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La Vicuña
Por Dirección de Flora y Fauna Silvestres
1. TaxonomíaSecretaria de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental dramadori@medioambiente.gov.ar
Clase: Mammalia Orden: Artiodactyla Familia: Camelidae Género y especie: Vicugna vicugna (Molina,1782) Nombres comunes: Español: Vicuña; Francés: Vigogne; Inglés: Vicuna; Alemán: Vikunja Número de código del Manual de Identificación: A.119.004.002.002; (Manual de Identificación CITES) 1.19.031.001; (FAO) 19.123.2.1. V (RDB-1) 2. Introducción En la Argentina, se distribuyen dos especies de camélidos silvestres: la Vicuña (Vicugna vicugna) y el Guanaco (Lama guanicoe) . La Vicuña ha sido utilizada por los pueblos Incas que vivieron en la región en épocas precolombinas, pero avanzada la conquista española, las poblaciones de esta especie sufrieron una drástica disminución en toda su área de distribución. Así, a principios de la década de los '70, algunos de los países que comparten esta especie firmaron un acuerdo multilateral para su protección. Las medidas tomadas en el marco de este Convenio, que fue prorrogado en el año 1979, lograron una significativa recuperación de las poblaciones de Vicuña, abriendo nuevas posibilidades para su utilización sustentable.
En el año 1987, la comunidad internacional representada por los países signatarios de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), reconociendo los esfuerzos de conservación que estaban realizando algunos países del área de distribución de la especie -en especial Perú- aprueban una innovadora propuesta de transferencia de ciertas poblaciones de Perú y Chile del Apéndice I al Apéndice II. Esta decisión marcó un hito en la historia de la conservación de la Vicuña e inició el camino para que los demás países del área de distribución trabajaran sobre programas de manejo basados en pautas similares, si bien adaptadas a la realidad de cada uno de ellos. Al igual que en los demás países de la región andina que han tomado iniciativas similares, la presente propuesta se basa en la necesidad imperiosa de encontrar alternativas económicas para la especie, como único medio de garantizar su supervivencia futura y asegurar un beneficio para las comunidades locales. Así, la Argentina considera que se encuentra en condiciones técnicas, administrativas y políticas de encarar la primera fase de un programa de esquila en vivo de Vicuñas sujeto a un plan de manejo acordado a nivel nacional. La propuesta cuenta con el apoyo de los países del área de distribución signatarios del Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña, formalizada a través de la Resolución 166/96 durante la XVI Reunión de la Comisión Técnico-Administradora de dicho Convenio, realizada en La Paz, Bolivia, los días 20, 21 y 22 de noviembre de 1996. 3. La Estructura Socioeconómica de la Puna Argentina La región denominada Puna es continuación del altiplano boliviano-peruano. Se ubica en el extremo noroeste de la Argentina, entre los paralelos 22º00' y 30º00' de latitud sur y abarca un área de alrededor de 11.400.000 hectáreas correspondientes a las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. Si bien en líneas generales la etnia de la Puna argentina es similar a la del Perú y Bolivia, su estructura social es diferente a la de aquellos países. Comienza a diferenciarse en la época de consolidación del país como un estado federal. Desde ese entonces, la población del altiplano jujeño (la más numerosa) reclama ante los gobiernos provinciales y nacionales la propiedad de sus tierras, llegándose a luchas armadas con intervención del Ejército Nacional. En 1949, el Gobierno nacional decreta la entrega de predios en propiedad individual a pobladores que ocupaban tierras fiscales, política que se ha concretado recién a partir del año 1958. Si bien desde el año 1966 parte de dichas tierras han pasado formalmente a manos de sus habitantes, se ejerció una propiedad de hecho de las mismas que permitió la realización de actividades productivas, pero con cierta incertidumbre y sin la posibilidad -entre otras dificultades- de acceder a líneas de créditos, por falta de garantías. Esta situación motivó que la producción en la Puna se llevara a cabo en predios individuales y "privados" (formalmente o de hecho), cuyos límites se encuentran estrictamente demarcados. Debido a los planes de desarrollo efectuados en distintas épocas, los productores comenzaron a delimitar sus propiedades introduciendo el alambrado, fundamentalmente en las áreas más favorecidas desde el punto de vista agropecuario y conectadas a las principales rutas de tránsito (Ruta Nacional Nº 9 y el ferrocarril al Altiplano).
