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"... El hambre... ¿cuántas veces hemos visto documentales de diversos países, con actores de pancitas hinchadas y caras entristecidas? ¿Cuántas veces vimos en nuestro entorno ciudadano criaturas, madres y ancianos sufriendo miseria, frío, pobreza y sobre todo, hambre?...".
Así comenzó un artículo Juan Javier Álvarez en el Nº5 de Ámbito Ecológico (nombre primitivo de nuestra publicación gráfica de "Ambiente Ecológico y Calidad de Vida" que no editamos más) con el mismo título. Este artículo, marcó a fuego la importancia de la "Pobreza y su relación con el Ambiente".
Continua Álvarez: "... Vemos en estadísticas confiables, que las dos terceras partes de la población mundial sufre de sub-alimentación, es decir que la cantidad, y sobre todo, la calidad de alimentos que consume, no alcanza para cubrir sus necesidades orgánicas. Sobre un promedio de 2500-3000 calorías por día (persona adulta), la mayor parte de los seres humanos de nuestro planeta recibe, por consiguiente, mucho menos.
Entonces, al observarse carencias crónicas de compuestos por demás necesarios (vitaminas, minerales, etc.) aparecen en escena multitud de enfermedades, dado que una población mal nutrida posee defensas bajas. Vastas zonas del globo (en Asia, África y América Latina) son virtualmente atenazadas por este flagelo, si se quiere, el más grave que pueda soportar un ser humano... ".
Cuando les conté desde Kinshasa (capital de la República Democrática del Congo) en la editorial de junio de 1998, lo vivido, era muy difícil de explicar. Simplemente de pensar el poco valor que se le da en casi todos esos lugares a la vida humana, dan ganas de llorar. Continuo coincidiendo con Javier en ese artículo cuando nos dice: "...Pues cuando se sufre hambre, se resiente la salud y la productividad; aparece la miseria. A esto se suma el índice alarmante de analfabetismo y la aparición de epidemias, que encuentran un ambiente propicio para causar estragos; entre ellas, se destacan el cólera y la tuberculosis.
Y por regla general, aquellos países con elevados índices de mortalidad infantil, miseria y hambre conforman el llamado Tercer Mundo. Resulta curioso, entonces, que países sub-desarrollados provean de alimentos a sus pares desarrollados y pudientes, cuando ellos mismos cuentan con vastos grupos humanos que no pueden autoabastecerse correctamente.
Ahora bien, ¿qué puede hacerse al respecto? Existen organismos a nivel mundial, encargados de estudiar este problema. En tal sentido, podemos mencionar a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En base a relevamientos y estudios detallados, se elaboran planes tendientes a revertir la situación. Pero, y esto es conveniente puntualizar, dichos planes de acción necesitan la cooperación de los gobiernos y organismos regionales.
Entre las actividades a realizar, a grandes rasgos, puede mencionarse el uso de tecnologías que aumenten la producción agropecuaria, como así también, la explotación de superficies no utilizadas al momento. En tal sentido, el aporte de la ciencia en materia agraria y ganadera es vital, como también lo es el apoyo de instituciones de soporte...".
¿Pero, existe falta de producción de alimentos en este planeta globalizado? Creo que no, y que podríamos abastecer a un par de miles de millones más si se utilizan métodos productivos, distributivos y tecnológicos acordes a las reales necesidades, pasando por el justo y equitativo acceso a esos alimentos por la totalidad de la población. Pero también, de que vale producirlos si después son tirados a la basura para mantener un "precio de mercado" mientras que el precio social está emparentado con la miseria y con la muerte de millones.
Continua Álvarez en esa nota: "...A su vez, los pobladores locales deben participar activamente en todos aquellos proyectos de mejora; se torna necesaria la administración de fondos y subsidios, como así también, de créditos agroganaderos...".
Los objetivos fundamentales, entonces, no pasan solamente por el aumento en la cantidad y la calidad de los alimentos, porque indudablemente, es fundamental agregarle una justa y equitativa distribución de éstos, dejando de lado principalmente, todas las guerras intestinas y conflictos internos por la apropiación de la distribución de los alimentos, que en definitiva, éstos, se están utilizando como monedas de cambio para el logro de las prevendas políticas, que demostró y sigue demostrando, que termina siendo uno de los métodos más efectivos para la toma del poder de una nación o región.
Por otra parte, los gobiernos tienen la misión prioritaria de mejorar las condiciones de vida de sus respectivos países, incluyendo en tal sentido, a la salud, trabajo, educación, posibilidades de progreso y demás acciones que se comprometieron a cumplir cuando signaron la "Declaración Universal de los Derechos Humanos".
El hambre... un increible e inconsecuente flagelo actual de la humanidad. Millones de panzas hacen ruidos por ella. Mientras existan seres humanos hambrientos, es muy difícil inculcarles educación, cultura, nuevas costumbres, hablarles de seguridad, porque ellos, seguramente, no podrán escucharnos cuando les hablamos, porque el ruido de sus tripas, bloquean sus oídos. @
Hasta el próximo número.
Ing. Antonio Nicolás Gillari
director@ambiente-ecologico.com
Director General
Multimedios Ambiente Ecológico
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