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   Edición 72 / Julio del 2000

Publicaciones


Ciencia e Investigación



Juan María Gutiérrez
(1809 - 1878)


Historiador de la Ciencia
del Río de la Plata

Por Ing. Juan Carlos Nicolau (*)

Argentina


Hombre perteneciente a la generación del '37, Gutiérrez es conocido por haber participado junto con Echeverría y Alberdi, ambos sus íntimos amigos, en las reuniones que condujeron a la formación de la Asociación de Mayo y en la redacción de su credo pero además, desde luego, por su destacada actuación como hombre público y por su labor como crítico literario y poeta, temas en los cuales descolló con méritos propios.


Juan María GutiérrezGutiérrez, con 28 años, participa con una disertación acerca de la "Fisonomía del saber español: cual debe ser entre nosotros", que al decir de un historiador, es una sintética exposición del desarrollo intelectual americano desde los tiempos de la conquista y la colonización". (Weinberg, 1958, 58)

Si bien, como afirma Ricardo Rojas, Gutiérrez es el primer investigador de nuestros orígenes literarios, en tanto que Marcelino Menéndez y Pelayo lo destacó como "el más completo hombre de letras", sus esfuerzos destinados a promover la actividad científica y técnica en el Río de la Plata merecieron escasa atención por parte de quienes se ocuparon de destacar sus méritos.

Gutiérrez además de su dedicación a la literatura, a sus importantes tareas como funcionario político y a la creación de la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad de Buenos Aires, de la cual fue rector, tuvo particular interés por el estudio de la ciencia, aspecto que quizás no ha sido adecuadamente puesto en evidencia, pero que sin duda se comprueba entre otros hechos, por su incorporación a la Sociedad Científica Argentina, en 1875, tres años después de su creación y a la cual perteneció hasta su fallecimiento el 26 de febrero de 1878.

Juan B. Alberdi en una reseña biográfica escrita el año de la muerte de su amigo, dice de él: "Por la altura de su corazón y el lustre de su bello espíritu, Gutiérrez era un poeta sin perjuicio de ser un matemático. De ahí viene la santa y preciosa alianza que bullía en su inteligencia, de un superior buen gusto con un buen sentido práctico". (Gutiérrez, 1915, 13).

Esta acertada apreciación del autor de las "Bases" explica el interés de Gutiérrez por el conocimiento científico desde su temprana juventud, que quedó documentado en los numerosos artículos que escribió destinados a rescatar del olvido sucesos vinculados al quehacer de los hombres de ciencia que supieron merodear en el Río de la Plata.

Se puede comprender su decidida afición por los temas científicos al recordar que luego de aprender las primeras letras en una escuela particular, en la que no eran admitidos sino algunos niños determinados de familias conocidas", Gutiérrez se incorporó a los cursos de la Academia de Matemáticas dirigida por Felipe Senillosa. (Zinny, 1958, 275).

En carta dirigida a Domingo Faustino Sarmiento le decía: "Afortunadamente, tengo un carácter maleable y siempre me fue tan halagüeño el abrir un libro de poesía como otro de matemáticas'; palabras que denotan su particular cariño por los temas científicos. (Gutiérrez, 1866).

Cuando estudiante fue empleado de la Comisión Topográfica donde su superior Avelino Díaz, precoz profesor de matemáticas del curso preparatorio de la Universidad de Buenos Aires, lo designó para "adiestrar algunos niños jóvenes en el manejo práctico de los instrumentos", por su habilidad y conocimientos para realizar tareas de agrimensura. (Zinny, 1958, 277).

En 1823, a la edad de 14 años, cuando se desempeñaba como dibujante en esa Comisión, Gutiérrez rendía examen en el curso de Geometría de la Universidad, junto con su amigo Juan Saubidet. La crónica del periódico "El Argos destaca la resolución de problemas algebráicos por el "muy adelantado joven Gutiérrez" entre otros temas y exposiciones efectuadas durante dicho examen. (El Argos, 1923).

Gutiérrez al recordar la relación con Avelino Díaz, señala que en una calurosa mañana de las vacaciones del primer año, fueron sorprendidos por éste en la oficina del Departamento Topográfico, disfrutando de un racimo de uvas compradas en el mercado y de un libro de poesías adquirido en la librería de Mr. Lacerf, "con el ahorro de dos meses de nuestro escaso sueldo de delineador". (Gutiérrez, 1915, 589).