En otras áreas de menor desarrollo, si bien no ha llegado el alambrado, los pequeños productores tienen perfectamente identificados los límites de sus predios con mojones (montículos de piedra, o bien accidentes físicos del terreno) y con pircas (muros bajos de piedras apiladas, con o sin material amalgamante) o muros de adobe en zonas de vega (más húmedas), siendo en la mayoría de los casos la máxima aspiración de los pobladores el poder acceder al título de propiedad de la tierra. En algunos casos, al alambrar los predios han quedado dentro de los mismos grupos familiares de vicuñas, que son percibidos por el pequeño productor como competidores de los animales domésticos por las pasturas. De allí las quejas de los productores, que no pueden utilizar las vicuñas como recurso debido a la prohibición existente y que por otra parte aducen -en parte justificadamente- que los animales se constituyen en reservorio de enfermedades como la sarna y ciertos insectos melófagos. Se han realizado numerosos estudios sobre la estructura socio-económica de la Puna Argentina. Todos ellos coinciden en definir a las comunidades puneñas como de comportamiento solidario, debido a la rigurosidad climática y ambiental del área, y capaces de actuar comunitariamente en ciertas acciones. Sin embargo, a diferencia de las comunidades de otros países de la región Altoandina, los habitantes de la Puna argentina se caracterizan por un enfoque fuertemente individualista en lo que se refiere a las actividades productivas. Se trata de una población de bajos recursos, caracterizada por una economía de subsistencia, sostenida por mujeres, ancianos y niños, ya que el estrato laboralmente activo se ve obligado a migrar estacionalmente a otras regiones para realizar ciertas tareas (cosecha de caña de Azúcar y de Tabaco) que generan dinero en efectivo, comprobándose en muchos casos abandono permanente del grupo familiar. En esas regiones de trabajo temporario, este segmento migrante de la población puneña no ha ascendido socialmente y por lo tanto, ha tenido escasa o nula posibilidad de ahorro. Una de las consecuencias de este hecho es la falta de envío de dinero, o cualquier otra ayuda económica, a sus familiares. En definitiva, la migración, como estrategia de supervivencia, sirve para disminuir las necesidades de subsistencia del grupo familiar (al reducir su tamaño) y no para aumentar los recursos del mismo ni de los migrantes (Forni, F., 1985). Por lo tanto, no es de esperar que dentro de este esquema social, el programa de esquila de vicuñas se desarrolle en base al modelo implementado en el Perú. Muy por el contrario, debido a la idiosincrasia del habitante del altiplano argentino, el plan de aprovechamiento debe seguir la estructura de las unidades productivas fuertemente delimitadas ya existentes, y sólo puede pensarse en una organización comunitaria cuando se trate de la comercialización en sí misma (por ejemplo, establecimiento de cooperativas de acopio y venta de fibra), de lo cual existen ya antecedentes para otros productos (agropecuarios y artesanías). En consecuencia y debido a la forma de desarrollar sus actividades productivas, los habitantes de la Puna argentina se diferencian sustancialmente de las comunidades Altoandinas de Perú y Bolivia. Por lo arriba expuesto y teniendo en cuenta que la Argentina cuenta con legislación apropiada que regula el aprovechamiento racional de la especie, asegurando su supervivencia, se hace necesario establecer un programa de aprovechamiento sustentable de la Vicuña, que involucre directamente a las comunidades Altoandinas, bajo estricto control estatal. La misma comunidad actuará como custodio del recurso, al percibir su valor y sus posibilidades de aprovechamiento. A título ilustrativo, recientemente, ante la probabilidad más cierta de una apertura comercial, se han incrementado las denuncias de caza furtiva por parte de los pobladores. Es bien conocido el excelente precio en el mercado internacional de la fibra de Vicuña proveniente de la esquila de animales vivos. Esta circunstancia jugará sin duda un papel preponderante en elevar el nivel de vida de los habitantes de la Puna argentina, que a la vez repercutirá favorablemente en el ecosistema, permitiendo al pequeño productor disminuir la carga de ganado ovino y caprino, especies exóticas a la Puna, por el valor asignado a la Vicuña, especie altamente eficiente desde el punto de vista ecológico y originaria del altiplano. Otro aspecto de interés a desarrollar en el futuro es el relacionado con actividades conexas controladas (ecoturismo y agroturismo). 