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Vicky Rowntree, Directora del Programa Ballena Franca Austral, continuó en la temporada 1999, el estudio acerca de la relación entre las reservas de grasa de las hembras y los patrones de actividad de sus crías.
La población de ballena franca que utiliza la Península Valdés como área de reproducción y crianza, está siendo hostigada por gaviotas cocineras que han aprendido a alimentarse a partir de la piel y grasa que arrancan de los lomos de las ballenas. En 1995, determinamos que los pares madre/cría utilizaban la cuarta parte del día en escapar y recuperarse de los ataques de las gaviotas. Para comprender mejor el significado de este hostigamiento, debemos pensar en como transcurre la vida de las ballenas a lo largo del año.
Las ballenas francas permanecen de dos a cuatro meses durante el invierno y la primavera en las áreas de crianza. El resto del año, o bien están migrando o se están alimentando en zonas de gran riqueza de plancton a miles de kilómetros en los mares australes.
A medida que se alimentan, las ballenas almacenan enormes cantidad de energía en forma de grasa. Estas reservas les permiten vivir cuando el alimento es escaso, en invierno y primavera. Cuando una ballena se encuentra en el área de crianza, prácticamente, está en ayuno. La leche que produce la hembra para alimentar a su cría proviene de la grasa que acumuló en el área de alimentación. Una madre que, la mayor parte del día, se desplaza a altas velocidades para escapar de los ataques de las gaviotas, está utilizando la reserva de energía que necesita para alimentar a su cría.
Tememos que debido a los ataques de gaviotas los ballenatos no estén obteniendo suficiente leche en los tres primeros meses de vida que les permita crecer y desarrollarse normalmente.
Para probar esta hipótesis, Vicky Rowntree está estudiando los patrones de actividad de los grupos madre/cría. Ella está cuantificando el nivel o intensidad de los ataques de gaviotas que los pares madre/cría experimentan y los compara con la cantidad de tiempo que ambos invierten en jugar y en otros comportamientos necesarios para el desarrollo normal de la cría.
Otros datos que está recogiendo son cuan seguido respira una ballena y la altura del rollo de grasa que se encuentra detrás de los orificios respiratorios, de modo de poder determinar si estos factores pueden indicar la condición del estado corporal. Los atletas que se encuentran en buen estado, respiran más lentamente, es decir con menor frecuencia, que otra persona sin entrenamiento, efectuando la misma actividad.
Si las ballenas, son similares a los humanos, podemos esperar intervalos de respiración más largos para los pares madre/cría que se encuentran en buen estado. Los resultados preliminares obtenidos de la temporada 1997, indican que hay una relación entre la altura del rollo de grasa de la madre y la frecuencia de respiración del ballenato, pero aún se necesitan más datos para confirmar esta tendencia.
La temporada 1999, fue muy exitosa, tomamos datos de más de 80 pares madre/cría, que actualmente se están analizando.
Esperamos que las actividades que estamos registrando colaboren a establecer un método no invasivo para determinar el estado de la salud de los individuos de esta especie. @
Para mayor información sobre este tema, contactarse con:
Instituto de Conservación de Ballenas
García Merou 833
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Telefax: (54 11) 4717-2800
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