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Conforme se aproxima la conclusión del proyecto internacional del genoma humano, que tiene por objeto descifrar la composición química y estructural del ADN en cada célula, se habla mucho de cómo esos tipos de hallazgos modificarán el terreno de la salud.
Algunos se preguntan cuáles son en términos prácticos, los efectos potenciales de estos avances tecnológicos en las terapias médicas y en la lucha contra las enfermedades mortales.
Entre otras cosas, los descubrimientos podrían permitir evaluar la probabilidad de que un bebé contraiga cientos de enfermedades, antes de que nazca.
Se podría saber también por ejemplo, cuáles son los genes que determinan un enorme ámbito de rasgos como el color del cabello o de los ojos, la altura, la inteligencia o hasta la longevidad de la persona.
Los expertos dicen que es poco probable que se emitan patentes sobre el gen que determina un color específico de los ojos.
En ese sentido, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton y el primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair se pronunciaron la semana pasada, manifestando que nadie debe ser el dueño de esa información.
Pero los científicos y las empresas del ramo sostienen que si una pareja quiere cambiar el color de los ojos de su niño de verde a café, ese proceso podría ser objeto de una patente.
De igual manera, argumentan que si se sabe cuál es el gen vinculado con una enfermedad como la "Fibrosis Quística", esa información no debe ser patentada, pero las terapias para tratar ese mal, desarrolladas a partir de esa información u otras investigaciones, sí podrían ser patentadas. @
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