4. Parámetros Biológicos 4.1. Distribución 4.1.1. Distribución histórica: Existen numerosas dificultades para determinar la distribución histórica de la especie debido a los problemas en la identificación de restos óseos y su diferenciación de otras especies de camélidos. Algunos autores (Aranguren, 1930 y Cabrera, 1931 en: Hofmann, 1983) afirman que la Vicuña ya estaba presente en el Pleistoceno, en la Pampa húmeda de la provincia de Buenos Aires (34º 00' S - 38º 00' S). Esta presencia se explica por la adaptación de la población local a las características ambientales de la Pampa, que por otra parte habría sufrido cambios profundos en su clima desde esa era. Las crónicas del Perú que datan de alrededor de 1553 dan cuenta de grandes manadas de vicuñas y guanacos, avistadas en el trayecto entre Quito y Turnebamba (2º 15' S) y también contienen referencias a las Sierras de Loja (4º 00' S) y la región peruana de la Provincia de Huamachuco (7º 45' S). Los conquistadores españoles encontraron más de un millón de vicuñas solamente en lo que es hoy el territorio de Perú (Brack, 1979). Los incas utilizaban estos animales, su carne, cuero y fibra, y fueron exitosos en mantener un equilibrio entre la conservación del recurso y su aprovechamiento productivo. La caída del Imperio Incaico trajo como consecuencia la disminución de las poblaciones de vicuñas y marcó el comienzo de una caza indiscriminada que continuó por varios siglos. Informes que datan del siglo XVI indican que anualmente se cazaban aproximadamente 80.000 ejemplares (Jungius, 1972). Esta situación llevó a que la población fuera diezmada progresivamente, de modo que para la década de los '50 la población total se estimaba en sólo 250.000 ejemplares; el mínimo se registra en el período comprendido entre 1965 y 1969, con una población de poco más de 10.000 animales en Argentina, Bolivia, Chile y Perú (Cardozo y Nogales, 1979). En la Argentina, si bien la información existente sobre la antigua distribución de la Vicuña (pos hispánica y hasta principios de siglo) es fragmentaria, de la misma y de elementos ambientales indirectos puede estimarse que, a grandes rasgos, la Vicuña habría ocupado las áreas montañosas andinas del centro-norte y las sierras pampeanas lindantes con esa porción cordillerana; desde San Juan hacia el norte, entre los 3.200 y 4.200 msnm en el sur, y entre los 3.500 y 4.600 msnm en el norte (Pujalte y Reca, 1985). 4.1.2. Distribución actual: Actualmente la Vicuña se distribuye en el altiplano andino, en Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Se extiende desde los 2º 15' S (datos de la propuesta de Perú), hasta aproximadamente los 30º 00' S en la Reserva San Guillermo, provincia de San Juan, Argentina, que a su vez marca el límite sur de la distribución de la especie en este último país. En la Argentina, la especie se distribuye en el noroeste del país, entre los 67º 30' W y los 69º 20' W, en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan, y en el sentido latitudinal desde el extremo norte del país (21º 04' S) hasta los 30º S, abarcando una superficie total de aproximadamente 18.000.000 ha., de las cuales 5.098.530 corresponden a áreas protegidas. 4.2. Hábitat disponible Las grandes alturas, la latitud y la orientación de las cadenas montañosas determinan las características climáticas de la Puna argentina. Esta región presenta las temperaturas más bajas del subcontinente, con registros mínimos de invierno de hasta -25ºC. Las precipitaciones oscilan entre valores estivales medios de 280 mm en la Puna jujeña, disminuyendo gradualmente hacia el sur, con 50 mm anuales en la Puna catamarqueña. El clima de la región se caracteriza por grandes amplitudes térmicas (diferencias diarias promedio de temperatura de 20ºC) determinadas por la intensa radiación solar y la marcada sequedad