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   Edición 69 / Abril del 2000

Opinión




El Biogás, la Biomasa
y un Poco de Historia


Por Téc. Wálter Hugo Rainieri
info@solyviento.com.ar

Argentina

"La mayoría de los temas que no conocemos nos pueden parecer interesantes, ridículos, banales, sin importancia y hasta puede molestarnos que alguien ocupe las páginas de esta web para llenarlas con basura; ahora bien, cuando aparece un loco llenándolas con un discurso acerca de como "fabricar" gas combustible y fertilizante orgánico a partir de la bosta de vaca o de caballo, creo que la cosa puede rebalsar los límites aceptables; no obstante, alguien dijo alguna vez que los locos siempre dicen la verdad, así que le propongo que lea la nota y después, si le parece, puede molestarse; puede no darle importancia, puede considerarla ridícula y banal, pero si por casualidad le pareció interesante, realmente lo felicito; usted ya es uno más de los nuestros, es que siempre dicen la verdad ..."

Y sí, cuando allá por el año 1986 el Ingeniero Roberto Basso me propuso formar parte del grupo, la espectativa fue muy grande. lbamos a empezar a capacitamos en el TRATAMIENTO DE LA BIOMASA.

En el CENT Nº 14, de General Rodríguez (Provincia de Buenos Aires) se creaba el primer grupo de Investigación Aplicada. En el marco de un convenio con la Universidad de Luján (UNLU), se formarían operadores de biodigestores para realizar tareas de monitoreo en los equipos que ya había construído la UNLU.

La cosa arrancó con toda la teoría química del proceso de degradación, con una presentación oficial de una familia de bacterias cuyos nombres, los más cortos, tenían aproximadamente veinte letras. Luego siguió con las técnicas de laboratorio y la construcción de una "cámara estufa" donde simulábamos las condiciones ideales para que se desarrollara nuestro objetivo final: el tratamiento de la biomasa.

El grupo fue creciendo en capacidad operativa y con un subsidio muy pobre desde la esfera oficial, con un aporte que apenas salvaba los viáticos (como era de esperar), pero con un subsidio muy importante por parte de los integrantes del grupo, jefe incluido, que más de una vez pusieron plata de su bolsillo (como era de esperar), se siguió adelante. El monitoreo en el equipo de la UNLU se hacia esperar, que una evaluación, que un examen, que pito, que flauta.., finalmente la paciencia del grupo, jefe incluido, llegó a su fin y se decidió construir en el mismo CENT Nº 14 un biodigestor, a los fines de poder llevar a cabo los estudios correspondientes y desarrollar nuestras propias experiencias.

Se desarrollaron trabajos de puesta a punto y hasta se elaboró un modelo de funcionamiento, dentro de nuestras posibilidades, de cómo iba a responder el equipo. El prototipo fue presentado en sociedad en la Ciudad de Mendoza en el año 1990, en el marco de la XXII Reunión Anual de la Asociación Argentina de Energía Solar. Las perspectivas eran buenas y el tema daba para seguir trabajando, es más, otros grupos de investigación, pertenecientes a Universidades del interior del país (Salta, Jujuy, Santa Fe) continúan trabajando. En Gral. Rodríguez la cosa se paró, y sin un mínimo presupuesto, el grupo (jefe incluido) no tuvo más remedio que desmembrarse y a otra cosa.

Pero alguien también dijo que "el amor es más fuerte", así qué, de una u otra manera, en este año, quien firma estas lineas está dispuesto a reactivar aquello que quedara inconcluso por la negligencia de algún buen funcionario de turno que le pareció ridículo, banal o sin importancia. Lo cierto es que para quien le parezca interesante el tema, tendrá la oportunidad de canalizar su espectativa, vía el trabajo conjunto de una entidad privada de Pilar, el "Taller Soles" y una entidad estatal de Gral. Rodríguez, el CENT Nº 14, y de esta manera intentaremos reflotar nuestro Titánic", que aún hay mucho por navegar...

Dejando un poco de lado lo sentimental, que también es necesario, pasaremos a comentar que es esto de fabricar gas.

La nota anterior habló de la basura, materia orgánica, degradación aeróbica y anaeróbica, relleno sanitario y otras bondades de los desperdicios; la propuesta de hoy apunto a comentar qué ocurre cuando nos encontramos en un tambo, por ejemplo, donde se produce una gran acumulación de estiércol fresco recién elaborado. Esto producto de las esperas que sufren las vacas en las pistas de pre y posordeñe, antes de ser enviadas de nuevo hacia los corrales o el pastoreo. Ese estiércol normalmente es manguereado y conducido por una zanja a un gran pozo donde se va degradando a cielo abierto.

Esto se produce con la gentil compañía de numerosa cantidad de moscas, difíciles de combatir y motivo por el cual constituyen una potencial fuente de contaminación tanto para el tambero y su familia cuanto para la vacas, siendo una de las causas de enfermedad en las ubres del animal.

Si en lugar de conducir el estiércol con el agua a un pozo a cielo abierto, lo desviamos a un depósito cerrado, donde puede desarrollarse un proceso químico que permita transformar esa materia en algo útil para el tambero, habremos evitado la proliferación de tantas moscas, contribuiremos a la higiene del lugar y como recompensa obtendremos dos productos que serán ni más ni menos que un gas combustible, el famoso BIOGÁS y un FERTILIZANTE ORGÁNICO, natural y sin productos químicos que dañen el suelo.

Efectivamente el estiércol de vaca, de caballo, de cerdos, con algunos cuidados este último, y así mismo el de aves, pueden constituirse en una fuente de energía a partir de un tratamiento adecuado. Entonces a partir de ahora, llamaremos BIODIGESTOR al depósito cerrado, en el cual depositaremos el estiércol que al ingresar lo hará con una cantidad determinada de oxígeno; a partir de ese momento comenzar a desarrollarse una degradación llevada a cabo por bacterias que respiran oxígeno. Como el biodigestor es hermético, en un determinado momento las bacterias habrán consumido todo el oxígeno, creando el clima propicio para que comiencen a desarrollarse otras bacterias, que se alimentarán de la materia orgánica producida por las primeras ya digerida, producirán un gas que comenzará a burbujear desde el seno de la mezcla agua-estiércol hacia la parte superior del digestor, denominada campana o gasógeno.

Este festín del que disfrutan las bacterias, dura mientras dura la materia orgánica, o sea su alimento; cuando se agota, las bacterias mueren quedando como resultado un gas combustible, un residuo liquido y un barro decantado en el fondo del biodigestor.

El gas es metano, más conocido en el barrio como gas natural, aunque un poco más pobre, es decir con un poder calorífico menor: el gas natural tiene 9300 Kcal/m3, y el biogás tiene, tal cual sale del equipo, 5500 Kcal/m3.

El residuo liquido es un fertilizante orgánico estable sin olor, que puede ser conservado sin perder sus nutrientes.

El barro decantado es un elemento fértil, apto para realizar siembra de productos o también puede ser empleado como fertilizante.

Para que todo este proceso se lleve a cabo, deben cumplirse determinadas condiciones, siendo la temperatura la que juega un papel más que importante en el rendimiento del equipo.

Como usted puede apreciar, tratar de entender todo esto que le termino de contar es casi como una cosa de locos, por lo menos, dicho todo de una sola vez, pero bueno, si le pareció interesante para entenderlo, quizá lo convenza participar del reflotamiento de nuestro 'Titaníc". @






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