicos y peligrosos; no obstante, el Relleno Sanitario de Cerro Patacón está recibiendo un promedio de 850 (un 70%). Cerca de 350 ton/día terminan acumulándose en vertederos clandestinos, en las proximidades de ríos y acequias locales, dentro de las urbanizaciones y a la vera de caminos y carreteras.


Esta situación está provocando una mayor contaminación hídrica, un paulatino aumento de los niveles de insalubridad de la población y, a largo plazo, la disminución de la vida útil del Canal de Panamá, pues si continúa expandiéndose el crecimiento humano e industrial hacia las áreas ribereñas de la vía interoceánica, podría convertirla en el depósito de los desechos urbanísticos. ¿Cómo llegaron los panameños a esta situación de crisis ambiental?, ¿Cuáles son las alternativas viables para enfrentar el problema?. El presente artículo procura contribuir a responder a estas dos preguntas cruciales.


1. LAS OPCIONES TECNOLÓGICAS Y LAS DIFICULTADES FINANCIERAS DURANTE LA ADMINISTRACIÓN NORTEAMERICANA (1903 - 1953)

Durante 100 años Panamá ha contado con dos modelos gestión de los desechos sólidos:

  1. Un modelo subsidiado y centralizado en la Administración del Canal y luego en Gobierno Central, con el objetivo primordial de garantizar el saneamiento del área canalera; y
  2. Un modelo "municipal" en el resto del país, en donde la limpieza pública fue una tarea de los Municipios, los cuales carecieron -por regla general- del interés, la capacidad, los recursos y la voluntad para encontrar soluciones al problema.

Desde el inicio de la construcción del Canal, se procuró disminuir los niveles de insalubridad de la Ciudad de Panamá. Se plantearon 3 objetivos primordiales: ol type=a>

  • Erradicar la costumbre en la población local de deshacerse de los desechos lanzándolos a la calle (mediante campañas educativas, vigilancia sanitaria y fuertes sanciones);
  • Establecer un sistema organizado de recolección de los desechos; y
  • Poner en práctica un método adecuado para la disposición final.

    En 1905 la Comisión del Canal de Panamá, estableció en Ciudad Panamá la Oficina de Salubridad Pública (Health Office), la cual se encargó de la limpieza de calles, y la recolección y disposición final de los desechos. El barrido de calles y la recolección y transporte de los desechos no planteó mayores problemas, pues se trata de operaciones sencillas que requieren de inversiones relativamente modestas. Primero la basura se recogió y transportó en carretas. En la década de los 30 se adaptaron carros de ferrocarril para trasladar los desechos hasta el sitio de disposición final y se introdujeron los camiones "Colecte", aparentemente de compactación hidráulica, con capacidad de 7 1/2 yardas cúbicas.

    La dificultad, como ocurre actualmente, consistió en dar una adecuado tratamiento final a los desechos. Se exploraron 4 alternativas:

    1. Botarla en el mar;
    2. Depositarla y quemarla en botaderos a cielo abierto;
    3. "Rellenar" pantanos, manglares y cursos de río; y
    4. La incineración a gran escala o en hornos sencillos.

    De todas, la única propuesta que no se puso en práctica fue botar la basura en el mar, aunque se intentó. Efectivamente, en agosto de 1930 se abrió una licitación con el propósito de contratar una compañía que construyera un muelle o rampa para poder cargar barcazas con aproximadamente 333 yardas cúbicas diarias de basura. A pesar de que participaron 3 empresas, la licitación se declaró desierta porque las ofertas económicas fueron consideradas muy altas. La propuesta fue desechada por razones económicas, no ambientales.

    Desde esa época hasta el presente, la solución al problema de los desechos ha dependido no de la oferta tecnológica existente, sino de su costo. La escasez de medios o recursos materiales y humanos para alcanzar un manejo adecuado fue una constante a lo largo del siglo XX.

    Inicialmente la Oficina de Salubridad estableció que el presupuesto máximo del servicio de recolección, transporte y disposición final de la basura sería B/.48.000 anuales, financiado en un 79% (B/. 38,000) por el Gobierno panameño y en un 21% (B/ 10,000) por la administración norteamericana.

    En la práctica el tope de los B/. 48,000 siempre fue excedido. Entre 1907 y 1913 el Gobierno de Panamá retomó brevemente del servicio, gastando entre B/. 60,000 y B/. 72,000 anuales. Esta fue la razón principal para que el servicio se devolviera a la Oficina de Salubridad.