ambiental. Los suelos son arenosos, con escasa materia orgánica (2%), con una capa arable de no más de 5 cm en ciertas zonas. Se trata de un ecosistema sumamente frágil y vulnerable a las alteraciones ambientales. La vegetación es predominantemente esteparia, semiarbustiva, xerófila y de baja cobertura. El extremo norte de la región presenta mayor densidad de matas y gramíneas, hierbas tiernas y vegetación arbustiva, en concordancia con el régimen de lluvias. El estrato vegetal está en consonancia con el mayor o menor desarrollo del perfil edáfico, encontrándose gramíneas como Penisetum spp., Festuca spp., estepa arbustiva caracterizada por especies de los géneros Adesmia, Parastrephia y Fabiana, y una oferta variada de especies herbáceas. También se observan escasos bosquecillos de Polylepis tomentella y Prosopis ferox. Los mamíferos más representativos son los camélidos sudamericanos, la Vicuña y el Guanaco (Lama guanicoe) -entre los silvestres- y la Llama (Lama glama) entre los domésticos. Otros mamíferos de la región son el Puma (Puma concolor) , el Zorro (Pseudalopex culpaeus, P. griseus y P. gymnocercus), el Gato Andino (Oireailurus jacobita) , el Hurón (Galictis cuja) , el Quirquincho (Dasypus spp.) y el Zorrino (Conepatus sp.). Entre las aves, cabe mencionar el Suri (Pterocnemia pennata garleppi) , la Perdiz Andina o Keu Andino (Tynamotis pentlandii) , el Cóndor (Vultur gryphus) y otros falconiformes, los Flamencos (Phoenicoparrus andinus, Ph. jamesi, Phoenicopterus chilensis) , las Guayatas (Chloephaga melanoptera) y varias especies de Anátidos (Lophonetta specularioides, Anas cyanoptera, A. puna, Oxyura ferruginea), Gallaretas (Fulica gigantea y Fulica cornuta) , Chorlos (Charadrius alticola) , Gaviota Andina (Larus serranus) . Los roedores están representados por la Chinchilla (Chinchilla brevicaudata) , la Vizcacha de la Puna (Lagidium viscacia), la Liebre Europea (Lepus capensis) y el Toco o Tofo (Ctenomys sp.). La oferta de especies forrajeras es variable, dependiendo de la localización de las zonas (faldeos, planicies y serranías). En las planicies, las especies vegetales más utilizadas por la Vicuña son: Festuca spp., Abutilon molle, Deyeuxia spp., Bouteloua simplex; en los faldeos, las más apetecidas son Adesmia spp. Sporolobus spp, Fabiana spp., Acantholippia deserticola, mientras que en las serranías se encuentra Adesmia spinosissima, Stipa chrysophylla y Fabiana densa (Canedi, 1995). 4.3. Situación actual y tendencias de la población De acuerdo con la información disponible, las poblaciones de vicuñas en la Argentina han mostrado una tendencia de franco aumento. En toda el área de distribución en la Argentina, los datos de los censos realizados son los siguientes: Aún admitiendo ciertas diferencias metodológicas entre los censos sucesivos, se observa un marcado incremento de la población censada desde el año 1973 (330 ejemplares) hasta 1994 (6.500 ejemplares), estimándose para la provincia de Jujuy un número total de 17.491 ejemplares (Canedi, 1995). La población jujeña de vicuñas se distribuye en un área total de alrededor de 4.000.000 ha, de las cuales 1.261.400 ha corresponde a áreas protegidas. En las restantes provincias del área de distribución, los censos han sido discontinuos y sólo se dispone de los siguientes resultados: Catamarca: Año 1980: 1.100 ejemplares Año 1982-83: 1.702 ejemplares (1.300 para Laguna Blanca) (Hofmann y Otte, 1983) Reserva de Laguna Blanca (superficie: 970.000 ha) Año 1993: 3.505 (Dirección de Ganadería y Fauna - Provincia de Catamarca) La Rioja: Reserva Laguna Brava (superficie: 405.000 ha) Año 1978: 240 ejemplares Año 1987: 1.085 " Año 1990: 806 " Año 1996: 2.187 " Salta: Reserva Los Andes (superficie: 1.440.000 ha) Año 1993: 2.000 ejemplares (censo parcial). Se estima un total de 6.000 ejemplares para toda la provincia San Juan: Reserva San Guillermo (superficie: 880.260) Cajal, J. en Camélidos Silvestres Sudamericanos, UICN, 1992: 7.100 ejemplares. TOTAL DE VICUÑAS CENSADAS O ESTIMADAS PARA TODO EL PAÍS: 32.283 Como puede observarse, la especie muestra un marcado incremento y se espera que la tendencia se mantenga en los próximos años. 4.4. Función de la especie en su ecosistema La