|
AGENCIAS, Burundi/Tanzania. Más de 350 mil personas corren peligro de morir de hambre a causa de la prolongada sequía que se registra en la provincia de Kirundu, en el norte de Burundi, informó ayer la radio ruandesa, que citó a portavoces del Programa Mundial de Alimentos (PAM), institución de la Organización de las Naciones Unidas.

Después de casi cuatro años de sequía, indica el PAM, la situación en dicha región es insostenible, ya que además coincide con menores cosechas en todas las regiones del país vecino. En este último aspecto, las cosechas anuales de tres millones y medio de toneladas necesarias para alimentar a los seis millones de habitantes de Burundi, este año bajarán en casi medio millón de toneladas, a lo que se añade la precaria situación creada desde la guerra civil que estalló en 1993.
Al respecto, el ministro burundés de Agricultura, Salvator Tihabose, informó de que el país necesitará ayuda alimentaria a partir del próximo septiembre para evitar que cientos de miles de personas se desplacen a las naciones vecinas "Rwanda, Tanzanía o la República democrática del Congo (ex Zaire)" en busca de ayuda, al haber agotado todas las provisiones y al haber muerto la mayor parte del ganado por falta de agua.
Paralelamente, ayer continuaban las negociaciones de paz para Burundi, donde 19 facciones "incluidos el Gobierno y Parlamento burundés, partidos políticos y grupos armados" continúan las conversaciones con la confianza en que un tratado de paz podrá ser rubricado el 28 de agosto, un mes más tarde de lo inicialmente previsto.
Burundi está inmerso en la guerra civil, en la que han muerto ya unas 200 mil personas, desde 1993, cuando soldados gubernamentales tutsis mataron al primer presidente hutu del país, Melchior Ndadaye, tres meses después de ser elegido democráticamente. @
|