    Sin embargo, dicha Oficina también excedió el presupuesto, cuando decidió adquirir un incinerador "Decarier" a un costo de B/. 110,900, el cual fue instalado en la Isla Gavilán (1918-1920). Originalmente debía procesar 135 toneladas diarias de basura calculadas a B/ 0.52 la tonelada, pero finalmente aumentó a B/.1.16. Luego de dos años de operaciones, el gasto promedio mensual era alrededor de B/.2,700. Esta circunstancia, sumada a las continuas protestas por parte de los habitantes de Quarry Heights, Balboa y Albrook, afectados por las humaredas y los malos olores, condujeron a su cierre definitivo.

    En cambio, un incinerador construido en Summit demostró mayor eficacia , y aparentemente funcionó sin contratiempos durante la década de los 30 hasta que los costos elevados (B/. 0.72/tonelada en 1941) y el incremento de la población obligaron a abandonar este método.

    El procedimiento "más barato" por excelencia consistió en depositar los desechos en basureros a cielo abierto y quemarlos. Se promovió también, incluso por científicos de la época, el relleno con basura de pantanos, manglares y cursos de los ríos que rodeaban la ciudad. Entre 1918 y 1920 este procedimiento costó B/. 600 mensuales, apenas una quinta parte de lo que se gastaba en incinerar la basura. Posiblemente nunca sepamos la verdadera magnitud del costo ambiental causado por los lixiviados.


    2. NUEVA ADMINISTRACIÓN: VIEJOS DILEMAS (1953-1998)

    En 1953, a raíz de los Tratados Remón - Einsenhower, el Gobierno panameño asumió la responsabilidad del aseo urbano. ¿Qué heredaron los panameños del período anterior?. Podemos mencionar tres herencias principales:

    1. a) Una "cultura del no pago" fuertemente arraigada en la población. Durante 50 años nunca fue establecido el cobro de una tasa de aseo. Los panameños se acostumbraron a que el servicio era financiado por la Oficina de Salud y su Gobierno; desde la perspectiva del usuario el servicio debía ser gratuito.
    2. b) El aseo urbano era responsabilidad de entidades centralizadas (Oficina de Salud, DAC, IDAAN, DIMA), sin ninguna participación de los municipios. Los que tomaban las decisiones estaban muy lejos del ciudadano común y de las comunidades, lo que reforzó la actitud desaprensiva y despreocupada de los panameños con relación al problema de la basura.
    3. c) Completa despreocupación por los impactos ambientales.

    Una vez establecido en el presupuesto de la Nación el monto máximo que se emplearía en el rubro de aseo, el esfuerzo se orientaba a buscar los procedimientos más "baratos", sin medir las consecuencias ambientales.

    En 1953 los panameños decidieron continuar por el camino trazado por la administración norteamericana, pero las circunstancias habían cambiado: se había iniciado el proceso de "urbanización desbordante" , lo cual condujo al incremento acelerado de los volúmenes de los desechos y de la demanda de servicios de aseo urbano.

    En este contexto, poco podía hacer el Departamento de Acueductos, Calles y Alcantarillados (DACA), adscrito al Ministerio de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública, heredero de la antigua Oficina de Salubridad. Los presupuestos asignados al rubro de aseo urbano (cercanos a los B/.400,000 anuales) eran insuficientes. Para disponer de liquidez se redujo drásticamente el gasto de mantenimiento y la reposición de los equipos; además, la disposición final se "abarató" aplicando un procedimiento harto conocido: el sitio se ubicó en los manglares al este de Panamá Viejo.

    En 1961 el sistema de gestión de los desechos sólidos se encontraba colapsado: de 20 camiones recolectores solo operaban 4; la cobertura se redujo a un 30%; y el botadero de Panamá Viejo se había convertido en un peligroso foco de contaminación. Entonces la responsabilidad por el servicio empezó a dar tumbos: la DACA fue disuelta en 1962 y sustituida por un Patronato de Aseo que a su vez fue eliminado en 1967; las funciones se transfirieron a la Dirección General de Aseo del Municipio de la Ciudad de Panamá, y posteriormente al Ministerio de Obras Públicas.

    La crisis estructural del aseo urbano en la Ciudad de Panamá tuvo un "respiro" a partir de 1968. En ese año se creó el Departamento de Aseo, bajo supervisión del Director Ejecutivo del IDAAN, pero esto no fue realmente lo importante. Ocurrieron dos circunstancias que pospusieron, pero no eliminaron, la crisis:

    1. En la década de los 70's el estado panameño dispuso de importantes recursos económicos, lo que le permitió continuar subsidiando el servicio de aseo urbano, y
    2. A partir de 1970 se inició el cobro de la tasa de aseo. La situación financiera mejoró de manera significativa, pero los problemas de fondo continuaron intactos.

