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   Edición 72 / Julio del 2000

Información General




FMAM - Fondo para el Medio Ambiente Mundial

Marco para las Actividades del FMAM Relativas a la Degradación de la Tierra


INTRODUCCIÓN

1. En febrero de 1995, el Consejo del FMAM aprobó un docu­mento sobre el alcance de las actividades y la estrategia operacio­nal en lo que respecta a la degradación de la tierra (GECIC.318), en cuanto se relaciona con las esferas de actividad del FMAM, en particular la diversidad biológica, el cambio climático y las aguas internacionales. Pidió a la Secretaría que tuviera en cuenta sus observaciones en la revisión del documento y que integrara sus elementos fundamentales en la Estrategia Operacional del FMAM.

En octubre de 1995, el Consejo aprobó la Estrategia Operacional del FMAM (GEFIC.6I4IRev.1) en que se integraba de manera apropiada la degradación de la tierra, y pidió a la Secretaría que distribuyera el documento sobre degradación de la tierra como documento de referencia y como ayuda para la preparación y eje­cución de actividades en la interfaz entre la degradación de la tie­rra y las esferas de actividad del FMAM.

2. De conformidad con la orientación del Consejo, en el pre­sente documento se incorporan las observaciones del Consejo y se hace una exposición general de los problemas, los principios, el contenido y las modalidades de programación en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM. Esto tiene tres propósitos:

  1. Aclarar el contexto y los fundamen­tos de las actividades del FMAM relativas a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra, y los problemas que entraña su diseño y ejecución;
  2. Delinear los tipos de actividades que podría financiar el FMAM en la interfaz entre la degradación de la tierra y sus esferas de actividad, y determinar su alcance, y
  3. Presentar un marco operacional para la preparación y ejecución de esas actividades.

PRIMERA PARTE: PROBLEMAS Y ALCANCE

1. CONTEXTO

1.1 En el Artículo 3 del Instrumento Constitutivo del Fondo para el Ambiente Mundial Reestructurado, en virtud del cual se establece el FMAM, se indica que se podrá recibir financiamiento para cubrir el costo adicional convenido de las actividades referi­das a la degradación de tierras, fundamentalmente desertificación y deforestación, en la medida en que se relacionen con las cuatro esferas de actividad del Fondo.

1.2 En los apartados c) y e) del párrafo 8 del Artículo 4 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y en el párrafo 7 del Artículo 20 del Convenio sobre la Diversidad Biológica se prevé la consideración especial de los paí­ses con zonas áridas y semiáridas y los expuestos a la desertifica­ción y la sequía.

1.3 En el apartado b) del párrafo 2 del Artículo 20 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertifi­cación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África se establece que “los países Partes desarrollados, se comprometen a promover la movilización de recursos financieros suficientes, oportunos y previsibles, con inclusión de recursos nuevos y adicionales del FMAM, para los gastos adicionales convenidos de las actividades de lucha contra la desertificación relacionadas con sus cuatro esferas principales de acción, de conformidad con las disposiciones pertinentes del Ins­trumento Constitutivo del FMAM”.

1.4 En el Programa 21 y en la Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria de principios para un consenso mun­dial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sos­tenible de todo tipo, aprobada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo, se pone de relieve la importancia de la conservación y el uso sostenible de los bosques y se exhorta a aumentar la cooperación internacional para promover la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de bosques.

1.5 En este contexto y habida cuenta de lo indicado en la Introducción y en la Sección 1, en la Sección II del presente docu­mento se señalan algunas consideraciones de política para la formulación de programas en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM. El logro de beneficios locales y nacionales, como el aumento de la productividad de la tierra, la mejora de la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola y rural, son con frecuencia el motivo que impulsa las intervencio­nes encaminadas a prevenir y luchar contra la degradación de la tierra; sin embargo, los fundamentos para la participación del FMAM en esta esfera son el logro de beneficios para el ambiente mundial.

En la Sección III se examina la naturaleza de la interfaz de las esferas de actividad del FMAM con la degrada­ción de la tierra, se analizan las bases de las actividades del FMAM al respecto y se indica su posible alcance. Los ejemplos de activi­dades que se considera que podrían recibir apoyo del FMAM se basan en la intensidad del vínculo que guardan la prevención y lucha contra la degradación de la tierra con las esferas de actividad del FMAM.

En la Sección IV (incluido el Apéndice) se hace una descripción breve de actividades de la etapa experimental y otras actividades, como ejemplos de iniciativas en marcha, y se señala la necesidad de una cooperación estrecha entre el FMAM y las ins­tituciones de desarrollo en esta esfera. En la Sección V se expone un enfoque estratégico respecto de la preparación y ejecución de las actividades del FMAM relativas a la degradación de la tierra.

En la Segunda Parte del documento se examina más detenida­mente el marco operacional para las actividades de programación en la interfaz entre las esferas de actividad del FMAM y la degradación de la tierra.

II. CONSIDERACIONES DE POLÍTICA

1.6 El interés del FMAM en el financiamiento de actividades encaminadas a prevenir y luchar contra la degradación de la tierra se deriva de la naturaleza y magnitud de su vinculación con el ambiente mundial, especialmente en lo que res­pecta a la diversidad biológica, el cambio climático y las aguas internacionales.

1.7 Las actividades financiadas por el FMAM para la pre­vención y lucha contra la degradación de la tierra deben lograr resultados que no podrían obtenerse de otra manera. El financiamiento por el FMAIN4 del costo incremental debe complementar los esfuerzos en marcha y previstos para lograr beneficios para el ambiente mundial. No debe sustituir otras fuentes de financiamiento disponible para la lucha contra la desertificación y la deforestación.

1.8 El aumento de la productividad de los recursos y la mejora de las condiciones de vida suelen ser objetivos centrales relacionados con la lucha contra la desertificación y la deforesta­ción. El apoyo del FMAM a este respecto debe contribuir a inte­grar las preocupaciones relativas al ambiente mundial en los esfuerzos de desarrollo sostenible desplegados en las regiones y los países afectados.

1.9 El financiamiento del FMAM para la prevención y el control de la degradación de la tierra se destinará a esferas priori­tarias que reciben financiamiento insuficiente de los gobiernos y los organismos de desarrollo a causa de los riesgos y la incerti­dumbre acerca del rendimiento de las inversiones; los largos perío­dos que deben transcurrir para el logro de esos beneficios; la nece­sidad de coordinar desde un comienzo las políticas y los programas entre sectores, provincias y países, y la complejidad que entraña el fortalecimiento de las capacidades regionales y nacio­nales para lograr beneficios para el ambiente mundial jun­tamente con beneficios locales y nacionales.

1.10 El financiamiento por el FMAM de actividades en la interfaz entre la degradación de la tierra y sus esferas de actividad ayudará a menudo a lograr objetivos ambientales en el ámbito mundial en múltiples esferas de actividad. Se estudiarán exhaustivamente esas oportunidades, de acuerdo con las estrategias operacionales para las esferas de actividad. Se indicarán claramente, cuando exis­tan, los beneficios relativos para las esferas de actividad relaciona­dos con esas intervenciones.

1.11 Los países que experimentan degradación de la tierra toman medidas para detenerla, por ejemplo, mediante la mejora de las prácticas de cultivo y de pastoreo, la aplicación de políticas y la planificación del aprovechamiento de la tierra, la reducción de la pérdida de suelos, la forestación, la reforestación, la reforma institucional y de las políticas para mejorar la gestión de los bos­ques y la mejora de la ordenación de las aguas. Esas medidas entrañan costos, sufragados por los países interesados y los orga­nismos de asistencia para el desarrollo, relacionados con el logro de objetivos nacionales.

En consecuencia, muchas veces el finan­ciamiento del FMAM en esta esfera será sólo un componente de un esfuerzo en colaboración. Al mismo tiempo que se procura lograr beneficios mundiales, se facilitarán también los esfuerzos de los países pon aplicar la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África y la Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mundial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de bosques de todo tipo.

1.12 Las actividades del FMAM relacionadas con la preven­ción y lucha contra la degradación de la tierra tendrán más impacto cuando sean impulsadas por los países y estén diseñadas como parte integral del marco de políticas y de planificación esta­blecido por los gobiernos. Los programas de acción regional y nacional para la conservación de la diversidad biológica y el apro­vechamiento sostenible de sus componentes, y para la prevención y la mitigación del cambio climático, podrían proporcionar un contexto de programación eficaz para la participación del FMAM. Además, los programas regionales y nacionales con arreglo a la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertifi­cación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Gra­ves, en particular en África, y los destinados a la protección de los bosques y las aguas internacionales, pueden facilitar la programa­ción de actividades del FMAM.

