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   Edición 71 / Junio del 2000

Columnistas




"Hormigas Argentinas I"
La Invasión de California






Por Lic. Gustavo Fernando Papa Baumgärtner
Director de Internet del MAE
gustavo@ambiente-ecologico.com

Argentina


Son muy agresivas con las hormigas nativas y no les gustan como alimento a las lagartijas californianas. Científicos estadounidenses estudian el fenómeno USHA LEE MCFARLING.

Los Ángeles Times

Cientos de miles de hormigas argentinas marchan sin piedad por el sur de California, Estados Unidos, eliminando a las hormigas nativas, más tranquilas, y hasta a las lagartijas que se les cruzan.

Son un misterio. ¿Por qué razón les va tan bien en su colonización del estado de California en cantidades infinitas? ¿Qué es lo que da a estas hormigas de dos milímetros de largo el poder para derrotar a las del tipo carpintera y cosechadora, que pueden llegar a tener 10 veces su tamaño?

Un grupo de científicos de la Universidad de California, San Diego, sugiere en un documento publicado ayer que se debería a que todas son genéticamente similares y se tratan entre sí como si fueran parientes cercanos, aunque sean de colonias distantes. En California estas hormigas no desgarran a sus rivales de otras colonias, como lo hacen las hormigas argentinas normales. En lugar de luchar, las de California se concentran en encontrar (y compartir) alimentos, educar a la cría y extender los alcances de su imperio.

Ese imperio, según creen los investigadores, es básicamente una enorme super colonia de hormigas argentinas que se extiende desde México hasta cerca de la frontera con Oregón.

Es como si las hormigas se dulcificaran al llegar a California y se convirtieran en californianas típicas. "Es realmente un testimonio del poder de la cooperación", indicó Neil Tsutsui, estudiante graduado en la Universidad de California, San Diego y principal autor del documento que se publica en la edición de ayer de Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

En su tierra natal, las hormigas argentinas viven en colonias del tamaño de un terreno de los suburbios, con múltiples reinas. Cuando se cruzan con hormigas de otras colonias en alguna fuente de alimentos, como un roedor muerto, luchan como gladiadores enloquecidos. Arremeten unas contra otras, mordiéndose extremidades y antenas y arrojándose sustancias tóxicas. "El cuadro es muy claro. Se destrozan entre sí", explicó David Holway, investigador de la Universidad de California, San Diego.

Al momento del estudio, hace dos años, se comprobó que en California las hormigas no luchaban unas contra otras. Pero poco era lo que se sabía sobre cómo se comportaban en la Argentina. Los investigadores recorrieron entonces la Argentina en busca de colonias y aparearon hormigas de colonias vecinas en el interior de tubos de ensayo. Para su sorpresa, las enemigas se destrozaban. Pero las mismas pruebas hechas en California mostraban que las hormigas de San Diego no luchaban con las de San Francisco.

Como las integrantes de una colonia no luchan entre sí, teorizan, la población permanece sin control. Es su gran cantidad la que da a las hormigas su ventaja. Si bien una hormiga sola es "chiquita y débil", según explica Tsutsui, su gran número las convierte en una amenaza para hormigas nativas más grandes, que pierden sus nidos y fuente de alimentos a manos de recién llegadas.

"La desaparición de hormigas nativas también hizo que bajara la cantidad de lagartijas costeras", indicó el estudiante Andrew Suárez. A las lagartijas no les gusta el sabor de las hormigas argentinas, cargadas de amargas sustancias químicas.

"Tienen un gusto horrible", dijo Tsutsui quien, como otros en el grupo que colecciona hormigas, se metió alguna vez un puñado en la boca.

El trabajo que coronó la teoría del grupo fue un análisis genético. Utilizando técnicas para tomar huellas con ADN, Tsutsui descubrió que las hormigas de nidos distintos de la Argentina parecen estar menos relacionadas que las de nidos distintos de California. En ambos sitios, las que compartían menor cantidad de marcados genéticos eran más proclives a luchar.

Las pruebas muestran que en California estas hormigas comparten más ADN y tienen menos diversidad genética que en la Argentina.

Otros expertos indicaron que las nuevas investigaciones les parecen fascinantes pero advirtieron que el nuevo estudio no explica en su totalidad por qué razón las hormigas argentinas proliferan tanto. @








"Las Hormigas Argentinas II"
Invaden Los Ángeles




Las hormigas, entre ellas una variedad conocida como "argentina", se han sumado a la colección de desastres naturales que asuelan Los Ángeles.

La plaga está formada por dos variedades: la hormiga argentina y la hormiga de fuego, y se han extendido de tal forma que ha llegado a afectar el ecosistema californiano, en especial alrededor de las viviendas.

Llegada a principios de siglo en envíos de café hechos desde la Argentina a Nueva Orleans, la hormiga argentina se ha convertido para los hogares californianos en una plaga sólo comparable a la de las cucarachas en Nueva York.

La hormiga de fuego, más extendida en el área de Florida, ha hecho su aparición en California más recientemente. Su llegada a Estados Unidos, también procedente de América del Sur, tuvo lugar en la década del treinta en cargamentos de madera con destino a Alabama. "Es admirable la capacidad de adaptación" afirma el entomólogo Tim Lockley.

Los pequeños insectos se han cobrado desde entonces cincuenta víctimas mortales a causa de alergias y millones de cables cortados.

Conocida con el nombre científico de Linepithema humile, la capacidad de procreación de la hormiga argentina es grande, con varias reinas en cada colonia. Su presencia no es sólo molesta para los seres humanos, sino que su agresividad las lleva a acabar con las hormigas nativas, útiles en la diseminación de semillas, e incluso con los huevos de pequeños reptiles.

Los expertos norteamericanos se encuentran estudiando la posibilidad de combatir la plaga con parasitoides que colocan sus huevos sobre las hormigas, causándoles la muerte.@







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