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Por Embajador Mohamed Daglash El Corresponsal de Medio Oriente y África info@elcorresponsal.com elcorresponsal.com
Durante muchas décadas, los pueblos del Medio Oriente sufrieron las graves consecuencias del conflicto árabe-israelí: es el conflicto que privó a millones de personas de utilizar sus capacidades y energías para construir un futuro mejor para sus sociedades. Desde hace algunos años, comenzó en nuestra región una marcha de cambio, que creó un nuevo espíritu en el Medio Oriente. Egipto es consciente de su rol histórico, ya que fue el que inició el cultivo de las semillas de la paz en la zona. Desde la iniciativa de paz del Presidente Saddat en 1977, Egipto se encaminó hacía la construcción de la paz en el Medio Oriente, persistiendo en comenzar una nueva etapa en la historia de nuestra región. Durante los últimos diez años, se ha dicho mucho sobre "el nuevo Medio Oriente". Cuando miramos las posibilidades y las perspectivas del "proceso de paz" en el Medio Oriente en esta etapa, debemos diferenciar entre dos elementos diferentes, pero conectados el uno con el otro: "la paz" y "el proceso de paz". Hago hincapié en esta diferencia porque "la paz" es una situación y el "proceso de paz" es un mecanismo, a través del cual la región intenta llegar a esa situación. Debemos preguntarnos cómo podemos garantizar que este mecanismo nos lleve a la situación de "la paz". Referencias del proceso de paz Los mecanismos del "proceso" están fijados desde la Conferencia de Madrid, en 1991, donde se pautan las referencias esenciales del proceso, a través de las Resoluciones del Consejo de Seguridad números 242 y 338, y por el principio de "la tierra por la paz" y el tratamiento de los legítimos derechos del pueblo palestino y la garantía del derecho de todos los países -incluyendo el de Israel- de vivir dentro de fronteras fijas y seguras. Además de esto, el "proceso" tiene un código de conducta, que surge del reconocimiento histórico de que árabes e israelíes están destinados a vivir juntos y en la misma zona. Por ello, el camino de garantizar su seguridad se consigue solamente a través de acuerdos justos por la paz y no por intermedio de la fuerza. Por consiguiente, las partes deben actuar en el marco del espíritu de la asociación y el respeto mutuo, la confianza y los intereses comunes, convencidos de que el proceso no debe ser un partido de ceros. Desde la Conferencia de Madrid, "el proceso" consiguió éxitos y enfrentó fracasos. Los acuerdos de Oslo y el acuerdo jordano-israelí fueron éxitos logrados. Las negociaciones en la ruta Siria fueron un paso importante, que no se completó. El fracaso se sucedió durante los muchos meses que pasaron sin dar un solo paso hacia adelante, en todas las rutas de las negociaciones. Estos fracasos fueron el resultado de la corta visión política, mientras que los éxitos fueron consecuencia de la visión de largo alcance y el coraje político. En esto está la clave principal para garantizar que "el proceso" actual conduzca a la "paz" en la región, a través del respeto de las referencias y el compromiso con el código de conducta. Asimismo, es preciso el reconocimiento de que es un proceso de asociados. Y tomar conciencia de que la formación del Estado Palestino y el retiro israelí de los territorios árabes ocupados el 5 de junio de 1967 y la garantía de la seguridad de todas las partes es el principio que puede llevar a una paz justa y global en el Medio Oriente. Las rutas hacia la paz Permítanme presentar un resumen de la posición de Egipto hacia las diferentes rutas de negociación. Pues en la ruta Siria, el principio de la "tierra por la paz" no puede ser ignorado, es decir, la retirada total de las alturas del Golán hasta las fronteras del 4 de junio de 1967, cumpliendo la Resolución 242 del Consejo de Seguridad. Todas las cuestiones deben ser tratadas en forma justa y equitativa, si deseamos que esta ruta lleve al éxito. Las preocupaciones de Israel en esta ruta deben ser tratadas sobre la mesa de negociaciones, lo cual fue aceptado por Siria. Pero estas preocupaciones israelíes no deben tener prioridad sobre la cuestión de la retirada total del Golán. Con respecto a la ruta Palestina, pues la llegada a la paz justa y global requiere de la retirada y el respeto del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación sobre todo su territorio nacional, incluyendo el anuncio de la formación del Estado Palestino, con su capital en Jerusalén y el derecho de los refugiados palestinos a volver a su tierra, así como a indemnizarlos, según la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas Nº 194, de 1949. La no-formación de un Estado palestino real como parte de la solución final, dejará el conflicto abierto. En la ruta del Líbano, la retirada israelí, que se concretó después de 22 anos de ocupación, fue un paso necesario y positivo, en cumplimiento de las Resoluciones 425 y 426 del Consejo de Seguridad, que otorgan responsabilidad del mantenimiento de la paz y la seguridad en la zona fronteriza a las fuerzas de las Naciones Unidas, que trabajan en el Líbano para preservar la paz. La razón del "proceso", cuyas