[ Publicidad 1 ]
Principal | Staff | Vidriera Virtual | Buscador Temático | Ediciones Anteriores | Sitios Recomendados | Correo


 Sumario:

  Editorial

  Columnistas

  Opinión

  Investigación

  Información General

  Agenda 21

  Salud

  Flora

  Fauna

  Publicaciones

  Cartas de los Lectores






[ Publicidad 2 ]

[ Publicidad 3 ]

[ Publicidad 4 ]
   Edición 71 / Junio del 2000

Columnistas



El Hidroarsenicismo
Crónico Regional Endémico

(HACRE)

Dr. Luis Reinaldo Fernández
Miembro del Consejo Editorial - MAE
lrf@ambiente-ecologico.com

Argentina


El arsénico, familiar veneno de leyendas y de cuentos, es un elemento químico que existe en la naturaleza. Así, en nuestro país aparecen grandes áreas con niveles elevados de arsénico en el agua subterránea debido a sus concentraciones naturalmente altas en las piedras subyacentes.

En tal sentido, El Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (H.A.C.R.E.), dolencia producida por la ingestión continua de agua con contenidos de arsénico en valores superiores a los fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se presenta en la Argentina conformando una preocupante endemia nacional desconocida por la mayoría de sus habitantes.

Según la bibliografía consultada, las zonas más afectadas se ubican en las provincias del centro y norte del país, en las que las aguas subterráneas presentan concentraciones del "no metal" que exceden los 0,10 mg/l (el nivel máximo recomendado por la OMS para agua potable es de 0,05 mg/l). Por ejemplo, en algunas zonas de la provincia de Tucumán los valores han llegado a superar los 0,210 mg/l (Hernando, 1995; Vargas Graña y Fernández, 1997)

El problema que surge al consumir agua con arsénico es que el cuerpo humano lo absorbe a través del torrente circulatorio y lo distribuye por los diferentes órganos acumulándose, preferentemente, en pulmón, hígado, riñón, piel, dientes, pelo y uñas .

Los trastornos característicos que resultan de la exposición crónica son el engrosamiento de palmas y plantas (queratoderma), la pigmentación aumentada del tronco y la aparición de cáncer cutáneo. Además, es bastante frecuente el cáncer de pulmón y de laringe entre los afectados. En estos casos, quienes ingieren arsénico están condenados para el resto de sus vidas aunque lo hagan sólo algunos años. También puede producir efectos sobre el sistema nervioso que comienzan con hormigueo y entumecimiento de plantas y palmas y se continúan con una neuritis diseminada y dolorosa de las extremidades superiores e inferiores, patologías no fatales que se reducen una vez que cesa la exposición.

Resulta importante señalar que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer sitúa al arsénico inorgánico (como se presenta naturalmente en el agua) en su clasificación más alta de sustancias cancerígenas (Grupo I), lo que indica que existe suficiente evidencia para juzgar al arsénico como un productor de cánceres en humanos. A su vez, el Grupo de Evaluación del Cáncer de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de Norteamérica (EPA) coloca a este elemento dentro de los primeros cuatro de 54 químicos clasificados por su potencia para producir cáncer y lo sitúa en el Grupo A, que corresponde a la categoría más elevada para los químicos productores de cáncer.

Actualmente, diversos estudios científicos buscan establecer la predisposición genética a padecer el mal, pues hay familias que viven en zonas con igual proporción de arsénico en el agua y sin embargo algunas desarrollan la enfermedad y otras no.

Por otra parte, es sabido que la presencia de arsénico en las aguas naturales de nuestro país afecta a localidades de muy distintas características: grandes ciudades (con más de 50.000 habitantes), localidades de medianas dimensiones, pequeños poblados y poblaciones dispersas cuya única posibilidad de abastecimiento radica en las perforaciones domiciliarias. En tal sentido, las soluciones que se requieren son también diferentes, debiéndose ajustar al tamaño y a las características de cada lugar así como a las condiciones geográficas y a las pautas culturales.

También se sabe que los tratamientos para eliminar arsénico son costosos y, por lo tanto, el agua así tratada resulta cara, presentando un precio por metro cúbico que supera ampliamente a la potabilizada convencionalmente. Además, en los casos en los que se efectúen tratamientos se debe realizar un control sobre el manejo y disposición del concentrado y de los lodos con arsénico, con el objeto de evitar riesgos de toxicidad y de agresión ambiental. Por otro lado, también es necesario efectuar un control permanente sobre la calidad del agua tratada, caso contrario se corre el riesgo de enviar al consumo y durante un tiempo considerable agua con tenores de arsénico superiores a los admisibles.

Por consiguiente, el problema que se enfrenta al tratar de dotar de un servicio de agua segura a poblaciones cuyas aguas locales contienen tenores excesivos de arsénico es sumamente complejo y no se soluciona simplemente con construir o adquirir una planta que asegure un eficaz abatimiento de este contaminante.

En tal sentido y con el propósito de combatir esta endemia nacional, surge la necesidad de planificar y desarrollar diversas acciones entre las que podemos mencionar:

  1. Evaluar la toxicidad de las aguas arsenicales locales
  2. Estudiar soluciones específicas para servicios de agua con este tipo de fuente
  3. Establecer sistemas de control de la calidad del agua enviada a consumo
  4. Definir y optimizar métodos domésticos de eliminación de arsénico.
  5. Encarar actividades de promoción comunitaria en lo que respecta a la educación sanitaria y a la difusión y concientización, especialmente a las poblaciones dispersas con abastecimientos de agua autónomos.

Es indudable la necesidad de que el Estado Nacional comprometa su apoyo para el logro de los objetivos de salud en la población expuesta a la ingesta de aguas con tenores de arsénico que superan los límites recomendables, la magnitud de la población expuesta y la importancia de las enfermedades que esta contaminación origina justifican sin duda poner en juego el peso del Estado.

Debemos procurar que el agua, elemento indispensable para la vida, no se constituya en una fuente de enfermedad y muerte. @






Principal | Staff | Vidriera Virtual | Buscador Temático | Ediciones Anteriores | Sitios Recomendados


Comuníquese con Nosotros Si tiene alguna duda o sugerencia,
comuníquese con nosotros!!!



© Copyright 2000, Multimedios Ambiente Ecológico
http://www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com