    En 1979, en un contexto de crisis financiera internacional, el problema de los desechos sólidos se agravó nuevamente. La tonelada métrica de basura pasó de B/. 15.00 en 1970 a B/.31.00 en 1980. Además, existía ya una mayor preocupación por los problemas ambientales: el basurero de Panamá Viejo fue declarado zona de emergencia sanitaria.

    Se inició entonces un proceso paulatino en dirección a un nuevo modelo de gestión. En 1984 se creó la DIMA como entidad autónoma del Estado, el basurero de Panamá Viejo fue cerrado en 1986 y se construyó el relleno sanitario de Cerro Patacón.

    La creación de la DIMA fue un paso adelante en la organización técnica del servicio, desde el barrido de calles hasta la disposición final. Pero dejó intacto el persistente problema a lo largo del siglo XX: La sostenibilidad del sistema. La integración del cobro de la tasa de aseo al sistema de facturación del IDAAN incorporó un mecanismo compulsivo indispensable para combatir la "cultura del no pago", pero el servicio de agua potable arrastra hasta el presente una elevada morosidad: No fue el mejor matrimonio.

    A finales de los 90 resultó evidente que el modelo de gestión debía ser modificado sustancialmente.


    3. LA "MUNICIPALIZACIÓN DEL SERVICIO" Y EL RETO DE LA SOSTENIBILIDAD

    La "Municipalización" del servicio de aseo urbano en los Distritos de Panamá, San Miguelito y Colón llegó con 100 años de retraso. Esto puede ser una debilidad, si consideramos que los municipios carecen de experiencia e infraestructura, y heredan una cartera de clientes morosos; pero igualmente podría considerarse una fortaleza, pues no existen "resistencias al cambio" que obstaculicen una reestructuración sustancial del sistema.

    El escenario histórico ha cambiado nuevamente y los métodos de gestión de los desechos sólidos no pueden responder como antes simplemente a la búsqueda del "método más barato" para "recolectar y rellenar". Este enfoque no es sostenible en términos ambientales ni financieros.

    Podemos mencionar los siguientes cambios fundamentales:

    a) Hacia la fuente de generación: Reducir al mínimo de los desechos y preservar el ambiente. Esto significa tres cosas:

    • Promover la separación, recuperación y reutilización de materiales reciclables en el ámbito domiciliario.
    • Aumentar la eficacia de la utilización de los recursos, incluidos un aumento de la reutilización y del reciclado de los desechos y reducción de la cantidad de desechos por unidad de producto económico, en las instituciones públicas, las empresas y las industrias.
    • Establecer un manejo adecuado de los desechos sólidos peligrosos.

    De esta forma se logran varios propósitos: Los usuarios abandonan el rol de simples "productores de desechos" y asumen responsabilidades prácticas orientadas a darles un aprovechamiento productivo; al mismo tiempo que se contribuye a disminuir los volúmenes en los sitios de disposición final.

    b) Reducción de costos en la fase de recolección y transporte de los desechos mediante la utilización de tecnologías apropiadas y el uso intensivo de mano de obra, especialmente en las áreas urbanas y rurales más pobres.

    Seguramente el principal reto en América Latina es promover sistemas de manejo de desechos sólidos que atiendan a las áreas de mayor pobreza, donde prevalecen condiciones precarias, inaccesibilidad y renuencia al pago de la tasa de aseo. Esto tiene relación directa con el tipo de tecnología empleada.

    La elección de tecnologías apropiadas para la recolección de los residuos domésticos depende en gran medida de la accesibilidad (es decir, de la amplitud de las calles -anchas o angostas- y si son rectas o curvas), del tipo de terreno (plano o accidentados), del estado físico de las calles (asfaltado o no), de la cantidad de residuos y materiales a transportar, y de las distancias que deben recorrerse. Además, las formas de recolección primaria en muchas casos están condicionadas por la cultura de las comunidades (por ejemplo, la preferencia por la recolección puerta a puerta).

