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Ya en la década de 1870, con el advenimiento del molino de campo (de origen norteamericano), el aljibe fue perdiendo su espacio hasta casi desaparecer.
El biodigestor tiene alguna similitud física en cuanto a su aspecto con el legendario aljibe pampeano. En general se trata de un pozo dentro del cual se levantan paredes y piso, dándole una terminación que permita que sea estanco, o sea, que no tenga pérdidas de líquido.
La diferencia fundamental con el aljibe radica en que tiene además, una tapa que permite realizar el cierre hermético del recinto, a la vez que sirve para alojar el biogás generado gracias a un diseño particular, que no les voy a decir cómo es, a menos que alguno nos escriba y nos señale que técnica se puede emplear para lograr este efecto.
El biodigestor tiene además una boca de carga, por donde se introduce la materia orgánica a digerir, y una de descarga por la cual se extrae el producto de la digestión, es decir, el fertilizante. Por supuesto no les voy a decir como se extrae, a menos que alguno lo deduzca después de analizarlo detenidamente. Entra estiércol mezclado con agua y por el otro sale fertilizante. La opción la dejo en sus manos.
En la zona superior se ubica generalmente la salida de biogás, para ser conducida luego al consumo.
Este gas puede ser utilizado para alimentar un calentador de agua, una cocina o una heladera del tipo de las antiguas heladeras a kerosene; puede parecer risueño pero en la provincia de Córdoba se fabrican lavarropas y hasta un ventilador a gas; en estos artefactos, el gas alimenta una calderita que impulsa una pequeña máquina de vapor.
Es necesario mencionar que la temperatura del biodigestor es un factor importante, dado que, si desciende por debajo de determinados límites, se retarda el proceso de biodigestión y por otro lado, si la temperatura es muy alta las bacterias pueden morir y el proceso se interrumpe.
Realizando un diseño adecuado es posible incorporar un sistema solar de calentamiento, para garantizar el mantenimiento de la temperatura necesaria, para que el proceso se desarrolle con eficiencia.
La decisión de adoptar el empleo de un biodigestor, debe llevarse acabo con la intervención de personal idóneo en la materia, evaluando para cada caso las necesidades en cuanto a diseño, construcción y funcionamiento, en particular sobre este último tema es necesario realizar un entrenamiento con la persona que va a operar el equipo, de manera que, durante un periodo inicial, acompañe al técnico que dirigió la instalación en los controles del biodigestor. Una vez que el biodigestor entró en régimen de producción, la tarea de mantenimiento y operación es bastante simple.
Si usted tiene un pequeño tambo o algunos caballos, y esto que acaba de leer le parece que puede resultar de su utilidad, escríbanos a la redacción de la revista y consúltenos o tráiganos su inquietud. También puede resultar que usted tenga un establecimiento educativo tipo granja y le interese incorporar dentro de su material didáctico un pequeño biodigestor, es posible desarrollar un equipo para cada necesidad.
Y ahora a modo de propaganda cholula le ofrecemos el último modelo de "Aljibe Energético", totalmente revestido en revoque fino, no portátil, no contaminante, el único que le entregará gas y fertilizante sin pedirle nada, sólo exige que día tras día lo alimente con aquello a lo que usted, hasta ahora, no le daba ningún valor. @
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