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Hace algunos años el famoso investigador francés Jacques Cousteau denominó al océano como "un mundo de silencio". Un mundo ausente de la realidad sonora que ocurre en superficie, del ajetreo continuo, el tráfico, los autos. Un mundo totalmente distinto, un medio acuoso que sigue escapando en gran medida a nuestro conocimiento. Un mundo que no da pie a la indiferencia, que fascina, que atrae, que enamora. Un mundo extraño que cada día vamos descubriendo. Pero nunca un mundo de silencio. Bajo el mar se esconden cientos de sonidos que escapan a nuestro oído. Como buenos mamíferos terrestres, estamos adaptados a escuchar y percibir los sonidos en el aire. Nuestro oído capta un alto rango de frecuencias e intensidades, pero todavía no esta adaptado a escuchar bien bajo el agua. El tímpano separa dos cavidades llenas de aire, de un medio gaseoso. Cuando el sonido llega en forma de ondas de presión no tiene ningún problema para transmitirse. Si nos sumergimos, nuestra cavidad externa se llena de agua. El tímpano separa entonces dos medios distintos: aire y agua. Cuando el sonido llega se va a encontrar con serias dificultades para transmitirse de un medio a otro. Ocurren varios fenómenos físicos que provocan que el sonido no se propague normalmente, evitando que podamos oír con claridad bajo el agua. Pero ¿quiere esto decir que el océano permanece callado todo el tiempo? Evidentemente, no. El hombre en los últimos 50 años ha aumentado considerablemente el ruido bajo el océano. Cada vez son más los barcos, las plataformas petrolíferas, las actividades de extracción y construcción ..., cada vez es mayor el ruido submarino creado por el hombre. Como nosotros prácticamente no lo percibimos, no le damos importancia. Pero: ¿qué ocurre con los organismos que habitan el océano? Casi todos los animales marinos generan sonidos o ruidos en su comunicación diaria. Entre ellos especial atención nos ha causado siempre los cetáceos. Tanto ballenas como delfines emiten, en una enorme variedad de frecuencias, sonidos vinculados a la comunicación entre individuos, al cortejo sexual, a la cohesión entre grupos o familias e incluso a la localización del alimento. ¿ Afecta de alguna manera este aumento de la contaminación acústica en la vida diaria de estos mamíferos marinos? Frente a estos interrogantes surge el Proyecto Eubalaena: un programa de investigación e interpretación ambiental que pretende conocer la realidad acústica bajo nuestras aguas, evaluar los posibles efectos que la contaminación acústica de origen antropogénico pueda tener sobre el comportamiento y la comunicación de la Ballena Franca Austral (Eubalaena australis) y divulgar dichos resultados a la sociedad. Surge a partir de la Fundación ZonotriKia, conformada por un grupo de biólogos y científicos del mar de distintos lugares del mundo que unificamos esfuerzos para investigar, interpretar y dar conocer los ecosistemas de la Patagonia Argentina. Nuestra idea es desarrollar el Proyecto Eubalaena en las aguas circundantes a la Península Valdés, recientemente declarada Patrimonio Natural de la Humanidad. Centraremos nuestra atención en el Golfo Nuevo, ubicado al sur de la península y en donde se localiza la ciudad de Puerto Madryn. En este golfo confluyen dos factores determinantes para el estudio. Por un lado presenta un elevado movimiento portuario centrado fundamentalmente en la industria pesquera de las empresas locales, en la comercialización del aluminio que sale de ALUAR, factoría privada que concentra gran parte de la actividad laboral de Puerto Madryn, y en la actividad turística de la zona que atrae un elevado número de cruceros durante los meses estivales. Por otro lado en estas aguas habitan a lo largo del año un elevado número de especies, entre las que encontramos gran cantidad de mamíferos marinos: Elefante Marino del Sur (Mirounga leonina) , Lobo Marino de un Pelo (Otaria flavescens) , Orca (Orcinus orca) , varias especies de delfines (Tursiops truncatus, Lagenorynchus obscurus, Cephalorhynchus commersonii) y la reina del lugar, la increíble Ballena Franca del Sur. A lo largo de un año realizaremos una base de datos acústica del Golfo Nuevo, registrando tanto el sonido de origen humano (barcos, muelles, etc.) como el involucrado en la comunicación de la Ballena Franca Austral y otros mamíferos. Analizaremos los sonidos obtenidos buscando posibles interferencias o enmascaramientos entre ellos, intentando conocer los posibles efectos que los distintos ruidos pueden tener sobre los animales. Los resultados obtenidos se irán divulgando a la sociedad a través de un programa de interpretación ambiental desarrollado con el turismo que visita la ciudad durante casi todo el año. Dentro de este programa se ha creado un programa educativo orientado a los estudiantes que llegan en viajes didácticos a través de Argentina Visión (empresa turística local que posee un departamento dedicado al turismo didáctico estudiantil). Con la colaboración del Museo Oceanográfico de Puerto Madryn se desarrollan charlas temáticas de una hora de duración que introducen a los chicos en la biología, evolución y comunicación de los mamíferos marinos presentes en nuestras aguas. El Proyecto Eubalaena quiere dar un paso más en la comprensión y conocimiento de nuestros océanos, ayudando de esa manera a cuidar nuestros recursos naturales, a educar en valores ambientales y a promover la conservación de la naturaleza. @ Lic. Cristina Yudego García: Licenciatura en Ciencias del Mar, por la orientación de "Recursos No Vivos Marinos", con una calificación media de Aprobado, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Vigo, España. Lic. Eduardo Martínez Domínguez: Licenciatura en Ciencias del Mar, Facultad de Ciencias del Mar, Universidad de Vigo, España. Especializado en recursos vivos marinos, con una calificación media de Notable.
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