    Un error frecuente (generalmente inducido por representantes de las empresas fabricantes) consiste en la adquisición de equipo de poca utilidad en las zonas urbanas más pobres. Incluso moderno equipo donado a los municipios, muchas veces terminó deteriorándose porque no logró financiarse el mantenimiento (ciertamente los repuestos no son donados) porque no pudo utilizarse en las áreas urbana marginales. Además, en virtud de las restricciones presupuestarias de los municipios, muchas veces estos equipos no reciben el mantenimiento adecuado, a tal punto que ocasionalmente causan serios accidentes.

    Al respecto, el señor Carl Bartone ha indicado lo siguiente:

    "Mientras los problemas descritos continúan ocasionando dolores de cabeza a los gobiernos locales, algunas soluciones innovadoras y viables son ya ejecutadas dentro de muchas comunidades de bajos ingresos por microempresas individuales y cooperativas, o por iniciativas comunales. Las microempresas recolectan la basura en sus comunidades, en donde, a pesar de ser pobres, las poblaciones se encuentran dispuestas a pagar por el servicio, y las microempresas son comprometidas por las comunidades - y algunas veces por los gobiernos locales - a transportar la basura hasta los lugares donde se realiza la disposición final; inclusive, algunas de ellas operan pequeños rellenos. En otros casos, los recuperadores han sido animados a organizar cooperativas o asociaciones de reciclaje para brindar servicios más seguros y eficientes.

    Mediante el acceso a oportunidades, educación y asistencia financiera, ha sido posible incrementar el estatus, las ganancias y las condiciones de trabajo de los recuperadores y recicladores"

    No existe, por lo tanto, un único patrón tecnológico ni de gestión empresarial para organizar el aseo urbano de nuestras ciudades. Lo que enseña la experiencia latinoamericana y panameña es que las microempresas poseen ventajas competitivas que las convierten en la mejor opción para prestar los servicios de recolección y transporte de los desechos sólidos en las áreas urbanas pobres y de clase media baja, densamente poblados.

    Estas ventajas pueden resumirse de la siguiente forma:

    • Emplear tecnología adecuada a las necesidades de la población y a su alcance; Además, se complementan con otras tecnologías (pueden ser complementarias con los sistemas convencionales).
    • Utilizan un modelo de gestión empresarial sencillo (se trata principalmente de unidades económicas familiares).
    • Realizan un servicio de claro sentido y contenido ambiental.
    • Operan con bajos costos lo que les permite establecer tasas de aseo al alcance de sus usuarios.

    a) La autogestión comunitaria

    No basta que el Gobierno central y los municipios tengan una actitud favorable con respecto a la solución definitiva del problema de la limpieza pública. Es indispensable una decidida participación de las comunidades. El concepto de "autogestión comunitaria" puede entenderse también como empoderamiento del servicio:

    • La posibilidad de que las comunidades puedan organizar sus propias empresas para atender los servicios de recolección primaria de los desechos, articuladas al tren de aseo, cuando no existe del todo o se está brindando de manera ineficiente.
    • La incorporación de los moradores a las prácticas de separación y reutilización de los desechos domiciliarios. Es factible incluso que puedan surgir microempresas comunitarias de recuperación de materiales.
    • Establecer tasas de aseo ajustadas de la capacidad de pago de los usuarios y erradicar de manera definitiva la "cultura del no pago". La población debe asumir la necesidad de cubrir el "costo de un servicio" y no el pago de una tasa o tributo.

    b) Un nuevo enfoque a la disposición final

    Los rellenos sanitarios se han convertido en la técnica por excelencia para disponer de los desechos sólidos. En el interior del país posiblemente lo más indicado sea promover la construcción de rellenos sanitarios mecanizados "mancomunados" que brinden servicio a dos o más municipios. En las pequeñas poblaciones rurales es factible construir rellenos sanitarios manuales. En el Área Metropolitana todo indica que será necesario disponer de una Red de Estaciones de transferencia.

    Pero el tradicional "relleno" está cambiando hacia un enfoque de Planta de Tratamiento que incluye el segregado, la recuperación y el reciclaje a gran escala. Obviamente, esto es posible con un sistema organizado para tal fin desde la fuente de generación.

    En Costa Rica y Guatemala, al menos, se ha impulsado en los últimos años "Plantas Integrales de Tratamiento" (Alameda Norte, Ciudad de Guatemala) o sitios de disposición final con un enfoque "biotecnológico" (Costa Rica). La propuesta consiste en recuperar y vender los materiales inorgánicos como el plástico y la lata; elaborar abono o compost con los desechos orgánicos y "enterrar" únicamente los materiales "rechazados". Las experiencias en este campo son pocas, pero señalan nuevos caminos para resolver el problema de la disposición final dándole un aprovechamiento productivo a los desechos.


