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México, 2 de junio del 2000. " La concentración urbana, el agotamiento de recursos forestales y el impacto del cambio climático, los tres problemas de América Latina "
El GEO América Latina y el Caribe es la más completa y actualizada evaluación que se haya hecho hasta el momento sobre la crisis ambiental de la región, además de reseñar los avances realizados y de presentar recomendaciones factibles y viables en el plano de política. GEO 2000 se realizó con la contribución de 850 expertos, más de 30 institutos ambientales y agencias de las Naciones Unidas. De parte de América Latina y el Caribe participaron: la Universidad de Chile, la Universidad de Costa Rica, el IBAMA de Brasil y la Universidad de las Indias Occidentales, que han sido los Centros Colaboradores de GEO 2000. Además debemos destacar la participación de numerosos expertos y representantes de los Gobiernos de la región.
México, 2 de junio del 2000. El informe regional que se presenta hoy sobre la situación y las tendencias futuras cuenta con un acervo estadístico considerable, compilando información del trabajo de más de cien expertos y de colaboradores del PNUMA sobre la situación ambiental de la región. A continuación se presentan algunos datos extraídos del Geo 2000: Perspectivas para América Latina y el Caribe:
Degradación del suelo:
- El 16 por ciento de la tierra de América Latina y el Caribe está afectada por la degradación del suelo. El impacto es mayor en Mesoamérica, donde alcanza el 26 por ciento del área subregional. Esto quiere decir que impacta el 74 por ciento de la tierra cultivada, al igual que un 11 por ciento de los pastos permanentes y un 38 por ciento de los bosques. En América del Sur, la degradación afecta el 14 por ciento del territorio: un 45 por ciento de la tierra cultivada, un 14 por ciento de los pastos permanentes y un 13 por ciento de los bosques.
- La erosión alcanza en América del Sur 170 millones de hectáreas (68 por ciento del área degradada) y unos 58 millones de hectáreas en Mesoamérica (82 por ciento del total afectado).
- El 60 por ciento del territorio mexicano (unas 120 millones de hectáreas) está afectado por un proceso de degradación severo o extremo. El 70 por ciento del territorio Argentino (cerca de 200 millones de hectáreas) se encuentra en zonas áridas y semiáridas, bajo riesgo de desertificación. Se estima que el 7,5 por ciento de su territorio se ha desertificado. En Chile, el proceso de desertificación afecta una superficie de 47,3 millones de hectáreas (62,2 por ciento del territorio nacional).
- Las pérdidas totales por desertificación alcanzan cerca de los mil millones de dólares al año. Si éste monto se suma a la sequía, llega a 4.800 millones de dólares anuales.
- La superficie degradada ha crecido en forma preocupante en Panamá. Entre 1970 y 1987 aumentó en casi un 60 por ciento, afectando al 27 por ciento de la superficie total del país.
Bosques:
- Entre 1980 y 1990 América Latina y el Caribe consumió 61 millones de hectáreas de su cobertura forestal (el 6 por ciento), siendo la mayor pérdida forestal del mundo. Entre 1990 y 1995 se perdieron 5.8 millones de hectáreas anuales. En Paraguay, la cobertura forestal de la región oriental disminuyó de un 55 por ciento en 1945 a un 18 por ciento en 1991 y en la región occidental, disminuyó de un 70 por ciento de cobertura a un 45 por ciento en el mismo período. Brasil perdió 15 millones de hectáreas entre 1988 y 1997. América Central tuvo la mayor tasa de deforestación en la región entre 1990 y 1995, con un 2,1 por ciento anual.
- El uso de leña para la combustión representa un 78 por ciento de la producción maderera en América Latina y el Caribe.
- El Caribe, con sus 22,8 millones de hectáreas, ha perdido el 1,7 de la superficie forestal anualmente entre 1990 y 1995.
- En Guyana, una sola compañía ha recibido seis millones de hectáreas de bosques como concesión forestal.
- Una combinación de tala con sequía está aumentando la inflamabilidad de los bosques de la región. La extracción selectiva de la madera aumenta la vulnerabilidad a los incendios, permitiendo la penetración de la luz solar hasta la capa combustible del bosque. Los incendios, que normalmente no se incluyen en los programas de monitoreo sobre la deforestación, pueden aumentar hasta en un 60 por ciento el área de bosque afectada por la actividad humana.
- Con frecuencia se atribuyen los fuegos a los pequeños agricultores, pero es necesario anotar que el 12 por ciento de la superficie de bosque talado en la Amazonia brasileña se destina a la agricultura y el 88 por ciento restante se usa para pastos.
- Entre octubre de 1998 y noviembre de 1999 se identificaron a través de satélites 208.364 focos de calor (registro de calor superficial superior a los 47 grados centígrados) en América del Sur. Brasil produjo el 66,41 por ciento de éstos focos; Argentina lo siguió con un 10,85 por ciento y después continúan Bolivia (10,50 por ciento ) y Paraguay (8,2 por ciento ).
