[ Publicidad 1 ]
Principal | Staff | Vidriera Virtual | Buscador Temático | Ediciones Anteriores | Sitios Recomendados | Correo


 Sumario:

  Editorial

  Columnistas

  Opinión

  Investigación

  Información General

  Agenda 21

  Salud

  Flora

  Fauna

  Publicaciones

  Cartas de los Lectores






[ Publicidad 2 ]

[ Publicidad 3 ]

[ Publicidad 4 ]
   Edición 70 / Mayo del 2000

Flora




El Castaño...
Cuentos al Amor del Hogar

Por Miguel Herrero Uceda
Corresponsal en España del MAE
hu@nexo.es

España


El Castaño (Castanea sativa) es un árbol que está presente en todas las culturas desde el Atlántico, hasta China. La riqueza de sus frutos hace que el castaño se cultive desde milenios. En Italia se ha encontrado restos en fortificaciones circulares de la Edad del Bronce que avalan el conocimiento y uso del castañar. En España hay constancia de que se consumían desde el neolítico.

Por sus condicionantes naturales requiere clima fresco, pero no frío; humedad, pero no encharcamientos, por lo que su ubicación típica es en las zonas montuosas. El castañar representa una forma ancestral de convivencia del hombre con su entorno natural, del que obtiene periódicamente frutos y madera, sin llegar jamás a agotar al bosque. En Canarias existen inmensos ejemplares milenarios, a la sombra de los cuales administraban justicia los menceys guanches.

Este árbol se identifica fácilmente por sus hojas aserradas que cuelgan de las ramas en pequeños grupos. En la época de la fructificación, son muy visibles las vainas esférica de color verde claro, en cuyo interior se está formando tres o cuatro castañas. Para proteger a la semilla, la vaina está cubierta de numerosas espinas; al madurar se abre la envoltura, dejando al fruto libre. Como dijera Góngora "Erizo es el zurrón de la castaña" . Desde fines de octubre se recogen los frutos, primero los caídos y finalmente se completa la recolección con el vareo a los árboles. El periodo de este fruto se alarga hasta bien entrado el invierno, aunque se estima que las mejores son las tempraneras. La cosecha es abundante tras un verano caluroso y seco. No obstante, cada castaño presenta ciclos de 3 a 5 años de gran producción.

Los castaños son árboles que en su dilatada vida (puede llegar a los mil años de edad) desarrollan un porte majestuoso con una amplia copa de unos treinta metros de alto, formada por gruesas ramas entrelazadas, y con robusto tronco. Es conocido el castaño de Flogueira, en Lugo de 16 m de perímetro, aunque dista mucho de ser el mayor de entre los que se tienen noticia.

Entre los diversos vegetales que acusan la maravillosa fertilidad de esta región figuran principalmente los gigantescos castaños del Etna, de entre los cuales el más famoso es el llamado Castaño "di Cento Cavalli" (de los cien caballos). Este coloso vegetal tiene ahora cuatro vástagos; contaba con cinco hasta 1852, pero se cortó uno para venderlo. Si efectivamente constituyó en otro tiempo un solo tronco debió medir doscientos cuatro pies [57 metros] de circunferencia, dimensión que excede con mucho a la del mayor de los árboles de California. Asegúrase que se debe su nombre al hecho de haber descansado bajo su frondoso ramaje una reina de Aragón con todo su séquito, que constaba de cien jinetes.

(Europa pintoresca, Ed. Montaner y Simón, 1882)

Por desgracia este soberbio ejemplar siciliano dejó de existir hace ya mucho tiempo. Para cada una de las civilizaciones que se han ido sucediendo a la sombra de estos árboles, las castañas han recibido un nombre especial como "nueces de Heraklion" o "bellotas de Cerdeña" . Sin embargo, en casi todas las lenguas romances actuales las designan con derivaciones del término latino de "castanea" , lo que confirma el gran aprecio que sentían los romanos a las castañas, al que consideraban símbolo de previsión, ya que sus frutos de otoño sirven de alimento para el invierno. Como todos los frutos secos, propagaron mucho su cultivo por todo la zona mediterránea.