El 29 de enero de 1836, desempeñando el cargo de ingeniero en el Departamento Topográfico estuvo presente en la medición del ancho de la iglesia catedral para establecer un patrón de medida del metro lineal, junto con Felipe Senillosa, autor de una memoria sobre este trabajo y el coronel José Arenales en ese entonces presidente de aquella repartición de la provincia. (Zinny, 1958, 278).

La situación política imperante durante el gobierno de Rosas lo impulsó a exiliarse a Montevideo. El 19 de mayo de 1840 en una breve misiva le comunicaba a Vicente López haber conseguido a manera de milagro mi pasaporte para fuera del país" y al mismo tiempo le pedía comunicara a su hijo Vicente Fidel, "que han cesado mis padecimientos". Palabras que desnudan su callada oposición a la política imperante en el Gobierno. (AGN Vll-21-l-6 Nº 3747).

Tres años más tarde, desde la orilla oriental del Río de la Plata, se embarca con Alberdi para visitar Europa. En Turín, nos dice este último, se reúne con Carlos Ferrari antiguo encargado del cuidado de los instrumentos de física y química de los laboratorios de la Universidad y del Museo de Ciencias Naturales que, para ese entonces, había regresado a su país natal. (Gutiérrez, 1915,27).

Más tarde, a su retomo de Europa, Gutiérrez se radica temporariamente en el sur del Brasil debido al sitio que sufría la ciudad de Montevideo, debiendo dedicarse a efectuar trabajos de agrimensura para lograr su subsistencia. En busca de mejores perspectivas decide luego trasladarse a Chile, donde en 1848 se lo nombra Director de la Escuela Naval de Valparaíso, oportunidad en la cual, nos informa Zinny, arregló y puso en castellano una Geometría elemental, bajo el título de Elementos de Geometría, dedicados especialmente a los niños y artesanos de América (Zinny, 1958, 293).

Derrotado Rosas en la batalla de Caseros, volvió en abril de 1852 a radicarse en Buenos Aires, luego de cruzar la cordillera de los Andes y se incorporó al gabinete del gobernador Vicente López, como su ministro de Gobierno, adoptando medidas tendientes a revertir la situación de estancamiento existente en las responsabilidades que debía cumplir la provincia en materia de obras de ingeniería.

El decreto de fecha 16 de junio de 1852, debido a su iniciativa, dispuso la creación de un Consejo de Obras Públicas destinado fundamentalmente al estudio de todos los proyectos relativos a obras y trabajos públicos, tales como caminos, canales. muelles, puertos, refacción y construcción de edificios del Estado"; hecho que una vez más señala su preocupación por los temas relacionados con la técnica.

Para integrar ese Consejo convocó a los mejores hombres que se encontraban en Buenos Aires, con larga experiencia en esas obras, entre ellos a Felipe Senillosa, Carlos Pellegrini, José María Romero y Pedro Benoit, entre otros. (Registro Oficial) Designado rector de la Universidad el 1º de abril de 1861, cargo que desempeñó hasta su jubilación, Gutiérrez reitera su interés en el desarrollo de la enseñanza técnica y la formación de profesionales y en consecuencia eleva al Gobierno de la provincia de Buenos Aires, de quien dependía la universidad, un proyecto para la creación del Departamento de Ciencias Exactas en esa casa de estudios.

Esta iniciativa tenía origen en la necesidad de enfatizar el estudio teórico y práctico de la enseñanza de materias científicas que, durante largos años, habían sido descuidadas por el escaso interés otorgado por el gobierno y la sociedad porteña a este tipo de actividades.

El 16 de junio de 1865, siguiendo las recomendaciones aludidas, por decreto del gobierno de la provincia se restablece en la universidad el Departamento de Ciencias Exactas comprendiendo la enseñanza de las Matemáticas puras y aplicadas y de la Historia Natural, estudios que prácticamente habían dejado de existir en la década del 30. (Besio Moreno, 1953, 71).

Esa permanente preocupación por el adelanto de la ciencia en el país le conduce, luego del arribo del doctor Germán Burmeister, a apoyar la creación de la Sociedad Paleontológica de Buenos Aires, formada el 10 de agosto de 1866, surgida en una reunión celebrada en la universidad con la presencia de 22 personas, en la cual éste dio un resumen del objetivo que tendría la sociedad.