bases fueron fijadas en Madrid, es correcta, y, si se compromete con las referencias y con la existencia de buenas intenciones, se puede llegar en la región a acuerdos justos y globales para la paz con los cuales se cierre el archivo del conflicto árabe-israelí. Después de la paz La paz como "situación", en el concepto global, posee un sentido muy amplio. El éxito del "proceso de la paz" no debe ser el fin de la ruta. Pero debe ser la realidad esencial sobre la cual puede el Medio Oriente construir un futuro estable y conseguir el bienestar de las próximas generaciones. La etapa de "después del proceso de paz" incluye el tratamiento de varias cuestiones, que crearán un nuevo estilo de las relaciones en la región. Estas cuestiones incluyen la seguridad regional, el desarrollo económico y la integración económica positiva de la región con la economía mundial. Una de las cuestiones más importantes que debe ser tratada y solucionada es el tema del armamento. La paz, la seguridad y la estabilidad no se caracterizan con la continuidad y la globalización, si continúa sin cambio el nivel actual de armamento -sea en cantidad como en calidad-, en el Medio Oriente. La inequidad, especialmente respecto de los compromisos legales en la cuestión nuclear, no puede continuar. Pues no podemos seguir en una posición en donde todos los países de la región se comprometen con el Tratado de no Proliferación Nuclear, mientras un solo país no ingresó en el tratado y sus capacidades nucleares no están sometidas a ningún control o inspección. Esta realidad pone al Medio Oriente en una situación de no-seguridad estratégica y amenaza con la carrera armamentista, la cual se contradice con nuestros esfuerzos para contener los disturbios en la región. Para tratar esta grave situación debemos trabajar con lealtad a fin de establecer un régimen regional que garantice una seguridad igual para todos, con el mínimo nivel posible de armamento, que incluya la creación de una zona libre de armas nucleares en el Medio Oriente y acordar una red de medidas para construir su confianza. Egipto no trata esta cuestión sensible en el marco del conflicto árabe-israelí sino en el marco de la seguridad regional, donde trabajamos para transformar el Medio Oriente de una zona de disturbios e inestabilidad en una zona segura y tranquila, en beneficio de todos los pueblos de la región. Cooperación económica Otra cuestión importante es la cooperación regional en los distintos campos económicos, comerciales y de ambiente, etc. La interacción y cooperación entre los pueblos de Medio Oriente deben consolidar los acuerdos de paz que esperamos alcanzar. Debemos llegar a una etapa en la que sea posible que las fronteras estén abiertas para el traslado de la gente, el comercio y las inversiones. Esto creará una red de intereses y beneficios comunes que hará imposible que alguna parte amenace la seguridad regional. Esta situación, además, facilitará la integración del Medio Oriente en la economía mundial, en el marco de la globalización, del que ninguna región en el mundo puede aislarse. La culminación exitosa del proceso de paz que esperarnos, creará un nuevo ambiente positivo en el Medio Oriente. El conflicto árabe-israelí, que dominó las relaciones entre las partes de la región por más de cincuenta años, debe llegar a su fin. Los nuevos estilos que surgirán para las relaciones entre las partes deben encontrar nuevos canales y rutas. Nuevas estructuras La nueva etapa en el Oriente Medio podría necesitar nuevas estructuras y nuevos preparativos. Otras regiones del mundo tuvieron experiencias en este aspecto y nosotros, en el Medio Oriente, podemos beneficiamos de estas experiencias. Por ejemplo, la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) es un modelo que puede ser estudiado, pero aquí, debemos fijar tres elementos principales e importantes, que son: La construcción de estas estructuras nuevas en el Medio Oriente no debe ser con el objetivo de reemplazar las estructuras que existen, como la Liga de los Estados Árabes. Cualquier estructura o preparativo para la seguridad no puede ser establecida sin antes tratar en forma efectiva la cuestión del armamento en la zona. Especialmente la cuestión del armamento nuclear y las armas de destrucción masiva. Estas estructuras y preparativos regionales deben ser construidos sobre la base de la igualdad y de la equidad. Cualquier intento de crear un régimen que otorgue un privilegio a alguna parte en especial está condenado al fracaso. El conflicto árabe-israelí no debe transformarse en un conflicto de la dominación regional. Hay muchas dificultades por delante, pero insistimos en transformar el Medio Oriente en una región positiva para la paz y la seguridad internacional. Trabajamos para alcanzar este objetivo en cooperación con nuestros asociados en la región y en la sociedad internacional, confiados de que todos los elementos del éxito existen. @ La fuente: El autor es el embajador de Egipto en la Argentina. Este artículo es el texto de una disertación dada por el diplomático en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). ![]()
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