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   Edición 69 / Abril del 2000

Opinión




"Ando por Encima
de los Coches"

Por Greg Grisham
Corresponsal en España del MAE
earcom@nexo.es

España


Los conductores de esta pequeña ciudad de 60.000 habitantes no saben qué hacer con un señor que no deja de andar por encima de sus coches. Me enteré de esta manifestación individual tan peculiar en el momento que llegué a Zafra para asistir a una reunión de periodistas. Al bajar, confieso, de mi coche, no esperaba encontrarme con todo un artículo.

En la plaza de España de Zafra hacía un tiempo de junio en marzo. Las calles bullían de gente, coches y camiones. El silbato de los municipales sonaba por toda la plaza. Había tanto jaleo de tráfico como si se tratara de una gran capital. Tuve suerte en encontrar sitio para aparcar. Abandoné mi coche, me convertí de conductor a peatón y seguí rumbo hacia las antiguas plazas porticadas.

Al intentar cruzar la calle me encontré con un coche aparcado encima del cruce peatonal. Estaba ocupado por un condutor que parecía esperar a un pasajero. Quise decirle algo. Miré hacia el agente de policía que estaba muy ocupado participando en el caos circulatorio con su silbato monótono y persistente. Aparece en el cruce peatonal un hombre que venía desde el otro lado de la calle leyendo un periódico que le tapaba la vista mientras andaba. Estuvo en punto de chocar con el coche aparcado encima de las rayas cebra cuando, al llegar al vehículo, el hombre sencillamente subió por la rueda, como si fuera un peldaño de escalera, al capó del coche y bajó al otro lado igual, todo el rato leyendo el periódico como si el coche no existiera. El ocupante se puso como era de esperar, mientras seguía deambulando el peatón, leyendo el periódico, cambiando de página, inconciente de los gritos del conductor.

Unos mayores que charlaban por ahí se carcajeaban por lo sucedido. Me imaginaba que lo que acababa de ver no se trataba de locura sino de protesta. Fui a hablar con los señores, que todavía se reían. Les pregunté quién era el del periódico. Uno me contestó, "ese descarado tiene más razón que un santo". Sacó un cartelito que llevaba doblado en su bosillo y me lo entregó. Lo desplegué y comencé a leerlo con prisa antes de que el sujeto desapariese de vista. Leí lo siguiente:

"La ley de circulación obliga al peatón andar por encima de los coches".

Según estudios realizados por un laboratorio independiente: "Para cruzar Zafra sin infringir la ley un peatón o ciclista tendría que pasar por encima de un coche un promedio de 47 veces, debido a la alta incidencia de vehículos aparcados encima de las aceras y la falta de infraestructuras."

La realidad legal es la siguiente:

Si usted se encuentra obligado a andar en la calzada, debido a un coche aparcado encima de la acera, y en ese momento sucede un atropello, la culpa y responsibilidad por el accidente será de usted, el peatón. Por lo tanto, no se debe, en ningún momento, rodear un coche aparcado encima de la acera sino obligatoriamente pasar por encima de éste.

Me despedí de los simpáticos señores y me fui a por el aparente autor de este cartelito. Le encontré sentado a una mesa al aire libre delante de un chiringuito en el parque llamado De La Paz, todavía leyendo su ejemplar del HOY de Extremadura.

Le interrumpí, "lees el periódico mucho. Hasta mientras andas por encima de los coches".

Me contestó, "Se llama HOY pero claro, las noticias son de ayer".

Me fijé en la fecha del ejemplar, "pero este periódico es de hace un mes".

Me respondió, "de hoy, de ayer, del mes pasado, del año pasado, ¿cuál es la diferencia si las noticas no cambian?" .

Le presenté el cartelito arrugado y le dije, "hablando de noticias, soy periodista y me gustaría entrevistarle":

Pregunta: ¿No corre peligro de que alguien le denuncie o incluso reaccione violentamente?

Respuesta: He andado por encima de numerosos coches. Lo hago a menudo, sin vacilar y no me ha pasado nada. No hago daño a ningún coche. El ayuntamiento, en lugar de intentar detenerme físicamente, me ha puesto multas que he recurrido y anulado. Como usted, el Ayuntamiento se preocupa por mi seguridad, pero no como delincuente.

