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Hay momentos que merecen ser fotografiados para que queden en la historia. Paul Harris, fotógrafo estadounidense, jamás imaginó que su cámara registraría a un bebé de sólo 21 semanas de gestación mientras sacaba su pequeña mano del útero de la madre e intentaba tomar un dedo del cirujano.
La operación fue realizada en la Universidad de Vanderbilt y consistió en una intervención por espina bífida a un feto dentro del vientre de su madre. El retrato fotográfico ya tiene dueño. O, mejor dicho, lo tendrá a partir del 28 de diciembre cuando nazca Samuel. Nadie podrá negar que esto es casi un milagro porque su vida pendía de un hilo; pero también hay que resaltar el trabajo de los especialistas, que al no poder mantenerlo vivo fuera del útero materno, debieron tratarlo dentro de la matriz para corregir su fatal anomalía, y luego cerrar el ambiente donde Samuel terminará de crecer.
Por estas razones, la imagen fue publicada por varios periódicos en Estados Unidos e incluso llegó a Irlanda, donde se ha convertido en una de las banderas PROVIDA con la que se quiere evitar la legalización del aborto, aún en el periodo de gestación durante el que fue intervenido Samuel.
La Historia
Julie y Alex Armas viven en Georgia, Estados Unidos, y desde hacía mucho tiempo luchaban por tener un bebé. El matrimonio estaba muy golpeado por la pérdida de dos embarazos de Julie.
Por esas vueltas que tiene la vida, cuando la pareja comenzaba a ilusionarse por tercera vez, en la semana 14 de gestación, Julie comenzó a sufrir fuertes calambres y una prueba de ultrasonido mostró las razones: el cerebro de Samuel lucía deforme y la espina dorsal se desprendía de la columna vertebral que también mostraba anomalías. El diagnóstico no se hizo esperar, el bebé sufría de espina bífida y podían decidir entre un aborto o un hijo con serias discapacidades.
Según Alex, se sintieron devastados por la noticia pero su profunda fe pudo más que la posibilidad de un aborto.
Antes de dejarse abatir, la pareja decidió buscar una solución por sus propios medios y fue así como ambos comenzaron a buscar ayuda a través de Internet. Fue la madre de Julie, quien encontró una página que daba los detalles sobre la cirugía fetal experimental desarrollada por un equipo de la Universidad de Vanderbilt. Así, el contacto no tardó en llegar y el doctor Joseph Bruner comenzó a jugar una carrera contra el tiempo.
La afección de la espina dorsal y la espina bífida puede llevar al daño cerebral, generar diversas parálisis e incluso una incapacidad total. Sin embargo, al ser corregida antes del nacimiento la posibilidad de una cura aumenta de gran forma. Aunque el riesgo era grande y el bebé no podía nacer en ese momento, los Armas decidieron encomendarse a Dios. @
Copyright © El Mercurio de la Salud - Año 4, Nº 38. Noviembre de 1999. Buenos Aires - Argentina

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