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A partir de la reestructuración del sector nuclear en 1994 las tareas de control dosimétrico y ambiental de incumbencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica fueron transferidas, de la ARN, a personal del Centro Atómico Ezeiza que hasta ese momento realizaba otras tareas.
El nuevo grupo, que actualmente cuenta con seis integrantes (entre bioquímicos, biólogos y químicos), implementó un Proyecto que contempló la formación de un plantel técnico con capacidad de responder a la prestación del servicio requerido, a la construcción de instalaciones adecuadas y al equipamiento de las mismas. Los objetivos de desarrollo que el nuevo grupo prefijó consistían en:
- Garantizar la construcción de los espacios físicos la circulación interna de las muestras;
- Lograr la trazabilidad y reproducibilidad de los procedimientos técnicos;
- Asegurar un fondo de medición tan bajo como sea posible;
- Conseguir que la sensibilidad de los métodos utilizados fuera tal que permitiera efectuar el adecuado seguimiento del trabajador y el control del ambiente;
- Adecuar al laboratorio, en estado de operación plena, para su eventual inclusión en un sistema integral de evaluación de dosis y monitoreo ambiental.
El Laboratorio de Dosimetría Personal y de Área (DPA), inaugurado en diciembre de 1998, realiza el control dosimétrico interno de todo el personal que está expuesto a las radiaciones en los distintos centros atómicos, y en particular de quienes están vinculados al ciclo de combustible.
"En estos laboratorios realizamos la determinación de uranio, plutonio y de distintos radionucleidos, tanto en personas como en el ambiente, y esto incluye agua, pasto, sedimentos e incluso peces del arroyo que circunda al Centro Atómico Ezeiza" comenta Mirtha Tossi, Jefa del laboratorio.
A pesar de los controles y las medidas de precaución que toma el personal, existe la posibilidad de que alguien se irradie, por contacto o inhalación. El seguimiento es periódico, y se realiza con un criterio preventivo. "Contamos con la 'historia radiológica' de todo el personal, es decir con los datos que obtenemos en forma periódica de todas las dosis que recibe cada empleado".
La dosimetría del ambiente se realiza para prevenir las posibles reacciones que pueden producir los materiales radiactivos (como cesio, estroncio o cobalto) al ser liberados a la atmósfera. "Como nosotros somos los productores de ese aporte al ambiente, es nuestra la responsabilidad de chequear que esa contaminación no sea perjudicial, por eso tomamos muestras tanto del aire como de pastos y aguas.
El laboratorio cuenta con infraestructura y equipamiento de última generación. "Durante su construcción, se dedicó especial atención a cada uno de los sectores, según los requerimientos que tuvieran. Por ejemplo, en el droguero, donde se guardan las drogas y reactivos, se puso especial atención a los sistemas para renovación de aire, a fin de que no ingresaran vapores ácidos o alcalinos a dicho ambiente. De este modo, se logró que a través de un sistema de inyección y de extracción de aire, se calcularan las renovaciones necesarias para lograr un ambiente absolutamente limpio; este cuenta, además, con extracción independiente con sistema de filtrado, lo cual garantiza que todo lo que salga a la atmósfera esté limpio" comenta Tossi.
Se trabaja sobre la base de los valores fijados, para la eliminación de sustancias, en las leyes nacionales y provinciales de residuos peligrosos. Hasta el momento, no se han registrado valores fuera de lo normal, a pesar de que la planta de CONUAR realiza, en ocasiones, liberación de desechos producto de su actividad, pero que en ningún caso han superado los límites permitidos por ley.
"Nuestro grupo pertenece a la Unidad de Seguridad del CAE, que a su vez está compuesta por varios grupos de trabajo, entre ellos el de Oficiales de Seguridad, encargado de implementar medidas de remediación en caso de que se detectaran valores fuera de lo normal", comenta la Jefa del laboratorio.
En cuanto a la eliminación de los residuos que se producen en estos laboratorios, cuentan con un "doble sistema de piletas de lavado". "Hay piletas destinadas a eliminar los residuos ácidos, y especialmente destinadas a eliminar residuos con características de solventes orgánicos. Ambas cuentan con tuberías de materiales diferentes, que en cada caso se conectan a tuberías maestras, y que van, en el caso de los ácidos a trampas neutralizadoras, y en el caso de los residuos orgánicos a trampas evaporadoras. Es decir que los residuos llegan a la cloaca absolutamente limpios de los desechos de laboratorio".
Asimismo, sostiene Tossi, "todas las campanas de extracción tienen sistemas de filtros absolutos, es decir que cualquier desecho, ya sea en forma de aerosol o líquido, que se produzca dentro de los laboratorios, está perfectamente controlado".
El resultado del trabajo en equipo le permitió al Laboratorio de DPA ubicarse, en este corto tiempo, en un nivel tres de las Aseguradoras de Riesgo y Trabajo (ART), que en una escala de 0 -el más inseguro- a 4 -para quienes cumplen normas ISO 9000 o 14000- constituye un "nivel óptimo", según la propia evaluación de la Jefa del laboratorio. @

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