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   Edición 77 / Enero del 2001

Flora



El Madroño ...
Perennidad y Fugacidad


Por Miguel Herrero Uceda
Corresponsal en España del MAE
hu@nexo.es

España


El Madroño (Arbutus unedo) es un árbol de hojas perennes y coriáceas. El porte corresponde al estereotipo de árbol, con un tronco recto que forma una copa esférica muy bien definida, a pesar de que la altura no llegue a los ocho metros. Su distribución abarca las costas bañadas por el mediterráneo y la fachada atlántica europea, donde se hace sentir el influjo benefactor de la corriente cálida del golfo de Méjico. En tiempos pasados, cuando Europa gozó de mejor temperatura, el madroño pobló toda Centro Europa. No obstante, aún en la actualidad existen pequeños reductos de madroños que han logrado sobrevivir en algunos valles suizos que cuentan con un microclima más cálido que las zonas vecinas


El nombre Madroño quizás es prerromano, aunque según opiniones, deriva de "maturus" aludiendo la lenta maduración del fruto, pues antes de que se complete este proceso, comienza la floración para la siguiente cosecha.

El nombre latino del género arbutus, es un diminutivo de "arbor", árbol. "Unedo" es "unus" y "edo", que significa uno solo, se refiere a que sus frutos hay que comer solo uno, pues consumidos en demasía pueden producir dolor de cabeza, por el alcohol que contienen, por este motivo este árbol es conocido en Asturias como borrachín, aunque en realidad solo alcanza el 0,5% de alcohol. Puede que este contenido produzca adición, lo cierto es que estos frutos son comidos con avidez tanto por aves como mamíferos, a los que les suponen un importante recurso alimenticio en los meses otoñales. El gran naturalista de la antigua Grecia, Teofrasto describió así al Madroño:

El Madroño, que produce un fruto comestible. No es un árbol grande. Tiene la corteza fina, semejante al Tamarisco. La hoja es intermedia entre la Coscoja y el Laurel. Florece en el mes de Pianepsión [octubre]. Las flores se presenta en racimos en el extremo de las ramas, colgando de un solo cabillo. La forma de cada una de ellas es como la de una flor oblonda de mirto y es aproximadamente del mismo tamaño. No tiene pétalos y es hueca como una cáscara de huevo boca abajo.

(Teofrasto, Historia de las plantas, Libro III, Capitulo XVI)


Efectivamente, las flores presentan esa curiosa forma, colgando del árbol, como diminutas cáscaras de huevo blanco-amarillentas. Las anteras presentan dos puntas, a modo de dos cuernos; por este motivo, la familia a que pertenece recibe el nombre de bicornes.

Al madurar los frutos, en otoño, llega su época más vistosa; el Madroño se llena de numerosas bolas rojas de algo más de 2 cm de diámetro. El fruto, también llamado Madroño, es muy blando, lo que impide su comercialización para el consumo directo. Su uso queda limitado casi exclusivamente a la preparación de mermeladas, confituras y para la elaboración de una bebida alcohólica, llamada licor de Madroño. Los frutos contienen pequeños indicios vitamínicos.

Este árbol es propio de laderas sombrías pero resguardadas, pues tolera mal las heladas. Abunda en los encinares silícicos, como los extremeños, acompañados de otras especies como encina, alcornoque quejigo, escoba, retama, jara y cantueso. No obstante puede desarrollarse perfectamente sobre suelos calcáreos. El Madroño es una especie que fertiliza el terreno que habita, pues proporciona al suelo una cubierta rica en elementos nutritivos. Según testimonios de algunos botánicos, en épocas anteriores al siglo XVIII muchas sierras y montañas de la península estaban pobladas por este árbol.

Madroño

Actualmente, su cultivo obedece más a fines ornamentales que al valor de sus frutos, suele encontrarse en parques y jardines porque es un arbusto muy atractivo. Para desgracia de este árbol, es también conocido por otras características que ha desencadenado una reducción paulatina de su arbolado, así lo atestigua su nombre en vasco "gurrbiz" , que significa leña viva, por lo bien que arde, está considerado mejor leña incluso que la Encina.

