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Recuerdo tener apenas cinco o seis años. Recuerdo el calor que reinaba en los "armazones", nombre que Pierino le daba a los invernaderos donde cultivaba sus claveles. También recuerdo sus manos duras, vaya en estas líneas un soleado recuerdo; Pierino era mi abuelo...
Se puede afirmar que el efecto invernadero es un protagonista tristemente célebre de la realidad cotidiana. Una vez más, la sabia mano del hombre ha permitido que un fenómeno natural se transforme en algo nocivo para la vida sobre nuestro planeta.
Para entender este efecto será necesario conocer algunas características de la radiación solar; ésta llega hasta nosotros viajando a través del espacio y atravesando la atmósfera terrestre, lo hace en forma de ondas electromagnéticas.
Estas ondas tienen distintas dimensiones y se las mide a través de la llamado longitud de onda". Teniendo en cuenta este parámetro, se pueden clasificar los componentes de la radiación solar según se detalla:
a) Radiación infrarroja: Compuesta por ondas portadoras de calor, el ojo humano no las puede percibir. Un ejemplo: el calor que recibimos de una estufa de cuarzo o, el que sentimos en las manos cuando rodeamos una pava que contiene agua hirviendo (sin tocarla), ese calor llega a nosotros a través de ondas infrarrojas que está emitiendo la estufa o la pava.
b) Radiación ultravioleta: Son ondas que tienen la particularidad de ser muy potentes, son filtradas en su mayor proporción por la tan nombrada capa de ozono. De no existir la capa de ozono estratosférica, esta radiación llegaría a la Tierra en toda su magnitud, ocasionando inconvenientes en el desarrollo celular de los seres vivos, animales y plantas. Por este motivo resulta importante la existencia de esta capa en la atmósfera terrestre y la preocupación de los científicos por la disminución de la mencionada capa. Estas ondas tampoco pueden ser percibidas por el ojo humano.
c) Radiación visible: A este tipo corresponden las ondas de luz que no; permiten ver los objetos, estas ondas si son percibidas por el ojo humano y al reflejarse en los objetos definen los colores.
En general cualquier cuerpo que se encuentra a una temperatura mayor que la temperatura ambiente, emite o envía al ambiente ondas de radiación infrarroja; si paulatinamente vamos aumentando su temperatura puede llegar a emitir radiación visible; es decir luz.
Suponga usted que comienza a calentar un trozo de hierro en una fragua; hasta llegar a los 600 grados el hierro no cambiará de aspecto, pero si usted acerca su mano sentirá calor, ese calor llega a su mano a través de ondas infrarrojas. Si se continúa calentando el hierro y su temperatura supera los 1000 grados, comenzará a tomar un color blanco y además comenzará a emitir luz, es decir radiación visible.
El Sol es una estrella cuya superficie está aproximadamente a 6000 grados, en esas condiciones tiene capacidad para emitir radiaciones de los tres tipos.
La radiación solar llega entonces a la Tierra y comienza a elevar la temperatura de los cuerpos y de la Tierra misma. Al cabo del día, la Tierra almacenó calor y para mantener un equilibrio durante la noche ese calor es emitido por la Tierra hacia el espacio. ¿Qué ocurre si por algún motivo ese calor que la Tierra necesita sacarse de encima encuentra una traba para escapar hacia el espacio exterior...?
Ocurre que la Tierra comenzará a elevar su temperatura de manera poco conveniente y con resultados poco previsibles, desde el punto de vista meteorológico, Las nubes, por ejemplo, constituye un freno natural para la salida de ese calor, pero también es cierto que en un día nublado es menor la cantidad de radiación solar que llega a la Tierra, es decir, que ese día deberá enfriarse un poco menos. Hasta aquí, un proceso natural y equilibrado.
La contaminación ambiental, constituida fundamentalmente por la descarga a la atmósfera de humo y gases provenientes de procesos industriales, funcionan también como un freno para ese calor que la Tierra necesita evacuar. Durante el día el Sol envió su radiación completa visible, infrarroja y ultravioleta, de esta manera puede atravesar la atmósfera aún cuando esté contaminada con humo y gases, o sea, a pesar de la llamada polución ambiental; sucede que durante la noche la Tierra solo tiene capacidad para enfriarse enviando calor en forma de ondas infrarrojas, las cuales rebotan en esa capa de humo y gases, retornando otra vez a la Tierra aumentando su temperatura en lugar de permitir su enfriamiento.
Este fenómeno no es un invento de la era super industrial por la que estamos atravesando, y no fue descubierta la causa de la contaminación ambiental. Desde hace muchos años los floricultores emplean los "invernáculos" o invernaderos para cultivar sus plantas. Es notable observar el clima cálido que se manifiesta dentro de un espacio vidriado, sea un lugar de cultivo o los llamados jardines de invierno, denominación que recibe el invernadero aplicado a la vivienda, como una suerte de estar.
¿Por qué le parece que ocurre esto? ¿Qué similitud encuentra entre lo comentado antes y el tema del invernáculo o jardín de invierno?
Una más: los colectores planos, usados normalmente para el calentamiento de agua, constan de una placa negra que "atrapa la radiación solar; además sobre la placa lleva colocado un vidrio, dejando una cámara de aire entre ambos.
¿Se imagina por qué? Para no ser tan estrictos con nosotros mismos y con usted, le vamos a dar una ayuda.
Las figuras 1 y 2 grafican las situaciones mencionadas; lo primera de esas fue descripta, envíenos lo que usted supone que ocurre en la otra. Anímese!! Sus dudas o sus aciertos pueden ser iguales a las de otros que se animen a contestar. En el camino de aprender es más importante equivocarse tratando de entender que acertar adivinando. @
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