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Temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad, estos son algunos de los resultados y síntomas de una mala estimulación en los receptores de dopamina.
Un trabajo publicado en 1817 por el médico londinense James Parkinson originó la historia de una entidad que ha cautivado a los científicos por casi dos centurias. La observación de varios ancianos que padecían una extraña dolencia, manifestada por temblores en el cuerpo y dificultad para realizar movimientos preocupó a este investigador, quien decidió comunicar tales hallazgos a la comunidad científica de su época. Aunque la denominación original fue parálisis agitante, pronto fue conocida como enfermedad de Parkinson, en reconocimiento a su descubridor.
¿Qué es la Enfermedad de Parkinson?
Es un trastorno del sistema nervioso central caracterizado por una degeneración de un tipo particular de células que se encuentran en una región de la profundidad del cerebro denominada "ganglios báasales" y especialmente en una parte del tronco del encéfalo llamada "sustancia negra". Estas células fabrican una sustancia denominada dopamina, las estructuras que reciben estas sustancias (receptores dopaminérgicos) localizadas en una región del cerebro denominado "cuerpo estriado" no son estimuladas de manera conveniente y esto se traduce en temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad postural, entre otros síntomas.
Si se examinan las células enfermas a nivel microscópico, se pueden observar en ellas unas estructuras redondeadas que reciben el nombre de cuerpos de Lewy. El Mal de Parkinson es una enfermedad crónica que progresa lentamente y afecta en forma indistinta a cualquier individuo. Por lo general suele presentarse entre los 60 y 70 años, y sólo el 15 por ciento de los pacientes presenta los primeros síntomas antes de los 50 años. Se estima que 1 de cada 100 individuos mayores de 60 años padece la enfermedad.
La Pérdida de Neuronas
Al investigar sobre personas con este mal, la sustancia negra aparecía demasiado pálida y el examen cuidadoso con el microscopio revelaba como desaparecían las células nerviosas (neuronas) en su interior. Dicho fenómeno se debía a la muerte acelerada de las mismas. Décadas más tarde, los científicos encontraron la relación entre los síntomas del padecimiento y los cambios que ocurrían en la sustancia negra.
En condiciones normales, las neuronas de esa región producen dopamina, un compuesto químico que le permite al cerebro enviar señales apropiadas a los músculos. Los individuos que tienen esta deficiencia exhiben gran dificultad para moverse y realizar actividades físicas. Pero ¿por qué mueren las células en la sustancia negra? Varios factores parecen estar implicados; en primer lugar, existe una cierta predisposición hereditaria y los investigadores han descubierto algunos genes relacionados con la enfermedad. Asimismo, los genes identificados hasta el momento en los cromosomas 2,4 y 6, afectan tan solo a contados individuos en el mundo entero.
Algunos expertos sospechan que existe un tóxico en el ambiente que ataca en forma selectiva esa zona del cerebro. Sin embargo, nadie a logrado aislarlo y por eso muchos científicos están en desacuerdo con esa teoría. Otra hipótesis involucra a las mitocondrias, que son las estructuras encargadas de producir energía dentro de la célula. Así, las neuronas podrían morir por una falla energética.
Por último, otros investigadores apoyan la existencia de sustancias oxidantes producidas en forma masiva y que destruyen las neuronas productoras de dopamina. Por ahora, siguen en curso los experimentos que pretenden resolver los misterios que rodean a esta enfermedad.
Nuevas Técnicas de Diagnóstico
Han aparecido nuevas alternativas de diagnóstico, como aquellos estudios que permiten obtener imágenes del funcionamiento cerebral. Las más conocidas son la Tomografía con Emisión de Positrones y la Tomografía Computarizada con Emisión de Fotón Único. Mediante tales técnicas es posible determinar la cantidad de dopamina en el sistema nervioso, disminuida en individuos con mal de Parkinson, pero normal en sujetos sanos o con otras enfermedades.
Principalmente el diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico-neurológico, la respuesta a la medicación antiparkinsoniana que provoca una franca mejoría de los síntomas, y el descarte de otras enfermedades que presentan síntomas semejantes denominadas parkinsonismos.
Síntomas del Parkinson
Los principales síntomas son cuatro:
- El temblor de reposo: se pone de manifiesto cuando un paciente tiene sus extremidades relajadas y desaparece cuando adopta una actitud o realiza una acción.
- Bradicinesia: es la lentitud de los movimientos.
- La rigidez muscular.
- Alteración de los reflejos posturales o de enderezamiento: los que permiten estar de pie con estabilidad.
Además de los síntomas principales puede producir: disminución del balanceo de los brazos al caminar, inexpresividad facial (hipominia), disminución del volumen de la voz (hipofonía), disfagia (dificultad para deglutir), cutis graso, postura en flexión, sensación de quedar pegado al piso al tratar de iniciar la marcha, disminución del parpadeo, aumento de la cantidad de saliva, disminución en el tamaño de la letra (micrografía) y trastornos en la sudación.
