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Un grupo de científicos del Instituto Nuclear de Dubna, Rusia, logró crear el elemento número 114, que se sumará como un nuevo integrante de la tabla periódica de Mendeleiev. De este modo, según los investigadores, alcanzaron la isla de estabilidad, una figura que sólo existía en los papeles de los teóricos.
Los elementos que van más allá del número 92 (el uranio), son muy inestables; tienen un tiempo de vida muy breve, a veces de milésimas de segundo, e inmediatamente se dividen para convertirse en dos átomos de elementos más estables.
Pero las teorías dicen que determinados elementos superpesados deberían alcanzar una isla de estabilidad.
"Si se comprueba dicha isla, entonces los modelos con los que se explican algunos aspectos del funcionamiento atómico deben ser correctos", comentó el doctor Daniel Bes, miembro de la Asociación Física Argentina.
La inestabilidad de los elementos superpesados se basa en que tienen demasiados protones en sus núcleos como para mantenerse unidos. Sucede que los protones tienden a repelerse entre sí. Pero en el núcleo de los átomos existe la fuerza nuclear, contraria a la de repulsión, que se encarga de mantener las cosas en su lugar. Si el número de protones es muy grande, la fuerza de repulsión le gana a la nuclear y el átomo se divide.
Por eso, elementos superpesados ya creados, como el 112, el 116 o el 118, son tremendamente inestables. Duran milésimas de segundo. Los científicos rusos afirmaron, en un artículo de la revista Nature, haber logrado que dos átomos del elemento 114 duren 30 segundos al alcanzar la isla de estabilidad.
Por ahora, no hay aplicación para este tipo de materiales. Según el doctor Bes "quizás sirvan para fabricar armas nucleares terribles", pero a los científicos les sirven para "explicar algunos misterios del origen del universo y confirmar sus teorías". @

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