P.: ¿Cómo ha podido anular las multas?

R:. Hace dos meses distribuía este cartelito, entregándolo personalmente a oficinas municipales, públicas y particulares y fijándolo en las plazas, calles, y establecimientos. Desde entonces ando por encima de los coches. A veces con mi hija en su silla o con mi bici en la espalda, pero impunemente, ando por encima de cualquier coche aparcado en el dominio peatonal. Lo hago en horas puntas, en atascos, delante los municipales. No me detienen. Porque, gracias al cartel, saben que la ley me obliga a hacerlo.

P.: Pero la ley también le obliga NO andar por encima de los coches. ¿No es así?

R.: Sí, pero no. Es la cuestión entre el derecho a andar y el privilegio de conducir. Conducir un vehículo motorizado es un privilegio al cual todos tenemos derecho a acceder. Pero el carnet de conducir no es un derecho en sí, sino una licencia para ejercer un privilegio. En cambio, andar o utilizar la bicicleta es un pleno derecho tan básico como es nacer. La Ley de Circulación da prioridad a quien ejerce su pleno derecho, por ejemplo el peatón, sobre quien ejerce privilegio, por ejemplo el conductor de un vehículo motorizado.

La Ley evita que la ley salvaje, "del más grande", reine por las calles del siglo XXI. Sin embargo, en la práctica la ley no se aplica y el más pequeño, el peatón, no tiene prioridad y el más grande, el conductor, sí. No por fallos en la ley ni por necesidad de otra. En cuanto a la protección del peatón y ciclista en la vía pública: no hace falta que se cambie ley alguna ni que se creen nuevas sino que se apliquen y cumplan las ya existentes. En la realidad legal actual, para poder cumplir estas leyes en vigor, es necesario en muchos casos que el peatón ande por encima de los coches. Ya que es práctica común, aunque ilegal, aparcar en el dominio peatonal.

Las urbes españolas están lejos de cumplir las mismas normas europeas, nacionales, autónomas o municipales ya vigentes. Legalmente, los derechos del peatón y su prioridad sobre otros modos de transporte menos fundamentales están bien conservados. Lo que le hace falta al peatón no es más alegato en el debate público sino valentía en la calle pública.

Valentía en cuanto a la ley que le obliga andar por encima de un coche, que obligatoriamente ande por encima de un coche. Si se practicara en más sitios que Zafra tal vez podrían ser las calles españolas otra vez "humanas", de hoy a mañana, sin más política ni violencia ni "accidentes".

P.: ¿Usted sabe que España es uno de los países productores de automoviles más importantes del mundo y donde más unidades se vende per capita en todo Europa?

R.: Sí. España es el número uno de Europa. Y el HOY dice que Extremadura es la comunidad de España, y Badajoz la provincia de Extremadura. Y supongo Zafra, de Badajoz. Aquí estamos en Nueva Cochelandia.

P.: Entonces, aquí más que en cualquier otro sitio, el coche es el rey. ¿No le parece un poco parecido a Don Quijote contra los molinos?

R.: Cervantes describió un personaje que somos un poco todos y para todos los tiempos. Pero los molinos, desafortunadamente, no han aguantado. Ahora son coches.

P.: ¿Usted tiene coche?

R.: Sí. Vivo en el siglo XXI. Soy de clase media. Por lo tanto, tengo coche. También tengo casa, televisión, ordenador, equipo de música, lavadora ... pero no lo dejo todo aparcado en medio la vía pública.

Vivimos en el casco antiguo. Aparcamos el coche fuera del centro donde hay suficiente espacio para aparcarlo conforme a la ley. En realidad, no en la práctica, la ley prohíbe casi todos los coches aparcados en el casco antiguo. Sí, soy conductor. También soy peatón. Mucho más peatón que conductor. Reclamo el dominio del peatón, como la ley manda, para mis piernas y las de mis hijos. Reclamo la calle como pública y humana. No meramente un aparcamiento privado donde se permite andar.

La vía pública está totalmente ocupada por propiedad privada. En mi casa, es necesario asomarse por la puerta antes de pisar fuera por si caso se acerca un coche. Como si se tratara de esquivar francotiradores en los tejados. Tenemos que andar en fila india, como si fueramos rehenes. Cuando viene un coche debemos detenernos y recluirnos entre otros aparcados hasta que pase. Los niños no pueden jugar en la calle porque sus padres quieren más a sus coches. No pueden siquiera salir de casa sin alguien mayor que les acompañe hasta los pocos y pequeños espacios que les quedan donde jugar.