Al principio, las manifestaciones son sutiles y es difícil diferenciarlas de los cambios que ocurren con el envejecimiento normal.
Los familiares notan que el enfermo camina despacio, sus pasos son cortos, arrastra los pies y disminuye el balanceo habitual de los brazos con la marcha. La forma de hablar también es diferente, pues resulta demasiado lenta y en ocasiones difícil de entender. Más o menos la mitad de los pacientes con este mal presenta problemas en el lenguaje. Se pierde la entonación por lo cual la voz tiende a ser monótona.
Conforme pasan los años, la precisión y velocidad del movimiento cada vez es menor, lo cual impide realizar las tareas más elementales y la persona comienza a depender de su familia para realizar las actividades cotidianas.
Las funciones mentales se debilitan en un tercio de los enfermos y con el tiempo pierden la memoria, así como la capacidad para resolver problemas y cálculos numéricos. Tales manifestaciones están acompañadas a veces por cambios de comportamiento y alucinaciones, que causan gran preocupación en la familia.
Modalidades del Tratamiento
Además de los diferentes medicamentos, también han sido desarrolladas intervenciones quirúrgicas especializadas y están en fase de investigación terapias de manipulación genética o transplante de células. Los productos disponibles en el mercado para manejar la enfermedad de Parkinson simulan la acción de la dopamina en el cerebro o aumentan la producción de dicha sustancia por parte de las neuronas.
Entre los medicamentos que reemplazan a la dopamina en el sistema nervioso se encuentran agentes como amantadina, bromocriptina, lisurida, pergolida, carbegolina, pramipexol y ropirinol. Son efectivos al principio de la enfermedad, cuando los síntomas son leves, pero sus beneficios desaparecen después de varios años de uso continuo.
Otra estrategia consiste en la utilización de levodopa, un agente que es convertido en dopamina por el cerebro y corrige la deficiencia de esa sustancia. No obstante, con el paso del tiempo también pierde sus efectos y el individuo encuentra alivio apenas durante unas horas, mientras que el resto del día está paralizado. Además, en muchos pacientes aparecen períodos durante los cuales experimenta movimientos involuntarios del tronco y las extremidades que es incapaz de controlar. Tales fenómenos hacen parte de la evolución del padecimiento y son muy difíciles de manejar para los médicos.
Para solucionar en parte tales inconvenientes han sido desarrollados agentes que prolongan el efecto de levodopa, representados por tolcapone, entacapone y selegilina. De esa manera, la persona permanece más tiempo funcional y menos dependiente de sus seres cercanos.
Aunque hace tiempo los médicos utilizaron medicamentos llamados anticolinérgicos, como biperideno y trihexifenidilo, en la actualidad han caído en desuso porque producían muchos efectos indeseables.
Procedimientos Quirúrgicos
A comienzos de los años 90 surgió un enorme interés por este tipo de procedimientos ya que pueden lograr una mejora en la condición de los pacientes que ya no respondían a levodopa. Tales operaciones consisten en pequeñas lesiones realizadas en sitios específicos del cerebro (tálamo, núcleo subtalámico y núcleo pálido), a través de pequeños orificios practicados en el cráneo. Lo importante de tales propuestas, denominadas en conjunto "intervenciones estereotáxicas", es que respetan las demás regiones del cerebro y por tanto son muy seguras.
El fundamento científico está basado en complejos estudios efectuados décadas atrás, cuando los investigadores demostraron que tales centros nerviosos controlan los movimientos de los músculos, pero exhiben un comportamiento anormal cuando disminuyen los niveles de dopamina. Bajo tales circunstancias, en vez de promover el movimiento empeoran la enfermedad y por eso su destrucción selectiva disminuye en forma importante la severidad de los síntomas.
Una opción novedosa que apenas comienza a ser utilizada es la implantación de pequeños marcapasos en esos centros, que producen estímulos eléctricos especiales para mantenerlos en silencio sin necesidad de lesionarlos. Dicha modalidad es conocida como "estimulación profunda del cerebro", pero la tecnología para realizar tales procedimientos es muy sofisticada y sólo está disponible en centros especializados.
Otra alternativa de la que se habla es el trasplante de células embrionarias humanas obtenidas de cerebros fetales. Tales injertos son implantados en los enfermos y comienzan a producir dopamina, reemplazando de esa manera a las neuronas perdidas. Dicha opción ha generado una intensa controversia ética, pues son necesarios 6 a 8 fetos por enfermo para lograr resultados satisfactorios y por lo que es justificada la oposición al uso de tejidos humanos con este fin.
Con los avances científicos comienzan a ser contempladas otras opciones, como la introducción de genes específicos en el cerebro para prolongar la sobrevida de las células en la sustancia negra o para aumentar la producción de dopamina. No obstante, es necesario esperar varios años antes que tales estrategias formen parte de las terapias convencionales. @

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