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![]() Globalización, Ciencia y Tecnología en la Argentina del 2000 "Algunos creen que la ciencia es un lujo y que los grandes países gastan en ella porque son ricos. Grave error: gastan en ella porque es un gran negocio y porque de esta forma se enriquecen. No gastan en ella porque son ricos y prósperos, sino que son ricos y prósperos porque gastan en ella. Nada da dividendos comparables a los que proporciona la investigación científica y tecnológica". El concepto acuñado por Houssay en los '60 sigue siendo dramáticamente válido en la época actual o sea en la llamada "globalización", en que la amplia difusión de la información coexiste con la estricta propiedad de los conocimientos factibles de convertirse en bienes económicos. Mientras que en los países de alta industrialización funciona una cadena que conduce de la investigación científica a la innovación tecnológica, en nuestro país esa cadena no ha logrado establecerse. Siendo un país con un desarrollo científico razonable, la Argentina no ha logrado transformar su potencial científico en un factor económico. Los países de alta industrialización poseen un complejo de Ciencia y Tecnología (C&T) en el que coexisten coordinadamente. Investigación científica básica, dirigida al desarrollo de conocimientos y que constituye el ambiente indispensable para la formación de científicos e ingenieros. Sin embargo, en campos como la bioingeniería, microelectrónica, métodos de modelado computacional, etc. la transferencia de estos desarrollos básicos a aplicaciones tecnológicas suele concretarse en tiempos sumamente cortos. Investigación científica aplicada, dirigida al desarrollo de conocimientos teniendo en vista una futura aplicación productiva. Investigación tecnológica incluyendo el desarrollo experimental de nuevos procesos y productos, y servicios de ingeniería no-rutinarios. Servicios tecnológicos de rutina y otros más sofisticados (mediciones, desarrollo de sistemas de calidad y de aseguramiento de la calidad, etc.). En el sistema de los países altamente industrializados existen proyectos que comienzan como proyectos científicos básicos, para evolucionar en proyectos científicos aplicados y proyectos de desarrollo tecnológico, junto con otros que no desembocan necesariamente en una aplicación tecnológica. La investigación científica contiene un potencial económico y el sistema nacional o regional (en el caso de la Europa comunitaria) de C&T realiza el valor económico (tecnológico) de la investigación científica. De más está decir que en este marco en que el valor económico de la C&T es indudable, los medios profesionales y personales de que disponen los investigadores están en concordancia con los medios de que disponen otros profesionales que trabajan directamente en el sector productivo. En nuestro país, por el contrario: Existe un sector científico al que no se le adjudica valor económico, y que se encuentra subdimensionado en cuanto a recursos profesionales y paupérrimo en cuanto a salarios. En las ingenierías la formación profesional se realiza fuera de un ámbito de investigación y desarrollo de conocimientos. Existen desarrollos tecnológicos que normalmente se limitan a adaptaciones de tecnologías desarrolladas externamente y que no se apoyan en la aplicación de conocimientos científicos. Existe un sector de servicios tecnológicos rutinarios normalmente ligados a las áreas de calidad y desacoplado de los centros de investigación. El tema es esencial en un doble sentido Desde el punto de vista de la comunidad de investigadores en el área de C&T de nuestro país, resulta evidente que al no poder ubicarse como un factor que contribuye a la creación de riqueza, su necesidad de recursos económicos es relativizado por la sociedad, en lo que podríamos denominar una ausencia de pacto social entre el conjunto de la población y su sector de C&T. Desde el punto de vista del conjunto de la sociedad argentina, ésta está privada de poder usar creativamente su potencial científico para desarrollar tecnologías de procesos y productos de alto valor agregado y generadoras de empleo. Una rápida caracterización cuantitativa de nuestro sistema de C&T nos permite establecer el siguiente diagnóstico
En la segunda sección de este trabajo resumimos los datos numéricos que sirven de respaldo para estas afirmaciones. La subvaloración del sistema de C&T argentino atiende a causas muy concretas Una historia de substitución de importaciones basada más en la adaptación de tecnologías para producir commodities, que en el desarrollo de procesos / productos "conocimiento intensivo"; con importantes excepciones que constituyeron núcleos de desarrollo científico-tecnológico, como la CNEA. Una etapa actual en la que la globalización y apertura apresurada de mercados dejó la mayoría de los recursos económicos en poder de empresas que tienen sus centros de decisión tecnológica en el extranjero y a las que no les resulta racional invertir en desarrollos científico-tecnológicos locales. Esto impide consolidar un sistema de C&T nacional imprescindible para el desarrollo de las llamadas PyMEs de base tecnológica (producción de alto valor agregado). Reglas de juego económico que favorecen la importación de bienes de capital en desmedro de cadenas productivas locales. Dólar barato y altas tasas de interés que, en ausencia de una adecuada protección arancelaria, favorecen la importación de tecnología por sobre su producción local. Las políticas económicas neo-liberales no sólo excluyen al sistema científico-tecnológico nacional sino también a importantes sectores productivos, muy especialmente las PyMEs, por lo que la necesaria redefinición de reglas económicas no sólo operará en beneficio del sector de C&T sino de la mayor parte de la sociedad argentina. En esta época de fundamentalismo globalizador es necesario tener presente que, a pesar de la persistente difusión de una ideología que niega la existencia de intereses nacionales o la posibilidad de políticas industriales, la realidad indica que:
