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Los tres países aseguran tener soberanía sobre este pequeño territorio avistado en 1831 y ubicado al sur de Sicilia. Científicos sostienen que la gran actividad Volcánica del lugar podría "apurar" su aparición.
La posible reaparición de una isla de origen volcánico ubicada frentes a las costas de Sicilia y que se vio por última vez en el siglo XIX, ha generado una amplia polémica entre Italia, Francia y el Reino Unido, países que aseguran tener completa soberanía sobre el pequeño territorio. Los últimos estudios geológicos sobre la actividad volcánica en el mar Mediterráneo, hacen pensar que, en un futuro cercano, la "isla fantasma" podría volver a aparecer.
Según Doménico Macaluso, responsable de la última expedición científica al canal de Sicilia, el hecho de que el islote -visto por primera vez en el año 1- vuelva a la superficie, se debe a la gran actividad sísmica que se ha generado a unos 28 metros de profundidad.
Sin embargo, el director del Instituto Italiano de Geofísica, Enzo Boschi, indicó que la aparición del islote no es inminente, aunque afirmó que "de todas formas estamos ante un extraordinario fenómeno".
DISPUTA INTERNACIONAL
El primer avistamiento de la isla, en julio de 1831 -en la que llegó alcanzar 60 metros de altura y cerca de dos kilómetros de circunferencia- desencadenó una frenética carrera por su anexión, que quedó reflejada en los tres nombres con que se la conoce: Ferdinandea por los italianos, Graham por los británicos y Julliet por los franceses.
No obstante, la pugna duró apenas unos meses, ya que el islote volvió rápidamente a sumergirse. Así, ante la posibilidad de que la "isla fantasma" reaparezca, el diario británico The Times se ha apresurado a anunciar con grandes titulares que "un pedazo del imperio británico volverá a salir a la superficie".
Los italianos, que no han querido quedarse atrás, han constatado a través del responsable del servicio jurídico internacional del Estado mayor de la armada, capitán Fabbio Caffio, que la isla se encuentra sobre la plataforma continental italiana, por lo que está bajo la jurisdicción del país peninsular. Caffio rechazó las pretensiones británicas y aseguró que, para reclamar la soberanía, Londres la debería haber ejercitado "de forma continua".
Gran Bretaña reclamó haber sido el primer país en avistarla cuando el buque Rapid tomó posesión de la isla en nombre de "su majestad". Poco después, el capitán Senhouse logró desembarcar y alzó la bandera del Reino Unido en la que la bautizó como isla Graham, nombre que aún aparece en las cartas de navegación.
El rey de Nápoles Fernando II de Borbón, en tanto, cuyos dominios se extendían hasta Sicilia, la bautizó como isla Ferdinandea. Francia, por su parte, también se sumó a la carrera en pleno siglo XIX cuando se organizó una expedición científica y tomó posesión de la isla en esa ocasión. Cuatro meses después de ese hecho, cuando estaba por desatarse un conflicto diplomático, una erupción volcánica acabó con el islote.
El científico siciliano Salvatore Mazzarela, que acaba de publicar un libro sobre la "isla fantasma", aseguró que el área entre Europa y el norte de África "es tan importante ahora como en el siglo XIX", por lo que diversos países pueden tener intereses estratégicos en la región. @
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