1.13 De la misma manera que los proyectos de lucha contra la degradación de la tierra encaminados a aumentar la productivi­dad agrícola pueden reportar beneficios para el ambiente mundial, los proyectos que tienen principalmente este último objetivo pueden aumentar la productividad de las tierras y pro­mover el desarrollo agrícola y rural. El objetivo dominante del proyecto podría depender de la concentración en el logro de bene­ficios nacionales o mundiales. El examen regular de la experiencia obtenida de los proyectos y los programas en marcha en la inter­faz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM, y las consultas con los países e instituciones interesados, ayudarán al FMAM a mejorar progresivamente la concentración de sus intervenciones.

1.14 La desertificación y la deforestación están estrechamente relacionadas con la forma en que se usan los recursos naturales. En consecuencia, la participación de las comunidades interesadas es esencial en los proyectos del FMAM relacionados con la preven­ción y lucha contra la degradación de la tierra, al igual que en las actividades previstas en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África, y en la Declara­ción autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mundial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo.

III. ALCANCE DE LAS ACTIVIDADES EN LA INTERFAZ ENTRE LA DEGRADACIÓN DE LA TIERRA Y LAS ESFERAS DE ACTIVIDAD

1.15 La interfaz entre la degradación de la tierra, fundamental­mente la desertificación y la deforestación, y las esferas de activi­dad del FMAM es considerable. En algunos de los proyectos de la etapa experimental del FMAM se encaran aspectos de lucha con­tra la degradación de la tierra. Por otra parte, es posible que algu­nas actividades no relacionadas con el FMAM encaminadas a la lucha contra la desertificación y la deforestación contribuyan a la mitigación del cambio climático, a la conservación de la diversi­dad biológica y al control de la contaminación de las aguas inter­nacionales. (Se sabe actualmente menos sobre el posible vínculo entre la degradación de la tierra y el agotamiento de la capa de ozono.) En esta sección se indican los elementos comunes entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del 1RMAM y se identifican los tipos de actividades que podría apoyar el FMAM, en colaboración con otras instituciones interesadas.

A. Degradación de la tierra y cambio climático

1.16 La deforestación causa pérdidas del almacenamiento de car­bono y aumenta las emisiones netas de carbono. En algunas de las actividades de la etapa experimental del FMAM se ha examinado la contribución que puede aportar el control de la deforestación a la mitigación del cambio climático. En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se reconoce el papel que cabe a la conservación y la ordenación sostenible de los bosques en la retención de carbono y la reducción de las emisio­nes de carbono. La protección de los bosques, la forestación y la reforestación pueden también desempeñar funciones muy impor­tantes en la prevención y el control de la degradación de la Tierra.

1.17 Han empezado a elaborarse modelos útiles del impacto de los cambios inducidos por el hombre en las tierras áridas sobre la atmósfera terrestre y sobre el equilibrio global de energía, pese a las muchas y complejas interacciones que esto entraña. Se pro­ducen aparentemente perturbaciones del equilibrio de energía de la atmósfera como resultado de cambios en el albedo, los niveles de humedad del suelo, la irregularidad de las superficies y la com­posición de la atmósfera.

Estos fenómenos son resultado de la degradación de la tierra y pueden llevar al calentamiento o el enfriamiento de algunas zonas o regiones locales. En las regiones muy áridas, el componente del albedo de superficie domina las respuestas climáticas, y la desertificación puede tener un efecto de enfriamiento. En las regiones menos áridas, donde la humedad del suelo es mayor, las zonas que sufren degradación de la tierra a menudo experimentan calentamiento a causa de la evapotranspi­ración reducida.

Se sabe que las sequías frecuentes y prolongadas aumentan las temperaturas locales y regionales en las tierras ári­das. A medida que avanza la investigación científica, se harán más claros los vínculos entre el cambio climático y la degradación de las tierras áridas.

A.1 Reducción de las emisiones de carbono

1.18 El insumo antropogénico mundial de carbono proveniente de fuentes relacionadas con la energía equivale aproximada­mente a seis gigatoneladas por año. De ellas, se cree que sólo entre 0,1 y 0,2 gigatoneladas provienen de usos tradicionales de la energía en las tierras áridas. Es posible que las emisiones netas sean mucho menores, quizás sólo la mitad, porque en muchas zonas rurales la producción de leña es mayor que el consumo. Sin embargo, en las cercanías de los asentamientos humanos, especialmente alrededor de las zonas urbanas de tierras secas, es muy posible que ocurra lo contrario.

Aunque es posible que el insumo de emisiones de carbono de tierras áridas a nivel mundial actualmente sea moderado, se prevé que aumentará. La leña sigue siendo la fuente de energía más importante para la mayoría de las poblaciones de las tierras áridas. Con el aumento de la población y la falta de acceso a otras fuentes de energía, aumentaran sin duda las emisiones de anhídrido carbónico de la leña y el carbón.

1.19 La quema periódica de pastizales y la agricultura de corte y quema contribuyen significativamente a las emisiones de car­bono y partículas. La quema de pastizales es tradicional en muchos países en desarrollo. Por ejemplo, el sistema de cultivo de los chítemele en Zambia entraña la quema de madera y pastos y la aplicación de ceniza como fertilizante para el suelo.

Cuando la población aumenta lentamente y el desarrollo económico rural es lento, puede ocurrir que esos sistemas no contribuyan a un aumento neto de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero con la presión creciente de la población sobre la tierra, los perío­dos de barbecho necesarios para la recuperación del suelo y de la vegetación se hacen más breves, y esto lleva al agotamiento de nutrientes, la erosión de los suelos, la pérdida de la biodiversidad y el aumento de las emisiones netas de gases de efecto inverna­dero.

El proyecto de investigaciones agrícolas sobre alternativas a la agricultura de corte y quema del FMAM tiene por fin crear capacidad científica para evaluar el impacto de la agricultura de corte y quema y ampliar el conocimiento de alternativas viables.

1.20 La degradación de los suelos puede ser una fuente importante de emisiones de carbono. Se sabe que los suelos son repositorios importantes de carbono. Las sequías prolongadas o frecuentes y la degradación de los suelos reducen la capacidad de éstos de almacenar carbono. Aunque no se sabe en qué medida aumentan las emisiones netas de carbono como resultado de la degradación de la tierra, las investigaciones recientes indican que algunos cultivos pueden aumentar el almacenamiento subterráneo de carbono (véase la subsección A.2 sobre la retención y el alma­cenamiento de carbono).

1.21 Entre las actividades financiadas por el FMAM en la interfaz entre la reducción de las emisiones de carbono y la prevención y lucha contra la degradación de la tierra, teniendo en cuenta las actividades de asistencia para el desarrollo, podrían incluirse las siguientes:

  • Planificación y ordenación del uso sostenible de la tierra, y cooperación regional con el mismo objetivo a fin de permitir que los países logren una mejor correspondencia entre el potencial de producción y el aprovechamiento de las tierras (por ejemplo, como tierras de cultivo de secano o de regadío, tierras de pastoreo, bosques, asentamientos humanos y bosques administrados o perennes);
  • Complementación de los esfuerzos de desarrollo encaminados a aumentar el uso de la energía solar, eólica y de biogás para la iluminación, el calentamiento de agua, la cocción de alimen­tos, el bombeo de agua y otras necesidades, y a aumentar el rendimiento energético de las cocinas de leña y los hornos de producción de carbón, para reducir las emisiones netas de anhídrido carbónico, y
  • Con sujeción a la evaluación de los resultados de las activida­des de la etapa experimental del FMAM en esta esfera, fortale­cimiento de la capacidad nacional y regional de estableci­miento de redes de información, asistencia técnica y servicios de divulgación para introducir prácticas viables de ordenación de la tierra en lugar de la quema de pastizales y la agricultura de corte y quema.

A.2 Retención y almacenamiento de carbono

1.22 Las investigaciones recientes revelan que las tierras áridas pueden desempeñar una función importante en el almacena­miento y la fijación de carbono y que el control de su pérdida podría ayudar a mitigar el calentamiento mundial. Sin embargo, los conocimientos científicos sobre la magnitud de los ciclos de carbono en el suelo y el consenso de los expertos sobre su impor­tancia están aún en una etapa formativa.

