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   Edición 79 / Mayo del 2001

Columnistas



Auditorías Ambientales



Por Lic. Alberto M. Bertona
Director Coordinador del MAE
bertona@ambiente-ecologico.com

Argentina


Como una parte autónoma por si misma pero formando parte de las evaluaciones de impacto ambiental encontramos en las auditorías ambientales una herramienta más en el análisis de las situación ambiental de los emprendimientos humanos o de la naturaleza.


La palabra misma auditoría pareciera referirse más a un análisis de "comportamiento" y por ende el análisis es sobre acciones humanas. Cuando analizamos el comportamiento ambiental de un componente natural no hablamos de una auditoría sino del análisis de su ecología.

Bien, a esta definición le caben otras que no serian de gran utilidad para el presente, por lo tanto acotaremos el espectro de definiciones al ambiente humano. Y nos referiremos a "emprendimiento" para englobar a los objetos de estudio, pudiendo ser estos emprendimientos tanto empresas, industrias como gobiernos o servicios.

La mayoría de los análisis ambientales nacen a partir de los procesos degradativos del ambiente por la industrialización. Asimismo surgen análisis en las ciudades ante el crecimiento desmesurado de su población

Las simples preguntas de "qué hace" y "cómo lo hace" respecto, por ejemplo, a los residuos, implican ya estar ante los primeros pasos de una auditoría ambiental. Podemos auditar ambientalmente como dijimos, los residuos, los efluentes, la compra de materia prima, la relación con la comunidad, el manejo de sus áreas, los servicios, etc.

Básicamente el objetivo principal de la auditoría ambiental es identificar, evaluar y establecer la relación entre las tareas y los mecanismos de control de los procesos analizados que pudieran afectar al ambiente o que de hecho lo hagan.

Metodológicamente consiste en una revisión sistemática y exhaustiva de los procedimientos y prácticas llevados adelante a un emprendimiento a fin de comprobar su grado de cumplimiento en cuanto a las normas ambientales existentes como a los procedimientos -valga la redundancia- adecuados o no respecto al ambiente donde se desarrolla o a los ambientes involucrados en el desarrollo de sus tareas.

Esta comparación se debe en realidad a que uno precisa de una medida, como todo. Una chimenea humeante se sabe que implica una afectación al ambiente. La norma establece hasta CUÁNTO puede hacerlo. Quizás se trate solamente de vapor de agua, pero precisa de un límite. Esa auditoría comienza analizando la generación del efluente, sus características, sus límites y su forma de control.

La metodología conlleva muchas veces analizar parte del entorno, aunque no siempre es una condición sine qua non. Es posible realizar una AA sin un estudio del ambiente. Muchos pondrán el grito en el cielo y dirán que esto es una barbaridad, pero es posible hacerlo.

De la misma forma en una auditoría no siempre es fundamental conocer con precisión exacta los procedimientos de desarrollo de productos, sino que lo importante es lo que sucede con lo que va al ambiente y lo que se recibe del mismo. Saber que pasa en el medio es, muchas veces, desviar el objeto de estudio.

Aquí fue el segundo grito en el cielo.

Depende de la AA y dependiendo el emprendimiento, es necesario o no saber exactamente que sucede dentro. Esto se va desarrollando metodológicamente a medida que se avanza en la AA. Y esto lo decide el consultor a cargo.

La AA culmina con los resultados de las situaciones de conflicto ambiental y/o de incumplimiento, las áreas o zonas con información o procedimientos incompletas para con el ambiente y a partir de ello se establecen las medidas de mitigación, de control y de adecuación.

Las AA pueden surgir a partir de una necesidad interna del particular o ya sea por la necesidad del cumplimiento de la legislación,

Los resultados son diferentes ya que en un primer caso la metodología es abierta, generada ad hoc para el emprendimiento y se orienta a presentar un grado de información analizada de riqueza, que sea de utilidad para el encargado del emprendimiento.

En el segundo caso la estructura de la AA es rígida, estática y no siempre alcanza la riqueza que debiera presentar y hasta incluso puede generar AA's incompletas, ya que deben regirse por lo establecido en la normativa.

No esta mal que la normativa establezca contenidos mínimos, ya que de esta forma se "uniforma" la información requerida y es más fácil de controlar y analizar, pero debiera haber mecanismos gatillo para no solicitar determinada información o de requerirla, según el caso.

En general se espera que a través de la AA se logre:

  • Identificar la relación establecida del emprendimiento para con el ambiente
  • Establecer un orden cualitativo de las relaciones identificadas
  • Establecer las acciones para mejorar dichas relaciones en un plan de mejoramiento de la relación con el entorno.
  • Establecer el grado de cumplimiento y adecuación del emprendimiento con la normativa de protección ambiental
  • Establecer e identificar las inadecuaciones ambientales no establecidas en la normativa
  • Propender al mejoramiento de la imagen del emprendimiento

A partir de la AA pueden surgir todo el resto de acciones y que son lo realmente ejecutivo de las AA, es decir, las medidas de control, de mitigación, de adecuación, de identificación y minimización de riesgos entre otras.

En la ejecución de las AA debe existir una plena confianza del auditado para con el auditor, es decir, este último NO ES autoridad de aplicación y por lo tanto no sanciona. Sus recomendaciones ante un evento negativo pueden no ser volcados al informe sino que mientras se culmina el mismo, dicha acción negativa puede ser mejorara.

El emprendimiento evaluado debe abrir la totalidad de la información al auditor a fin de que este último maneje la totalidad de la realidad y no una visión parcial.

El auditor deberá requerir todo lo que se establece en la normativa y/o lo que a su criterio profesional deba ser presentado o auditado, evitando solicitar una gran cantidad de información que finalmente no hace más que enturbiar el panorama global de la AA.

La Autoridad de Aplicación debe constantemente analizar los requisitos solicitados además de la lectura, evaluación y aprobación de las AA. Es una tarea de actualización que debe si o si realizarse para ajustar lo anteriormente normado y así corregir el rumbo de los trabajos que los consultores presentan.

Si se estanca, sé continua con un proceso que quizás este alejado de la real esencia de una AA y se vaya transformando en un mero trámite burocrático. Además, quizás implique que las AA hasta ese momento estén solicitando información de escaso valor para los objetivos de las AA y sin embargo, por estar establecido en el ítem de la normativa de encuadre, los consultores debemos realizar esa parte del estudio que se sabe no tiene mucho valor pero que agrega costos al emprendimiento.

El informe final, realizado con objetivos particulares y objetivos planteados desde a normativa ambiental, muestra las debilidades y puntos críticos de la relación ambiente-emprendimiento. Esto es el punto de partida de los planes de mitigación o adecuación del emprendimiento para su equilibrio con el ambiente donde se asienta y del cual se vale. @

Hasta la próxima







 

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