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   Edición 69 / Abril del 2000

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Fuegotecnia



La Higiene y la Seguridad
en el Trabajo en Argentina


Por Ing. Rubén O. Balsamello (*)


La situación argentina en materia de Higiene y Seguridad en el Trabajo contrasta, dentro de la situación mundial, tanto con la evolución de los países desarrollados como con el atraso de los que están en vías de desarrollo. Esto se debe, principalmente, a que en nuestro país el nuevo régimen de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo se insertó en una experiencia desarrollada a lo largo de casi 20 años de aplicación de una legislación pionera en la materia, cuyo contenido técnico se ponía en manos de los servicios de higiene y seguridad para la prevención de accidentes y enfermedades laborales, a lo que paulatinamente se le sumó el perfeccionamiento aportado por el avance del conocimiento.

Esta es una de las reflexiones a la que arribamos luego de participar en el XV Congreso Mundial de Higiene y Seguridad en el Trabajo, organizado por el Ministerio del Trabajo del Brasil y la Organización Internacional del Trabajo, que se realizó en San Pablo (Brasil) del 12 al 16 de abril de 1999, bajo el lema: "Higiene, Seguridad y Ambiente. Un desafío global"

En los países subdesarrollados encontramos diversas situaciones, que marcan un largo camino a seguir, para lograr la solución de problemas tan elementales como el trabajo semi-esclavo, el de menores y de mujeres, para seguir luego con conquistas sociales elementales para todos los trabajadores. Recién al resolverse tales cuestiones prioritarias verían la necesidad de disponer de los elementos de protección personal, avanzar en la prevención de los riesgos de seguridad industrial que pueden producir accidentes laborales y, más adelante, sobre los riesgos de higiene industrial causantes de las enfermedades laborales. Posteriormente vendrían el estudio de los riesgos ergonómicos, la organización de los sistemas de prevención para realizar un estudio sistemático de riesgos, las estadísticas de siníestralidad, etc.

Tras escalar todos esos peldaños encontrarán las propuestas del primer mundo, donde prima el desarrollo tecnológico concebido para minimizar los accidentes y enfermedades laborales, aggiornado permanentemente por videos, software y sustancias químicas adecuadamente catalogadas; para llegar hasta una organización de sistemas de gestión certificada de la Higiene y Seguridad en el Trabajo.

En este contexto, la Argentina bien ubicada, con una Higiene y Seguridad que se afianza como una ciencia de la ingeniería y organizando sus propios Sistemas de Gestión en el área, aunque con algunas contradicciones.

Por ejemplo, curiosamente a tres años de la aplicación del Sistema de Prevención de Riesgos del Trabajo las ARTs descubren que de las aproximadamente 400.000 empresas incluidas en el sistema, hay que centrar la atención en las 10.000 que tienen riesgos que merecen consideración. O que es difícil bajar más los accidentes, porque ya se los viene bajando desde hace años.

En muchas empresas encontramos que el costo de la siniestralidad que se transfiere a la ART, es sustancialmente inferior al precio pagado en concepto de alícuotas, desde la implantación del sistema. Esto significa que habría que volver a prestar atención a las empresas que estaban bajo el régimen de los Servicios de Higiene y Seguridad en el Trabajo vigente (Industria Manufacturera), particularmente a la construcción, y agregar al agro que nunca había sido incluido.

Esto también implica capitalizar la experiencia desarrollada por los 3.000 profesionales universitarios prevencionistas que se "hicieron en el país, lo que permitiría aplicar adecuadamente el criterio técnico necesario para dilucidar las variadas realidades cotidianas, que van desde las prescripciones técnico-legales hasta la necesidad de desarrollar acciones no prescriptas, pero imprescindibles para ingresar al siglo XXI.

En tal sentido sería necesario aplicar correctamente el artículo 12 del Decreto PEN N0 170/96, que establece que el cumplimiento de las obligaciones de higiene y seguridad se evaluará bajo reglas de tolerancia con un criterio de razonabilidad, y que a tal efecto se considerará el desgaste normal de máquinas y herramientas, elementos de protección, circunstancias eventuales y medidas adoptadas para superar los riesgos.

Dentro del contexto descripto es necesario restablecer una clara diferenciación de las distintas jerarquías profesionales, teniendo en cuenta la verdadera formación recibida y su experiencia profesional en la especialidad. También sería importante que estos profesionales fueran incluidos no sólo en los ámbitos de ejecución de las políticas en la materia sino también en el de la elaboración de propuestas. En síntesis, es necesario revalorizar el alto nivel profesional alcanzado en su oportunidad, para poder mantener la espiral del mejoramiento continuo que la temática requiere. @


(*) El Ing. Rubén O. Balsamello, es el Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Ingeniería de Seguridad en el Trabajo (ALAIST)



FuegoTecnia

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