1.23 Los datos obtenidos de África y Asia muestran que los agricultores plantan árboles a lo largo de los bordes de los campos como rompevientos y cercos, y también alrededor de las casas. Plantan también grupos de árboles en las tierras que no se usan para el cultivo. Sin embargo, las grandes inversiones de capital en cinturones verdes no han demostrado ser eficaces en función de los costos.

La asistencia para el desarrollo ha empezado a apoyar la plantación de árboles, así como los esfuerzos de agricultura mixta de árboles y cultivos de millones de agricultores para reducir la pérdida de suelos, aumentar la productividad agrícola y controlar la variabilidad del caudal de los ríos y los arroyos. Esos esfuerzos deberían también contribuir a la retención y al almacenamiento de carbono.

El proyecto piloto de forestación y capacitación a nivel de la comunidad del PNUMA en la India ayudó a los agri­cultores y a los niños a plantar millones de árboles y a establecer centros rurales de capacitación en forestación. El proyecto del FMAM de ordenación de las sabanas arboladas y plantación de árboles para la retención de carbono en el ámbito de los poblados de Benin se basa en la acción comunitaria para mejorar la gestión de la energía rural y aumentar la cubierta leñosa y el almacenamiento de carbono.

1.24 Las actividades financiadas por el FMAM en la interfaz entre la retención y el almacenamiento de carbono y la prevención y lucha contra la degradación de la tierra, teniendo en cuenta las actividades de asistencia para el desarrollo, podrían incluir el apoyo, en forma experimental, de programas nacionales y regio­nales encaminados a la regeneración ecológica y la prevención de la degradación de pastizales y bosques, con grandes posibilidades de aumento de la biomasa en sistemas de utilización de alimentos, fibras, madera y biomasa como combustible. Esto se haría teniendo presente la contribución a largo plazo de los pastizales y los bosques al almacenamiento de carbono, a la prevención de la pérdida de suelos y al control de la contaminación con sedimen­tos de las aguas internacionales.

B. Degradación de la tierra y biodiversidad

1.25 En algunos proyectos de la etapa experimental se encara el vínculo entre la pérdida de biodiversidad y la deforestación en las zonas tropicales húmedas. En la Estrategia Operacional del FMAM para la diversidad biológica se pone de relieve la gestión sostenible de los ecosistemas forestales, incluidas las actividades encaminadas a la reforestación, la forestación y la lucha contra la deforestación. La pérdida de diversidad biológica tras la desertificación y la deforestación en los ecosistemas de tierras áridas recibirá también atención especial, teniendo en cuenta las consideraciones que se exponen a continuación.

1.26 Las tierras áridas son más conocidas por su diversidad genética dentro de las especies que por la variedad o la riqueza de especies. Sin embargo, contienen importantes recursos de especies de plantas y de animales, incluidos microorganismos. Las especies de tierras áridas tienen una distribución geográfica notablemente restrictiva (endemismo) y una gama de adaptaciones morfológicas, físicas y químicas a su medio difícil. Por ejemplo, la flora de la zona central de Chile, que tiene un clima mediterráneo, está com­puesto por unas 1.500 especies en una zona de menos de 100.000 kilómetros cuadrados.

1.27 Muchos de los cultivos alimentarios más importantes provienen de tierras áridas. Los cultivos y frutas autóctonos de las tierras áridas son bien conocidos por su adaptabilidad y por su resistencia a las enfermedades y las condiciones difíciles, y son una fuente valiosa de selección genética de plantas. Hace más de 15 años, Francia estableció el Conservatorio Botánico de Porquerolles para proteger las especies vegetales mediterráneas. Con el apoyo del FMAM, Turquía está desarrollando enfoques in situ para proteger especies silvestres (trigo silvestre, garbanzos, lentejas y cebada) y árboles (perales, manzanos, nogales, castaños, olivos y pistachos) en la región semiárida de Anatolia oriental.

1.28 Las especies de tierras áridas son sumamente adaptables a las condiciones ambientales difíciles. Esto hace que sean una fuente vital de material genético para mejorar las variedades y aumentar su tolerancia a la sequía y su resistencia a las enferme­dades. Por ejemplo, el gen resistente al enanismo amarillo de la cebada de Etiopía es una fuente importante de las cosechas anua­les de cebada de California, por valor de más de u$s 160 millo­nes.

El gen de alto contenido de lisina del sorgo también es origi­nario de Etiopía. La erosión de los suelos, el pastoreo excesivo y las sequías frecuentes plantean riesgos para cultivos y variedades de pastos de importancia mundial. El proyecto del FMAM en Etiopía titulado “Enfoque basado en los agricultores respecto de la conservación de recursos fitogenéticos de África” tiene por fin integrar esfuerzos de conservación en el ámbito de las explotaciones agrícolas con programas nacionales e internacionales de bancos de material genético.

1.29 Las especies de tierras áridas son también fuentes impor­tantes de productos comerciales e industriales como, por ejemplo, las gomas, las resinas, las ceras basadas en las plantas, los aceites y los biocidas. Como se demostró en el Instituto Internacional para la Margosa, el árbol de la margosa de la India (Azadirachata indica), que ha sido ampliamente introducido en zonas áridas, produce componentes activos contra una variedad de plagas.

Las especies de plantas de tierras áridas, por ejemplo, la vincapervinca, son fuentes de productos farmacéuticos valiosos. De los medica­mentos principales derivados de plantas en los Estados Unidos, alrededor de una tercera parte proviene de especies de tierras ári­das. El aloe vera es un ejemplo de planta medicinal tradicional que se utiliza hoy ampliamente para tratar todo tipo de problemas cutáneos.

1.30 Las tierras áridas proporcionan algunos hábitats críticos para la fauna y flora silvestres y la diversidad ecosistémica. Las marismas situadas en tierras áridas (por ejemplo, Hadejia-Nguru en Nigeria, la región de El Kala en Argelia y Cuatro Ciénagas en Coahuila, México,) sirven como zonas de nidificación y de cría indispensables para especies migratorias y son sumamente vulne­rables a la degradación de la tierra.

La región de El Kala propor­ciona el hábitat para los patos de cabeza blanca, los ciervos de Ber­bería y varias aves acuáticas migratorias, y sostiene también un sistema hidrológico crítico para la región mediterránea. Este eco-sistema frágil, igual que muchos otros ecosistemas de tierras áridas (por ejemplo, Parc Du Banc d’Arguin en Mauritania; Boucle du Niger; el lago Chad), están amenazados por la presión excesiva sobre la tierra y el agua, así como por la deforestación y la urba­nización. El pastoreo excesivo, la agricultura insostenible y el uso inapropiado de la tierra amenazan también la diversidad biológica en los ecosistemas de tierras áridas, que son sumamente sensibles al uso inapropiado.

1.31 La fauna y flora silvestres, cuando se ordenan adecuada­mente, pueden proporcionar medios de vida para las comunida­des rurales y también ayudar a conservar la diversidad biológica. Por el contrario, las presiones intensivas de la población sobre la tierra y el mal uso de los recursos agotan la fauna, la flora y la biodiversidad y causan pérdidas económicas. Una parte considerable del turismo y el comercio de África se basan en la fauna y flora silvestres que están amenazadas.

El Parque Nacional y Reserva de Biosfera de Baoule, en Malí, sufren las consecuencias del pastoreo excesivo del ganado trashumante, la quema de vegetación por los pastores y los colonos, y la caza clandestina.

1.32 La deforestación tras la expansión agrícola, el desarrollo de asentamientos, las presiones de la demanda creciente de leña, o la extracción directa, pueden agotar sustancialmente la diversidad biológica y causar degradación de la tierra en todos los ecosiste­mas. Las medidas que entrañan reforestación, forestación y ges­tión de los ecosistemas forestales pueden ayudar a prevenir y con­trolar la degradación de la tierra y asegurar mejoras sostenibles, en la conservación de la diversidad biológica.

1.33 La degradación de tierras en los países en desarrollo suele ir de la mano de la pobreza masiva. La limitación del acceso a zonas protegidas aumenta la presión sobre la tierra. La conserva­ción de la biodiversidad es difícil cuando no se satisfacen las nece­sidades locales. Con la ayuda de servicios de planificación, divul­gación, capacitación y participación de las comunidades locales, es posible mejorar las prácticas de utilización y los sistemas de orde­nación de la tierra para aumentar la cubierta vegetal, conservar la biodiversidad e incrementar la productividad de las tierras.