- En sólo siete días, del seis al doce de octubre de 1999, 351 incendios forestales arrasaron con más de tres millones de hectáreas en Bolivia. Una sequía ocasionada por el fenómeno de El Niño en 1997 coadyuvó a la propagación de 225 incendios, consumiendo 207.000 hectáreas de bosques y pastos naturales en República Dominicana. Un caso grave, si se piensa que en los cinco años anteriores 247.000 hectáreas fueron afectadas por el fuego.
Biodiversidad:
- La región de América Latina y el Caribe, con 1.244 especies de vertebrados es la segunda, después de Asia y el Pacífico, en tener la mayor cantidad de especies animales amenazadas. Brasil tiene el segundo número de aves amenazadas en el mundo (103 especies) y Perú y Colombia ocupan el quinto lugar con 64 especies cada uno. En Argentina están amenazados más del 50 por ciento de los mamíferos y aves. En Chile el 51 por ciento de los mamíferos, el 58 por ciento de los reptiles y el cien por ciento de los peces tienen problemas de conservación. La conversión de hábitats ha sido severa en los bosques de América Central, el bosque del Chaco, los ecosistemas de sabana en el Cerrado brasileño, que alberga la mayor diversidad de flora de sabana en el mundo y los territorios de arbustos mediterráneos de la costa del Pacífico.
- Hasta ahora se han descripto 1,7 millones de especies en el mundo y las estimaciones van de cinco a cien millones de especies. América Latina y el Caribe cuenta con el 40 por ciento de las especies vegetales y animales del planeta y mantiene la mayor diversidad de flora del mundo.
Agua dulce:
- La región latinoamericana es extremadamente rica en recursos hídricos. Con sólo el 12 por ciento del área terrestre total y el seis por ciento de la población, recibe el 27 por ciento de la escorrentía total (la mayor parte concentrada en la cuenca del Amazonas). No sucede así en el Caribe , en Barbados, por ejemplo, que es uno de los diez países más áridos del mundo y los estados isleños de la subregión tienen una dotación de recursos hídricos por habitante considerablemente inferior a los de otros grupos isleños del mundo: apenas un 13,3 por ciento menos que los que se encuentran en el Océano Índico y un 1,7 por ciento del existente en el Pacífico Sur.
- Los problemas regionales de disponibilidad de agua están aumentando. En 1995 México era el único país del continente que consumía más del 10 por ciento del agua disponible, pero ahora tanto México como Perú utilizan más del 15 por ciento de sus reservas totales de agua dulce cada año.
Áreas Costeras y marinas:
- El 60 por ciento de la población de América Latina y el Caribe vive a menos de cien kilómetros de la costa.
- Un 80 por ciento de las existencias pesqueras explotables en el Atlántico suroccidental y un 40 por ciento en el Pacífico suroriental se encuentran en máxima explotación, sobreexplotación o agotamiento. En el Caribe, ésta cifra asciende al 35 por ciento.
- Más de mil millones de toneladas de sedimentos son depositadas en el Gran Caribe anualmente. Entre el 80 y el 90 por ciento de las aguas que llegan al mar no son tratadas, afectando los manglares (en México se ha perdido el 65 por ciento de los manglares) y los arrecifes.
Atmósfera superior y ozono:
- La principal fuente de emisiones atmosféricas en América Latina y el Caribe es la deforestación.
- Muchos países tienen un importante potencial para detener las emisiones de carbono, dadas las fuentes regionales de energía renovable y el potencial de los programas de conservación forestal y reforestación para proveer sumideros de carbono muy valiosos.
Áreas urbanas:
- Casi tres cuartas partes de la población regional se concentran en unas pocas grandes ciudades, en condiciones de hacinamiento y con severas carencias de servicios básicos. Esta urbanización no planificada agrava los problemas de uso del suelo, deterioro costero marino, calidad del aire, uso y contaminación de agua, y manejo de desechos sólidos y peligrosos.
- La cantidad de metales pesados, químicos sintéticos y desechos peligrosos que llega a las aguas subterráneas proveniente de los botaderos de basura y otras fuentes no puntuales (escorrentía, infiltración en zonas agrícolas) parece duplicarse cada quince años en América Latina. Muchas de las grandes áreas metropolitanas de la región, al igual que la mayoría de las islas del Caribe, son altamente vulnerables a la elevación en el nivel del mar.
- Para recoger y enterrar los residuos peligrosos de la región, es decir aquellos que plantean un riesgo a la salud humana y al ambiente, como son los desechos tóxicos, reactivos, corrosivos, radioactivos, inflamables o infecciosos, se requeriría una flotilla de treinta mil camiones y 350 mil metros cúbicos de tierra al día. @
Para mayor información: www.rolac.unep.mx/geo2000/index.htm
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