Las hojas se tornan amarillentas en otoño, al caer supone un excelente aporte orgánico al suelo del bosque. De estas hojas se obtiene un nutritivo estiércol. Las flores masculinas y femeninas aparecen en junio en inflorescencias separadas, pero en el mismo árbol.

El fruto es altamente calórico, aproximadamente 115 calorías por cada 100 g. Posee gran cantidad de vitamina A y C, sales de sodio, hierro, magnesio e hidratos de carbono. Estas son características que la hacen muy recomendada en la dieta de los jóvenes, especialmente si son deportistas. Las castañas se consumen tostadas, asadas, cocidas, en mermelada o confitadas, como el marrón glacé. En cambio, son algo indigestas si se comen crudas. De ellas también se obtiene una harina con propiedades alimenticias similares a la del trigo, que es mantenimiento de gente pobre, cuando le falta pan, como dice Fray Luis de Granada, añadiendo a continuación.

[Los castaños] a veces están plantados en lugares montuosos, y así muy sujetos al ímpetu y frialdad de los vientos. Por lo cual los vistió y abrigó el Creador con aquel erizo que vemos por deafuera, y después de dos túnicas, una dura y otra blanda que son como la dura máter y la pía máter que cercan y guardan los sesos de nuestro cerebro.

(Fray Luis de Granada, Del símbolo de la Fe)

Del castaño se obtienen varas para cestería. Cada 10 ó 30 años se corta madera para trabajos que no requirieran mucha sección de tronco, como postes y zuecos. Si se requiere madera para fabricar muebles, entonces los ciclos deben ser más amplios. Esta madera es muy apreciada en carpintería por su belleza, dureza, flexibilidad y por su fibra fina. También se emplea en tonelería.

Las hojas tomadas en infusión es uno de los remedios más eficaces contra la tos ferina. De la cáscara de las castañas se ha llegado a elaborar un cierto champú apto para teñir no en color castaño, sino en tonos rubios.

Para los romanos y la Iglesia católica el color castaño simboliza la pobreza y la humildad, es el color de la tierra, humus en latín, justamente de donde procede la palabra "humilde". Por este motivo se ha escogido para el color del hábito de ciertas órdenes religiosas, como los franciscanos, que propugnan el retorno a una vida más sencilla, en contacto con la naturaleza creada por Dios: el bosque y sus habitantes, despreciando los valores temporales.

El castaño es árbol que define la estación del otoño para los chinos, aunque en su idioma se presta a otras significaciones. En la remota China feudal de entre los siglo VI y V a.C. Confucio pasó muchos años viajando infructuosamente de estado en estado, en búsqueda de un lugar apropiado para aplicar sus ideas sobre el buen gobierno. A lo largo de su vida, el filósofo tuvo que enfrentarse a muchos hechos que le llenaron de indignación, como cuando se enteró que el noble Tsai Wo instauró los antiguos sacrificios humanos para que el pueblo estuviera atemorizado y sumiso ante los dioses y los gobernadores; además, para que la aristocracia pudiera mantener con sus prerrogativas, mandó plantar castaños, en vez de pinos, como la dinastía Hsia o cipreses, como los soberanos de Yin, pues con estos árboles conseguía tener siempre presente la palabra sumisión, ya que casualmente en chino tanto castaña, como la palabra que define la sumisión ante los poderosos, se pronuncian li.