1.34 Entre las actividades financiadas por el FMAM en la interfaz entre la prevención y lucha contra la degradación de la tie­rra y la conservación y el aprovechamiento sostenible de la biodi­versidad, teniendo en cuenta las actividades de asistencia para el desarrollo, podrían incluirse las siguientes:

  • Planificación y gestión del uso de la tierra, basado en las zonas de captación y las regiones determinadas por las fronteras natu­rales, para facilitar la integración de la conservación y la gestión orientada hacia la producción de la diversidad biológica. Esto se basaría en consideraciones ecosistémicas, en las zonas sus­ceptibles a la degradación de la tierra;
  • Desarrollo y aplicación de la ordenación integrada de la tierra, la vigilancia de los recursos e instrumentos de apoyo para la adopción de decisiones, y la capacidad de gestión de los eco­sistemas en las instituciones y comunidades locales pertinentes; mejora de las prácticas de ordenación, las estructuras institucionales, las políticas y los incentivos en los sectores de la agricultura, el pastoreo, los bosques, el desarrollo urbano y el aprovechamiento de los recursos hídricos, todos los cuales tie­nen un impacto en la degradación de la tierra y a través de ésta en el ambiente mundial;
  • Conservación in situ de los componentes importantes de la biodiversidad, en particular la vegetación nativa, en las tierras áridas y los bosques;
  • Rehabilitación de las tierras y los recursos hídricos degradados con miras a conservar los ecosistemas, las especies y la diversi­dad genética, y con participación apropiada de las comunida­des locales, y
  • Medidas encaminadas al uso sostenible de los recursos biológi­cos en las tierras degradadas con el fin de evitar o minimizar los efectos adversos en la biodiversidad.

C. Degradación de la tierra y aguas internacionales

1.35 Las cuencas fluviales, lacustres y de aguas subterráneas, que están a menudo bajo la jurisdicción de más de un país, son críti­cas para el bienestar de más de 1.000 millones de personas que viven en zonas expuestas a la desertificación. La degradación de la tierra en zonas subhúmedas y húmedas ocasiona también pérdidas de productividad y perjudica los ecosistemas acuáticos en las aguas internacionales.

En vista de la sedimentación y la salinización cre­cientes de los ríos, los lagos y los acuíferos, ocasionadas por la deforestación, la pérdida de suelos y vegetación, el bombeo exce­sivo de aguas subterráneas y la salinización del suelo, es muy importante prevenir y luchar contra la degradación de la tierra en los programas operacionales en la esfera de actividades de las aguas internacionales. Para encarar eficazmente el problema se requiere la cooperación internacional. El FMAM catalizará, mejorará y ayudará a sostener ésa cooperación.

1.36 La interfaz de la gestión de cuencas hidrográficas, la con­taminación procedente de fuentes terrestres y la gestión ambien­tal de los mates regionales revela también formas de lograr simultáneamente objetivos para las aguas internacionales y para la biodiversidad, con énfasis en la prevención y lucha contra la degradación de la tierra. El programa internacional de ordenación ambiental para el Mar de Aral, que está ayudando a desarrollar el FMAM (etapa experimental), es un ejemplo pertinente.

El programa de ordenación ecológicamente racional de las aguas interiores del PNUMA, así como los programas de acción para los mares regionales, indican la forma en que la acción catalizadora y el apoyo en el ámbito mundial pueden facilitar el logro de objetivos en varias esferas.

1.37 Los acuíferos son fuentes importantes de agua en muchas zonas áridas y la gestión de las cuencas de aguas subterrá­neas internacionales es crucial para la disponibilidad sostenida de agua dulce. En el norte de África, el Sahel y Asia sudoccidental, los acuíferos internacionales se están explotando por encima de su capacidad de recarga, o están siendo contaminados, lo que ocasiona la degradación de toda la cuenca.

Los países podrán contro­lar mejor la degradación de la tierra mediante el aumento de la cooperación subregional para la ordenación de los acuíferos com­partidos. Esto debería facilitar también la conservación y el apro­vechamiento sostenible de la biodiversidad. El FMAM puede catalizar y promover esa cooperación.

1.38 La deforestación y la degradación de la tierra en las cuen­cas hidrográficas internacionales (por ejemplo, las cuencas del Nilo, el Níger y el Indus) pueden afectar el régimen pluvial, aumentar la gama de temperaturas locales y causar variaciones importantes en los caudales de los ríos y cursos de agua. La coo­peración internacional para vigilar el caudal de las corrientes de agua, luchar contra la degradación de la tierra y asegurar una orde­nación ecológicamente racional de los recursos hídricos ayudaría a conservar la biodiversidad terrestre y marina, mejorar la reten­ción de carbono y aumentar la productividad agrícola y pesquera.

Al respecto, el proyecto comunitario de agroforestación de la ONURS, en la cuenca de captación del Nilo Azul, en la región del Lago Tana (Etiopía), tiene por fin satisfacer las necesidades de leña locales y reducir la erosión en la cuenca.

1.39 Los mecanismos eficaces de ordenación ambiental de las aguas internacionales son críticos para el bienestar de las pobla­ciones que viven en las cuencas hidrográficas, las zonas montaño­sas, las zonas costeras y las tierras áridas. Existen a veces acuerdos de cooperación en este sentido, como en el caso del Plan de Acción del Zambezi, catalizado por el PNUMA, o el Plan de Acción de los mares regionales de África oriental.

Sin embargo, debido a la falta de recursos, medios de coordinación operacional o apoyo técnico, muchas veces no se aplican adecuadamente esos planes. Las intervenciones estratégicas del FMAM, basadas en los beneficios mundiales y en el vínculo firme entre la prevención o el control de la degradación de la tierra y los servicios ecológicos, y la productividad de las aguas internacionales, podrían promover su aplicación.

1.40 Entre las actividades financiadas por el FMAM en la interfaz entre las aguas internacionales y la prevención y lucha contra la degradación de la tierra, teniendo en cuenta las acti­vidades de asistencia para el desarrollo, podrían incluirse las siguientes:

  • Ordenación de las cuencas hidrográficas bajo la jurisdicción de más de un país para promover la forestación, la reforestación, la ordenación sostenible de los bosques y la conservación del suelo y las aguas, con cooperación entre los residentes aguas arriba y aguas abajo, y
  • Fortalecimiento de la cooperación regional para luchar contra la contaminación causada por sedimentos y la salinización de las aguas dulces internacionales (incluidos los acuíferos), y de la aplicación coordinada de programas de acción para las cuen­cas hidrográficas y los mares regionales, a fin de luchar contra la contaminación y proteger los servicios y la productividad de los ecosistemas acuáticos.

1.41 En el cuadro que figura a continuación se indica el ámbito posible de las actividades en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM, sin prejuzgar sobre las prioridades ni sobre la magnitud de las intervenciones del FMAM en relación con las de los gobiernos y los organismos de desarrollo.

IV. ETAPA EXPERIMENTAL INDICATIVA Y OTRAS ACTIVIDADES

1.42 Algunos de los proyectos de la etapa experimental del FMAN4 incluyen en su diseño componentes importantes de lucha contra la degradación de la tierra. Sin embargo, todavía es muy pronto para extraer de su ejecución conclusiones de política, estratégicas u operacionales. Sin embargo, esas experiencias deberían proporcionar conocimientos útiles para concentrar las intervenciones del FMAM dentro del ámbito posible de las ope­raciones que acaban de indicarse.

Esos proyectos de la etapa expe­rimental se resumen brevemente en el Apéndice, y se señala que su importancia fundamental es histórica, más que útil como modelos susceptibles de aplicación en otras partes.

1.43 Aunque los proyectos de lucha contra la degradación de la tierra no siempre tienen en cuenta en su diseño objetivos para el ambiente mundial, pueden tener beneficios mundiales como producto secundario, además de producir beneficios nacio­nales y locales. En colaboración con el Grupo de Trabajo entre organismos sobre la desertificación, de las Naciones Unidas, el PNUMA ha ayudado a los gobiernos a diseñar proyectos de lucha contra la degradación de la tierra, y el plan de la FAO para la con­servación y rehabilitación de tierras africanas se ocupa de la lucha contra la degradación de la tierra.

El Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) han venido prestando asistencia a los países con tierras áridas para diseñar y ejecutar proyectos de desarrollo agrí­cola. En el Apéndice de la Primera Parte se mencionan algunos proyectos en marcha del FMAM que podrían tener, entre otras cosas, beneficios para el ambiente mundial, aunque esos beneficios no se tienen en cuenta en forma separada. Estos ejem­plos tienen por fin ilustrar los intereses comunes entre las iniciati­vas para el desarrollo y las iniciativas para el ambiente mun­dial en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM.

1.44 Las iniciativas de desarrollo en cuanto a la lucha contra la degradación de la tierra tienen cada vez más en cuenta los aspec­tos relativos a la ordenación del ambiente y la contribución de la cooperación subregional y regional. El FMAM fomentará y apoyará este proceso, concentrándose en los objetivos ambientales en el ámbito mundial. Por ejemplo, el Banco Mundial está desarro­llando un programa conjunto con el FIDA para ayudar a los paí­ses con tierras áridas a luchar contra la degradación de la tierra, reducir la pobreza rural y encarar objetivos para el ambiente mundial.

La aplicación eficaz de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África, ayudará a que haya mayor cohesión en los esfuerzos nacio­nales de lucha contra la degradación de la tierra. El papel del FMAM en esta esfera evolucionará en estrecha consulta con otras iniciativas y programas pertinentes.

V. ENFOQUE ESTRATÉGICO RESPECTO DE LA PROGRAMACIÓN

1.45 En la Sección III se dan ejemplos de actividades que podrían recibir financiamiento en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM. En la Sección II se expusieron las principales consideraciones de política y opera­cionales que deberían orientar las intervenciones del FMAM. El financiamiento por el FMAM del costo incremental para la pre­vención y lucha contra la degradación de la tierra con el fin de lograr beneficios para el ambiente en el ámbito mundial no debe sustituir otras fuentes posibles de financiamiento de esas iniciati­vas.

Teniendo presente la función singular que le cabe, el FMAM debe adoptar un enfoque flexible pero bien orientado respecto de la programación en esta esfera. Debe establecer una sinergia con las actividades de desarrollo a fin de aumentar y mantener los beneficios mundiales en las esferas de actividad del FMAM, y concentrarse en los aspectos que no reciben la atención necesaria.

1.46 Las actividades del FMAM que entrañan la prevención y lucha contra la degradación de la tierra normalmente reportarán también beneficios locales y nacionales, además de beneficios ambientales a nivel mundial. En este contexto, el logro del aumento de la productividad agrícola, la producción, los ingresos y la calidad del ambiente debe ser un resultado legítimo y valioso del enfoque estratégico del FMAM en esta esfera, en parte porque este enfoque:

  1. Mejorará y mantendrá los beneficios para el ambiente mundial;
  2. Integrará las actividades del FMAM en los programas locales y nacionales de desarrollo soste­nible, y
  3. Asegurará la participación local y nacional y el sentido de identificación con las actividades.

1.47 En el enfoque estratégico de las actividades de desarrollo en esta esfera es preciso:

  • Mantener una focalización clara y coherente en los beneficios mundiales para las esferas de actividad del FMAM resultantes de las intervenciones propuestas para prevenir y luchar contra la degradación de la tierra;
  • Fomentar y apoyar los esfuerzos de los países por integrar los parámetros de programación para la diversidad biológica, el cambio climático y las aguas internacionales en sus marcos de programación para prevenir la degradación de la tierra;
  • Asegurar que se encare la prevención y lucha contra la degra­dación de la tierra como parte integral de la aplicación de la Estrategia Operacional del FMAM.
  • Complementar los esfuerzos de desarrollo en marcha y planifi­cados, concentrando el apoyo del FMAM en las esferas que no reciben atención adecuada, como la planificación y la aplica­ción correctas del uso de la tierra, que requieren a menudo esfuerzos coordinados a nivel nacional, subregional y regional;
  • Fomentar y apoyar los esfuerzos de los organismos de ejecución por integrar las actividades encaminadas al logro de objetivos ambientales a nivel mundial en sus programas principales;
  • Mantener en estudio, en colaboración con el STAP y los órga­nos científicos y técnicos interesados, la evolución de los cono­cimientos en esta esfera, a fin de agudizar progresivamente la concentración de las actividades del FMAM relacionadas con la degradación de la tierra.

1.48 El FMAM servirá como catalizador, facilitador y proveedor selectivo de fondos para permitir a los países hacer frente a los cos­tos incrementales del logro de beneficios para el ambiente mundial asociados con la prevención y lucha contra la degrada­ción de la tierra. Estas actividades aumentarán también normal­mente la productividad de la tierra y promoverán el desarrollo agrícola y rural. Teniendo en cuenta sus beneficios nacionales con­siderables y el papel activo que desempeñan los gobiernos, las comunidades y los órganos de desarrollo en su consecución, la función del FMAM en esta esfera debe ejercerse con flexibilidad, y en colaboración con las comunidades, los gobiernos y las insti­tuciones de desarrollo interesadas.

1.49 Los principios rectores del marco operacional para la programación en esta esfera son los siguientes:

  • El financiamiento del FMAM no debe sustituir sino comple­mentar el financiamiento para el desarrollo proporcionado para la prevención y lucha contra la degradación de la tierra;
  • En la programación de las actividades del FMAM en esta esfera, para que ella sea eficaz en función de los costos, se deben considerar como básicas las iniciativas de desarrollo en marcha y previstas, especialmente en el sector agrícola y el sec­tor forestal;
  • Los parámetros de programación deben contribuir a mejorar y mantener los beneficios mundiales en distintas esferas de acti­vidad, y asegurar beneficios para varias esferas de actividad, siempre que sea posible, y
  • El apoyo operacional para esa programación debe provenir de los propios países afectados, en forma de planes y prioridades para prevenir y luchar contra la desertificación y la deforestación, como parte de sus programas nacionales y regionales, a fin de lograr beneficios para el ambiente mundial.

SEGUNDA PARTE: MARCO OPERACIONAL

INTRODUCCIÓN

2.1 En la Estrategia Operacional del FMAM se prevén activi­dades encaminadas a prevenir. y luchar contra la degradación de la tierra como parte integral de la programación relativa a las esferas de la biodiversidad, el cambio climático y las aguas internaciona­les. En las siguientes secciones se trata de dar un panorama gene­ral de la manera en que el FMAM y sus organismos asociados pue­den abordar, en el ámbito operacional, el desafío de preparar y llevar a cabo actividades relativas a sus esferas de acción, en las que sé con­temple la prevención y lucha contra la degradación de la tierra.

I. CRITERIOS Y DIRECTRICES OPERACIONALES

2.2 Se podrán considerar para recibir financiamiento del FMAM las actividades de prevención y lucha contra la degrada­ción de la tierra siempre que ellas reporten beneficios ambientales a nivel mundial en una o más de las esferas de actividad del Fondo. El FMAM llevará a cabo la programación de actividades en la interfaz entre la degradación de la tierra y sus esferas de acti­vidad con miras a acrecentar y mantener los beneficios reportados en el ámbito mundial en lo relativo al cambio climático, la biodiversi­dad y las aguas internacionales.

2.3 Como sólo se puede recibir financiamiento del FMAM para actividades que entrañan la prevención y lucha contra la degradación de la tierra si éstas reportan los beneficios ambienta­les convenidos en el ámbito mundial, la participación del Fondo no estará determinada por los beneficios locales y nacionales conexos en sí mismos. Sin embargo, estos beneficios sólo se evaluarán y considerarán teniendo en cuenta su contribución al logro y man­tenimiento de beneficios en el ámbito mundial.

2.4 Si, habida cuenta de sus beneficios en el ámbito nacional, un proyecto para la prevención y lucha contra la desertificación o la deforestación es financiado totalmente por el gobierno de un país o por una institución de desarrollo, dicho proyecto no podría reci­bir financiamiento del FMAM aunque se previera que también habrá de reportar beneficios ambientales en el ámbito mundial.