    4. EL PROYECTO PILOTO DE PORTOBELO

    A partir del 1 de noviembre de 2000 se puso en marcha, el Proyecto: Manejo Adecuado de los Desechos Sólidos en el Distrito de Portobelo, Provincia de Colón. El Proyecto es financiado por el Fondo Mixto Hispano Panameño, constituido con aportes (70%) de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y recursos del Gobierno de Panamá (30%), por medio del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El Proyecto es ejecutado por la Asociación para la Promoción de Nuevas Alternativas de Desarrollo (APRONAD) y la Municipalidad de Portobelo.

    a) Características generales del Distrito

    El distrito de Portobelo está localizado en la vertiente caribeña del istmo de Panamá, en la provincia del Colón. Administrativamente está dividido en 5 corregimientos: Portobelo, Cacique, Garrote, Isla Grande y María Chiquita. Cuenta con 1.902 viviendas ocupadas y una población total de 7.788 personas, la mitad de las cuales vive en el corregimiento cabecera (datos preliminares del censo de 2000). El distrito cuenta con una superficie total de 518 Km², de la cual una gran porción forma parte del Parque Nacional Portobelo, un área destinada a la protección de la naturaleza y de los monumentos históricos de interés cultural y turístico .

    El Parque está integrado al Sistema de Áreas Silvestres Protegidas de la República de Panamá y tiene una extensión de 359,29 Km² (35.929 has.), de los cuales el 22,37% es área marina. Posee más de 70 Km de costa, de configuración muy sinuosa y rica en bahías, ensenadas y pequeñas islas. En algunas de las playas se produce con relativa frecuencia el desove de tortugas. Prácticamente toda la costa está cubierta por arrecifes de coral, del tipo de franja, que construyen sus estructuras desde el nivel del mar hasta una profundidad media de unos 10 metros. El arrecife, uno de los sistemas planetarios con mayor biodiversidad, se enriquece en esta zona con la presencia del único ejemplar conocido en Panamá de coral pilar (Dendrogira cylindrus) y con buenas poblaciones de otras especies.

    El pueblo de Portobelo y sus edificaciones coloniales de carácter militar y religioso fueron declarados como Conjunto Monumental Histórico por la Ley 91 de 1976. En 1980, la UNESCO declaró las fortificaciones de este conjunto - junto a las de San Lorenzo - como Sitio de Patrimonio Mundial.

    b) Los problemas a resolver

    Entre 1991 y 2000 la población del distrito de Portobelo aumentó en un 20%, al pasar de 6.214 habitantes a 7.788; un incremento superior al promedio nacional (13,25%). En este mismo período la actividad turística experimentó un gran desarrollo, con las mejoras realizadas a la carretera de acceso. Ambos factores, junto al crecimiento urbano caótico, han incrementado las presiones sobre los recursos naturales del Parque Nacional y han generado una mayor contaminación ambiental, principalmente como resultado del manejo inadecuado de los desechos sólidos y la inexistencia de un sistema de tratamiento de las aguas negras. Otro factor que produce un impacto significativo sobre los recursos naturales del área es el desarrollo de prácticas agrícolas y ganaderas agresivas con el entorno.

    Para hacer frente al servicio de aseo, el Municipio de Portobelo solo dispone de un vehículo y de un pequeño grupo de trabajadores (de número variable), con los que se recolecta la basura dos veces por semana en algunas áreas del distrito. El sistema municipal de aseo carece de niveles adecuados de organización, administración y supervisión. No cuenta, por ejemplo, con un fondo específico dentro del presupuesto para el manejo de los desechos y tampoco existen registros contables ni técnicos. El Municipio no cuenta con facilidades para el mantenimiento y reparación del vehículo que utiliza para la recogida de la basura, por lo que tiene que contratar este servicio con empresas privadas de la ciudad de Colón.

    Por otra parte, no se utilizan tecnologías especializadas para procesar los desechos, aunque un pequeño esfuerzo es realizado por recolectores informales para recuperar latas. La disposición final se realiza en dos depósitos de basura a cielo abierto: uno en la ciudad de Portobelo y otro en María Chiquita. El vertedero de Portobelo está situado en la parte este del pueblo, adyacente a un campo de juego y a una escuela. Allí la basura amontonada ha ido rellenando poco a poco un terreno pantanoso, contiguo a un área de manglar. El depósito de María Chiquita es relativamente nuevo y se encuentra ubicado en las cercanías del pueblo, al sur, adyacente a la carretera principal.

