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   Edición 76 / Noviembre del 2000

Información General


La Piedra Fundamental

Por EduCyT y Multimedios Ambiente Ecológico
info@ambiente-ecologico.com

Argentina


La sonda espacial Near se encuentra en las proximidades del asteroide Eros -a 180 millones de kilómetros de la Tierra- desde el 14 de febrero pasado, permitiendo por primera vez conocer de cerca un cuerpo de este tipo.


Near se mantiene en órbita de Eros en un inestable equilibrio debido a la débil gravedad del asteroide: la aceleración varía entre 2,3 y 5,5 milímetros por segundo al cuadrado, miles de veces menor que la existente en la Tierra. En este momento se halla orbitándolo a 100 kilómetros de altura, pero dentro de unos días, el 25 de octubre, se acercará a sólo seis kilómetros de la superficie. La misión terminará en febrero de 2001, cuando la nave descienda de forma controlada sobre la superficie del asteroide.

Eros ha resultado ser un fragmento rocoso, que se parece a un maní de 34 kilómetros de largo, y que proviene de los primeros tiempos del sistema solar. Ha sido testigo, por lo tanto, del nacimiento de la Tierra y de los otros planetas.

Eros es una roca sólida, aunque posiblemente fracturada en su interior. Andrew F. Cheng, científico de la misión Near, de la NASA, explica en el último número de la revista Science, que el hecho de que Eros sea sólido es una gran sorpresa.

La corteza de Eros está llena de accidentes, algunos extraños, como la curvatura en forma de silla de montar en su zona central. Unas zonas tienen cráteres bastante grandes (el mayor mide 5,5 kilómetros) y otras no presentan casi ninguno. Algunas de las rocas que formaron los cráteres están todavía en la superficie del asteroide, a pesar de su débil gravedad, fenómeno que no terminan de entender los científicos, ya que algunas miden hasta 100 metros.

Están a punto de cumplirse dos siglos del descubrimiento del primer asteroide. Al comienzo del siglo XIX, el barón húngaro Franz von Zach organizó la búsqueda del planeta que supuestamente faltaba entre Marte y Júpiter, recuerda el astrónomo Richard P. Binzel en Science. El 1º de enero de 1801, el monje Giuseppe Piazzi, de Palermo (Italia), estaba revisando un catálogo de estrellas y vio algo "mejor que un cometa".

Otros astrónomos calcularon la órbita del objeto, que llamaron Ceres, y encontraron que respondía al supuesto planeta buscado. El hallazgo de otros objetos similares en los años siguientes hizo que se desvaneciese el sueño de encontrar el planeta: seguramente, nunca llegó a formarse y sus migajas fueron llamadas asteroides. @



 

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