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Cuando el primer Parque Nacional del mundo se creó allá por 1872 (Yellowstone - EE.UU.) fue con el fin de proteger vastas extensiones naturales, conservando con ello los ecosistemas que allí existen, especialmente, para proteger las maravillas nacidas del encuentro de aguas subterráneas y lavas volcánicas. Ya dos años antes, se propuso crear algo eficiente para contrarestar la tala indiscriminada de los árboles gigantes de Yesomite, que eran saqueados por los europeos para sus exposiciones.
Teóricamente, esas porciones de territorio se hallan fuera de cualquier explotación económica que deteriore o simplemente impacte negativamente sobre su patrimonio, la flora y la fauna. Por lo tanto, sólo se deben permitir actividades turísticas, con fines didácticos o recreativos, cuidando que los contingentes sean siempre de grupos reducidos y respeten las reglamentaciones vigentes de protección y cuidado del entorno.
Cada país, destina una cantidad determinada de su territorio a los parques nacionales existentes, conscientes que éstos constituyen los reservorios naturales de la flora y la fauna en su más pura expresión, cada uno con su particular característica de biodiversidad o diversidad biológica de acuerdo a cómo lo desee mencionar, esencia básica de su protección. En ellos, habitan especies que cuentan con total prohibición de cazarlos o aprehenderlos, no importando su causa, por lo cual pueden multiplicarse sin peligro, más allá de su participación en la cadena trófica.
En casi todos los parques y reservas de mundo cuentan con personal especializado e instalaciones adecuadas, cuya misión es velar por la seguridad y hacer cumplir las normas de preservación dispuestas. Estos, denominados "Guardaparques", mediante una sólida formación y una notable vocación de servicio tienen como misión controlar los variados ecosistemas que puedan disponer junto con sus especies autóctonas o implantadas. En muchos países, especialmente los africanos, estos Guardaparques o Guardafaunas, arriesgan a diario su propia vida por los territorios que le han asignado, para defenderlos de los sicarios traficantes, que priorizando al marfil (colmillos de elefantes y cuernos de rinocerontes) y las manos de los gorilas (para ser ceniceros) depredan a mansalva las especies autóctonas.
En la Argentina, debemos remontarnos al año 1903, cuando el perito Francisco Pascasio Moreno cede al Gobierno una extensión boscosa ubicada en Laguna Frías, formándose el primer parque nacional, el Nahuel Huapí. De allí en más, vastas zonas de diversas provincias, se convirtieron en zonas protegidas. Hasta la fecha, fueron creados 21 Parques Nacionales (Nahuel Huapí, Iguazú, del Rey, Chaco, el Palmar, Lanín, Lago Puelo, Laguna Blanca, Los Alerces, Río Pilcomayo, Lihué Calel, Calilegua, Los Glaciares, Tierra del Fuego, Campo de los Alisios, Sierra de la Quijada, Perito Moreno, Talampaya, Quebrada del Condorito, Mburucuyá y San Guillermo. Las Reservas Naturales: Diamante, Otamendi y Formosa, mientras que se considera Reserva Natural Estricta a la del Leoncito. También incluyen la categoría de Monumento Natural y son considerados así: Laguna de los Pozuelos y la Ballena Franca Austral.
La explosión demográfica de los últimos siglos incrementó la necesidad de la utilización de los recursos naturales. Éstos constituyen la materia prima de muchas industrias. Dentro de los parques y las reservas se prohíben la extracción de ellos además de restringirse la actividad humana. Las conductas irresponsables condujeron a la destrucción de innumerables zonas boscosas en todo el mundo. Las talas sin programas de sustentabilidad coherentes y de reforestación produjeron las alteraciones de los sistemas vivientes que tenían asiento en ellas, muchos ya fueron extinguidos, mientras que otros se encuentran al borde de extinguirse.
Es muy importante incrementar las zonas nacionales, provinciales y comunales reservadas a la naturaleza silvestre. Preservar naturalmente esas áreas protegidas, representa una seguridad mayor de la biodiversidad, que el mejor Banco de Germoplasma que pueda crear el hombre para la preservación de las especies. La importancia de mantenerlos tal cual como son, fundamentalmente pasa por hacer prevalecer los intereses de la naturaleza antes que los económicos de muy pocos humanos. @
Hasta el próximo número.
Ing. Antonio Nicolás Gillari
director@ambiente-ecologico.com
Director General
Multimedios Ambiente Ecológico
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