    Como consecuencia de todo ello, se ha configurado una situación crítica caracterizada por:

    • Una amenaza latente a la salud de la población por la existencia de vertederos clandestinos a cielo abierto; la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas; la contaminación del aire debido a la incineración a cielo abierto; y la obstrucción de los drenajes como consecuencia de las acumulaciones de basura en acequias, ríos y tragantes.
    • El vertedero municipal a cielo abierto provoca una grave contaminación en las áreas de manglares contiguas y genera un creciente malestar en los moradores, lo cual puede conducir a serios conflictos entre éstos y el Municipio. La aparición en 1999 de una plaga de moscas verdes provocó un gran descontento ciudadano y protestas dirigidas a la Alcaldía. Una queja constante de los habitantes del poblado de Portobelo es la ubicación del vertedero dentro del mismo pueblo, al que vienen a parar los desechos de todas las comunidades del distrito. El vertedero provoca la presencia constante en el pueblo de cientos de aves que se alimentan de la basura (gallinazos).
    • Contaminación visual de las áreas turísticas de Portobelo, el deterioro estético de la ciudad y los posibles riesgos sanitarios para los visitantes, que podrían desalentar a los operadores turísticos y suponer un freno al desarrollo de este sector. Se espera que a partir de los últimos meses de 2000 aumente considerablemente el número de turistas que visitan el distrito, puesto que Portobelo ha sido elegido como uno de los destinos para los cruceros que comienzan a llegar a la zona, atraídos por el inicio de operaciones del proyecto Colón 2000, un puerto de cruceros y centro comercial en la cercana ciudad de Colón.
    • Las dificultades para encontrar una solución al problema de los desechos sólidos refuerza una actitud ciudadana poco colaboradora en relación con el tema. El Municipio no logra recuperar los costos por el servicio de aseo que presta, dada la actitud de una gran parte de la población del pueblo de Portobelo, que se niega a pagar la tasa de aseo debido al descontento existente. La escasez de recursos financieros no le permite a las autoridades municipales dar una solución integral al problema.

    c) Objetivos del Proyecto

    El objetivo general del proyecto se plantea como una mejora de la calidad de vida de los habitantes de Portobelo y de las condiciones locales para el desarrollo turístico, mediante la promoción de una situación de saneamiento ambiental adecuada.

    Las acciones del proyecto tendrán un impacto directo sobre las condiciones locales de salubridad y con ello, contribuirán a sentar las bases para un desarrollo turístico sostenible que genere nuevas fuentes de ingresos para a la población, en un área de gran potencial turístico, pero con una situación de pobreza generalizada.

    También puede decirse que las actividades contribuirán -a mediano plazo- a reducir el impacto negativo sobre los recursos naturales marinos y terrestres del Parque Nacional de Portobelo, que se produce actualmente por el inadecuado manejo de los desechos sólidos en el distrito.

    El objetivo específico del proyecto se ha establecido como el logro de un manejo adecuado de los desechos sólidos en el distrito de Portobelo.

    Las acciones del proyecto deberán conseguir concienciar y motivar a la población sobre las ventajas de un manejo adecuado de los desechos, tanto en el hogar, como en la escuela, el lugar de trabajo y en los lugares públicos; y comprometer a los ciudadanos en la buena marcha del servicio de aseo municipal.

    De igual forma, el proyecto deberá lograr dejar establecida una microempresa que, mediante un contrato de concesión con el Municipio, se encargue de prestar el servicio de aseo en el distrito de Portobelo de forma eficaz y económicamente viable, basándose en un plan de operaciones adecuado a las necesidades de la zona, que contemple el aprovechamiento productivo de los residuos para su reciclaje y para la preparación de compost.

    d) Avances del Proyecto (Noviembre/2000 - marzo/2001)

    Concretamente, durante el periodo se obtuvieron los siguientes resultados:

    El diagnóstico comunitario participativo ha permitido comprobar la existencia de una opinión mayoritariamente favorable a pagar una tasa de aseo a cambio de un servicio eficiente, así como a participar en programas de separación y reciclaje de desechos. Por otra parte se han identificado las principales dificultades que tendrá que afrontar el proyecto, localizadas en dos áreas críticas, que son los corregimientos de La Guaira e Isla Grande en donde una prolongada gestión "clientelista" de las autoridades locales ha creado serios obstáculos para el establecimiento de un sistema de aseo sostenido con el pago de la tasa de aseo.