2.5 La propuesta de financiamiento por el FMAM puede, algunas veces, no ser eficaz en función de los costos respecto de los beneficios que se prevé habrá de reportar. Sin embargo, la intro­ducción en él del aspecto relativo a la degradación de la tierra o su refuerzo (por ejemplo, la rehabilitación de las cuencas hidrográfi­cas mediante la planificación y ordenación del aprovechamiento de la tierra) puede generar más beneficios ambientales en la esfera pertinente de actividad (por ejemplo, aguas internacionales), o en otras esferas de actividad (por ejemplo, cambio climático o biodi­versidad). Se estudiará con detenimiento la posibilidad de que la lucha contra la degradación de la tierra cumpla una función cata­lizadora en cuanto a la generación de beneficios adicionales en una o varias esferas de actividad.

2.6 Algunos proyectos de prevención o lucha contra la degradación de la tierra tal vez no sean convenientes desde el punto de vista económico para los gobiernos o las instituciones de desarrollo si se tiene en cuenta, por ejemplo, el nivel de riesgo e incertidumbre, el grado de cooperación intersectorial o interna­cional necesaria o el largo período que debe transcurrir para que se reporten beneficios, todo ello frente a la magnitud que debe tener la inversión inicial. Cuando se pueden obtener beneficios ambientales a nivel mundial modificando el contenido del pro­yecto, o bien su alcance o escala geográfica, el financiamiento complementario del costo incremental proporcionado por el FMAM puede ser de gran ayuda.

2.7 Como la interfaz entre la lucha contra la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM también es un tema legítimo de programación en cuanto al financiamiento del desa­rrollo, la programación del FMAM se basará en consultas con las instituciones involucradas, será flexible y prestará especial aten­ción a las innovaciones, la derivación de enseñanzas de la práctica, el valor de demostración, la posibilidad de aplicación de la experiencia en otros lugares y la insuficiencia de financiamiento de otras fuentes.

2.8 Habida cuenta de las perspectivas ambientales a nivel mundial del FMAM en lo que respecta a la degradación de la tie­rra, las actividades de su programa en esta esfera promoverán y mejorarán la coordinación de las políticas y los programas en los sectores de energía, agricultura, aprovechamiento y ordenación de los recursos hídricos, silvicultura y otros sectores de los países beneficiarios. También contribuirán a dar apoyo inicial a las medidas que se tomen en el terreno, mediante orientaciones en cuanto a la planificación, la asistencia técnica, la difusión de información y el establecimiento de redes, así como las inversiones estratégicas.

2.9 La programación del FMAM en cuanto a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra ayudará a los países afec­tados a formular y poner en práctica programas de colaboración en el ámbito regional de lucha contra la desertificación y la deforestación, con miras a asegurar que, por ejemplo, los esfuerzos de los distin­tos países en cuanto a la planificación del aprovechamiento de la tierra y la ordenación de los recursos hídricos se vean reforzados por las políticas y los programas de los países vecinos, a fin de que se obtengan beneficios en el ámbito mundial en forma colectiva.

2.10 El apoyo del FMAM al fortalecimiento de la capacidad en este ámbito ayudará, por ejemplo, a los países a integrar la planificación de la prevención y lucha contra la degradación de la tierra en la correspondiente a la conservación de la biodiversi­dad, la mitigación del cambio climático y la protección de las aguas internacionales, así como a diseñar y ejecutar proyectos que reporten beneficios en varias de las esferas de actividad.

2.11 Las actividades financiadas por el FMAM para la pre­vención y lucha contra la degradación de la tierra serán impulsa­das por los países y formarán parte integral de los parámetros de planificación encaminados a lograr beneficios sostenibles en el ámbito mundial y en materia de desarrollo.

II. CRITERIOS DE ELEGIBILIDAD DE LOS PAÍSES

2.12 A fin de poder recibir financiamiento del FMAM para pro­yectos relativos a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra en tanto éstas se vinculen con las esferas de actividad, los países deberán ser partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica y/o la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático cuando los proyectos se presenten para su consideración teniendo en cuenta su contribución prevista a la aplicación de dichos convenio o convención o de ambos instru­mentos. Además, los países deben cumplir con los criterios gene­rales de elegibilidad en su calidad de países beneficiarios, según lo dispuesto en el Instrumento Constitutivo del FMAM. A fin de poder recibir financiamiento del FMAM para actividades encami­nadas a prevenir o luchar contra la desertificación, en la medida en que ellas se vinculen con las esferas de actividad del FMAM, los países deberán ser partes en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África.

III. ESTRATEGIA DE PROGRAMACIÓN

2.13 Las actividades del FMAM encaminadas a prevenir y luchar contra la degradación de la tierra se prepararán y ejecutarán en el marco de la Estrategia Operacional aprobada por el Consejo del FMAM.

2.14 El FMAM alentará a los países a integrar sus marcos pro­gramáticos para la conservación de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y la protección de las aguas internacionales en los relativos a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra. Con planes nacionales de protección ambiental o de desarrollo sostenible en los que se contemplen los objetivos ambientales a nivel mundial se promoverá la aplicación de un enfoque integrado en cuanto a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra. Dichos planes permitirán establecer una sinergia entre el logro de objetivos nacionales y mundiales.

2.15 Cuando en el ámbito regional ya existan marcos de coopera­ción internacional para luchar contra la desertificación o la defo­restación, mejorar la ordenación de las aguas, conservar la biodi­versidad y mitigar el cambio climático, se facilitará la programación de operaciones en la interfaz entre la degradación de la tierra y las esferas de actividad del FMAM. El FMAM promoverá la aplicación de un enfoque integrado en lo relativo al establecimiento de dichos marcos con miras al logro de objetivos mundiales con eficacia en función de los costos” en el proceso, movilizará la cooperación de los sectores de agricultura, silvi­cultura y aprovechamiento de los recursos hídricos, entre otros sectores.

lV. PROCESO DE PROGRAMACIÓN

2.16 La programación operacional del FMAM que entrañe acti­vidades de prevención y lucha contra la degradación de la tierra se beneficiará de la orientación derivada del Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la Conferencia de las Partes de ambos instrumentos y de consultas con las secretarías de con­venios y convenciones -como la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África- y con estructuras institucionales existentes en materia de aguas internacionales.

2. 17 Las consultas con los países e instituciones de desarrollo afectados ayudarán a asegurar que las actividades del FMAM rela­tivas a la degradación de la tierra sean complementarias de las actividades previstas y en marcha de otros organismos y que no se produzca una duplicación o sustitución de tareas respecto de las iniciativas de desarrollo y eficaces en función de los costos para el logro de beneficios ambientales en el ámbito mundial.

2.18 El Convento sobre la Diversidad Biológica, la Conven­ción Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía o Desertificación Graves, en particular en África; la Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mun­dial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sos­tenible de los bosques de todo tipo, así como las orientaciones del Consejo del FMAM subrayan la función crucial que cabe cumplir a las comunidades locales en la preparación y ejecución de iniciativas de programas.

El FMAM tratará de que en los países involu­crados se tome conciencia de los vínculos que existen entre la degradación de la tierra y el ambiente mundial, y promo­verá la participación fundada de las comunidades en la prepara­ción y puesta en práctica de las actividades.

2.19 La programación operacional de las actividades relativas a la degradación de la tierra se perfeccionará paulatinamente, sobre la base de la evolución de los conocimientos científicos acerca del vinculo de la degradación de la tierra con las esferas de actividad del FMAM, así como las enseñanzas derivadas de las actividades realizadas en el pasado y las que están en marcha.

V. POLÍTICA FINANCIERA

2.20 El FMAM financiará los costos incrementales convenidos de la prevención y lucha contra la degradación de la tierra a fin de alcanzar los objetivos acordados relativos al ambiente mundial en el marco de las esferas de actividad del Fondo. Los progra­mas nacionales y la asistencia para el desarrollo orientada al logro de beneficios nacionales -como el aumento de la productividad agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y de la forma de sustento- con o sin intervenciones específicas de lucha contra la desertificación o la deforestación, se considerarán básicos.

Los cos­tos incrementales vinculados con la generación o mejora de bene­ficios ambientales convenidos, que no habrían tenido lugar en la hipótesis básica de desarrollo -incluidas la prevención y lucha contra la degradación de la tierra- se considerarán como finan­ciables por el FMAM.

2.21 Como es probable que los proyectos que abarquen la prevención y lucha contra la degradación de la tierra reporten siempre beneficios nacionales y mundiales, para las negociaciones y el acuerdo acerca de los costos incrementales elegibles serían úti­les una contabilidad expresa de la naturaleza, el alcance y la mag­nitud de los beneficios nacionales previstos, y de su conveniencia para el logro y mantenimiento de beneficios mundiales, que tam­bién deberían especificarse y calcularse.

