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La Red de Seguridad Humana, está conformada por Austria, Canadá, Chile, Grecia, Eslovenia, Holanda, Irlanda, Jordania, Malí, Noruega, Suiza y Tailandia, anunció hace unos días, durante la Conferencia Internacional sobre Niños afectados por la Guerra, en Winnipeg, Canadá, la creación de la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Nacional, la cual recomendará a Naciones Unidas una guía de por qué y bajo qué condiciones se puede y se debe intervenir en otros países.
La Comisión presentará una escala de medidas de acción que irá desde la presión política y las sanciones económicas, hasta la vía militar, si no queda otra opción. La intervención por razones humanitarias, amparada dentro del artículo 2.7 de las Naciones Unidas, está condicionada a la aprobación del Consejo de Seguridad, pero la comisión se propone elaborar una guía de normas mucho más clara y directa para evitar la repetición de catástrofes humanitarias como las de Kosovo y Ruanda.
"Hay países que no quieren que se haga nada para poder hacer sus atrocidades, y me encantaría no tener que hacer esto, pero si no lo hacemos, habrá otra Ruanda", dijo Lloyd Axworthy, ministro de relaciones exteriores de Canadá. "Siempre ha habido ese sentido de incompatibilidad entre soberanía y obligaciones humanitarias, pero yo creo que si la gente ve lo que pasó en Eritrea, Kosovo, Ruanda, Somalia y Timor Oriental, es claro que estas tragedias no pueden seguir escondiéndose detrás de la Soberanía", dijo Lloyd Axworthy.
De la misma manera que la Red de Seguridad Humana apoyó la propuesta contra las minas antipersonales, la cual se convirtió en el Tratado Internacional de Minas Antipersonales, se espera que los países del mundo apoyen la Comisión, la cual ya tiene el respaldo del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan.
Sobre Colombia, Axworthy dijo que en nuestro caso aún no se puede considerar una intervención, pues no es el Gobierno el que está cometiendo los abusos y, además, el Ejecutivo tiene la voluntad de luchar contra quienes sí violan los derechos humanos de la población civil. "Sólo se puede intervenir cuando el Gobierno es el culpable", precisó el canciller canadiense.
Los países del Tercer Mundo habían demostrado su oposición ante la propuesta original porque alegaban que se convertiría en una nueva forma de colonialismo, pero, según Axworthy, la Comisión estará conformada, en partes iguales, por representantes del primer y el Tercer Mundo.
La Comisión estará integrada por ocho o diez representantes de ONGs, académicos y líderes reconocidos por su defensa y lucha en la defensa de los derechos humanos.@
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