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   Edición 76 / Noviembre del 2000

Columnistas



¿Ecología y Progreso o
Ecología Vs. Progreso?




Por Lic. Alberto M. Bertona
Director Coordinador del MAE
bertona@ambiente-ecologico.com

Argentina


Si bien en general la mayoría de los temas relacionados con la ecología en cualquiera de sus ramas están relacionados entre sí -casi podría decirse esto es así hasta por la definición misma de ecología- cada uno de ellos puede analizarse por separado, aunque no por ello debiera aislárselo.


Los análisis cortos, superficiales y descontextuados producen en general lectura equivocada. Si uno recibe mensajes como por ejemplo "Persona dispara a más de 50 personas"... o "Mueren millones de seres por día" estos mensajes sin contexto explicativo parecieran dignos del Apocalipsis. Pero si al primero lo ponemos dentro del contexto de una batalla en una guerra o al segundo dentro de una explicación del ciclo de vida de las moscas comunes, cambia totalmente el sentido.

Siempre se debe considerar que todo lo dicho es dicho por alguien desde un contexto de referencia. Tiene peso el "quién" lo dice y desde qué "contexto".

Los planteos dicotómicos entre progreso y ecología son procesos de verdadero-falso pero muchas veces sin una dirección definida claramente.

Siguiendo las reglas de muchas "leyes" naturales -en realidad son apreciaciones humanas sobre sucesos- la tendencia hacia el equilibrio es más lenta y más difícil de lograr que llegar a los extremos.

Encontrar el equilibrio en las cosas, en los procesos, en general involucra mayores recursos, mayores costos, mayor energía que ubicarse en alguno de los extremos. Analizar el todo involucra mucho más que analizar las partes. Ser extremista es mucho más fácil que analizar y ubicarse en un equilibrio, pudiendo analizar cada uno de los extremos y reconocer sus fortalezas y debilidades.

Es por ello que los que llegan a estar más cerca del equilibrio poseen más sabiduría que los de los extremos. Son capaces de reconocer las bondades y debilidades de cada uno de los extremos. Están más en equilibrio.

La naturaleza podría decirse que posee un equilibrio dinámico. En un desarrollo lingüístico de "equilibrio" y "dinámico" -si se está en equilibrio no se debería estar en "dinamismo"- pero existe este proceso y existe una interpretación del mismo.

Cada contexto natural tiene un equilibrio determinado. Las fluctuaciones temporales hacen que ese equilibrio se pierda, o en realidad se transforme en un equilibrio dinámico.

En forma de números, el equilibrio entre 0 y 10 sería 5. Ahora bien, si por determinadas circunstancias a veces nos encontramos en 4 o en 6, y este proceso se repite, entonces el equilibrio es de 4 a 6, y así se lo define.

Si la situación cambia a, por ejemplo, de 0 a 16, el equilibrio es 8, y si luego vemos que fluctúa entre 6 y 10, entonces el equilibrio entre 0 y 16 es entre 6 y 10. Es en sí mismo estático - entre 6 y 10 - y sin embargo es dinámico - a veces es 6, otras 7, 8 9 o 10. Puede ser tres veces 10 y luego dos veces 8, volver a 9 y pasar a 7, quedarse allí y volver.

Ese equilibrio dinámico ocurre constantemente en la naturaleza. La fragilidad de los sistemas ecológicos -naturales y no naturales- depende del estadio del sistema ecológico.

Accionar sobre un sistema inestable es como cuando nosotros estamos muy preocupados con algo y alguien viene a decirnos algo que es un problema, pero es menor. En ese instante nuestra reacción parte de un contexto de extremo, por lo que la respuesta será extrema.

El mismo planteo en una situación de equilibrio será totalmente diferente.

A lo largo de la historia hemos visto como la degradación del ambiente ha ido creciendo en la búsqueda del avance del progreso, como una disociación entre progreso y ecología, como si lograr un ambiente adecuado no fuera progreso.

Realizar nuestras acciones en equilibrio con la naturaleza es progreso, para nuestro beneficio y para nuestro futuro y el de los seres por venir. Las medidas extremas sólo son aceptadas con éxitos de extrema. En medio de un campamento médico en plena batalla no hay tiempo de tomar decisiones complejas, el miembro se amputa o no, lamentablemente no hay un contexto de poder de decisión de esperar o no. Corre peligro la totalidad del sistema: el ser humano. No reconocer esto es no reconocer la realidad.

En el accionar entre el progreso y la defensa del ambiente muchas veces nos muestra los extremos. Muchas veces los patrimonios se transforman en incunables y sin embargo no hay análisis de alternativas, de cesión de partes.

No es posible que se tale el Amazonas para obtener tierras de cultivo cuando en realidad lo que hay que hacer es optimizar las tierras que existen. Muchas veces no falla la acción, falla el sistema de control.

No hay una dicotomía entre progreso y ecología, hay una dicotomía en el proceso de comprensión y análisis del significado de cada uno. Antes, progreso era chimeneas humeando. Ahora la imagen de progreso es tuberías, aunque la contaminación ya no tiene solamente color negro. Quizás la imagen de progreso sea ahora un técnico analizando un chip, o un componente electrónico.

Sin embargo siguen avanzando las tecnologías hacia la maximización de los procesos extractivos básicos pero también avanzan en aras de una optimización de los materiales. Muy pocos piensan en el corto plazo, ya que siempre hay alguien que piensa en el largo plazo y considera al cortoplacista como un incapaz.

Cierta vez me toco asesorar a un empresario dueño de una cantera de minerales. Nuestro segundo contacto fue circunstancialmente con su familia y con su nieto en sus faldas me confesó que estaba dispuesto a despedir a su hijo y poner a su yerno como administrador de la cantera, ya que el hijo tenía el concepto de la extracción a máxima velocidad sin un plan a futuro, aprovechando una subida inestable de los precios.

Sin embargo el yerno creía ver más allá en una vuelta al equilibrio y en mantener una creciente explotación pero reconociendo que el día de mañana los precios iban a estar mucho más altos por una natural ley de oferta y demanda, pero a futuro.

Y eso le aseguraría un bienestar a su nieto.

El mayor rédito de la explotación cortoplacista en términos ecológicos sólo llevará a la sobreexplotación de otros sistemas y muchas veces no permite luego una vuelta al inicio

El progreso debe reconocer a la variable ambiental dentro mismo de su definición y la ecología -más bien los que nos ocupamos de ella- aumentar nuestro espectro de visión para no caer en extremismos sin fundamentación lógica.

Mientras tanto, los sistemas de control resultan ser los objetivos primarios de trabajo. De nada sirve un estudio de impacto ambiental, un análisis de riesgo o medidas de mitigación de impactos si no existe alguien que controle que eso se cumpla. No sirven leyes estrictas si falla el sistema de cumplimiento. Y si falla el sistema de premios y castigos caemos en los simplismos que nos han llevado siempre a los extremos.

Y ya sabemos los resultados de los extremos, ecología si progreso no o viceversa, según el contexto.

Busquemos el equilibrio @


Hasta la próxima



 

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