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La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanciona con fuerza de Ley
Artículo 1º - El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires instituye en la Ciudad la iniciativa para convocar anualmente a la celebración de "Un Día Sin Autos" a partir del "22 de septiembre del 2000", basado en los principios de la Carta "La ciudad, sin mi coche" adoptada por Francia, Italia, Portugal, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, España, Suecia, Luxemburgo y la Comunidad Europea.
Artículo 2º - Los objetivos para instituir Un Día Sin Auto son los de:
- Proporcionar a la ciudadanía la oportunidad de practicar otra forma de movilidad, así como la de ofrecer la posibilidad de redescubrir al espacio público de Buenos Aires, su gente y su patrimonio sociocultural y ambiental, sin alterar el normal desarrollo de las actividades productivas y de servicios; y,
- Concienciar a la opinión pública sobre la necesidad de una nueva movilidad urbana, evitando las dificultades que causa el uso abusivo del auto en la ciudad (contaminación del aire, ruidos, mala accesibilidad, perdidas de tiempo y falta de seguridad vial).
Artículo 3º - Créase una Comisión Ejecutora "ad hoc" dependiente del Poder Ejecutivo para la implementación de la iniciativa Un Día Sin Auto citado en el artículo 1º de la presente.
Artículo 4º - El Poder Ejecutivo dará traslado de la iniciativa un Día Sin Auto al Poder Ejecutivo del Gobierno Nacional a través del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente. Asimismo, gestionará ante el Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires y los Municipios vecinos la coordinación de acciones concurrentes, e informará de la misma a las autoridades locales de las ciudades de Montevideo (Uruguay), Porto Alegre (Brasil), San Pablo (Brasil), Asunción del Paraguay (Paraguay) y Santiago de Chile (Chile).
Artículo 5º - Comuníquese, etc.
Fundamentos
Señor Presidente:
La movilidad es una expresión de libertad y una parte integrante de la sociedad moderna. Sin embargo, el incremento del tráfico (especialmente el resultante de la sobre dependencia del auto privado) hace peligrar la edificación y la herencia cultural de la ciudad y limita la libertad de movilidad y la calidad de vida urbana:
El bienestar social y económico está amenazado por la congestión, la polución y el ruido. Las rutas principales provocan la partición de los barrios, reduce la libertad de movimiento de los residentes de la ciudad. Tales caminos también reducen la posibilidad de caminar y andar en bicicleta y alienta a la población a utilizar más y más el auto privado.
Asimismo, la carga es crecientemente transportada por vehículos pesados dentro de la ciudad, lo cual, entre otros, implica la necesidad de tener que, como señala la Declaración de Copenhague de 1996, encarar los problemas asociados con el rápido crecimiento del transporte pesado y el creciente conflicto entre las demandas de más vías para el tránsito y el derecho humano a la salud. En tanto, la salud es puesta en riesgo por la polución y los accidentes de tránsito.
Es importante alcanzar un consenso sobre los pasos necesarios para evitar los efectos negativos del crecimiento previsto del tránsito. Sin tal consenso, la accesibilidad dentro de nuestra ciudad no puede ser garantizada porque la congestión continuará en aumento. Se necesitan generar incentivos que mejoren el atractivo de los medios de transporte ambientalmente amigables que reduzcan el uso del auto y los vehículos pesados para así promover una mejor calidad de vida urbana.
La solución a los problemas que enfrentamos no se hallará sólo con desarrollos técnicos. Se requiere también de cambios en la economía del transporte y, últimamente, de cambios sociales y culturales.
En el presente, el auto casi siempre tiene prioridad sobre peatones y ciclistas, cuyos senderos están determinados por el deseo de minimizar el tiempo de viaje de los vehículos motorizados. El auto es tratado como algo más que una forma de transporte, con un status adicional a las oportunidades de viaje que proporciona. Necesitamos estimular un estilo de vida menos dependiente del auto que atienda la convivencia y el pleno desarrollo de una movilidad para todos.