A pesar de ello, el árbol cuenta con una virtud particularmente apreciada por cualquier planta que esté relacionada con el hombre: la facilidad de rebrote tras una tala o una quema. Gracias a la reserva alimenticia del tocón, crece con vigor, pudiendo llegar a alcanzar la altura de un metro y medio al año de ser talado, aun siendo el Madroño una especie de crecimiento lento.

Las hojas y cortezas poseen tanino, por lo que se usa para curtir pieles; en medicina popular se emplea como astringente y diurético. Por ser árbol de porte bajo, su madera es poco aprovechable. No obstante, se trata de una madera pesada, dura, homogénea, de grano fino y muy compacta; es apropiada para tornear piezas de tamaño regular, como patas de sillas, por lo que resulta una madera muy popular entre los silleros.

Por sus hojas perennes, entre los antiguos estaba ligado con la idea de la inmortalidad, tras la muerte del cuerpo, como puede observarse en la descripción de las exequias de Palente, héroe troyano, compañero de Eneas.

Entretejen diligentemente zarzos con flexibles ramas de Madroño y Encina a modo de blando féretro, que cubren con un sombrío toldo de verduras.

(Virgilio, Eneida XI, 63-65)


Dioscorides, médico griego del siglo I, compuso su famoso tratado "De Materia Médica", en el que describía 600 especies botánicas, que conoció en sus múltiples viajes que realizó como médico de las legiones romanas. En referencia al Madroño decía que el fruto era comido habitualmente en Hispania y que por su contenido alcohólico, se fabricaba con él un vinagre fuerte y rojo (libro I, capítulo 138).

[El madroño] parécese a muchas cortesanas de Roma, las cuales en lo exterior, diréis, que son unas ninfas, según van llenas de mil recamos, empero si las especuláis debajo de aquellas ropas, hallaréis que son verdadero retrato del mal francés. Dígolo porque este fructo, defuera se muestra hermoso en extremo y, comido, hinche de ventosidad el estómago y da gran dolor de cabeza; lo cual fue causa que los latinos le diesen el nombre unedo, amonestando que nadie comiese del más de uno; aunque Galeno refiere que el fructo de la epimélide se llama también unedo en Italia.

(Andrés Laguna, Humanista y médico del siglo XVI)


La imagen alegórica del Madroño jugó un importante papel en la historia de la pintura universal. La inquisición quiso condenar al famoso tríptico del "Jardín de las Delicias" de Hieronimus van Aeken Bosch, "El Bosco", por considerarlo obra impía y blasfema. En su defensa apareció Fray José de Sigüenza, que por salvar a esta obra maestra, se enfrentó al sanguinario tribunal, buscando una explicación moralizante y apoyándose en el gran aprecio que tenía el muy católico rey Felipe II a la pintura. Fray José subtituló este tríptico como "el madroño", justificando el título con las siguientes palabras "por ser Frutilla que apenas su gusto se siente cuando ya es pasado, lo mismo que los placeres de la vida".

En este contexto de la banalidad de las glorias terrenas, también se inscribe el lenguaje de las flores, donde el madroño significa fama.

En el escudo de Madrid aparece un Oso y un Madroño. El origen de este escudo resulta muy discutido, hay quien afirma que la inclusión del árbol sólo obedece al parecido fonético de las dos primeras sílabas con el nombre de la población, en cambio otros aseguran que tiempos pretéritos, en las cercanas montañas habitaban osos que bajaban al valle, siguiendo el curso del Manzanares para comer los frutos de los madroños.

Sea como fuere, hoy la ciudad quiere recuperar su difusa identidad a través de este árbol. En el zoo de Madrid, una sociedad castiza ha plantado unos madroños en lo alto del lugar destinado a los osos, para que estos heráldicos animales crezcan a su sombra espesa. El ayuntamiento madrileño, no solo ha adornando la ciudad con numerosos ejemplares de madroños, sino que hizo una campaña, hace unos años, de regalar un pequeño Madroño a todos los niños que nacían en Madrid, como cálida bienvenida a esta ciudad abierta del Oso y del Madroño. @

 

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