    Adicionalmente, la voluntad y capacidad de pago de la tasa de aseo manifestadas por los encuestados muestran significativas diferencias (de u$s 1,50 hasta u$s 5,5 por mes en usuarios domiciliarios), lo que no sólo tiene que ver con la situación socio-económica de cada familia, sino también con tradiciones culturales y con el factor político antes mencionado.

    Los resultados del diagnóstico guiaron la estrategia comunicacional y de sensibilización ambiental. Luego de dos meses de operaciones de la Microempresa de Gestión Ambiental "SARBISA", 600 usuarios habían formalizado contratos de servicio de recolección de los residuos sólidos, pagando una tasa de aseo de u$s 4 vivienda/mes. Considérese que a lo largo de toda su historia, la Municipalidad nunca logró alcanzar la meta de 100 usuarios pagando mensualmente una tasa de aseo de u$s 1 vivienda/mes.

    Se han realizado dos estudios de caracterización de los desechos sólidos, uno en Isla Grande y otro en el resto del distrito (Resultado 2). Dichos estudios permitieron estimar el número de microempresarios necesarios para realizar las labores de recolección y transporte: 1 conductor, 3 recolectores en ruta, 1 recolector en Isla Grande, 2 cobradoras y una secretaria, sumando en total 8 personas. El número se elevará una vez se construya e inicie operaciones el relleno sanitario (previsto en la segunda fase). De acuerdo a la producción diaria (4,5 toneladas métricas), se estimó que un camión tipo volquete de 16/18 yardas cúbicas es suficiente para el acarreo de la basura, con una frecuencia de 3 veces por semana. Además, dichos estudios demuestran que el relleno sanitario manual es la técnica más indicada para la disposición final de los desechos en Portobelo.

    La creación la Microempresa de Gestión Ambiental "SARBVISA" fue integrada luego de un riguroso procedimiento de selección al que concurrieron 60 aspirantes. Se desarrolló un proceso transparente y participativo, evitando sesgos de índole político, mediante la creación de un Comité de Selección, integrado por representantes del Municipio, entidades gubernamentales y dirigentes de la comunidad.

    Igualmente se han logrado avances significativos con relación a la concienciación y organización de la comunidad en torno al tema de la gestión de los desechos sólidos. Especial relevancia adquiere la coordinación inter-institucional alcanzada con la creación del Comité Ambiental de Portobelo, constituido a partir del Comité de Selección antes mencionado. Algunos representantes y corregidores han realizado una activa labor en las comunidades, promoviendo el proyecto. Los representantes de entidades como el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y el Ministerio de Salud (MINSA) han sumado esfuerzos con la Asociación de Microempresarios Turísticos de Portobelo (AMTP), en las tareas de concienciación ambiental.

    La principal hipótesis que se estableció en la formulación del proyecto fue que el Municipio y la Alcaldía de Portobelo mantendrían el nivel de interés y compromiso con el proyecto mostrado durante las fases de identificación y formulación y participarían activamente en la ejecución del mismo. Igualmente, la hipótesis establecida requería que la población mostrara interés en el proyecto, participara activamente en las actividades y estuviera abierta a los cambios de hábitos y actitudes necesarios para el logro de los objetivos. Hasta el momento puede decirse que la hipótesis prevista se ha verificado, puesto que se ha dado una activa participación de los actores involucrados en el proceso de selección de los microempresarios y han apoyado las acciones iniciales de concienciación ambiental de la ciudadanía en Portobelo.


    Reflexiones Finales

    El problema de la contaminación ambiental urbana, y más concretamente el de la inadecuada gestión de los desechos sólidos urbanos, ha dejado de ser un asunto que compete sólo a los especialistas y técnicos. Hoy preocupa cada vez más al ciudadano común y por esta circunstancia se ha convertido en un tema "político". De ahora en adelante todos aquellos que se dedican a la función pública deberán incluir dentro de su agenda de trabajo la forma en que se proponen resolver la "crisis de la basura". Este es un reclamo permanente de las comunidades.

    La transferencia de los servicios municipales de aseo en favor de cooperativas o microempresas representa una iniciativa de autogestión orientada a la transformación del aparato público. Esta iniciativa, además, está orientada a generar empleo, a mejorar los ingresos familiares y el consumo popular, a elevar la rentabilidad y la eficiencia de los servicios municipales urbanos, propiciando una estrecha relación entre participación y descentralización.