Cuando las hojas de los castaños se han teñido de amarillo, en la época de la cosecha, las noches se alargan y el frío hace su aparición. En esas noches, mientras en las montañas se oyen a lo lejos el estremecedor aullido de los lobos hambrientos que bajan hacia el valle, toda la familia se reúne en torno al fuego. Se echan castañas para asarla. Los ojos están fijos en las chispas que saltan al aire, entonces uno, de los que más han vivido, dice: - recuerdo que una vez me contaron que una noche como esta ... -. Los más pequeños le miran ensimismados con la boca abierta y los ojos redondos, para no perderse detalle de ese relato que pasado el tiempo contará a sus nietos.

Hacia la casería de Iturrioz brilló una luz como la de un tizón encendido, que fue descendiendo hacia el castañar, en cuyas sombrías enramada desapareció...

(A. Trueba, Cuentos de varios colores.
Relato basado en una leyenda del valle de Cadagüa)

Los primeros pobladores, al instalarse en el castañar, lucharon contra los animales carnívoros que antes señoreaban el territorio, como lobos y osos. Humanizaron el bosque para hacerlo habitable, dotándole de las necesidades más inmediatas, para vivir en el castañar. Durante este largo periodo surgieron una serie de relatos que de forma real o alegórica narran los sucesos y vicisitudes acontecidas, donde el castañar es protagonista o testigo de lo ocurrido.

Una de las labores ancestrales para los moradores de zonas boscosas, como los castañares, es la recogida de pequeñas ramas secas que los árboles desechan. Esta leña servirá para alimentar al fuego doméstico y lo que es más importante, con la recolección se realiza la misión de limpiar el suelo del bosque, un sistema eficaz de evitar que se produzca y se expanda la destrucción del bosque por las llamas del fuego. Esta labor suelen hacerla mujeres o niños, que tienen que entrar en el siempre misterioso bosque y enfrentarse solos ante lo desconocido que puede surgir tras una sombra.

"Otra vez bajaba detrás de las ovejas cargá con un gran coloñu de leña. Cuando empezaba a bajar un senderu muy rebalaciu, se encontró con que la quitaban el coloñu de leña de la cabeza.
Miró sorprendía lo mesmu que en la juente y lo mismo que a la vera del espinar y vió al mesmu ojancanu que tenía el coloñu en la mano como un hombre lleva un palu, un rastrillu o una picaya."

(M. Llano, Mitos y leyendas de Cantabria)

El Camino de Santiago, al cruzar el interior de la Galicia profunda, atraviesa bosques de corpulentos castaños, que con sus grandes copas cubren el cielo al peregrino. De cuando en cuando, se abre un claro en la frondosidad del paisaje para dar cobijo a pequeños núcleos de dos o tres casas, construidos con piedras sin más accesos que el propio camino de Santiago. Castaños recortados junto a toscas iglesias negras, con una belleza romántica, que sugieren el misticismo de los oscuros tiempos de las grandes peregrinaciones, tiempos regidos por la incertidumbre de las fuerzas visibles y ocultas.

En las ciudades, desde la época de la recogida de castañas, aparece un personaje entrañable: la castañera. Mientras azota el aire por las inhóspitas calles, ellas asan castañas en cualquier esquina de nuestras populosas ciudades, para ofrecérselas a los que pasean con las manos en los bolsillos y la boca tras una bufanda.

A mis castañas,
que en Madrid no se comen
más resaladas.
Donde yo campo
ninguna campa

(R. de la Cruz, Las castañeras picadas)

Para los que desde pequeño hemos crecido o hemos sido transplantados a estos entornos artificiales, la castañera nos trae recuerdos de sabor caliente en tardes frías de nuestra niñez.

Las castañas son la paz
del hogar. Cosas de antaño.
Crepitar de leños viejos,
peregrinos descarriados.

(F. G. Lorca, Canción oriental)
@





Principal | Staff | Vidriera Virtual | Buscador Temático | Ediciones Anteriores | Sitios Recomendados


Comuníquese con Nosotros Si tiene alguna duda o sugerencia,
comuníquese con nosotros!!!



© Copyright 2000, Multimedios Ambiente Ecológico
http://www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com