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CINCINNATI - La prognosis para los que presentan fallas cardíacas complicadas no suele ser muy alentadora. Por lo general, suelen ser puestos en la lista de espera de transplantes del corazón y la mayoría no sobrevive.
Pero ahora la medicina cardíaca espera, no sin cierto ansiedad, que se compruebe la efectividad de un nuevo tratamiento, que podría salvar a estos pacientes sin necesidad de otro corazón.
En Europa y Canadá se han registrado muchos casos en que los pacientes han prácticamente saltado de su lecho de muerte a canchas de tenis y hasta campos de fútbol. "Esto va más allá de cualquier cosa que haya visto en el tratamiento de las fallas cardíacas", reconoce William T. Abraham, director del programa de fallas cardíacas del Hospital de la Universidad de Cincinnati.
El núcleo de este nuevo tratamiento es un aparato que sincroniza electrónicamente el latido de los ventrículos, que son las cámaras de bombeo del corazón. Esto corrige una de las consecuencias más comunes de las fallas cardíacas severas, los latidos dispares de los dos ventrículos, que hacen que cierta cantidad de sangre quede dando vueltas inútilmente en el corazón.
Al hacer que los ventrículos trabajen sincronizadamente, el aparato envía la sangre a las arterias, en las que se distribuyen por el cuerpo.
El aparato, que hasta ahora no ha recibido mucha atención, parece demasiado sencillo, considerando que podría ser una alternativa al transplante. Hasta ahora, tres empresas estadounidenses, Medtronic Inc., Guidant Corp. y St. Jude Medical Corp., fabrican el aparato. En Europa, ya las autoridades lo han aprobado.
La más avanzada es Medtronic, cuyo aparato ha sido bautizado como InSync. La compañía debe presentar hoy en la reunión en California del Colegio Estadounidense de Cardiólogos los resultados de sus pruebas en Europa.
Pero aún falta mucho para que las pruebas clínicas se completen y la promesa inicial que han ofrecido podría resultar engañosa. Hasta ahora, la prueba más completa de InSync incluyó sólo a 103 pacientes en Canadá y Europa y no contó con un grupo de control, es decir otros pacientes a los que se le implantara un aparato que no funciona.
El sincronizador, que es apenas un poco más grande que una moneda de u$s 0,25, se coloca justo bajo la piel en el área del hombro. Por lo general, el paciente está despierto, pero anestesiado y sedado. Esta operación puede durar una o varias horas, lo difícil que sea para el médico llevar varios cables hacia el corazón. Luego, los pacientes deben seguir tomando medicamentos contra la falla cardíaca, lo cual es un tratamiento insignificante en comparación con los que deben seguir los receptores de un transplante. @
15 de marzo del 2000 - Copyright © 2000 - Dow Jones & Company, Inc. Todos los derechos reservados.
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