Gutiérrez, designado presidente, leyó el reglamento provisorio y desarrolló las ideas de aquel. El objeto principal de la sociedad sería estudiar y dar a conocer los fósiles de la provincia de Buenos Aires y el fomento y acrecentamiento del Museo de Ciencias Naturales. (Revista Farmacéutica) La vinculación personal de Gutiérrez con Burmeister se explica por el apoyo que el rector de la universidad brindó a la labor del sabio alemán como director del Museo Público de Buenos Aires y al común interés de ambos por el estudio de las ciencias naturales. (Aura, 1996).

Gutiérrez redactó innumerables artículos destinados a exaltar a los hombres y los hechos científicos que tuvieron lugar en el Río de la Plata, publicados en su mayor parte en la "Revista de Buenos Aires" y en su sucesora la "Revista del Río de la Plata". Sin embargo, cronológicamente, su trabajo inicial relativo a esos temas apareció en el número 14 de "Mundo Americano primer periódico semanal ilustrado con láminas litografiadas que apareció en Buenos Aires en 1835, editado por César Hipólito Baclé. En el trabajo titulado "Megatherium", Gutiérrez efectuaba una descripción del terreno donde fue encontrado este fósil y comentaba acerca de otro ejemplar encontrado a las orillas del río Salado y remitido a Londres por el cónsul británico Woodbine Parish.

Entre otros artículos relacionados con antecedentes históricos relativos a temas de las ciencias físico-matemáticas y naturales publicó "La paleontología en las colonias españolas", "Sobre el hombre prehistórico en la República Argentina", "Nuestro primer historiador Ulrico Schmidel", y "Trabajos de la Sociedad de Ciencias Físiças y Matemáticas".

En el primero de esos artículos, Gutiérrez analiza un expediente originado por el Cabildo de Buenos Aires en 1776, con motivo del hallazgo de restos fósiles en el partido de Arrecifes, que remitidos a España, constituyeron el esqueleto de un Megatherium, exhibido luego en el Gabinete de Madrid. (Revista de Buenos Aires).

Con respecto al dedicado al hombre prehistórico, se trata de una breve síntesis que destaca el interés que despiertan los estudios arqueológicos realizados en la provincia de Catamarca para descubrir restos de antiguas civilizaciones indígenas pobladoras del territorio argentino. Gutiérrez hace mención a los descubrimientos del profesor Liberani y de Francisco R Moreno, enumerando algunas de las piezas de cerámica, cobre y piedra encontradas que a su criterio deberían contribuir a "alentar a los jóvenes compatriotas a exploraciones etnográficas". (Gutiérrez 1866).

Félix Weinberg señala que algunos trabajos quedaron sin ser publicados como "Efemérides de la Provincia de Buenos Aires desde 1810" y una "Carta de los viajes de descubrimiento y expediciones militares hechos en la Provincia de Buenos Aires", este último hubiera resultado de indudable interés para conocer la historia de la geografía de esta provincia. (Weinberg, 1958, 57).

El 31 de marzo de 1868, meses antes de asumir la presidencia de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, Gutiérrez se dirige al ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Avellaneda para ofrecer el manuscrito de una obra de la cual es autor, que lleva por título "Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Buenos Aires".

¿Qué resolución adopta el Gobierno a cargo de Alsina? Con la firma de éste y Avellaneda dispone, quince días después de la fecha indicada: "Que es un deber del Gobierno fomentar trabajos como los que han ocupado la laboriosidad del doctor Gutiérrez que, a más de su utilidad reconocida, viene a auxiliar la acción de los poderes públicos respecto de uno de los objetos que deben preocupar principalmente su atención". (Gutiérrez, 1915,42).

Por estas razones se hará cargo de la impresión del libro y "está dispuesto a adquirir la propiedad de la obra en nombre de la Universidad si es que se sirve cederla por la cantidad que fije oportunamente la Legislatura".

Este libro constituye un valioso aporte al estudio histórico de los antecedentes de la educación superior en Buenos Aires, desde la época de la colonia hasta mediados del siglo XIX, en la cual su autor incluyó diversos artículos y comentarios en sus "Estudios Biográficos acerca de las personalidades que se destacaron en las actividades intelectuales en la ciudad porteña, rescatando datos inéditos que fueron salvados del olvido. En esas páginas Gutiérrez se preocupó por señalar la actuación de varios científicos y profesores que pasaron por las aulas de la universidad mostrando su particular interés en los temas vinculados a las matemáticas y la física, además de los estudios de jurisprudencia, medicina y cirugía.