El tratamiento de los beneficios nacionales derivados de los proyectos de prevención y lucha contra la contaminación financiados por el FMAM se regirá por el marco sobre política relativa a los costos incrementales de las actividades financiadas por el FMAM (GEF/C.216/Rev.2), y por las directrices operacionales y el material de estudio de casos que la Secretaría del FMAM prepare al respecto.

2.22 El FMAM financiará -de acuerdo con las disposiciones del Convenio sobre la Diversidad Biológica y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la orientación impartida por la Conferencia de las Partes de ambos instrumentos y por el Consejo- los costos incrementales conve­nidos del fortalecimiento de la capacidad y las actividades “de apoyo” en los países en desarrollo afectados, a fin de que puedan formularse y ponerse en práctica programas de lucha contra la desertificación y la deforestación con miras al logro de los objeti­vos acordados relativos al ambiente mundial. Como parte de esta política, el FMAM proveerá el fortalecimiento de la capa­cidad de los países para integrar la programación operacional de la conservación de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y la protección de las aguas internacionales en la correspon­diente a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra.

2.23 La orientación de aplicar el financiamiento de los costos incrementales a los proyectos de lucha contra la degradación de la tierra será parte integral de la aplicación de la política de finan­ciamiento del FMAM a las distintas esferas de actividad. En este sentido se presentan tres cuestiones de interés práctico:

  1. Evalua­ción del vínculo existente entre los beneficios mundiales y las medidas concretas encaminadas a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra;
  2. Consideración de los beneficios direc­tos e indirectos y relacionados con varias esferas de actividad, y
  3. Asignación de financiamiento de costos incrementales entre países que colaboran en el proyecto.

2:24 La orientación sobre la aplicación de los principios rela­tivos a los costos incrementales en los proyectos de prevención y lucha contra la degradación de la tierra evolucionará de acuerdo con la experiencia operacional. El enfoque del FMAM relativo al cálculo de los costos incrementales en esta esfera se basará en la colaboración con los gobiernos y los organismos de asistencia para el desarrollo, y se encaminará a promover la programación inno­vadora con miras al logro de beneficios ambientales a nivel mun­dial que sirvan de mutuo apoyo a los beneficios nacionales.

VI. PRIORIDADES PROGRAMÁTICAS

2.25 En los párrafos 1.21, 1.24, 1.34 y 1.40, así como en el cua­dro de la Primera Parte se describen las actividades relativas a la prevención y lucha contra la degradación de la tierra que podrían recibir financiamiento del FMAM, teniendo en cuenta la firmeza de su vínculo con los beneficios mundiales en el marco de las esfe­ras de actividad. La programación del FMAM será flexible y se formulará y aplicará en consulta con las instituciones de desarrollo involucradas.

Abarcará iniciativas de inversiones y de forta­lecimiento de la capacidad, incluidas las relativas a la concientiza­ción y la difusión de la información. De acuerdo con los criterios y directrices operacionales establecidos en la Sección I anterior, y con la evaluación acerca de los ámbitos en que el respaldo del FMAM podría ser en estos momentos más eficaz, se propone la formulación de programas relativos a las siguientes esferas prioritarias:

a) Programas de prevención y lucha contra la desertificación y la deforestación, con énfasis en la cooperación regional y la coor­dinación de políticas y programas sectoriales, que abarquen:

  • La protección de las cuencas hidrográficas, incluidas las tareas de rehabilitación y ordenación sostenible;
  • Iniciativas experimentales de regeneración de bosques y pas­tizales para lograr mejores sistemas sostenibles de biomasa y de lelia y madera, con miras a reducir las emisiones de car­bono y aumentar la acumulación de éste, y
  • La planificación del aprovechamiento y la ordenación de la tierra sobre la base de, por ejemplo, sistemas modernos de información basada en la tecnología; el establecimiento de redes de información, servicios de extensión, marcos reglamentarios y sistemas de incentivos, a fin de lograr que el aprovechamiento de las tierras sea compatible con el poten­cial de producción de éstas; de promover la conservación y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, la reduc­ción de las emisiones y el mayor almacenamiento de car­bono, y de reducir al mínimo la degradación de la tierra en el futuro.

b) Programas, financiados en el ámbito nacional, para la aplicación de enfoques integrados de aprovechamiento sostenible y conser­vación de la biodiversidad y de protección de los medios de subsistencia en zonas sujetas a la degradación de la tierra, con la participación de las comunidades afectadas y ordenación de las zonas de protección adyacentes a zonas amenazadas, con miras a:

  • La protección in situ de ecosistemas de zonas áridas, inclui­dos los ecosistemas de agua dulce, a fin de conservar las especies endémicas de plantas y animales;
  • La conservación de las marismas y la protección de los oasis y hábitats críticos de las zonas áridas;
  • La conservación de especies naturales autóctonas y varieda­des de flora silvestre y la formación de bancos de material genético de alta calidad, y
  • La protección y ordenación sostenible de los ecosistemas forestales amenazados por la degradación de la tierra.

c) Fortalecimiento de la capacidad, incluido el perfeccionamiento de los recursos humanos, el fortalecimiento institucional, la concientización y la difusión de información, a los fines de la evaluación y la formulación y aplicación de políticas, progra­mas y proyectos de prevención y lucha contra la degradación de la tierra con el propósito de alcanzar los objetivos acordados relativos al ambiente mundial.

VII. CONCLUSIÓN

2.26 La prevención y lucha contra la degradación de la tierra, especialmente la desertificación y la deforestación, pueden ser medios efectivos para asegurar y mejorar los beneficios ambienta­les en el ámbito mundial en materia de cambio climático, biodiversidad y aguas internacionales. Debe promoverse el aprovechamiento pleno de este medio en las actividades de programación del FMAM, al tiempo que se reconocen los beneficios nacionales y locales que se pueden generar, por ejemplo, para la agricultura, la silvicultura, los recursos hídricos y el desarrollo rural de los países beneficiarios.

En consecuencia, el enfoque operacional del FMAM en cuanto a la degradación de la tierra forma parte de su estrategia operacional. Por lo tanto, la interfaz entre la degrada­ción de la tierra y las esferas de actividad del FMAM representa la posible sinergia entre los beneficios locales, nacionales y mundia­les que deben lograrse gracias al diseño bien focalizado y la ejecu­ción de actividades de prevención y lucha contra la desertificación y la deforestación. El FMAM y sus asociados trabajarán en estre­cho contacto con los que se ocupan del desarrollo a tal fin.

APÉNDICE

Breve descripción de algunos proyectos de la etapa experimental y de otros proyectos (Ref.: Primera Parte, Sección Y párrafos 42-44)

A. PROYECTOS DE LA ETAPA EXPERIMENTAL

1. Burkina Faso-Cóte d’Ivoire:
Proyecto comunitario de ordenación de los recursos naturales y la flora y fauna silvestres (GEPRENAF) - Banco Mundial Con este proyecto se formularán y pondrán en práctica planes de aprovechamiento sostenible de la tierra de comunidades asentadas en más de 400.000 hectáreas de Burkina Faso y Cóte d’Jvoire. Gracias a él se proporcionará capacitación a las comunidades en materia de planificación del aprovechamiento de la tierra y se financiarán planes de pequeña escala, de aumento de la producti­vidad agrícola de las comunidades, como la construcción de pozos de riego, la vacunación de animales, prácticas de preparación de suelos mejorados y aprovechamiento de los recursos hídricos.

Mediante el proyecto se procura aumentar la productividad de las tierras y reducir la presión que ejercen las actividades agropecua­rias en las tierras designadas para su conservación. Se procura con­servar la biodiversidad mediante, por ejemplo, la lucha contra la degradación de la tierra en las zonas agrícolas y de conservación.

2. Proyecto para el sector energético residencial de Malí - Banco Mundial

El proyecto tiene por objetivo reducir el aprovechamiento insos­tenible de las maderas autóctonas como combustible, así como la acumulación de dióxido de carbono. En Malí y el Sahel, el carbón derivado de la tala y la quema de árboles se está convirtiendo en una gran fuente de energía, sobre todo en las zonas urbanas. El proyecto aborda el problema con un enfoque de dos aspectos:

  1. El control de la deforestación reforzando la ordenación comunitaria y el aprovechamiento sostenible de la leña, y
  2. La reducción del consumo de leña per cápita mediante el aumento del número de cocinas y hornos de alto rendimiento energético.