    El Proyecto Piloto de Portobelo está demostrando que si se parte de las necesidades, aspiraciones, demandas y proyectos locales, dicha transferencia representa no solamente la posibilidad de ordenamiento de los servicios públicos, sino también una alternativa para que los propios beneficiarios garanticen su control configurando una forma de recuperación de la racionalidad en la toma de decisiones locales. En este sentido, coincide con la intervención social y popular que puede estar vinculada al fortalecimiento del poder local e incluso a un nuevo desarrollo local. @


    BIBLIOGRAFÍA CITADA

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    • BROWN, MOLLIE. 1998, El Reciclaje en Panamá, "Manuscrito".
    • CASTILLO, Y. E. y TAYLOR ORTEGA. 1998. Mylene, Diagnóstico del Proceso de la Basura en el Área Metropolitana: Período de 1903 - 1997, 1998, Trabajo de Graduación, Universidad de Panamá.
    • GUARDIA, C. - 1982. "Saneamiento Original en el Área del Canal de Panamá 1880 - 1914". En: Revista Lotería, No. 312-313, Panamá.
    • HECKADON, S. y ESPINOZA, J. - 1993. Agonía de la Naturaleza. Ensayo sobre el costo ambiental del desarrollo panameño, Imprentex, S.A., Panamá.
    • JICA -IPAT. 1995. El Estudio de Desarrollo Turístico en el Área Costera de la República de Panamá. Informe Final, Panamá, "Resultados no Publicados".
    • SOPRIN - CANADÁ. 1996. Estudio para la Gestión de Desechos Sólidos en el Área Metropolitana de Panamá, "Resultados no publicados".
    • UNED. 1997. Manejo Adecuado de los Desechos Sólidos en Industrias, San José, Litografía Las América, S. A.
    • VIYAI ASWANI. 1998. Solid Waste Management in Panama. "Manuscrito".

    CITAS

    • Diversos estudios abordan esta problemática desde distintas perspectivas: CASTILLO, Y. E. y TAYLOR ORTEGA. 1998. Mylene, Diagnóstico del Proceso de la Basura en el Área Metropolitana: Período de 1903 - 1997, 1998, Trabajo de Graduación, Universidad de Panamá. BROWN, MOLLIE. 1998, El Reciclaje en Panamá, "Manuscrito". SOPRIN - CANADÁ. 1996. Estudio para la Gestión de Desechos Sólidos en el Área Metropolitana de Panamá, "Resultados no publicados". VIYAI ASWANI. 1998. Solid Waste Management in Panama. "Manuscrito".
    • GUARDIA, CARLOS. 1982. "Saneamiento Original en el Área del Canal de Panamá 1880 - 1914". En: Revista Lotería, No. 312-313, Panamá. HECKADON, S. y ESPINOZA, J. 1993. Agonía de la Naturaleza. Ensayo sobre el costo ambiental del desarrollo panameño, Imprentex, S.A., Panamá.
    • Ubicada a la entrada del Canal, conocida hoy como Punta Mala, situada al sur del Cerro Ancón cerca del barrio de Chorrillo.
    • Consistía en una parrilla de 450 pies de largo por 8 pies de ancho. La basura se vaciaba sobre pilas de trapo mojados con combustible que se encendían en la parte inferior de la parrilla. Una cuadrilla de hombres trabaja 8 horas descargando y limpiando los carros, removiendo las cenizas y realizando otras operaciones. El resto del día un trabajador cuidaba del incinerador.
    • Ciudad Panamá creció entre 1950 y 1970 de 173,000 a 430,000 habitantes.
    • Carl Bartone es Ingeniero Ambiental Principal del Departamento de Transporte, Agua y Saneamiento Ambiental del Banco Mundial. La cita es tomada de su Prólogo a: ARROYO J., RIVAS F. y LARDINOIS I. . 1997. La Gestión de los Residuos Sólidos en América Latina. El caso de las pequeñas y microempresas y cooperativas, Lima, Ediciones SERRAL S. R. L.
    • Las referencias al Parque Nacional de Portobelo fueron tomadas de: AECI ET. AL. 1992. Parque Nacional de Portobelo. Plan de Manejo: Fase I, Panamá, "Resultados no Publicados". JICA -IPAT. 1995. El Estudio de Desarrollo Turístico en el Área Costera de la República de Panamá. Informe Final, Panamá, "Resultados no Publicados".
    • AECI. 2001. Informe de Seguimiento al Proyecto: Manejo adecuado de los desechos sólidos en el distrito de Portobelo - Fase I (Creación de una microempresa para la gestión de los servicios de aseo).Panamá."Resultados no publicados".






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