Por lo tanto, citando nuevamente a Aldo Ferrer: "El desarrollo sigue siendo un proceso de transformación de cada espacio nacional". En lo que hace a C&T no desarrollar el sector en su real capacidad para transformarlo en un bien económico es sólo otro síntoma de las políticas que han conducido a un proceso de desindustrialización de nuestro país. Dónde estamos y dónde deberíamos estar En esta sección intentaremos analizar la dimensión del sector de C&T en la Argentina para comparar dicha dimensión con la que estimaremos necesaria. Usaremos dos criterios:
La información cuantitativa que utilizamos en esta sección fue publicada por la SECyT en 1997 y fue calculada utilizando la metodología para medición de actividades de C&T especificada por la OCDE en el Manual de Frascati (1993). La dimensión económica de la C&T en la Argentina Utilizando las cifras recopiladas por la SECyT graficamos: (% PBI en C&T)= f (PBI) Los puntos así obtenidos los aproximamos para nuestro análisis con una parábola cuadrática que si bien no ofrece una excelente correlación con los datos, sirve para ilustrar la tendencia de la relación expresada por la Ecn. (1). Se ajusta a nuestra intuición la tendencia observada: el valor del (% PBI en C&T) no crece monótonamente con el PBI sino que tiene un máximo. De los datos analizados sólo los EE.UU. quedan a la derecha de ese máximo en la parte descendiente de la parábola. Insistimos la forma de la función con la que hemos representado la relación de la Ecn. (1) no puede ser justificada rigurosamente pero ofrece un buen acuerdo con nuestras expectativas intuitivas. Tomando como referencia el PBI actual de la Argentina, obtenemos como aproximación que un (% PBI en C&T) de aproximadamente 1,0% estaría bien insertado en el contexto internacional. De acuerdo a este primer análisis y el tamaño de la economía argentina, aún sin posteriores crecimientos, se puede deducir que es necesario a menos duplicar los recursos que el país invierte en C&T. El origen de los recursos a aplicar en C&T Utilizando nuevamente los datos de la SECyT obtenemos que hoy, en la Argentina, los sectores de la producción están íntegramente en el sector privado y este sector aporta sólo un 25% de los recursos en C&T contra un 64% en los EE.UU. Graficando para los diferentes países la participación gubernamental en el gasto de C&T en función del PBI obtenemos: (% Participación gubernamental en C&T)= f (PBI) Los puntos así determinado los aproximamos para nuestro análisis con una parábola cuadrática que si bien no ofrece una excelente correlación con los datos, sirve para ilustrar la tendencia de la relación expresada por la Ecn. (2). Normalmente la tendencia es que al aumentar el tamaño de la economía disminuye la participación gubernamental en el gasto de C&T Es decir, las naciones ricas gastan porcentajes mayores de C&T en aplicaciones tecnológicas destinadas a multiplicar su riqueza. El caso excepcional es el americano, en que la participación gubernamental en el gasto de C&T vuelve a crecer el estilo americano de misiones nacionales ("defensa", proyectos espaciales, etc.) concentra una parte importante del I+D en laboratorios nacionales y universidades y reparte entre las empresas productivas los resultados obtenidos. Tomando como referencia el PBI actual de la Argentina, obtenemos como aproximación que un [% Part. Gubernamental en C&T] de aproximadamente 67% estaría bien insertado en el contexto internacional. La dimensión de los recursos humanos en C&T en la Argentina Considerando el número de investigadores que según la SECyT en 1997 trabajaban en el país (20.825) resulta que, teniendo en cuenta el PBI de nuestro país, la cantidad actual de investigadores de la Argentina admitiría sólo un aumento de un 20% para corresponder con el estándar internacional. Este número no es relevante en comparación a la necesidad de aumento de recursos para situarlos en un nivel acorde con el tamaño de nuestra economía; por lo tanto la obvia conclusión es que la comunidad de C&T de la Argentina se encuentra trabajando en una situación de extrema pobreza. Asumiendo que el % PBI en C&T pasase del 0,45 actual a un 1,0 y asumiendo también que el número de investigadores creciese un 20%, resulta que el dinero gastado en C&T por investigador se debería incrementar en un 85 %. El contrato social entre la sociedad argentina y su sector de C&T "Yo sostengo que el único objetivo de la Ciencia es aliviar las fatigas de la existencia humana. Si los científicos intimidados por los poderosos egoístas se contentan con acumular Ciencia por la Ciencia misma, se la mutilará y vuestras nuevas máquinas significarán sólo nuevos sufrimientos". El proyecto para el sector de C&T no puede ser endogámico, es decir no puede tratarse de un proyecto desarrollado por los científicos para sólo satisfacer las expectativas de su mismo sector, sino que debe tratarse de un proyecto dirigido a satisfacer las expectativas de la sociedad argentina en su conjunto. Los objetivos prioritarios, a nuestro entender, pueden resumirse en:
Claramente, la posibilidad de cumplir estos objetivos está condicionada por la existencia de:
El desarrollo y crecimiento deseable de la investigación científico-tecnológica en nuestro país pasa por una modificación de las reglas de juego de la economía, y no es suficiente conque desde los organismos nacionales de C&T se planteen mecanismos de desarrollo sofisticados que en definitiva, en el actual contexto, no cumplen la función para los que fueron diseñados. @ (*) El Dr. Eduardo N. Dvorkin es Académico. Titular de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y Director del Centro de Investigación Industrial de la Organización Techint. Referencias
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Revista de Información Científica, Editada por la
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