No importa tanto las 4.000 víctimas mortales y 100.000 lesionados graves al año en España o los 45 millones que vivimos bajo la amenaza que seamos el próximo. Lo peor es el efecto sociológico idéntico al del terrorismo: el miedo a la calle. Hasta en los pueblos más pequeños dejan de sacar sillas a sentarse en la calle. Ya no dejan a los niños jugar a la pelota en la calle. O porque les pueden atropellar o porque se manchan los coches con la pelota. Y los mayores de edad y menos válidos sufren una marginación prácticamente absoluta.

P.: ¿No tiene datos? ¿Cuál es el artículo de ley que "obliga al peatón andar por encima de los coches"? ¿Cuál prohibe aparcar en el casco antiguo?

R.: Son numerosos los artículos de ley, normas y códigos, (comunitarias, nacionales, autónomas y municipales) que, debido a la situación real, tienen estas consecuencias. No voy a recitarselos todos ahora. Consideremos un típico atropello: Un peatón rodea un coche aparcado encima de la acera o cortando el paso en la esquina, se encuentra en la calzada y es atropellado por un conductor. Según la ley, es el conductor quien en ese momento tiene prioridad y por lo tanto la culpa del atropello es del peatón. Pero claro la ley supone que existen aceras y esquinas transitables para el peatón, algo que en la realidad no es así. Pero la ley es la ley no importa la realidad física. Si la ley supone existe aceras y esquinas transitables para el peatón entonces el peatón debe circular como si lo estuvieran. Es decir: por encima de los coches que la ley supone no existen.

Si resulta que la ley obliga al peatón andar por encima de un coche, o es el coche o la ley lo que se denuncia. Pero, el peatón, ejerciendo un derecho básico (andar) conforme a las normas vigentes de circulación y seguridad ciudadana, municipales, autónomas, nacionales y comunitarias, es el único autorizado e inocente ante la ley. Para corregir este dilema legal, habría que despejar las aceras de coches, o dar al peatón en la calzada la misma prioridad que tiene en la acera, cuando haya coches aparcados encima de ella.

P.: ¿Pertenece a alguna ONG que le apoye?

R.: No. Como acabamos de concluir, el coche es el rey. Las ONG también son "demológicos", dependen de socios igual que los políticos de los votos. Hacen alianzas que forman parte de la "MacDemocracia". Pues los "progresistas" también parecemos querer más a nuestro coche que a nuestro conyuge y más conducir que hacer el amor. Los vehículos privados más ofensivos, los todoterreno, suelen llevar pegatinas ecologistas. Como una ONG propusiera que anduviésemos por encima de los coches, no veríamos a nadie llevando sus camisetas. Las ONG son arreglos, parches. No hace falta arreglar nada. Solamente cumplir las leyes ya vigentes.

P.: Para finalizar: Ha podido anular dos multas. Pero no se nota ningún efecto o mejora al respeto aquí en Zafra, sino al contrario. Y nadie más le sigue sus pasos por encima de los coches. ¿Siguirás hasta el último "molino"? ¿Sin ni siquiera un solo Sancho Panza?

R.: Espero que la chispa prenda fuego antes de que la apaguen. Desde luego mi voluntad no tendrá beneficio para mí ni para nadie si nadie más que yo la comparte. Considero bastante optimista el hecho de que en lugar de denunciarme sencillamente por andar por encima de un coche me acusan de "alterar el orden público" e "inducir a confusión" sin descripciones exactas de que se trataba la infracción. Esto demuestra que el Ayuntamiento de Zafra reconoce el hecho de que estoy en mi derecho.

Alguna amenaza he recebido y hasta un periodo de patadas en la puerta de mi casa por parte de motoristas que hacían carreras en mi calle. Espero que la sociedad sea lo tolerante que creemos que es y que me consideren una persona en todo momento tan civilizada como puede ser cualquier ciudadano. Confio en que comprendan que siempre respeto a las demás personas y su propiedad pero, sobretodo, a lo que la ley me obliga a hacer. @






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