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Edición 71 / Junio del 2000


Paz, Salud y Educación



Entre los bienes más preciados de una sociedad civilizada, se encuadran en sitial de honor la paz, la salud y la educación. Éstas integran, por mérito, tres de los derechos fundamentales de todo ciudadano, dado que nada es tan importante como la propia vida, ni tan necesario para funcionar y producir en una comunidad como la educación.

Es preciso destacar, además, que ningún individuo puede llevar una existencia íntegra, desarrollarse plenamente ni alcanzar su verdadero potencial, si padece enfermedades que minen su cuerpo y atenacen su mente. Nadie puede destacar en actividad alguna, si carece de las herramientas que la educación y la cultura le otorgan. Por otra parte, estos términos no se aplican solamente en la concreción de logros profesionales ni sociales; revisten importancia, también, en el propio desarrollo espiritual y humano de cada individuo, en ese patrimonio invisible que distingue sociedades.

La Paz en una población se logra cuando existen verdaderos valores y conocimientos de la cultura de la Paz, entonces, nos damos cuenta que, existe una estrecha interacción en esta tríada. Este valor tan importante no es tenido en cuenta la mayoría de las veces y se reacciona mal y espontáneamente ante pequeños roces que podemos tener con nuestros vecinos. Pero, no seamos ilusos, la ambición y la ancestral creencia que eso les pertenece, generaron la mayoría de los conflictos que terminaron en sangrientos e innecesarios enfrentamientos.

La educación de una comunidad engloba un conjunto de eventos y posibilidades que van desde las artes en su máxima expresión, pasando por exposiciones, congresos y certámenes culturales, hasta el pujante accionar de los medios de comunicación social. Es un espectro muy variado y complejo, que debe necesariamente estar al alcance de todos. De esta forma, una sociedad se engrandece y pueden tomar forma sus ideales más preciados.

Por argumentos como los precedentes son que, desde tiempo inmemorial, las distintas civilizaciones dieron cabida, como parte fundamental de su basamento social, a la salud y educación. A lo largo de la vasta historia de la Humanidad, cada cultura destacó, en más o en menos, también sobre la base de estos aspectos. Se habló de Estados profundamente comprometidos, y de otros que como claro preludio de su decadencia, libraron su tiempo entre el oscurantismo y las miserias...

Actualmente, las sociedades que pujan por un lugar en el contexto de las naciones desarrolladas, priorizan estas áreas de tal forma, que bien puede decirse que constituyen la base de su evolución. Esto es tan así, que nadie puede imaginar, modernamente, a un país que se precie de evolucionado, con problemas endémicos que coarten su rumbo en pos de una sociedad mejor, y por extensión, de un mundo más humano.

En una suma de voluntades y propósitos, las naciones deben alinearse en tal dirección. Internamente hacia sus pueblos; y externamente, en conjunto, hacia una Humanidad que pueda gozar de una mejor calidad de vida. Es necesario reflexionar que no sólo deben establecerse planes presupuestarios que contemplen la cantidad, sino también debe enfatizarse en la calidad de los servicios asistenciales y educativos. Para ello, es dable pensar en tecnología, estructuras y medios; promoviendo a su vez, la necesaria capacitación y desarrollo profesional; ampliando radios de acción; promoviendo la investigación y la planificación de nuevos proyectos.

En suma, movilizar conciencias, voluntades creadoras, recursos económicos, tecnológicos y humanos, en este desafío obligado en los tiempos que corren. Movilizar los recursos apuntando a una mejor calidad de vida general de la población y no limitarla a pequeños sectores es un desafío que los gobiernos deben encarar. Pero, indudablemente, se debe priorizar la "Cultura", porque podremos aplicarla en todos los estamentos de nuestro accionar diario: la "Cultura de la Paz", la "Cultura de la Salud", y por supuesto, la "Cultura de la Educación". @

Hasta el próximo número.

Ing. Antonio Nicolás Gillari
director@ambiente-ecologico.com
Director General
Multimedios Ambiente Ecológico






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