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   Edición 71 / Junio del 2000

Información General



Cremación de Cadáveres y
Recolección de Residuos Patogénicos



Por Gladys Enciso
Asociación Vecinal Moronense
encimetg@ciudad.com.ar

Argentina


Sus Antecedentes e "Historia Natural"

En 1991 se instala en Morón, calle Pola Nº 100 esquina Avda. Hipólito Irigoyen, un establecimiento concesionado a la empresa Manuel Aguirre Constructora S.R.L, para la cremación de cadáveres y recolección, tratamiento y disposición final de residuos patogénicos.

Ubicado en medio de un vecindario preexistente a ocho cuadras del centro comunal. En su entorno colinda con el matadero frigorífico de Samid, la Dirección de Bromatología, el Centro antirrábico, el muro del cementerio y la medianera de vecinos.

Su construcción se realizó sin informar ni consultar a la población. Tal es así que se pensaba por su decorativa "fachada" que serían oficinas para uso del frigorífico o el municipio. Al tiempo de su inauguración no poseía chimeneas (obviamente para que los vecinos no reaccionáramos con antelación).

Noviembre 4 de 1991. A partir de aquí comenzó nuestra condena a una muerte lenta y nuestro estoico peregrinar golpeando puertas día tras día, año tras año hasta la fecha, de funcionarios en el ámbito comunal, provincial y nacional, organismos nacionales y extranjeros (ej. Embajadas entre ellas EE.UU.), ONGs nacionales e internacionales, medios de comunicación local y nacional, campañas de concientización en barrios, escuelas, asociaciones etc., formamos nuestra propia asociación civil, cortamos la avenida en dos oportunidades, nos adherimos a una huelga de hambre en la plaza de Morón durante 18 días, nos disfrazamos de muerte recorriendo las calles centrales con pancartas, en fin hay mucho más de esto.

El día de su inauguración el barrio entero parecía Londres, el humo y olor nauseabundo comenzó a salir de los agujeros donde faltaban las chimeneas. Las primeras consecuencias físicas en el entorno fueron fuertes dolor de cabeza, náuseas, vómitos, ardor en los ojos, la nariz y la garganta, picazón en la piel, alteración nerviosa, hipertensión, llanto e impotencia. De esta manera continuó funcionando y comenzaron los primeros reclamos individuales, algunos al empresario, otros al municipio.

A raíz de estas quejas colocaron dos chimeneas de chapa, de baja altura y atadas con alambres al par de hornos Lindberg Lic. EE.UU. que poseían. El constructor Aguirre se dirigía a los vecinos de manera soberbia y despectiva alabando las bondades de la tecnología de sus hornos y minimizando el sufrimiento de los vecinos atribuyéndolo a la "sugestión" o política.

Los humos negros-rojizos, olores nauseabundos, cenizas dispersas y acumuladas en patios con conocimiento hasta 30 cuadras a la redonda, vapores viscosos, desechos desparramados por todo el barrio, grasitud impregnada en las viviendas, plantas, ropas, llama de 2 m, chispas saliendo por los agujeros de las chimeneas, vibración de inmuebles y vidrios, ruido elevado fueron una constante día y noche. Por esta época nos comenzó a llamar la atención que las plantas se secaran casi de un día para otro y que los animalitos pequeños (pájaros, cachorritos, conejitos) amanecieran muertos.

El 15 de Julio de 1993 se incendian los fondos del crematorio lindero a la medianera de viviendas. Las llamas y las explosiones tomaron el lugar. A partir de aquí algo cambio los vecinos se unieron y formamos la Asociación Vecinal Moronense, en defensa del ciudadano y su ambiente. Comenzaron las denuncias como institución. La respuesta por parte del crematorio fue colocar tres hornos más, es decir había CINCO CHIMENEAS emitiendo humos negros y rojos. "Estos hornos vinieron para quedarse, decía Aguirre". Comenzaron los primeros casos de CÁNCER en el barrio, uno de muerte por asfixia nocturna y broncoespasmos en los chicos, en mi caso mi nene sanísimo hasta el momento presentaba broncoespasmos semanales con picos asmáticos.

A raíz de una publicación en el diario Clarín en 1993 y 94 "la negra historia del agente naranja- Dioxinas", utilizada en Vietnam que explicaba sus consecuencias y cómo se generaban en EE.UU. a través de la incineración de residuos patogénicos nos dimos cuenta que ese era nuestro caso y comenzamos a relacionar las enfermedades que habían aparecido entre nosotros con la exposición a las emisiones con las que convivíamos diariamente.