En atención a lo antedicho la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires conjuntamente con un grupo de organizaciones no gubernamentales (Greenpeace, Amigos de la Tierra, Instituto de Economía Energético de la Fundación Bariloche, Asociación de Ciclistas Urbanos, Foro Ambiental Ciudadano, Iniciativa Arcoiris y Fundación Ecológica Buenos Aires Alerta) están diseñando la iniciativa de Un Día Sin Auto o La Ciudad Sin Mi Auto para realizarla en el ámbito de nuestra ciudad el próximo 22 de septiembre de 2000.
Objeto de la Iniciativa
El objetivo genérico de recuperar a la ciudad Sin Auto ha sido demostrado en diversas ciudades europeas y en reiteradas oportunidades como una medida que aumenta significativamente la conciencia pública sobre el desarrollo de pautas de conducta compatibles con una mejor movilidad urbana y la protección del medio ambiente, apuntando a un nuevo modelo energético y de transporte que contribuya a mejorar la calidad del aire y disminuir la emisión de los gases de invernadero. También permite que los habitantes redescubran la ciudad y su patrimonio cultural, en un entorno más amigable, menos agresivo.
Antecedentes
La experiencia en las ciudades europeas se realiza el 22 de septiembre de cada año. Para ello se reserva una zona para peatones, bicicletas, vehículos ecológicos que utilizan gas licuado, natural o electricidad, etc. y para el transporte público. No sólo se limita el tráfico en determinadas calles, sino que se posibilita descubrir otros medios de transporte, sin restringir las necesidades de movilidad. Asimismo, charlas, debates y otras actividades relacionadas con el medio ambiente, el consumo de energía, el transporte urbano y el futuro de las ciudades contribuyen positivamente con la dimensión educativa y de reflexión del día.
Durante la década del ´90, un número creciente de iniciativas locales Don´t choke Britain en el Reino Unido, Mobil ohne Auto en Alemania, Auto Reflexió en Cataluña, La Rochelle, Reykjavik, Heidelberg, Bolonia, París, etc. facilitaron la oportunidad de reflexionar acerca de una forma de movilidad urbana que fuera más respetuosa con el ambiente. Esas operaciones, tal como lo señalan diversos informes, recibieron la aprobación de la población con un nivel de satisfacción superior al 80%.
El miércoles 22 de septiembre de 1999, 66 ciudades francesas, casi el doble que en 1998, y 92 italianas participaron de la primera edición europea del día La Ciudad, sin mi auto. Esas ciudades limitaron el tránsito en determinadas zonas a las que sólo tenían acceso el transporte público, los vehículos ecológicos, las bicicletas y los peatones.
Tanto en Italia, como en Francia, la mayoría de los habitantes de la ciudad usaron el transporte público o se desplazaron a pie o en bicicleta. El número de personas que utilizaron la red de transporte público aumentó un 10%, en relación con cualquier miércoles y el 900% en el número de ciclistas. Asimismo, el ausentismo no fue mayor, la actividad comercial se mantuvo, el ruido tuvo un descenso del 50%, se redujo considerablemente la contaminación causada por el tránsito -entre el 20 y el 50%, según la ciudad-.
Esta experiencia cuenta con la participación de Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Dinamarca, Irlanda, Suecia, Italia, Grecia, Portugal, Luxemburgo, Gran Bretaña, España, Car Free Cities, Energie Citès, Alianza del Clima y Comisión Europea de Medio Ambiente. Para el 22 de septiembre de 2000 han confirmado públicamente su adhesión: 8 ciudades de Austria, 9 ciudades de Bélgica, 5 ciudades en Dinamarca, 6 ciudades de Finlandia, 73 ciudades de Francia, 44 ciudades de Alemania, 25 ciudades de Grecia, 3 ciudades de Irlanda, Luxemburgo, 6 ciudades de Portugal, 93 ciudades de España, 5 ciudades de Suecia, 7 ciudades del Reino Unido, 1 ciudad de Chipre, 1 ciudad de Israel, 1 ciudad de Malta, 10 ciudades de Suiza y 130 ciudades de Italia.
Señor Presidente, finalmente, se solicita pronto tratamiento de este Proyecto de Ley para instituir anualmente Un Día Sin Auto todos los 22 de septiembre a partir del 2000.
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