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Las evidencias muestran que el plomo tardará entre 50 y 100 años en desaparecer.
El uso de plomo como aditivo de la gasolina fue abolido hace años en California, pero un enorme reservorio de suelos y ríos contaminados con este metal pesado en la zona conocida como "Central Valley". Estas son las tremendas conclusiones de un estudio científico publicado recientemente.
El descubrimiento, realizado por los investigadores de la Universidad de Santa Cruz de California, están basados en el análisis del plomo contenido en diversas muestras de aguas obtenidas durante un periodo de 10 años en la Bahía de San Francisco, y en los cauces de los ríos Sacramento y San Joaquín.
Aunque no han ninguna evidencia que indique que este tipo de contaminación de la Bahía de San Francisco amenace la salud de los humanos o de los organismos marinos, dicho estudio aclara los datos sobre la persistencia en los ecosistemas de una amplia variedad de peligrosos contaminantes.
El Profesor Fussell Flegal, responsable de un departamento de toxicología, afirma que "podemos usar este estudio como modelo base para otros contaminantes, ya que este nos muestra como diversos contaminantes no desaparecen de los ecosistemas una vez que se deja de contaminar el ambiente". Añade Flegal que "hemos recogido contaminación de plomo procedente de 1960 que todavía permanece en la Bahía, y bajo nuestros cálculos suponemos que todo el plomo permanecerá en la Bahía entre 50 y 100 años, hasta que el movimiento de las aguas lo limpie.
Incluso después de haber finalizado el aporte de plomo al ecosistema, los sedimentos contaminados probablemente permanecerán en el lugar indefinidamente. Este descubrimiento contrasta con los datos obtenidos por otros grupos de investigación que han encontrado que los niveles de plomo en otros ecosistemas van disminuyendo rápidamente.
Desde que se prohibió la gasolina con plomo, las concentraciones de este metal han descendido en el aire de las ciudades, en las aguas superficiales del océano, en el hielo polar, en la nieve, incluso en la sangre de los humanos. Pero este estudio nos ha mostrado que los ríos y estuarios contaminados pueden retener diversos contaminantes durante mucho tiempo. @

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