Difundimos este tema, nos relacionamos con diversas ONGs y especialmente con Greenpeace que años anteriores dirigida por Juan Shoeder no nos había prestado atención, al dejar la institución los nuevos integrantes me citaron, en ese momento visitaba el país Paul Connet de EE.UU., me escucharon y realizaron una prueba con unos secantes con distintos olores para que yo lo identificara. El olor fue identificado, además porque mi reacción es un fuerte dolor en el tabique nasal como si se me partiera el hueso.

Este humilde Señor quiso venir a nuestro barrio y allí nos hablo de todos los tipos de cáncer que se generan a partir de convivir con estos crematorios, hablo de las dioxinas, furanos y metales pesados, de alteraciones hormonales, de conducta, de capacidad de aprender y concentrarse, retardo en el crecimiento, de deficiencias en el sistema inmunológico etc. todas estas enfermedades sumadas a las primeras consecuencias expuestas arriba ya eran moneda corriente entre nosotros y se fueron extendiendo. Los médicos y abogados consultados no querían involucrarse (por amistad, por favores, por temor, o por interés).

En 1994 logramos que el Concejo Deliberante y el Ejecutivo comunal prohibieran la autorización para incinerar residuos patogénicos (cabe aclarar que incineraban todo tipo de residuos peligrosos). Jamás dejamos de denunciar y jamás se efectuaron controles serios por parte de las autoridades comunales y provinciales. El negocio disminuye pues ya no podían deshacerse de los residuos durante el día, decidieron trasladar los TRES HORNOS que habían venido para quedarse al crematorio de San Isidro del mismo dueño. Continuaron cremando cuerpos y residuos en forma subrepticia durante la noche en los dos primitivos hornos. Seguimos denunciando...

El 15 de marzo de 2000 en una inspección de rutina llevada a cabo en el interior del crematorio por el inspector del Programa de Verificación Integral (PVI) de la nueva administración, Carlos Ulloa, detectó irregularidades administrativas, bolsas de cenizas apiladas y desparramadas y en un depósito lindero observó toneladas de residuos patogénicos y tambores que llegan casi al techo del galpón. El techo tipo tinglado es el mismo que cubre toda la extensión del crematorio, el dueño niega que ese depósito y los residuos en el interior le pertenezcan.

Ante el reclamo municipal Aguirre se negó a abrir el portón de acceso al depósito. Los funcionarios comunales no lograron que se acercaran las autoridades competentes nacionales, provinciales ni el Juez de Turno del Juzgado Federal Nº 3 Dr. Criscuolo libró orden de allanamiento. Cabe aclarar que este juez ya tuvo en el año 1993 la causa Nº 422 de este caso resolviendo prácticamente que el crematorio eliminaba flores por sus chimeneas, fallo que los integrantes del crematorio aprovecharon a distribuir a los medios en 1995 cuando el juez Marquevich de San Isidro (amigo de Aguirre) solicitó que la droga del operativo antidroga "Tormenta Verde" se cremara exclusivamente en este lugar.

Al día de hoy sólo el portón está clausurado. Continúan incinerando durante toda la noche, el olor es característico de los residuos, continúan las llamas, las camionetas continúan ingresando al depósito... en fin nada ha cambiado, mientras tanto acrecienta nuestro padecimiento la discriminación que comenzamos a sentir. Mucha gente y en especial funcionarios aún no han tomado conciencia que el aire y sus componentes naturales y tóxicos impulsados por el viento no tienen fronteras, al igual que el agua de las napas freáticas donde se vuelcan efluentes.

Nuestra lucha no tiene interés partidario, no persigue la venta de inmuebles, tampoco es sugestión pese a que nos entristece saber que entre otras cosas lo que respiramos y las cenizas que se nos impregna han pertenecido a un ser humano. Sólo queremos recuperar nuestra anterior calidad de vida. Luchamos por el derecho humano a la vida, la salud y nuestro ambiente.

Mientras tengamos vida no bajaremos los brazos. Un cariño inmenso. @

Gladys Enciso
Asociación Vecinal Moronense
encimetg@ciudad.com.ar
Celular: 54 11 15.4577-7576





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