3. Jordania: Conservación de las zonas protegidas de Dana y Azraq - PNUD

La zona protegida de Azraq en Jordania abarca pantanos alimen­tados por manantiales en los que se encuentra el ecosistema más amplio de agua dulce. En el Convenio de RAMSAR se designa al oasis de Azraq como marisma de importancia internacional, espe­cialmente como hábitat de aves acuáticas migratorias. La extracción masiva del acuífero de Azraq para fines de riego y agua pota­ble ha reducido el nivel de agua subterránea, con lo que se corre el peligro de intrusión de agua salada.

Con el proyecto se procura poner coto a la degradación de la marisma y su biodiversidad mediante la formulación de un plan integral de ordenación de los recursos hídricos de la cuenca, y respaldar las investigaciones foca­lizadas en técnicas de infiltración para acelerar la recarga de aguas subterráneas. Las zonas silvestres de Dana abarcan una zona de 150 kilómetros cuadrados, que se encuentra amenazada por el uso no planificado y ecológicamente insostenible de los recursos.

Con el proyecto se procura mitigar las presiones ocasionadas por el uso conflictivo de recursos, mediante la aplicación de un enfoque integrado, ecológico y socioeconómico respecto de la planifica­ción de la conservación y el uso y aprovechamiento sostenibles de la tierra en la reserva y zonas cercanas.

4. Ordenación dc la fauna y flora silvestres y conservación del ambiente en Zimbabwe - Banco Mundial

Con el proyecto se proporcionan incentivos a las comunidades que viven en zonas circundantes a un parque nacional para prote­ger y ordenar sus recursos naturales y de fauna y flora silvestres. El proyecto permite ampliar la gama de actividades y beneficios que las comunidades pueden derivar de los recursos naturales y de fauna y flora silvestres, como el ecoturismo y la comercialización de productos basados en recursos naturales y de fauna y flora sil­vestres locales.

Dichas medidas generadoras de ingresos y de orde­nación de recursos pueden reducir considerablemente la caza fur­tiva (especialmente de mamíferos amenazados, como los elefantes y rinocerontes) y también limitar la expansión agrícola en zonas no aptas para cultivo intensivo.

5. Etiopía: Un enfoque dinámico basado en los agricultores respecto de la conservación de recursos fitogenéticos de África - PNUD

El proyecto ayuda a los agricultores a mantener variedades autóc­tonas de cultivos de zonas áridas -como té, trigo y cebada- en el agroecosistema en el que se desarrollaron. La conservación in situ asegura que siga existiendo la interacción compleja entre variedades genéticamente diferentes obtenidas por selección y su ambiente -incluidas plagas, agentes patógenos y sequías-, así como que siga cumpliéndose el proceso de adapta­ción de dichas variedades.

Gracias al proyecto se proporciona capacitación y asistencia a las comunidades para establecer sus propios bancos de material genético y se facilita el registro y la documentación -por parte del Centro de investigaciones fito­genéticas de Etiopía- de las especies naturales y sus adaptaciones. A través del fortalecimiento de la capacidad de las comunidades se procura mantener y mejorar el aprovechamiento de la biodiversi­dad en zonas áridas y aumentar la productividad agrícola.

6. Sudán y Benin: Proyectos de retención de carbono - PNUD

Con estos proyectos se procura aumentar la retención de carbono mediante el aumento de la cubierta y densidad leñosas y la lucha contra la degradación de las zonas áridas. Los proyectos contri­buirán a la formulación de planes de aprovechamiento de la tierra y de ordenación de tierras de pastoreo, así como de directrices relativas a la ordenación de los recursos. A través de los consejos vecinales se plantarán pastos y árboles para duplicar la tasa de pro­ducción de biomasa en las tierras de pastores tenidas en mira.

También se procura estabilizar las dunas mediante la plantación de árboles, arbustos y pastos, además del establecimiento de rom­pevientos alrededor de las granjas a fin de aumentar la cobertura leñosa y mitigar el enarenamiento. En el supuesto de que el almacenamiento de carbono creciere de manera lineal en los próximos 20 años, se estima que en el proyecto de Sudán, el costo de almacenamiento y retención directos de carbono será de unos u$s 12 por tonelada.

B. OTROS PROYECTOS

1. Malí y Burkina Faso: Proyecto de ordenación de los recursos naturales a nivel de los poblados - MF/Banco Mundial

Con este proyecto se procura mejorar el modo de explotación de la tierra en el ámbito de los poblados a fin de detener e invertir la degra­dación de la tierra, promover la agricultura sostenible, restablecer la biodiversidad y administrar mejor los recursos naturales y de fauna y flora silvestres. En el proyecto se aplica un enfoque inte­grado, basado en los poblados, con respecto a la lucha contra la degradación de la tierra y la conservación de los recursos; asimismo se hace hincapié en el fortalecimiento de las capacidades locales prestando atención especial a las zonas designadas por la UNESCO como reservas de la biosfera.

2. Mauritana: Proyecto de (lucha contra el) enarenamiento y de desarrollo rural - ONURS/PNUD

Con el proyecto se procura proteger a los poblados contra el enarenamiento y la desertificación por medio de distintas inter­venciones interrelacionadas, como la repoblación forestal, el establecimiento de rompevientos y un programa integrado agro-silvo-pastoral que entraña la rotación de tierras de pastoreo, pas­tizales mejorados, cosecha y conservación forrajeras, el estableci­miento de arboledas, la construcción de pequeñas presas y la promoción de la conservación del suelo y el agua.

3. Proyecto Multinacional Cinturón Verde del África Septentrional - PNUMA

El proyecto entraña la aplicación de un enfoque integrado (entre Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez) de protección de tierras agrícolas y de pastoreo contra el enarenamiento mediante la repoblación forestal, la mejora de los pastizales, la fijación de las dunas y la ordenación de la fauna y flora silvestres.

4. Madagascar: Ambiente - MF/Banco Mundial

Con este proyecto se trata de proteger a las zonas amenazadas ricas en biodiversidad, con participación de la comunidad en el pro­yecto y sus beneficios, mediante la mejor gestión de los sistemas ecológicos, la promoción de la conservación del suelo, la agrosil­vicultura, la protección y ordenación de las cuencas hidrográficas, el aumento de la seguridad en la tenencia de la tierra, el estableci­miento de sistemas de información geográfica y el fortalecimiento de la capacidad de evaluación y vigilancia ambientales. También se procura desarrollar industrias ecológicas vinculadas con la con­servación de la biodiversidad.

5. India: Silvicultura en Maharashtra - MF/Banco Mundial

Con el proyecto se intenta luchar contra la degradación de la tie­rra y la deforestación, aumentar la productividad silvícola, conser­var la biodiversidad y regenerar las tierras degradadas a través de la protección de la captura, el desarrollo de la horticultura, los forrajes y los pastizales. El proyecto entraña la participación de ONG, comunidades locales y el sector privado en la plantación y ordenación de bosques.

6. Pakistán: Ordenación de los recursos naturales en Beluchistán - MF/Banco Mundial

El proyecto aborda problemas acuciantes de degradación de la tie­rra, contribuye a la formulación de políticas y al fortalecimiento de las instituciones que se ocupan de la ordenación de los recur­sos naturales, permite que se tome más conciencia acerca de la degradación de los recursos y su importancia; asimismo respalda la estabilización de las dunas, la rehabilitación de los pastizales y las cuencas hidrográficas y la conservación de los bosques.

7. Honduras: Ordenación de los recursos naturales de la Cuenca del Embalse El Cajón - BID

Con el programa, que se centra en 450.000 hectáreas de la zona centrooccidental del país, se procura proteger los parques nacio­nales de la Montaña Cómayagua y el Cerro Azul Meambar, así como aumentar la productividad de las tierras agrícolas y los bos­ques. Con uno de sus principales componentes se podrá reducir la erosión del suelo y la contaminación por sedimentación de los lagos, ríos y cursos de agua de la región, mediante el desarrollo de la agrosilvicultura, la promoción de la agricultura sedentaria en lugar de la migratoria de corta y quema, y el establecimiento de tres granjas y otros proyectos de regeneración. La conservación de la biodiversidad es uno de los principales objetivos. @







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