Pocos años después de la creación de la Sociedad Científica Argentina se dirige al secretario de la institución, en ese entonces Estanislao Zeballos, para solicitar su incorporación corno socio y donar una serie de obras de su propiedad con destino a la biblioteca de la institución. En la carta que adjunta con los libros en donación, Gutiérrez se refiere a la necesidad de efectuar un relevamiento de las obras escritas sobre temas científicos, lo cual señala, "debería tratarse con detención; pero según la extensión que yo le confiero y de que es susceptible mi idea me llevaría a hacer la historia del estado en que se encuentran en la América que habla español, las ciencias físicas y las matemáticas aplicadas, tarea muy superior a mis fuerzas y difícil de desempeñar por la escasez de materiales indispensables para su trabajo que no ha sido hecho por nadie que yo sepa". (Archivo de la S.C.A.).

La consideración que merecía Gutiérrez con respecto a sus conocimientos científicos se evidencia por su participación como jurado en la discusión promovida por el hallazgo de una "tumulo" indígena en la provincia de Buenos Aires realizada por Pedro Pico en julio de 1877, trabajo presentado a la consideración de los miembros de la Sociedad Científica Argentina. El doctor Carlos Berg y el perito Francisco Pascasio Moreno en un informe redactado en octubre de dicho año señalaron que los restos encontrados no eran los primeros de este tipo. Esta opinión originó una polémica que se sugirió fuera dilucidada con la intervención de Gutiérrez como árbitro y la participación de Berg, Moreno, Pico y Zeballos.

Pese a las dificultades que Gutiérrez argumentaba existían para redactar una historia de los trabajos relacionados con la ciencia en el Río de la Plata, se decidió encararlo y a tal fin escribió una serie de capítulos al respecto con la intención de ofrecer una conferencia sobre el tema en la Sociedad Científica Argentina. La muerte lo sorprendió sin poder completarlo y darlo a conocer, pero sus originales fueron rescatados y se publicaron en la Revista Nacional (1886) en varios números.

Juan María Gutiérrez titula ese trabajo "Crónica del desarrollo de las ciencias matemáticas y de observación en el Río de la Plata" (1878), donde comienza por recordar a los científicos que se dedicaron a la descripción geográfica de las tierras de esa zona, trazando los primeros mapas de la región, para continuar con aquellos que estudiaron su historia natural y los fenómenos atmosféricos y finalizar relatando los estudios efectuados en los primeros años de la década del '20, del siglo XIX, en matemática, física y química en la ciudad de Buenos Aires.

Esta conferencia, que no pudo ser pronunciada, constituye un esbozo de una posible historia de la ciencia argentina que, sin dudas, hubiera escrito teniendo en cuenta los antecedentes que había recogido relacionados con las actividades científicas. Gutiérrez ha sido reconocido con alta estima por sus escritos literarios y poéticos, sin embargo estos han opacado un tanto los méritos que es preciso reconocerle por una obra que le define como el primer historiador de la ciencia y la técnica en el Río de la Plata. @


(*) El Ing. Juan Carlos Nicolau es Director del Instituto de Historia de la Ciencia y la Técnica de la Sociedad Científica Argentina (Avda. Santa Fe 1145 - Buenos Aires, Argentina)


Referencias Bibliográficas

  1. Archivo General de la Nación (abreviatura A.G.N).
  2. Archivo Sociedad Científica Argentina. Carta de Gutiérrez del 19 de octubre de 1876.
  3. Auza, Néstor I. (1996) - Germán Burmeister y la Sociedad Paleontológica (1866-1868). Academia Nacional de Historia - Investigaciones y Ensayos, Nº 46.
  4. Besio Moreno, N. (1933) - La enseñanza y el origen del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.
  5. El Argos de Buenos Aires. Nº 98, 6 de diciembre de 1923.
  6. Gutiérrez, Juan María (1915) - Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Buenos Aires. Editorial La Cultura.
  7. Gutiérrez, Juan María (1866) - Carta a D. F. Sarmiento en Museo Sarmiento, carpeta 29, Carta Nº 3384.
  8. Menéndez y Pelayo, Marcelino (1895) - Antología de poetas hispanoamericanos. Madrid.
  9. Registro Oficial de la República Argentina - Nº 2151, p. 137.
  10. Revista Farmacéutica, año VIII, CV Nº 1.
  11. Revista de Buenos Aires, Tº II, Nº 41, septiembre de 1866.
  12. Rojas, Ricardo (1948) - Historia de la Literatura Argentina. Editorial Losada.
  13. Weinberg, Félix (1958) - El Salón Literario de 1837. Ed. Hachette.
  14. Zinny, Antonio (1958) - Estudios Biográficos. Ed. Hachette.





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