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   Edición 69 / Abril del 2000

Columnistas



Basura en las Calles

Por Juan Javier Álvarez
info@ambiente-ecologico.com

Argentina


"Porque en eI cuidado de los lugares públicos, en el aseo de nuestro barrio, también estamos demostrando nuestra civilidad y respeto por los demás"

Hace poco empezó a llover en una calle cualquiera del centro de la ciudad Buenos Aires. Al rato, el nivel de agua en las aceras sube de forma alarmante para los transeuntes que, a duras penas buscan refugiarse en los negocios.

Pero no hay caso. El agua desborda de las alcantarillas y, a borbotones, sube centímetro a centímetro.. Y aparecen flotando otros protagonistas, en esta tragedia ciudadana, las bolsas de basura que, dejadas por doquier, ahora son llevadas por el agua y arrastradas por los colectivos que pasan.

Abajo, en las alcantarillas, residuos de todo tipo, incluyendo latas de gaseosas, botellas de agua mineral, cartones e infinidad de otros desperdicios, pujan por dificultar la misión de drenaje pluvial, hasta originar verdaderos desbordes que evocan a las fuentes de las plazas.

Pero no se asuste. Esto es apenas el principio. ¿Usted pensó alguna vez la imagen que da una ciudad abarrotada de basura al turista que la visita? De seguro, no muy favorable. A todos nos pasó el visitar ciudades limpias en nuestro país, y admirar justamente lo que debería ser una obligación en todos lados: la limpieza.

Porque la basura no sólo ensucia las calles, tapa alcantarillas y molesta visual y olfativamente; también es fuente de enfermedades y contaminación: Y en esto no escapan los baldíos, que son tomados por cierta parte del vecindario como basurales a cielo abierto, al arrojar allí desde residuos domiciliarios hasta animales muertos, pañales, maleza y ramas del jardín, etc. etc. etc.

Debería darnos vergüenza no cuidar nuestra ciudad, al evitar arrojar desperdicios por doquier. Parece que, para muchos, la casa termina de la puerta para afuera, es decir que lo que está fuera de ella (llámense veredas, plazas o terrenos) no merece la pena conservarsé bien. Puede, a criterio de estas personas, ensuciarse. Total, no es de nadie. Y allí reside el error.

Porque la ciudad es de todos, y pasamos a explicar por qué. En primer término, porque todos la transitamos diariamente, sea para trabajar, estudiar o buscar esparcimiento. En ella encontramos plazas y paseos públicos que, justamente por ser públicos, son de todos, y a todos están destinados. Si les deterioramos, nos estamos agrediendo a nosotros mismos, pues como sociedad deberemos reconstruir lo dañado, y eso nos costará no sólo dinero, sino la privación del disfrute nornal de las cosas.

Piense en lo desagradable que es el encontrar una calle diseminada de residuos, donde a uno le repugne pasar por la fetidez de los olores y el triste espectáculo de la basura. Si existen normas para el depósito temporal de la basura en las calles, en bolsas aptas para tal fin y a horarios determinados para su posterior retiro por parte de los camiones, nos preguntamos... ¿Tanto cuesta cumplir esto?

Cierto es que deberán extremarse los controles municipales en este sentido, pero también es cierto que no puede delegarse a terceros. Debemos tomar conciencia de las cosas, para evitar repetir estos errores. Si hay cestos o contenedores en las calles céntricas de nuestro país, pues allí es donde deben ir a parar los envoltorios y desechos que se originan en la calle, y no al piso corno mucha gente lo hace. Esto es algo que tiene que ver con una parte de nuestra educación ciudadana que tenemos a veces bastante descuidada. Que nada cuesta poner un poquito de buena voluntad.

Apoyemos y promovamos acciones de reciclado de materiales, y en tal sentido, debemos mencionar que ya existen en nuestro medio iniciativas sumamente interesantes, como el papel reciclado y la recolección de latas de aluminio para volver a fundirlas y aprovechar su materia prima.

Porque en el cuidado de los lugares públicos, en el aseo de nuestro barrio, también estamos demostrando nuestra civilidad y respeto por las demás. ¿O a alguien le gusta que le ensucien su casa? Pensemos en esto. Que una ciudad limpia es el reflejo de una comunidad consciente de sus deberes, que salvaguarda sus derechos y es responsable de su imagen ante los demás. @






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