particular conformación de las piezas dentarias y el hecho de que los incisivos crecen durante casi toda la vida y tienen forma de cincel, permiten a la Vicuña aprovechar los pastos duros con alto contenido de sílice, como así también aquellas plantas rastreras. Por otra parte la Vicuña presenta el labio superior hendido y sumamente móvil, lo cual le permite seleccionar no sólo el pasto que consume sino también algunas partes del mismo. La estructura de los miembros, con almohadillas plantares fuertemente queratinizadas llamadas tilópodos, hace que esta especie -al igual que el resto de los camélidos sudamericanos- se diferencie claramente de los otros artiodáctilos, ya que no daña la superficie del suelo. Su mayor eficiencia metabólica marca a su vez una superioridad en el uso del ambiente en comparación con las especies introducidas, disminuyendo el impacto sobre el mismo. A igual peso metabólico, se estima que la Vicuña es un 30% más eficiente que esas otras especies. Por todas estas características anatomofisiológicas, la especie, no sólo representa un recurso de valor económico, sino una alternativa de recuperación del equilibrio del ecosistema puneño a través del reemplazo gradual del ganado introducido. 5. Utilización y Comercio 5.1. Utilización nacional Si bien la caza de la especie y su comercialización ha estado prohibida en el país durante los últimos años, se cuenta con existencias registradas de fibra provenientes de esquila experimental en las provincias de Jujuy y Salta (en esta última, proviene de operaciones de cría en semicautiverio derivadas de planteles de animales originados en Jujuy). 5.2. Comercio internacional lícito En el año 1972, en la provincia de San Juan (Argentina), los delegados oficiales de las provincias que poseen la especie, reunidos en la Primera Conferencia Técnica Interprovincial sobre Conservación de la Vicuña suscriben un Acuerdo Intención, que propiciaba entre otros aspectos, la investigación y desarrollo de métodos de captura, traslado y repoblamiento, el diseño de un plan de manejo y esquila y manufactura de artesanías para la especie. Por otra parte, Argentina adhiere en el año 1988 al Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña, y de allí en más, todas las actividades se llevan a cabo en el marco de este acuerdo regional (suscripto por Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú). Sin embargo, es a partir del año 1972 que se formaliza el acuerdo interprovincial y el tema comienza a ordenarse a nivel nacional, no se ha llevado a cabo comercio legal de esta especie. 5.3. Comercio ilícito Si bien por sus mismas características resulta difícil estimar su magnitud, sin duda la caza furtiva es un factor que sustenta el circuito ilegal de comercio internacional de productos de esta especie. Es evidente que el comercio ilegal de telas y confecciones de Vicuña proviene de la caza furtiva, pero esta actividad no será controlada en forma efectiva sin la participación de las comunidades locales en el aprovechamiento de la especie, un control estricto en todas las etapas del proceso de comercialización y el establecimiento de marcas y logotipos reconocidos a nivel internacional. Esta cuestión ha sido cubierta con la aprobación de las marcas VICUÑA-PERÚ y VICUÑA-CHILE, solicitando en la presente propuesta la incorporación de VICUÑA-ARGENTINA para los productos originarios de este país. Los países signatarios del Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña han encarado numerosos esfuerzos para solucionar el problema de la caza furtiva dentro de sus respectivos territorios. Por otra parte, debido a las dificultades de control que producen, se ha solicitado a los países que poseen existencias de fibras de Vicuña que declaren dichas existencias (Resolución 8.11. de la Octava Reunión de la Conferencia de las Partes). Además, se realizarán esfuerzos conjuntos entre las fuerzas de seguridad de los países limítrofes, en especial Bolivia, a través de acciones conjuntas y concertadas. Por otra parte, en Argentina, tanto los organismos nacionales como las provincias han establecido convenios con los organismos de control, como la Gendarmería Nacional (Convenio Marco entre la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental de la Nación y la Gendarmería Nacional, acuerdos con las provincias de Catamarca, Jujuy, Salta, y La Rioja). 