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Durante 1996 se evaluaron las actividades de control del tétanos neonatal en El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua y la República Dominicana. En estos cinco países se observó una disminución de las mujeres en edad fértil (MEF) que necesitan servicios de vacunación intensivos (fase de ataque). En la República Dominicana hubo cinco casos en los últimos tres años, de los cuales cuatro se originaron en Haití (mujeres que entraron al país durante los últimos meses del embarazo).
Los criterios utilizados para definir una zona de alto riesgo de tétanos neonatal varían según la situación de cada país. Sin embargo, hay dos factores que permanecen constantes: el nivel socioeconómico y los antecedentes de vacunación de las mujeres en edad fértil.
No es fácil cambiar la situación socioeconómica de una zona, se puede influir en los antecedentes de vacunación de las mujeres en edad fértil. El cuadro presenta un análisis de estas mujeres en los cinco países. En la categoría de "zonas de alto riesgo", las mujeres en edad fértil están divididas en dos grupos. El primero comprende todas las que viven en zonas de alto riesgo y que han llegado a la fase de mantenimiento, o sea que han alcanzado la meta de la OMS de menos de un caso de TNN por 1.000 nacidos vivos por municipio. En estas zonas se vacuna con toxoide tetánico por medio de los servicios de vacunación regulares.
La segunda categoría abarca las mujeres en edad fértil que viven en zonas de alto riesgo y que no han alcanzado la meta de la OMS para la eliminación del tétanos neonatal, razón por la cual es necesario intensificar la vacunación. Del 46% de las mujeres en edad fértil que viven en zonas de alto riesgo, sólo 11% permanecen en la fase de ataque.
Cabe destacar que la mayoría de estas mujeres ya han recibido por lo menos dos dosis de la vacuna. Lo mismo se observa en el resto de las Américas.
La meta fundamental es vacunar a todas las mujeres del país en edad fértil, para lo cual habrá que incorporar en una fase de ataque las demás zonas que todavía no se consideran de alto riesgo, independientemente de la presencia de casos.
Las principales recomendaciones de los cinco estudios son mantener la vigilancia epidemiológica en los servicios de salud y mejorar la vigilancia comunitaria, considerar la migración como un factor importante al determinar las zonas y los grupos en riesgo; hacer hincapié en la completa eliminación de las oportunidades perdidas de vacunación y vigilar en particular la protección de las madres contra el tétanos cuando sus hijos reciben la primera dosis de DPT, normalizar y difundir criterios con respecto a zonas de alto riesgo y enseñar a las parteras a cerciorarse de que sus pacientes cumplan el plan de vacunación. @
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