5.4. Efectos reales o potenciales del comercio No es esperable que la presente propuesta genere efectos desfavorables para las poblaciones de Vicuña de Argentina. Muy por el contrario, como se ha mencionado en los puntos precedentes, el aprovechamiento racional de la especie constituirá una alternativa económica válida para las comunidades locales que se traducirá en una mejora de su calidad de vida y en un manejo más eficiente del hábitat. Así, se cree que los efectos potenciales del comercio serán los siguientes:
6. Conservación y Manejo 6.1. Situación jurídica 6.1.1.A nivel nacional: La Argentina está organizada políticamente en base a un sistema federal de gobierno, mediante el cual las provincias que la componen han delegado en el Gobierno nacional una serie de facultades y competencias. Sin embargo, la Constitución Argentina reformada en el año 1994 mantiene la competencia de las provincias sobre los recursos naturales dentro de sus respectivos territorios. Así, el Artículo 124 establece que "corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio". La nueva Constitución Argentina también consagra, en su artículo 41, el principio de conservación de la diversidad biológica y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales: "...Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras... Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica..." Por otra parte, reconoce y eleva al rango constitucional los derechos de los aborígenes a utilizar dichos recursos según sus prácticas tradicionales a través de la incorporación del Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Aborígenes. En este marco, están vigentes en el país leyes nacionales y provinciales. A nivel nacional, rige la Ley de Conservación de la Fauna 22.421 y su Decreto Reglamentario 691, si bien su aplicación se restringe a las facultades expresamente delegadas en la Nación (tránsito interprovincial, importaciones y exportaciones, así como otros aspectos de fondo). Por otra parte, las provincias del área de distribución cuentan con legislación propia referida a la fauna silvestre en general y a las actividades relacionadas con su manejo, tal como la cría en cautiverio. Adicionalmente, cabe mencionar las normas que establecen áreas protegidas para la especie en toda su área de distribución dentro del país. Si bien estas leyes responden a iniciativas individuales de los estados provinciales, puede decirse que contemplan los mismos aspectos y evidencian una cierta homogeneidad de criterios. En el corto plazo, se espera concretar una norma de alcance nacional con acuerdo de las provincias involucradas, que contemple todos los aspectos relacionados con el comercio de la Vicuña y los aspectos administrativos relacionados con el mismo. 6.1.2. A nivel internacional: La Argentina ha ratificado el Convenio para la Conservación y el Manejo de la Vicuña por Ley 23.582/88. Además, el país ha ratificación la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) por Ley 22.344 del año 1982. 6.2. Manejo de la Especie 6.2.1. Supervisión de la población y medidas de manejo Plan de Manejo propuesto Población silvestre: La población silvestre para la que se propone implementar un plan de manejo piloto es la correspondiente a la provincia de Jujuy (objeto de la presente propuesta) La propuesta de manejo consiste en realizar experiencias de esquila en vivo, en algunas zonas de distribución de la especie dentro de la provincia, que corresponden a las zonas designadas como áreas de reserva. Una de estas zonas será seleccionada como área de referencia y en ella no se efectuará manejo alguno. Métodos de Captura Dependiendo de las características topográficas y de infraestructura, se prevé implementar dos métodos de captura de Arreo:
Se emplean mangas de captura, que pueden ser instalaciones móviles o fijas. @ Este material fue elaborado por la Dirección de Flora y Fauna Silvestres de la Secretaria de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental de la Nación Argentina.
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